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Biografía

Emma Stone

Emma Stone

31 años

Emma Stone

Nació el 06 de Noviembre de 1988 en Scottsdale, Arizona, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 2 nominaciones)

La pícara

20 Abril 2011

Su rostro con ligeros mofletes y sonrisa singular destila picardía, lo que la ha convertido en presencia habitual en comedias adolescentes con cierta pegada. Emma Stone tiene chispa, se trata sin duda de una actriz a seguir.

Emily Jean Stone, más conocida como Emma Stone, nació en Scottsdale, Arizona, EE.UU., el 6 de noviembre de 1988. Con un hermano más pequeño que ella, está muy orgullosa de sus padres, sobre los que nos comentó en una entrevista: “Yo he tenido la suerte de tener unos padres con los que puedo ser abierta, honesta y sincera, y puedo hablar con ellos de todo tipo de cosas, esté pasando lo que esté pasando”.

Ya a temprana edad Emma se integró en el Valley Youth Theatre, un teatro regional de Arizona, de modo que se paseó con 11 años en un escenario que representaba “El viento en los sauces”, y continuó actuando en otras quince obras infantiles y juveniles. Tanta afición tomó a la interpretación, que para persuadir a sus padres de debían llevarla a Los Ángeles, les hizo una propuesta de sus planes con un Powerpoint titulado “Project Hollywood”. Debió resultar muy convincente, pues en 2004 dejó el instituto y se mudó con su madre a un apartamento en la ciudad angelina; la muchacha sólo tenía 15 años, pero demostró tener una voluntad férrea. Sería escolarizada en casa, mientras acudía a los castings que surgían por ahí.

Los primeros trabajos que le surgieron a Emma fueron para la pequeña pantalla. En efecto, tuvo la suerte de ser escogida para el show The New Family Partridge (2005), aunque la revisión del clásico tuvo una vida efímera. Más importante fue su presencia en Drive, serie ambientada en el mundo de las carreras ilegales de coches, pero su trayectora fue también breve, sólo 7 episodios.

La pecosa de ojos claros debutó en el cine con Supersalidos (2007), comedieta adolescente de la factoría de Judd Apatow donde abandonó su pelo rubio por el que conserva hasta la fecha, pelirrojo; aunque los “protas” eran los chicos, jovencitos descerebrados en busca de sexo, fue un comienzo para Stone, sobre todo por la repercusión de la cinta en taquilla. Al menos le sirvió para mostrar su eficacia en comedia –aunque sea en títulos diferentes a su película favorita, Luces de la ciudad–, razón por la que le ficharon en Un rockero de pelotas (2008), del británico Peter Cattaneo. Y aunque la reina de la función era Anna Faris, se dejó ver en la tontorrona Una conejita en el campus (2008).

De todos modos, dentro de haber entrado en el gremio de “chicas disponibles para pelis de adolescentes”, Stone tuvo una razonable suerte. Pues estuvo en una de las comedias de miedo más originales de los últimos años, la divertida Bienvenidos a Zombieland (2009), donde se veía a otros jóvenes en alza como Jesse Eisenberg. Más convencional era, de ese mismo año, Los fantasmas de mis ex novias, una revisión actualizada del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens. Todo lo contrario de Paper Man, film independiente que tiene sus fans.

Rumores y mentiras (2010) ha supuesto un importante trampolín, que la puede llevar a lo más alto en el futuro. Esta película de instituto es digna heredera de las que antaño hizo John Hughes, y Stone tenía todo el protagonismo como chica a la que colgaban la etiqueta de jovencita fácil a la hora de conceder favores sexuales, algo que no respondía a la realidad. Las mentiras en torno a esta fama daban pie a situaciones divertidas, incluida la cita culta literaria de Nathaniel Hawthorne y “La letra escarlata”. El film le valió una nominación al Globo de Oro.

En la actualidad, Stone está solicitadísima, es una actriz de gran proyección. Va a estar en la nueva vuelta de tuerca de la franquicia del hombre araña en The Amazing Spider-Man, y en las comedias Amigos con derecho a roce y Crazy, Stupid, Love. Además, para demostrar que también puede hacer drama, género en el que aún debe estrenarse, está rodando Criadas y señoras (The Help), una historia sureña sobre el racismo.

En lo personal, a Stone se la ha ligado con el cantante Teddy Geiger y con el actor Kieran Culkin, pero no parece que haya en la actualidad ningún noviazgo serio.

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Oscar
2017

Ganador de 1 premio

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Cruella

2020 | Cruella

Zombieland: Mata y remata

2019 | Zombieland: Double Tap

Diez años después de la gamberra y salvaje comedia de muertos vivientes Bienvenidos a Zombieland, su opera prima, Ruben Fleischer reincide con una historia situada en el mismo universo en que toca sobrevivir a toda costa, en que repiten los personajes protagonistas reunidos para la ocasión, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Woody Harrelson y una ya crecidita Abigail Breslin, no es lo mismo tener once años que veintiuno, qué duda cabe. El temor de que se nos va a ofrecer más de lo mismo, el plato de antaño recalentado en el microondas de un Hollywood poco imaginativo, se disipa enseguida, pues Zombieland: Mata y remata muestra un fantástico dinamismo, idea algunas situaciones nuevas, y sobre todo, resulta completamente desternillante. Ya desde el arranque, Columbus, Tallahassee, Wichita y Little Rock como inquilinos de la Casa Blanca tras sortear a los zombies de turno –a estas alturas ya sabemos, véase el actual presidente, cualquiera puede llegar a vivir allí–, advertimos que los guionistas originales Rhett Reese y Paul Wernick, y el recién llegado Dave Callaham, se han ganado su sueldo, hay ingenio a la hora de idear los distintos gags. De entrada, hay ideas fáciles, aunque sean eficaces: Tallahassee ha desarrollado una relación paternofilial con Little Rock, y ésta reclama independencia, Columbus decide pedir matrimonio a Wichita, a lo que ella reacciona agobiada; esto provoca tensiones en el grupo e indeseadas separaciones. Pero enseguida entran nuevos personajes en liza, el hippy partidario de la no violencia, también con los zombies, Berkeley, o, auténtico hallazgo –está fantástica Zoey Deutch–, el prototipo de rubia buenorra y descerebrada Madison que se defiende de los muertos vivientes con su spray de pimienta. Lo que propicia que viajen hacia donde se supone que existe una comuna que vive pacíficamente, a salvo del peligro zombi. No es cuestión aquí de hacer la enumeración completa de las abundantes ocurrencias, como el recurso a las reglas de Columbus –una, la del título– o la clasificación de los zombies, baste subrayar que asoma con frecuencia la agudeza de ingenio. Y aunque se juegue con los dobles sentidos y el humor grueso, se procura no rebasar ciertos límites, claramente se advierte un esfuerzo de contención, también en la abundante violencia paródica, muy tarantinesca, como era la del original.

