Ben Stiller cambia los pasillos de Lumon de "Separación" por las puertas del cielo. El actor protagonizará junto a Nicholas Galitzine la nueva película de Netflix “A Matter of Time”, una mezcla de fantasía, romance y redención con ángeles metiendo mano en los asuntos humanos.
La cinta estará dirigida por Harry Bradbeer, conocido por su trabajo en Fleabag y Enola Holmes, y contará también con Bella Maclean en el reparto principal. El guion corre a cargo de un curioso equipo formado por Justin Haythe, Madeleine George, Peter Byrne y Simon Beaufoy, ganador del Oscar por Slumdog Millionaire.
Según la sinopsis oficial, la historia sigue a un “ángel improbable” que baja del cielo para convencer a un hombre solitario de sacrificar su vida por el bien de la sociedad. Pero claro, como suele pasar en estas películas, el plan divino se complica: el protagonista encuentra un nuevo propósito vital y hasta un romance capaz de cambiar la historia. Básicamente, es como ¡Qué bello es vivir! mezclada con terapia emocional.
El proyecto llega a Netflix gracias al acuerdo de colaboración con Sony Pictures, mientras que Debra Hayward y Larry Mark ejercerán como productores.
Para Ben Stiller supone otro paso más en su peculiar segunda juventud profesional. Tras triunfar como director y productor con la serie Separación, el actor ha vuelto a ponerse delante de las cámaras en títulos como Nutcrackers o Happy Gilmore 2. Ahora añade a su currículum algo que pocos actores pueden decir: pasar de dirigir distopías corporativas a negociar directamente con el cielo.
Por su parte, Nicholas Galitzine sigue encadenando proyectos de alto perfil y pronto llegará a los cines como He-Man en Masters of the Universe. Parece que Hollywood ha decidido que el actor británico puede hacerlo todo: príncipe encantador, guerrero musculoso… y ahora mensajero celestial.
Lo curioso es que esta fiebre angelical no llega sola. En los últimos meses han aparecido producciones como Movida celestial, con Keanu Reeves interpretando a un ángel guardián torpe, o el cierre de la serie Good Omens. Después de años obsesionados con multiversos y asesinos en serie, Hollywood parece haber descubierto que los ángeles también pueden dar mucho juego.
