Con ocasión de la visita del Sumo Pontífice a Cuba, es buen momento para repasar su vida en "Francisco, el padre Jorge", recién estrenada en cines españoles. Pero también para rememorar la historia del país, que se ha visto en numerosas ocasiones en la pantalla.
En Topaz, el maestro Alfred Hitchcock realizó un retrato de la situación de la isla en la época dura de la Guerra Fría. Sin estar considerada una de las mejores películas del Maestro del Suspense, tiene momentos de categoría.
La trágica crisis de los misiles dio lugar a Trece días, pero también aparece en títulos como X-Men: Primera generación.
Un cubano en el exilio, Andy García, rindió homenaje a su origen en La ciudad perdida, dirigida por él. El país ha servido como localización en numerosos títulos, como El padrino II, donde Michael Corleone hace negocios en la isla. Spencer Tracy fue un pescador cubano en El viejo y el mar, adaptación del inmortal texto de Ernest Hemingway. Robert Redford, un jugador en la romántica Habana. Y Alec Guinness un vendedor que se asocia al servicio secreto británico en Nuestro hombre en la Habana, según la novela de Graham Greene.
En Che, el argentino, Steven Soderberg reconstruía el papel del guerrillero en la revolución cubana. El mismo personaje, de joven, viajaba por toda América latina en Diarios de motocicleta. Un cubano salido de las cárceles castristas protagonizaba Cuando salí de Cuba. Antes que anochezca biografiaba al escritor cubano Reinaldo Arenas. Un alemán, Wim Wenders, rindió tributo a la música de este país en Buena Vista Social Club.
El cine español ha enseñado el lugar en diversas cintas, como Habana Blues, sobre las nuevas generaciones, o el film animado Chico y Rita, de Fernando Trueba. Un francés, Laurent Cantet, dirigió el mejor retrato de los cubanos actuales, en Regreso a Ítaca.
Y por supuesto, muestran Cuba en todo su esplendor las mejores películas del país, como la recordada Fresa y chocolate.