6/10
La favorita

2018 | The Favourite

Siglo XVIII. Inglaterra está en guerra con Francia y hay tiranteces en el parlamento británico debido a la estrategia a seguir. Pero lejos del campo de batalla, en la corte de la reina Ana, se va a librar una guerra diferente cuando llega una nueva doncella, Abigail, recomendada por su tía Lady Sarah, la mejor amiga y favorita de la reina. Poco a poco, la chica se hará valer entre los sirvientes y jugará implacablemente sus cartas para ascender meteóricamente en su posición en la corte. Quinta película como director del griego Yorgos Lanthimos, un cineasta cuyo prestigio ha ido siempre al alimón de sus historias singularmente retorcidas, que indagan en los comportamientos insanos de los seres humanos. Su cine provoca atracción y rechazo a un tiempo. No deja indiferente y eso también lo sitúa como director incómodo, distinto, que le hace carne de cañón de festivales y galardones. La favorita, por ejemplo, logró el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia. Presenta Lanthimos la típica corte europea del siglo XVIII, en donde la elegancia manierista de cada estancia del palacio, con sus muebles suntuosos, sus coloridas telas, está en connivencia con el falso formalismo de las personas y una amplia galería de bajezas humanas. La gente de la corte se mueve por intereses exclusivos, conspiran y trapichean como mejor pueden para obtener el rédito deseado. Si para ello han de engañar, seducir, envenenar y confabularse con otros interesados, bienvenido sea. Servil apariencia exterior y podredumbre interior. Película esencialmente femenina, con lesbianismo a tres bandas, están magníficamente perfiladas las tres protagonistas. Destacan la rivalidad entre Lady Sarah (Rachel Weisz) y la recién llegada Abigail (Emma Stone), en una relación que va cambiando poco a poco hasta convertirse en una acendrada guerra por obtener los favoritismos de la reina. Se muestra con credibilidad la evolución de sus intereses, así como la agudizada vulnerabilidad y soledad de la monarca, triste marioneta al vaivén de las mentes manipuladoras de sus compañeras, también en el plano político. El trío de actrices es perfecto, aunque quizá la mayor sorpresa estriba en el trabajo de la menos mediática Olivia Colman, que logra aunar en la reina una rica colección de estados de ánimo. No sería raro que le llovieran premios. Formalmente Lanthimos es fiel a su cine y aquí también ofrece variadas escenas bizarras y morbosas, que acrecientan su fealdad gracias a la ambientación recargada, con interiores muy opresivos, aun cuando se utiliza con oficio la profundidad de campo y un potente uso de la luz. En este significativo aspecto visual, Lanthimos sabe jugar con angulaciones forzadas y demuestra una gran eficacia en el uso de otros aspectos formales como la velocidad de la imagen o la música de cámara, con esa incesante cuerda de fondo, recurso sonoro perfecto para provocar inquietud.

6/10
Maniac

2018 | Maniac | Serie TV

Nueva York, en un futuro cercano. A Owen, que padece esquizofrenia, su familia le extorsiona para que mienta en su declaración para favorecer a su hermano en un juicio por acoso sexual. Maltratada por su madre, que se siente culpable por la muerte en accidente de su hermana, Annie ha perdido la capacidad de conectar con otras personas. Los caminos de ambos convergen cuando ambos se presentan voluntarios para un experimento de una empresa farmacéutica, que en tres fases les enfrenta a sus traumas mediante realidad virtual. Pintaba bien esta miniserie de Netflix, pues se ocupa de los diez capítulos Cary Fukunaga, que ya dirigió para la compañía la interesante Beasts of No Nation, y que ha sido cocreador de lo que define como un proyecto muy personal, junto a Patrick Somerville (The Leftovers). También porque cuenta con un buen plantel de actores. La idea central podía dar juego, como parece en los primeros minutos, en los que todo indica que será una reflexión sobre los efectos de la soledad, y la necesidad de conectar con otros seres humanos. Sin embargo, su estética retro-futurista –ciencia ficción con aparatos que parecen arcaicos– carece de frescura. Por otro lado, no acaba de dar con el tono, a ratos parece una comedia alocada bastante paranoica, pero otras veces quiere parecer poesía surrealista, al estilo de Olvídate de mí. Sólo funcionan algunos apuntes dramáticos, y sus paralelismos iniciales con “Don Quijote de la Mancha”, cuando parece que el protagonista masculino tiene similitudes con el ingenioso hidalgo, mientras que su compañera podría ser una especie de Sancho. Al final no se le saca jugo a esta idea. Acaba siendo un suplicio en cuanto muestra los mundos inventados que visitan los protagonistas, uno similar a “El Señor de los Anillos”, otro al estilo de James Bond, etc., pues apenas hacen avanzar la acción. Resulta significativo que por ejemplo Fukunaga introduzca, en el capítulo nueve, un largo plano secuencia de acción que recuerda al aplaudido segmento similar en su serie True Detective. Aunque demuestra el mismo dominio técnico, no logra hacer vibrar al espectador igual, ya que para entonces está completamente desconectado de la trama. Pese a su eficacia habitual, tanto Jonah Hill como Emma Stone sobreactúan, pero ni la mitad que Justin Theroux como el doctor. En cualquier caso, resulta especialmente cansina una exageradísima Sally Field, que pese a su veteranía esta vez fracasa estrepitosamente. Se salva más o menos Gabriel Byrne, aunque su personaje aparece poco. Por suerte, el propio Fukunaga ha avisado de que no rodará una segunda temporada, y todo apunta a que no tendrá un sustituto que lo haga por él.

