Una industria cada vez más desesperada está tratando de impulsar otro fenómeno "Barbenheimer" este otoño.
El año pasado se formó espontáneamente "Barbenheimer", después de que numerosos usuarios de redes sociales manifestaran su deseo de ver en cines tanto Oppenheimer como Barbie, pese a tratarse de dos títulos bastante diferentes. También Tom Cruise contribuyó al fenómeno al fotografiarse con entradas de ambas cintas.
Ahora pretenden resucitar esta jugada los responsables de Wicked, basado en el popular musical de Broadway, que compartirá fecha de estreno con Gladiator II, de Ridley Scott. En concreto, ambas cintas se podrán ver a partir del 22 de noviembre. ¿Cómo se llamará esta operación de marketing? El consenso parece ser "Wickiator". Por su parte, Paul Mescal, estrella de Gladiator II, preferiría el vocable 'Glicked' porque 'Wickdiator' "no suena bien".
Todo indica que esto no funcionará, pues resulta complicado tejer artificialmente lo que se formó de manera natural. En primer lugar, todavía hay dudas sobre si Wicked será un éxito. Además, ambas películas se estrenarán en noviembre, que no es la temporada alta para ver películas, a diferencia de Barbie y Oppenheimer, que llegaron a las pantallas en julio, el mes más rentable para Hollywood en taquilla.
No ayuda que los trailers de Wicked y Gladiator II hayan tenido una buena cantidad de detractores.
