El destino es, cuanto menos, caprichoso. Después de conseguir un Oscar tras su incansable lucha, DiCaprio se ha visto obligado a devolver una de sus estatuillas, aunque no se trata de la que ganó por “El Renacido”.
El premio que ha sido confiscado perteneció realmente a Marlon Brando, cuando se lo llevo en 1954 por La ley del silencio.
Las autoridades han tomado esta medida porque la productora que le obsequió con este regalo, Red Granite Pictures, que financió el film del actor El lobo de Wall Street, se ha visto envuelta en un escándalo de corrupción, al igual que el protagonista de su película Jordan Belfort -valga la paradoja-.
Leonardo DiCaprio había aceptado el Oscar con el propósito de incluirlo en una subasta benéfica que realiza su fundación medioambiental. Sin embargo, ahora ha tenido que iniciar la devolución de los regalos y donaciones que le fueron entregados por Red Granite, pues ha demostrado que estaba implicada en el lavado de millones de dólares.