4/10
La batalla de los sexos

2017 | Battle of the Sexes

Una película basada en hechos reales, en los años 70, cuando las mujeres tenistas luchan por un reconocimiento que ya reciben de sobra los hombres por su habilidad con la raqueta, y que debería traducirse en sueldos equiparables. Esto dista de ser una realidad, de modo que Billy Jane King, la numero uno del circuito, desafía a la Federación estadounidense con otras compañeras poniendo en marcha su propia competición, la Virginia Slims. Viendo esta “batalla de sexos”, el antiguo campeón Bobby Rigs, aficionado compulsivo a las apuestas y showman empedernido, decide aprovechar la coyuntura para lanzar su propio reto de hombre contra mujer en la pista de tenis. Jugará sucesivamente contra dos números uno, Margaret Court y la citada King; la propuesta de estos partidos de exhibición conocidos como “La batalla de los sexos” enseguida despiertan la atención mediática. Si hubiera que juzgar esta película en términos de categoría de torneos de tenis, sin duda que no entra dentro del Gran Slam, tal honor corresponde a otra película dirigida por el matrimonio constituido por Jonathan Dayton y Valerie Faris, Pequeña Miss Sunshine. No significa esto que sea un título desdeñable. Y es que, siguiendo con la comparación, hay simpáticos torneos en el circuito que aunque no sean memorables merecen la pena ser jugados, bien lo saben los tenistas, ya sea por mantenerse en forma, hacer un guiño de complicidad a las ideas dominantes o engrosar la cuenta corriente, hay que ganarse la vida. La pareja de directores sigue contando con guionista único de prestigio. Si en Pequeña Miss Sunshine les hizo un libreto impecable Michael Arndt, y en Ruby Sparks tal papel le correspondió a la también actriz coprotagonista Zoe Kazan, aquí les respalda Simon Beaufoy, que hizo para Danny Boyle Slumdog Millionaire, por cierto que Boyle figura en en La batalla de los sexos como productor. La película de entrada está planteada como la lucha de unas mujeres que tratan de hacer valer sus derechos en un mundo machista dominado por los hombres. Esta parte funciona razonablemente. Al mismo tiempo, se sigue la trayectoria personal y sentimental de Billy Jane King y Bobby Rigs, para plantear otras batallas de sexos diferentes a las del tenis y la equiparación profesional. Por un lado para abordar la atracción de King, una mujer casada, por las mujeres, que tiene un respaldo en los dos modistos homosexuales, que la visten para la cancha; por el otro para hablar del matrimonio de Riggs, a punto de irse al traste por su ludopatía y tendencia al exceso. En esta apartado íntimo, sobre todo en el romance de King con una peluquera, la narración se hace morosa y poco convincente, no existe ningún sentido de la lealtad debida o de la necesidad de poner las cartas boca arriba, y pese a la asombrosa transformación de la oscarizada Emma Stone en King, algo chirría, quizá la intencionalidad de vender derechos LGBT resulta demasiado obvia. En cambio, y dentro de que es un personaje agradecido, Steve Carell como el bufón patético Riggs resulta decididamente mucho más convincente.

6/10
La ciudad de las estrellas (La La Land)

2016 | La La Land

Nostalgia. Añoranza del musical clásico de Hollywood. Cinemascope. Colores primarios vivos, crepusculos. Amores descubiertos y contrariados en la actualidad, a lo largo de las 4 estaciones, invierno, primavera, verano, otoño y, nuevamente, invierno. En la ciudad de las estrellas, la ciudad de Los Ángeles, en La La Land. Mia es una aspirante a actriz, que mientras llega su momento, trabaja como camarera en la cafetería de un gran estudio. Apasionado del jazz, Seb toca el teclado, y su sueño pasa por convertirse en propietario de un local donde haya sesiones en vivo, aunque a los jóvenes ahora parece que les va otra música. Coinciden casualmente en atascos, en una cafetería, en una fiesta, donde poco falta para que se tiren los trastos a la cabeza. Pero surge el amor, el inevitable flechazo, un entusiasmo que les lleva mutuamente a apoyar los respectivos sueños, aunque las cosas no son tan sencillas… Tras arrasar en los Globos de Oro, llevándose los 7 premios a que aspiraba, todo un récord, La la land, traducida absurdamente por La ciudad de las estrellas, por una vez que estaba más que justificado mantener el título original, tiene todas las papeletas para triunfar en los Oscar. Porque es un musical como los de antes –a diferencia de títulos como Los miserables o Chicago–, con coreografías y planteamientos que hacen pensar en Vincente Minnelli, Stanley Donen, Gene Kelly, Jerome Robbins y Jacques Demy, pero con personalidad propia. Lo que se nota sobre todo en la inclusión, con gran naturalidad, del jazz, y del uso de ruidos cotidianos que enlazan con los temas musicales, como en el memorable arranque, un largo plano secuencia en una autopista de Los Ángeles, que hace pensar en filmes como West Side Story. Damien Chazelle, director y guionista, confirma la magnifica impresión causada con Whiplash, donde también estaba presente la música, concretamente el jazz. Sorprende su sentido del ritmo, una puesta en escena majestuosa, con algunos momentos mágicos, maravillosamente coreografiados por Mandy Moore, el pasaje del planetario, y el del clímax que tiene lugar por la noche en un café, sobresalen especialmente. La música de Justin Hurwitz es fantástica, con maravillosas canciones, algunas interpretadas por la pareja protagonista, Emma Stone y Ryan Gosling encantadores, en verdadero estado de gracia, difícil decantarse por un tema, aunque además de la muy presente “City of Stars”, está muy bien esa incursión jazzística cantada por John Legend “Start a Fire”. En el casting de Stone, uno no puede dejar de pensar que ha influido su papel en Magia a la luz de la luna de Woody Allen, que tenía una escena importante justamente en un planetario. Llama la atención como se manejan los sentimientos agridulces y decididamente románticos, en una trama sencilla, donde hay espacio para el drama y el humor evitando las estridencias y salidas de tono, en que se habla de la importancia de tener sueños y poner medios para hacerlos realidad arriesgando, pero aceptando, también, la realidad de la vida, las sendas que acabamos escogiendo con sus consecuencias. Y el recurso a la cinefilia, ese Rebelde sin causa, esos cines de antaño que cierran, la pasión por la creatividad y el hacer aquello en que crees, en contraposición a las conversaciones triviales y vacías, en que se llena la existencia de una fantástica nada.

9/10
Irrational Man

2015 | Irrational Man

Woody Allen sigue explorando la condición humana, y en esta ocasión lo hace de modo explícito a través de Abe, un profesor de filosofía que ha tocado fondo existencialmente. Aunque sus clases en la universidad gozan de merecido prestigio, varias desgracias personales que le han tocado en lo más íntimo le han arrebatado las ganas de vivir, no encuentra gusto en sus investigaciones ni en el aula, e incluso ya no parece estar fisiológicamente a la altura de su fama de mujeriego. De hecho otra profesora universitaria, Rita, una mujer infeliz en su matrimonio, le tira los tejos sin demasiado éxito; más agradable resulta la compañía de su joven alumna Jill, que verdaderamente le admira, pero quiere mantener la relación en el plano de la amistad, no quiere echar a perder su noviazgo. Curiosamente la noticia de una terrible injusticia que está a punto de cometer un juez, y su idea de resolverla de un modo drástico, le transforma en un hombre nuevo, optimista y resolutivo. La duda es si tal transformación no resultará efímera. Verdaderamente merece alabanza el cineasta neoyorquino por su inagotable capacidad de trabajo, que le lleva a entregar anualmente una película, una puntualidad casi kantiana, si se nos permite la broma filosófica que también parece querer introducir Allen con la rutina del personaje del juez en el parque, que semanalmente efectúa siempre los mismos movimientos. Y lo que entrega nunca carece de interés, ni en los casos en que pueda estar menos inspirado o ser menos brillante. Irrational Man no es de los mejores filmes de Allen, y el problema no estriba tanto en que repita ideas y temas previamente abordados –la conexión en este caso con Delitos y faltas y Match Point, incluida la cita explícita a “Crimen y castigo” de Dostoievski, es evidente–, como en el abuso de la doble voz en off, y, sobre todo, en el estiramiento excesivo de la trama. Trama que en el fondo es muy sencilla, urdida alrededor de la paradoja que encierra la irracionalidad del hombre supuestamente racional, que se cree superior, por encima del bien y del mal, muy en la línea de Nietzsche, un filósofo que curiosamente no es citado expresamente en la película. La idea del crimen perfecto con coartada intelectual, que hace pensar en La soga de Alfred Hitchcock, es cuestionada con inteligencia cuando finalmente queda expuesto a las claras que las razones de fondo para actuar son puramente narcisistas, al final uno sólo piensa en su propio bienestar, se diría que las motivaciones desinteresadas en las personas no existen o son muy difíciles de encontrar. El pesimismo de Allen asoma no sólo en el deprimido profesor, sino también en las dos mujeres que asoman en su vida. Y aunque se supone que con su proceder el “profesor” Joaquin Phoenix va a impartir sendas “lecciones vitales” a sus “pupilas” Emma Stone y Parker Posey, no dejan éstas de estar atravesadas por una ironía próxima al cinismo, sólo a base de recibir palos en la vida llegamos al conocimiento.

