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Reportajes

Compiten cine español, chino y alemán

Día 22: La guerra civil continúa, se prepara una boda y suena la música

En la particular guerra civil fílmica entre películas sobre la guerra civil española, se impone el bando de “La trinchera infinita” al liderado por el Directorísimo Amenábar con “Mientras dure la guerra”. Por su parte, llega el cine chino-tibetano con karma de “Lhamo y Skalbe” y el alemán de profesora de música “La audición”.

La trinchera infinita se convierte en sublevado contra el orden establecido por Alejandro Amenábar y Mientras dure la guerra en la guerra civil de películas sobre la guerra civil española. Y aunque pueda parecer más vistosas la propuesta alrededor de Unamuno, Franco y Millán Astray, lo cierto es que la película dirigida por el terceto compuesto por Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, podemos decir que es más cine, tiene más solidez, y eso que a priori es una película más difícil, de esas que por la trama no apetece mucho ir a verlas. Los directores han crecido desde Handia, que también era una película-río, la que nos ocupa llega a abarcar más de tres décadas.

Las décadas prodigiosas

El punto de partida de La trinchera infinita lo tenemos en la realidad de un buen grupo de personas que permanecieron ocultos durante años, los de la guerra civil y los posteriores, para evitar represalias, primero del bando nacional, y luego del régimen franquista. Arregi, Garaño y Goenaga centran su atención en un matrimonio, Higinio y Rosa, casados hace poco y residentes en un pueblo de Andalucía. A las tropelías primero del bando republicano siguen las de los sublevados, e Higinio, que nunca estuvo muy metido en política, pero que es de los “sospechosos”, no tiene más remedio que ocultarse. Y el lugar más seguro resulto una oquedad en su propia casa, obligado encierro que esperan sea temporal, pero pasarán los días, los meses, los años...

trinchera2El metraje del film se acerca a las dos horas y media, y gran mérito de los realizadores es que no decaiga el interés de su puesta en escena claustrófobica, lo que incluye una difícil fotografía en claroscuro de Javi Agirre Eraus, con planos que muchas veces son el punto de vista del encerrado Higinio. Se logra atrapar el drama que afrontan los cónyuges –gran trabajo de Antonio de la Torre y Belén Cuesta–, el amor que los sostiene, pero también un desquiciamiento que hace que sus encuentros amorosos, mostrados muy carnalmente, tengan el sabor de la desesperación, de que quizá no puedan volver a tener otro. Y se van engarzando bien algunas peripecias –el hijo que engendran en la cautividad, el militar que quiere abusar de ella, el vecino receloso–, aunque otras están forzadas, como la de la pareja homosexual que aprovecha una ausencia de Rosa para convertir el lugar en su particular “picadero”. Tienen fuerza las escenas de persecución, y el clímax es muy emotivo. Sin duda que es una de las películas que deben contar para los premios.

La culpa la tiene el karma

Se presenta como película china, aunque tal vez habría que considerarla tibetana. Más allá de los problemas políticos que afectan a China y Tibet, y una búsqueda de independencia por parte de algunos, el film que se presentaba a concurso, Lhamo y Skalbe, no se mete en líos de este estilo, y cuenta una historia humana de contrariedades.

lamu1Describe las tribulaciones de Skalbe, que quiere casarse con Lhamo, pero se topa con que su anterior intento de boda, anulado en el último momento por parte de ella, que se metió a monja budista, ha quedado anotado en el registro, lo que le obliga a dar el paso de divorciarse. Entretanto Lhamo, que prepara en el pueblo una ópera china con subtexto ligado a su actual problema, ha dicho que no quiere casarse, tras enterarse de este “matrimonio” previo. Aunque también Skalbe se va a llevar una pequeña sorpresa al enterarse de que su prometida tiene un hijo.

No es especialmente brillante este film de Sonthar Gyal, donde las menciones al karma que está dificultando el propósito de los novios de casarse, me hizo recordar aquel título español de “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”. Aquí quizá sí sea el karma, la mala pata, o como quiera llamarse, lo que se ceba con los protagonistas. El caso es que su problemática no consigue transmitir emoción.

En casa y fuera de casa

Pertenece La audición a ese conjunto de películas que se ambientan en el mundo de la clásica, profesores y alumnos que trabajan duro para descollar, gestionando lo que parece talento. En este caso seguimos a Anna, exigente y perfeccionista profesora del conservatorio, casada con un lutier, y con un hijo adolescente, Jonás, que también estudia música. Anna acepta bajo su tutela a un nuevo alumno, Alexander, a quien debe preparar para la audición en que se decidirá si es o no aceptado. Ella le hace trabajar duro, de un modo un tanto desquiciado, que parece responder a sus propias frustraciones de no haber podido destacar más tocando el violín.

audicion1La alemana Ina Weisse parece construir su película sobre la idea de alguien que busca fuera de su propia casa lo que ya tiene ahí. En efecto, su hijo tiene talento, y su esposo la quiere, pero necesita sobresalir fuera, demostrarse algo, ya sea con un colega amante, ya sea con un alumno que piensa que podría dar más de sí. Las escenas de practicar y tocar están bien ejecutadas, la música funciona. Pero el personaje que tiene que interpretar Nina Hoss se antoja antipático y contradictorio, y es que quizá mérito de esta gran actriz que el resultado no se convierta en banal. Porque es verdad que algunos comportamientos de personajes, o su mera presencia –los padres de Anna–, resultan un tanto infantiles o no están suficientemente justificados.

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