Después de años esquivando los focos y esquivando a la prensa, Clint Eastwood ha accedido finalmente a conceder una entrevista extensa y reveladora —la primera en más de una década— para la nueva revista impresa Metrograph.
El crítico Nick Pinkerton firma el artículo que ofrece una mirada panorámica al legado del cineasta de 95 años, y deja claro que aún tiene preguntas por responder y energías por mostrar. Clint Eastwood prácticamente ignoró la promoción de su último film, Jurado nº2, y ni siquiera asistió al estreno mundial del film, algo que muchos interpretaron como una retirada silenciosa del ojo mediático. Sin embargo, en esta conversación con Metrograph, habla sin tapujos de sus comienzos, de sus influencias, de su estilo como director y también de su filosofía como creador que aún no parece listo para colgar la cámara.
Uno de los focos de la charla es la evolución de Clint Eastwood desde sus días en televisión —como actor en Rawhide— hasta convertirse en un cineasta con voz propia. Le preguntan por figuras clave en su carrera como Sergio Leone o Don Siegel, ambos fundamentales para modelar su enfoque escueto y envolvente. Clint Eastwood recuerda que el trato con Leone era prácticamente mudo: “él decías: ‘Ve allí y haz la escena’”, aunque con el paso del tiempo desarrollaron una comunicación tácita más clara.
Otro aspecto destacado es su método de rodaje. En el texto se señala que Eastwood favorece calendarios de trabajo eficientes, minimizar repeticiones excesivas y evitar cobertura innecesaria —una economía operativa que muchos cineastas veteranos han admirado. También aborda la naturaleza emocional del cine, más allá de lo intelectual: su cine no pretende impresionar con artificios, sino remover con lo esencial.
Aunque Pinkerton no pregunta directamente sobre si Jurado nº2 será su película final, el tema aparece latente en la conversación. Algunos medios especializados sostenían que Clint Eastwood buscaba con ese film una salida digna, “montar su ultimo viaje con la frente alta”, pero aquí el veterano no confirma esa narrativa. En cambio, habla de sus películas más recientes —con altibajos como Cry Macho (2021)— y reivindica que incluso en su “crepúsculo profesional” ha dejado obras destacadas como La Mula (2018) o Richard Jewell (2019). En su filmografía cita clásicos que siguen siendo referentes: Sin Perdón, Mystic River, Gran Torino, El jinete pálido o El fuera de la ley, entre otros.