6/10
Aloha

2015 | Aloha

Cameron Crowe prometía mucho tras entregar Jerry Maguire y Casi famosos. Y aunque su filmografía posterior es pasablemente entretenida, no está a la altura de estos títulos. Es lo que le pasa con Aloha, que a priori cuenta con todos los ingredientes que le gustan, dramedia romántico y nostálgico, pero que no acaba de funcionar. El film sigue a Brian, ingeniero aereoespacial desencantado, que llega a Hawai con un supuesto trabajo, aunque en realidad tiene un encargo de una empresa contratista del ejército americano, ligado a un satélite militar. El tipo, algo cínico, se reencuentra con Tracy, una novia que ahora está casada pero que despierta en él antiguos sentimientos. Al tiempo, le guía una piloto de cazas americana, Allison, con sangre hawaiana. Con los citados elementos, Crowe, que escribe el guión y dirige, entrega un batiburrillo que no logra el necesario equilibrio, a pesar del esfuerzo de los actores por hacer medianamente creíbles a sus personajes. Concedamos que Emma Stone trata de componer una mujer de carácter al hacer de militar, pero su "mística" hawaiana y los comentarios telefónicos con mamá "rajando" de su jefe quedan raros, y el conjunto no resulta creíble. También lo tiene difícil Rachel McAdams, encarnando a la ex novia con un marido con el que no se acaba de llevar bien y con una maraña de sentimientos que no acaba de controlar, tal vez porque resultan poco creíbles, el dolor que le quedó cuando se fue Brian, junto a una ilusión poco clara por su retorno. Tampoco entendemos las motivaciones del protagonista encarnado por Bradley Cooper, mientras que John Krasinski como el marido poco tiene que hacer, su personaje resulta bastante plano como alguien que ejerce, por así decir, de propietario de linda esposa que teme perder. A esta tipología humana confusa se suma la relamida espiritualidad hawaiana y el intento de criticar la presencia de empresas privadas en la defensa nacional de un país, con ideas algo increíbles, que encarna Bill Murray, quien a espaldas del ejército pretende colocar en el satélite armas no autorizadas.

4/10
Magia a la luz de la luna

2014 | Magic in the Moonlight

Años 20 del pasado siglo XX. Stanley es un afamado mago británico que, caracterizado como oriental, sorprende con sus trucos a medio mundo. Pero es un tipo racionalista, que rechaza cualquier cosa que huela a sobrenatural, no cree en Dios ni en espíritus, y disfruta desenmascarando a cualquiera que se atreva a decir que tiene dotes de adivinación o de hablar con fantasmas. Su amigo y colega Howard le propone conocer en la Provenza francesa a la joven americana Sophie, quien asistida por su madre tiene obnubilada por completo a una adinerada familia, con la idea de que la ponga en evidencia. Y aunque Stanley está convencido de que está ante una embaucadora, ésta resulta ser demasiado buena, y hasta empiezan a entrarle las dudas de si no habrá dado por fin con alguien capaz de poner sus convicciones patas arriba. Woody Allen vuelve a hacerlo. Una vez más. Fiel a su cita anual. El cinesta, director y guionista, entrega una fábula deliciosa, muy suya, donde sabe dar vueltas y revueltas a la idea de si hay algo más de lo que detectan nuestros cinco sentidos, existe Dios o no –o al menos algo que podamos llamar "magia", capaz de animarnos la existencia y darle sentido–, he ahí el dilema. Puede parecer que Allen apenas araña la cuestión, o que la trivializa, pero encarna como nadie la añoranza, el deseo, de saber que alguien se ocupa de nosotros. Nos hemos acostumbrado tanto a las genialidades del neoyorquino bajito, que si no nos entrega algo que se acerque a lo sublime, parece que nos quedamos insatisfechos. El hecho es que su film funciona como un perfecto mecanismo de relojería en el juego que Allen se lleva entre manos, envolviéndolo de un delicioso halo romántico, con bromas y sorpresas de buena ley, sembrando las dudas que el mismo director alberga en su interior. Resulta muy adecuada esa andanada a los intelectuales sabelotodos, tan egocéntricos que incluso cuando cambian su punto de vista, lo hacen para admirarse a sí mismos, por lo abiertos que estarían a nuevos conocimientos (aunque nunca estarán abiertos a las personas que tienen al lado, y así acabará luciéndoles el pelo). Again, Allen potencia a grandes actores a los que no había acudido hasta la fecha para su film, en Magia a la luz de la luna, Colin Firth se encuentra muy a gusto, Emma Stone resulta encantadora, y a muchos secundarios –Simon McBurney, Eileen Atkins, Hamish Linklater...– da gloria verlos. 

