La histórica compañía Paramount Pictures, bajo la nueva dirección de David Ellison, ha decidido plantar cara al mayor boicot de la industria del entretenimiento en los últimos años.
Más de 3.900 figuras del cine, entre ellos actores de primera línea como Joaquin Phoenix, Emma Stone y Mark Ruffalo, han firmado un compromiso para negarse a trabajar con instituciones y creadores israelíes. La respuesta del estudio ha sido contundente: ni silencio ni medias tintas, Paramount se opone frontalmente a este movimiento.
En un comunicado, el estudio subraya su defensa de la libertad creativa como herramienta para unir a las personas y generar entendimiento. Según la compañía, silenciar a los artistas por su nacionalidad no contribuye a la paz, sino que levanta nuevos muros en lugar de tender puentes. En un momento en el que Hollywood se enfrenta a divisiones cada vez más profundas, la postura de Paramount supone un claro mensaje de rebeldía contra lo que considera un intento de censura global.
Un boicot que sacude a Hollywood
El boicot, organizado por el colectivo Film Workers for Palestine, se hizo público el pasado lunes con una primera lista de 1.200 firmantes. En apenas dos días, la cifra se triplicó hasta alcanzar más de 3.900 adhesiones, incluyendo a nombres tan destacados como Olivia Colman, Riz Ahmed, Tilda Swinton, Javier Bardem, Andrew Garfield, Rooney Mara, Harris Dickinson, Guy Pearce, Jonathan Glazer, Ebon Moss-Bachrach, Elliot Page y la directora Ava DuVernay, entre otros.
El texto firmado por estas personalidades llama a los profesionales de la industria a rechazar cualquier colaboración con creativos israelíes supuestamente “implicados en genocidio y apartheid contra el pueblo palestino”. Acusan a estos artistas de blanquear o justificar las acciones del Gobierno israelí mediante producciones culturales y de colaborar indirectamente con una política de violencia estructural.
Desde Israel, la reacción no se ha hecho esperar. La Asociación de Productores de Cine y Televisión israelíes ha criticado duramente el boicot, calificándolo de “profundamente equivocado”. En su respuesta, subrayan que durante décadas han trabajado mano a mano con creadores palestinos para contar historias compartidas y ofrecer una visión compleja del conflicto, incluyendo la crítica a las políticas estatales de Israel. Según la organización, atacar a los narradores equivale a atacar el propio diálogo.
Barry Avrich, director del reciente documental The Road Between Us: The Ultimate Rescue, que narra el rescate de una familia durante los ataques del 7 de octubre de 2023, comentó de manera irónica tras conocer la noticia: “Si seguimos así, habrá más guiones prohibidos que películas estrenadas”. Su comentario refleja el temor de muchos cineastas a que la industria se convierta en un campo de batalla político donde la creatividad queda relegada a un segundo plano.
El posicionamiento de Paramount es especialmente significativo porque, hasta ahora, ningún gran estudio había querido entrar en el debate. La compañía, recientemente adquirida por la familia Ellison y la firma RedBird Capital Partners, ha decidido asumir el riesgo de pronunciarse públicamente. David Ellison apuesta por una estrategia basada en la libertad de expresión y en la idea de que la cultura debe servir como espacio de encuentro, no de separación.
Mientras algunos aplauden la valentía de Paramount, otros acusan al estudio de insensibilidad ante la situación en Gaza y de proteger intereses económicos disfrazados de principios artísticos. Por ahora, el boicot sigue sumando apoyos y el comunicado de Paramount promete abrir una nueva etapa de tensiones en la meca del cine. Lo que está en juego no es solo la colaboración con artistas israelíes, sino el papel de la industria cultural como espacio de debate y creación.