7/10
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

2014 | The Amazing Spider-Man 2

Sony no está dispuesta a soltar al director de la 'indie' (500) días juntos. Puesto que el 'reboot' de la saga arácnida compensó con creces el ligero pinchazo de la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi, la compañía le ha encargado de nuevo a Marc Webb el siguiente episodio, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, al tiempo que, para aprovechar los derechos antes de que reviertan a Disney, se preparan diversos spin-offs, con villanos de la franquicia. En The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, Peter Parker se gradúa en el instituto, pero se siente incómodo con su novia, Gwen Stacy, pues le prometió a su padre moribundo que se mantendría alejado de ella. Tras la ruptura de la pareja, irrumpe en la ciudad Electro, convertido en supervillano por un accidente eléctrico. Mientras, Harry Osborn intenta conseguir sangre de Spider-Man para inyectársela, como posible antídoto para la enfermedad que ha heredado de su padre, el magnate Harry Osborn, que fue el Duende Verde. Debido a la saturación del género superheróico, el nivel anda muy alto. Algunos títulos lo consiguen, como Capitán América: El soldado de invierno, pero The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, estrenada pocas semanas después, no puede evitar caer en arquetipos (el tipo que se convierte en supervillano por accidente, la lucha por mantener la identidad secreta, los experimentos de una megacorporación, etc.). Al frente del equipo de guionistas se hayan Alex Kurtzman y Roberto Orci, casi siempre eficaces, a pesar de su trabajo a destajo (en los últimos tiempos combinan episodios de Sleepy Hollow y Hawai 5.0 con producciones cinematográficas como Star Trek: En la oscuridad). Pero esta vez no pueden evitar una caída de ritmo a mitad del metraje, cuando los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista pierden interés. Este bache lastra el dramatismo que se pretende con la traca final, cuando The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro remonta más o menos. Sin embargo, en esencia contentará al respetable, pues ofrece lo esperado: efectos especiales chispeantes, secuencias de accion electrizantes e interpretaciones nada corrientes, de los siempre sorprendentes Andrew Garfield y Emma Stone, y de un exageradísimo pero solvente Jaime Foxx. The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se centra no sólo en el "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", tema habitual de la franquicia, sino que sobre todo reflexiona sobre la influencia del legado familiar y de las raíces en el individuo.

5/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10
Movie 43

2013 | Movie 43

Dos amigos adolescentes creen estar arrasando en YouTube con su nuevo vídeo. Pero todo es la broma del hermano pequeño de uno de ellos, geniecillo de la informática. Como venganza, quieren cargarse su ordenador, pero necesitan distraerle e inventan una historia de que están buscando en internet la mítica película “Movie 43”, con contenidos archiprohibidos, y el chaval, picado, se pone a buscarla en los servidores más recónditos. Y en efecto, esto sirve de hilo conductor para ir mostrando metraje de las situaciones más desopilantes, una sucesión de sketches varios en competición para ganar en grosería y zafiedad. Película gamberra para adolescentes –y adultos– descerebrados, que tiene detrás a uno de los hermanos Farrelly, Peter, no sabemos qué pasa con Bobby, esperemos que no se hayan enfadado, a lo mejor pensó que la propuesta no era suficientemente guarra y transgresora. La idea de Movie 43, que cuenta con 12 directores no superbrillantes, entre ellos la actriz Elizabeth Bank, es provocar una mezcla de asco, repulsa y risas, lo que funciona parcialmente. Tiene gracia la ocurrencia de presentar a Hugh Jackman con una “disfuncionalidad” en el cuello que provoca unos divertidos caretos de Kate Winslet en una cita a ciegas, lo más divertido de la cinta, aunque lo bueno, si breve, dos veces bueno, divisa que olvida Peter Farrelly, responsable de ese segmento. Otros actores célebres se han sumado a la función, con mayor o menor fortuna, y se supone que parte de la gracia del film es ir reconociéndolos. El modo de “pegar” las historias o cortos en Movie 43 es ingenioso, incluida la ocurrencia homenaje a Terminator. Pero tanta caca (sí, literalmente), genitales, pechos, reglas y compresas, y hasta incesto, a ver quién es más salvaje, acaba agotando; incluso otras ideas paródicas sobre Apple, enanos y superhéroes no evitan la tentación escatológica y procaz. El film es mejor que otras propuestas de los hermanos Farrelly, últimamente cuesta abajo, pero es que no han hecho nada mejor que Algo pasa con Mary, allá por 1998, y cuyos barros han traído un auténtico lodazal de películas perfectamente prescindibles.

3/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
The Amazing Spider-Man

2012 | The Amazing Spider-Man

Tras el éxito de Spider-Man 3, el realizador de la trilogía, Sam Raimi, preparaba una nueva entrega que volvería a estar protagonizada por Tobey Maguire y Kirsten Dunst. Sin embargo, durante el proceso de preproducción, Raimi no acabó de entenderse con los ejecutivos de Sony, y finalmente decidió abandonar el proyecto. La productora anunció a bombo y platillo que reiniciaría la franquicia con un nuevo reparto, devolviendo al personaje principal a la época del instituto, con la excusa de conectar con el público joven. En The Amazing Spider-Man sorprendió la elección del director, Marc Webb, procedente de los videoclips y las series televisivas, hasta ahora autor de un único largometraje, la tragicomedia romántica de factura 'indie' (500) días juntos. Así, Peter Parker vuelve a ser un joven estudiante, de mente privilegiada, pero que sufre las iras de Flash Thompson, el matón de su centro, y que vive con sus tíos tras haber sido repentinamente abandonado por sus padres. Se siente atraído por una compañera de clase, Gwen Stacy, hija de un vecino policía. La chica colabora con el doctor Curt Connors, brillante científico que perdió el brazo derecho, y realiza experimentos con animales en busca de un método para que el ser humano pueda regenerar los miembros amputados. Cuando Parker se entera de que Connors colaboró con su padre, se cuela en la compañía donde trabaja, Oscorp, pero allí sufre la picadura de una araña radiactiva que le dará poderes excepcionales. Pesa como una losa que a Webb le hayan encargado repetir el punto de partida ya conocido. También que The Amazing Spider-Man llegue a las carteleras en el punto álgido del aluvión de superhéroes en el cine, tras la estela de propuestas de enorme calidad –El caballero oscuro– y otras fallidas –Green Lantern (Linterna verde)–, pero todas con elementos que se repiten (la identidad secreta, la novia del héroe) por lo que a estas alturas resulta muy difícil no sólo sorprender sino mantener el interés. Por esta razón, salvo para el público que en gran medida desconozca el subgénero, el inicio de The Amazing Spider-Man resulta agotador, a pesar de que se nota un enorme esfuerzo por rodar una producción de calidad. El guión, coescrito por el prestigioso James Vanderbilt (Zodiac) reinventa un poco las secuencias que en esencia ya están vistas y dota de profundidad no sólo a los protagonistas, sino a todos los personajes. Para interpretarlos se ha reclutado a un elenco de auténtico lujo, en el que sobresalen secundarios como Martin Sheen (un gran tío Ben pese a que Cliff Robertson también se lució en la versión anterior), Rhys Ifans (impresionante como villano), Sally Field (aunque su papel de tía May podría tener mayor relevancia) y Denis Leary (el severo pero honrado capitán Stacy). En los roles principales, Andrew Garfield, que se reveló como Eduardo Saverin en La red social, se confirma como joven de gran futuro, mientras que Emma Stone vale para afrontar cualquier papel, como demostró en Criadas y señoras (The Help). Tampoco existen grandes novedades en The Amazing Spider-Man en cuanto a las secuencias de acción, más de lo mismo, pese a que se nota que se ha invertido un generoso presupuesto y que se ha usado tecnología de última generación. Sorprende ligeramente la primera aparición de Peter Parker saltando entre edificios con su recién diseñado uniforme (ahora de licra), y que está filmada en cámara subjetiva, así como un momento 'capriano' en el que los operarios de grúa se unen para ayudar al Trepamuros. Refuerza esta secuencia el mensaje, en torno a la obligación moral de ayudar a los demás, aunque en esencia el fondo viene a ser otra vez aquel "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" explicado con diálogos diferentes. Se ven premiados los esfuerzos de los implicados en The Amazing Spider-Man en el tramo final, que adquiere intensidad dramática, sobre todo en lo relativo a la subtrama romántica, especialidad de Marc Webb. Stan Lee, cocreador del personaje con el dibujante Steve Ditko, lleva a cabo aquí el más divertido de sus habituales cameos en adaptaciones de sus obras. Como la mayoría de películas de héroes Marvel, contiene una secuencia de propina durante los títulos de crédito, que promete la inevitable secuela.

5/10
Crazy, Stupid, Love

2011 | Crazy, Stupid, Love

Cal Weaver lleva casado muchos años, tiene hijos y un buen trabajo. Una noche recibe como un mazazo la noticia de que su mujer ha tenido una aventura y desea separarse. Cal no se lo puede creer, pero decide sobre la marcha abandonar el hogar familiar. Tras varias noches deprimido en la barra de un bar, conocerá a un joven, Jacob, experto ligón y mujeriego. Jacob le propondrá hacer de Cal un nuevo hombre, de modo que todas las mujeres caigan a sus pies. Una muestra más de ese cine de Hollywood que con un envoltorio ‘moderno’ y atrevido quiere en realidad contar lo que han hecho una y otra vez los grandes clásicos del cine: la validez del amor verdadero, del amor para toda la vida, y la idea de que nunca hay que rendirse cuando se ama de veras. A este respecto la pareja de directores formada por Glenn Ficarra y John Requa asciende un peldaño tras su debut en Phillip Morris ¡te quiero! No abandonan el tono ligero y la visión de una sociedad frivola, obsesionada con el sexo, pero visualmente la película es contenida y a la postre el guión de Dan Fogelman (guionista de Cars y Enredados) viene a afirmar con rotundidad que la sexualidad desemboca en el vacío si no va acompañada de la entrega personal y que la familia es el mejor sitio para crecer y ser felices. Hay cierto desorden a la hora de narrar e intercalar temporalmente algunas subtramas, y también sobra algún efectismo técnico innecesario. El reparto es probablemente la baza que hace funcionar el conjunto, con un protagonista, Steve Carell, que resulta cercano y convincente, y un Ryan Gosling que borda su exagerado y esquemático personaje. En el plano femenino también las cosas funcionan, con unas espléndidas Julianne Moore y Emma Stone. Y aunque se eche mano de algunos clichés hipertrillados y previsibles (el discursito final de graduación, y tal), también hay escenas muy bien resueltas, como el encuentro entre Jacob y Hannah en su piso o la catastrófica reunión en el jardín de los Weaver.

5/10
Con derecho a roce

2011 | Friends with Benefits

Dos actores jóvenes en alza protagonizan esta comedia romántica concebida que sigue los patrones establecidos del género. Mila Kunis está en su mejor momento de popularidad tras su papel secundario en Cisne negro, mientras que Justin Timberlake se ha consagrado, sobre todo por su trabajo en La red social. Jamie (Mila Kunis) es una cazatalentos de ejecutivos de Nueva York a la que acaba de dejar su novio. También se ha quedado solo su nuevo fichaje, Dylan (Justin Timberlake), al que ella ha reclutado para un trabajo en una gran empresa en la Gran Manzana. Ambos se sienten atraídos pero en lugar de formalizar su relación, deciden mantener para siempre una amistad “con derecho a roce”, pero sin compromiso. El tema central, aún siendo demasiado típico del género, tiene su interés: el miedo al compromiso y la desorientación afectiva en el mundo moderno. El film se muestra positivo en la posibilidad de los jóvenes para superar este problema. Sin embargo, los diálogos son de segunda fila y recurren constantemente a los chistes soeces para intentar arrancar alguna sonrisa. Parecen una versión pobre de Cuando Harry encontró a Sally, un film que contaba lo mismo pero con infinita más gracia. Y el director y coguionista Will Gluck (Rumores y mentiras) recurre a una realización ‘videoclipera’ pero plana. En cuanto a los actores, los personajes protagonistas son muy tópicos y sólo se salva algún secundario, sobre todo los que interpretan los todoterrenos Patricia Clarkson –la madre de ella– y Richard Jenkins –el padre enfermo con alzheimer de él–, que elevan temporalmente la calidad del conjunto.

4/10
Criadas y señoras (The Help)

2011 | The Help

Sur de Estados Unidos, en la década de los 60, cuando arranca el movimiento de los derechos civiles. En Jackson, como en tantas otras localidades de la zona, se da una curiosa relación entre las señoras blancas y sus criadas negras: éstas se ocupan tanto de los hijos de las primeras, que son casi más madres de esas criaturas que ellas mismas; por otro lado, son tratadas con distancia y condescendencia, discriminadas en cuestiones tan absurdas como en el uso del cuarto de baño, que de ninguna manera pueden compartir. La joven Skeeter, recién licenciada en periodismo, vuelve a casa con idea de trabajar en un diario local, pero se encuentra con la desagradable sorpresa de que la mujer negra que la crió ha sido despedida por su madre; ésta y otras injusticias le proporcionan tema para su debut literario, un libro que recoja el testimonio de las afroamericanas pisoteadas; lo que no resulta tan sencillo es que ellas acepten colaborar en medio de una atmósfera donde se juegan no sólo su trabajo sino su integridad física. La película sorpresa del año, escrita y dirigida por el desconocido Tate Taylor -como actor ha tenido papelitos, y dirigió otro largometraje de escasa repercusión, Pretty Ugly People-, que adapta una novela de Kathryn Stockett. Podría decirse que no es perfecta, que debería haberse pulido mejor, que la evolución de algún personaje es brusca, que más matices en otros habrían redondeado la historia... Aunque también podría uno exclamar, ¿y a quién rayos le importa? La realidad es que la trama funciona a la perfección en el nivel emocional, con unos magníficos personajes y un reparto inmejorable, con la carismática Sissy Spacek y los rostros que suenan de Bryce Dallas Howard, Allison Janney y Jessica Chastain, pero también con los menos conocidos y memorables Emma Stone, Viola Davis, Octavia Spencer..., maravillosos en sus composiciones. Hay un algo en el film con el que el espectador conecta, como sucede en Magnolias de acero, Tomates verdes fritos o Paseando a miss Daisy. La película conmueve hasta las lágrimas, y también hace reír, hay un sano sentido del humor. Y todo tiene que ver, por supuesto, con la humanidad de la historia, los dilemas que se plantean, el sentido del bien y del mal perfectamente claro... más, vamos a decirlo claro, la naturalidad con que se trata la unión con Dios, pues si Aibeleen decide dar el paso adelante de colaborar con Skeeter en contar su historia es porque lo ha rezado, porque las palabras del sermón del pastor en su iglesia, a partir del evangelio, le animan a ello, y es que es verdad aquello de que la verdad libera. Son bonitas ideas como la imposibilidad de Aibeleen de contar su historia si no es a través de su oración escrita, lo hablado con Jesús le ayuda a abrirse luego. También está muy bien trazada la relación de Minny, otra criada negra, con su nueva ama, la apestada blanca Celia.

7/10
Rumores y mentiras

2010 | Easy A

Hay que ver lo dan de sí los institutos en Estados Unidos. Es el gran reclamo para los adolescentes y el caldo de cultivo para guionistas poco exigentes. Sea como fuere es una pena que salvo felices sorpresas –como Brick, Elephant, Precious, Juno o rarezas tipo Ghost World– el tono general de este tipo de filmes es el de la comedia guarra o la soberana tontuna frívola. En este caso, el director de Guerra de Cheerleaders vuelve a entregar otra comedia ligera, ligera, en torno a las relaciones sexuales precoces entre estudiantes. El recurso literario a "La letra escarlata" de Nathaniel Hawthorne sencillamente no cuela. La película se inicia con Olive, una joven estudiante, que se dirige al espectador para contar cómo empezó todo... En realidad Olive está grabando un vídeo en internet para explicar a la gente de su instituto la verdad sobre su vida sexual. Suena un poco raro, pero no lo es tanto. Porque pronto nos enteramos del malentendido: para evitar que su entrometida amiga Rhiannon la atosigue continuamente Olive le miente diciendo que ha perdido la virginidad con un chico. Esa revelación la hace en el baño de chicas, y, claro, tiene la mala suerte de que allí se encuentra Marianne, líder de un grupo religioso de estudiantes que parecen salidos de un manicomio. Los rumores sobre su promiscuidad llegarán al último estudiante, hasta que su fama de golfa sea clamorosa. Formalmente el guión quiere esforzarse en contar las cosas de modo original, idea a la que se suma el director Will Gluck, que se lo pasa en grande con la cámara, con aceleraciones, ralentizaciones, música atropellada, etc. Pero todo ese envoltorio se da de bruces con la cuestión principal: el planteamiento. Todo es absolutamente irrelevante en esta comedia verdusca, que abusa de la procacidad y de los personajes trillados: el zorrón verbenero, el chico gay, el profesor chuli, la psicóloga histérica que se acuesta con el estudiante, el chico ideal, la inteligente protagonista... Y para llegar al culmen del tópico ridículo se pinta a los cristianos como si fueran retrasados mentales. Muy agudo. Es cierto que no todo es malo. La actriz Emma Stone tiene un futuro prometedor como ya demostró en Bienvenidos a Zombieland. Posee verdadera chispa, es guapa y tiene una despectiva arrogancia llena de encanto que sabe insuflar con eficacia al personaje de Olive. De todas maneras, los mejores momentos son los que regalan sus padres en la película, interpretados por Patricia Clarkson y Stanley Tucci. ¡Qué buen rollo! Se lo pasan pipa los dos, y ofrecen gags muy logrados que arrancarán seguro las sonrisas que en otros momentos brillan por su ausencia.

4/10
Los fantasmas de mis ex novias

2009 | Ghosts of Girlfriends Past

Enésima variación del "Cuento de Navidad" de Charles Dickens, aquí transmutado en comedia romántica con boda de por medio, y situado en un contexto contemporáneo. Ah, y no transcurre en Navidad.  Sigue al impresentable fotógrafo de moda Connor, mujeriego empedernido, que no cree en el amor ni por supuesto en el matrimonio. Pero va a acudir a la boda de su hermano Paul, lo que propicia un reencuentro con su ex novia Jenny. A sus declaraciones nada oportunas acerca del matrimonio seguirá la aparición de su fallecido tío Wayne, que le anuncia la visita de los fantasmas de las novias pasadas, presentes y futuras, que le mostrarán el mal camino por el que anda, y lo que le aguarda. Tal perspectiva puede ayudar a rectificar. Como es bien sabido, el cuento de Dickens es universal, y marca un patrón que si se respeta, da resultados aceptables por muy torpe que el adaptador de turno sea. En esta ocasión Mark Waters (Chicas malas, Ponte en mi lugar) logra resultados discretos, más que nada por la incoherencia propia de quien quiere "nadar y guardar la ropa", algo de lo que se resiente la narración, a la que falta solidez, pese a la brillantez de algún gag. Así, por supuesto que quiere apostar por el amor verdadero y tal, pero a la vez busca la complicidad acomodaticia con un estilo de vida superficial, donde sólo se piensa en sexo, en acostarse con quien sea; y esto es como buscar la cuadratura del círculo. El reparto de guapetones incluye a Matthew McConaughey y Jennifer Garner, mientras que Michael Douglas se lo pasa en grande encarnando al casquivano tío Wayne.

5/10
Paper Man

2009 | Paper Man

Bienvenidos a Zombieland

2009 | Zombieland

Muchos son los directores que han logrado llamar la atención con películas de zombies, desde que George A. Romero debutara con la clásica La noche de los muertos vivientes, claro modelo para sus seguidores. Vinieron después Peter Jackson (Tu madre se ha comido a mi perro), Zack Snyder (Amanecer de los muertos) y Edgar Wright (Zombies Party). Ahora, se une a tan selecto club Ruben Fleischer, de talento innegable, que sin duda dará que hablar, y que firma su opera prima. Columbus es un joven miedoso que intenta sobrevivir a pesar de que el mundo ha sido invadido por los muertos vivientes, que han acabado con la mayoría de la humanidad. A pesar de todo, Columbus intenta regresar a su pueblo natal en busca de sus padres. Para mantenerse vivo sigue escrupulosamente una serie de reglas: “No te hagas el héroe”, “Asegúrate de tener una salida”, etc. Por el camino, acabará pegándose a un tipo duro, Tallahasse, experto en exterminar zombies. Es necesario advertir que la cinta es extremadamente salvaje, y su humor negro extremo la hacen totalmente desaconsejable para el público más sensible. También es cierto que sus excesos violentos son bastante irreales. Por citar un ejemplo, va en la línea de Kill Bill Volumen 1, y aquel enfrentamiento entre Uma Thurman y los 88 maníacos.   En cualquier caso, los que a pesar de todo se apunten a ver Zombieland, comprobarán que la cinta se va ganando poco a poco incluso al espectador más reacio, gracias a sus personajes estrambóticos, a sus eficaces secuencias de acción, y a sus golpes de humor. Destaca la aparición de un conocido actor de Hollywood, que se interpreta a sí mismo, que atiende a las siglas B.M., y que da pie a una de las secuencias más surrealistas que se hayan visto jamás en una pantalla. El director ha dado con un reparto tan ajustado que después de ver la película resulta difícil imaginar qué otros actores podrían haber encarnado a los mismos personajes. Claramente se lleva la palma Woody Harrelson, memorable vaquero cazador de zombies, obsesionado por los twinkies. Pero el joven Jesse Eisenberg es un convincente pánfilo en lucha por la supervivencia. Les acompañan las brillantes Abigail Breslin (que a sus once años está muy crecida en relación a la memorable Pequeña Miss Sunshine!) y Emma  Stone (Supersalidos), que son dos inteligentísimas hermanas estafadoras. Aunque se trata de un film de entretenimiento muy gamberro, se permite un sincero y efectivo elogio de la amistad, ya que el tema central es la confianza en el prójimo en situaciones extremas.

6/10
Una conejita en el campus

2008 | The House Bunny

Los guionistas de Una rubia muy legal obtuvieron un éxito inesperado en 2001, gracias a la idea de colocar a una joven ligera de cascos en medio de una universidad de elite. Años después repiten con parecida fórmula, aunque esta vez el atrevimiento es algo mayor, pues la que se 'cuela' en el ambiente estudiantil es Shelley, una conejita Playboy que ha abandonado la mansión del magnate de la pornografía Hugh M. Hefner. En el campus entrará a formar parte de la hermandad Zeta, que está a punto de desaparecer por falta de miembros, ya que está compuesta por siete mujeres cuyo aire super friki las ha convertido en el hazmerreír de la universidad. Pero Shelley quizá pueda cambiar a estas chicas y hacer de ellas auténticos bombones femeninos. La película es tan tontorrona como se puede suponer. Anna Faris, especialista en hacer de rubita atractiva con cerebro de mosquito en la saga de Scary Movie y en otras comedias del mismo jaez, presenta un personaje muy suyo, a ratos divertido, de buen corazón y nula inteligencia. Aunque algún gag funciona y se evitan groserías demasiado explícitas, en general impera el tono frívolo, el humor verde y la imágenes zafias de una comedia muy, muy ligera, ideada para satisfacer únicamente a jovencitos descerebrados.

2/10
Un rockero de pelotas

2008 | The Rocker

El director británico Peter Cattaneo dio el campanazo en 1997 con la comedia Full Monty. Pero, visto lo visto, parece haber muerto de éxito. Desde entonces tan sólo ha dirigido Lucky Break, una simpática comedia carcelaria, y el drama familiar Opal Dream, que pasó completamente desapercibido. Ahora, más de diez años después de su gran éxito, regresa a las pantallas con su primera producción norteamericana, una comedia gamberra, a ratos bastante graciosa, pero cuyo vuelo se mantiene siempre a ras de suelo. Fish es el batería y el alma de la banda de rock Vesuvius, que está a punto de alcanzar un contrato supermillonario con una discográfica. Sin embargo, la condición para ese salto es que escojan a un batería amigo de los productores. Tras algunas dudas, los compañeros de Fish deciden firmar el acuerdo y traicionar a su amigo... Y pasan 20 años... Fish se ha convertido en un pobre hombre, que malvive de trabajos temporales. No ha logrado asumir aquel fracaso y se mantiene en una perpetua adolescencia irresponsable. Tras su último despido recala en casa de su hermana y allí encuentra una última oportunidad para seguir su sueño: ser el batería del grupo musical que está formando su sobrino. Todo el peso de la película recae en el actor Rainn Wilson, cuyo don para la comedia se puedo ver en la divertida serie The Office. Aquí está completamente alocado, con un personaje esperpéntico, una especie de payaso con complejo de Peter Pan que pasea su frustración y sus tonterías imberbes allá por donde va. Los gags casi siempre se basan en el chiste fácil, la grosería plana –e inocua, al menos– y en la personalidad "asquerosa" del protagonista, alguien que recuerda de alguna manera al famoso Spike de Notting Hill. En su favor, hay que decir que es imposible no reír con ganas en ciertos momentos, y encima el tipo tiene talento para tocar la batería. Por lo demás, la historia es tan amable como previsible, y en el argumento se entrevé una ligera crítica a la inmadurez de muchos adultos, empeñados en no crecer.

4/10
Supersalidos

2007 | Superbad

Judd Apatow arrasa en la taquilla en el terreno de la comedia –sobre todo en Estados Unidos– con cada película que dirige (Virgen a los 40), escribe (Dick y Jane: Ladrones de risa) o produce (Pasado de vueltas). Su sello de fábrica es su gusto redomado por un humor soez que recuerda al de los hermanos Farrelly (Algo pasa con Mary). Esta vez, produce una comedieta de adolescentes descerebrados, incapaces de pensar en otra cosa distinta del sexo, en la línea de American Pie, y la muy superior Desmadre a la Americana, de John Landis, que marcó las pautas del subgénero. Dirige el mediocre Greg Mottola (The Daytrippers). El título español le viene al pelo, pues los protagonistas son dos supersalidos, en la edad del pavo, a punto de graduarse en el instituto. Evan ha conseguido entrar en una buena universidad, por lo que tendrá que separarse de Seth, un chico con problemas de peso, que es amigo suyo desde la infancia. Dos chicas quedan con ellos en una fiesta de graduación, que ofrece una en su casa. Pero Seth se ha ofrecido a conseguir para la ocasión bebidas alcohólicas, una misión imposible, teniendo en cuenta que son menores de edad. Seth cuenta con la colaboración de un conocido, que se ha hecho fabricar un carnet de conducir falso. La cosa se complicará más de lo previsto. Desde el punto de vista de la producción, se trata de una ‘superjugada’, pues superó los 100 millones de recaudación sólo en Estados Unidos y costó sólo 20. ¡Sus beneficios quintuplican la inversión! Desde el punto de vista cinematográfico, la cosa es mucho menos brillante. Los jóvenes que describe son bastante habituales en la sociedad moderna, pero el director es incapaz de criticar sus actitudes salvajes, y cuando intenta sacarles rasgos positivos –en una escena en la que los protagonistas elogian su amistad– llega al ridículo más absoluto. Ni siquiera queda para el recuerdo ninguna secuencia memorable, mientras que los dos policías ‘juerguistas’ resultan tan torpes que en lugar de hacer reír ponen nervioso al espectador.

2/10

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