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Biografía

Antonio de la Torre

Antonio de la Torre

52 años

Antonio de la Torre

Nació el 18 de Enero de 1968 en Málaga, España

Premios: 1 Goya (más 6 nominaciones)

Marginal con encanto

05 Noviembre 2010

Ha interpretado numerosos personajes secundarios hasta que ha conseguido llamar la atención. Antonio de la Torre es capaz de transformarse en personajes de cualquier tipo. Por ahora destaca interpretando a marginales con labia que destilan encanto.

Nacido en Málaga, el 18 de enero de 1968, Antonio de la Torre descubrió a los 11 años su pasión por el fútbol. Como veía fuera de su alcance convertirse en futbolista profesional, decidió ser periodista deportivo, leía todos los periódicos sobre la materia a su alcance, jugaba constantemente y “estudiaba el fútbol minuciosamente”, según explica él mismo. Hasta se grababa imitando a locutores profesionales como José María García.

Después de trabajar en Canal Sur Radio y presentar los informativos deportivos del fin de semana en Canal Sur Televisión, descubrió que le apasionaba la interpretación, hasta tal punto que aunque seguía con este último trabajo sábados y domingos, el resto de la semana viajaba a Madrid para presentarse a castings. “Siempre quise contar algo porque para eso me hice periodista, y luego actor”, explica De la Torre.

Tras algún corto, y personajes en series como Lleno por favor, debutó en el cine en un breve papel de periodista en Los peores años de nuestra vida, seguida de numerosas intervenciones episódicas, en títulos como El día de la bestia, Carreteras secundarias, Torrente, el brazo tonto de la ley, etc.

Su primer papel “de cierta enjundia”, como él mismo dice, le llegó de la mano de Benito Zambrano, que le ofreció encarnar a “El Loren”, en Padre coraje. Allí De la Torre llamaba muchísimo la atención, pues consiguió parecer un auténtico yonqui, a base de tesón, pues adelgazó muchos kilos, estuvo hablando con numerosos marginales, y se fue a conocer al tipo en el que estaba inspirado su personaje.

Antonio de la Torre se convirtió en un secundario habitual del cine de Icíar Bollaín, que le contrató en Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo, Te doy mis ojos y Mataharis. Daniel Monzón también contó con él para El corazón del guerrero y El robo más grande jamás contado. Pero su gran año fue 2006, cuando Almodóvar contó con él para una intervención breve en Volver, y Daniel Sánchez Arévalo –con el que había rodado varios cortos– le convirtió en uno de los protagonistas de su primer largo, Azul oscuro casi negro. El actor realizó un trabajo muy brillante interpretando a un presidiario, hasta el punto de que ganó el Goya al mejor secundario.

Desde entonces le otorgan personajes de mayor entidad. Sánchez Arévalo volvió a contar con él para Gordos y para su papel ganó más de 30 kilos. Fue también Morsa, el novio de Malena Alterio en Una palabra tuya, de Ángeles González Sinde. Dio el salto a una producción internacional con su intervención en Che, guerrilla, interpretó al hermano del protagonista en Lope y participó en títulos como La isla interior, La mitad de Óscar, Balada triste de trompeta y Primos, tercer trabajo de Sánchez Arévalo, que no rueda sin él.

Goya
2020

Nominado a 1 premio

Goya
2019

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Goya
2018

Nominado a 2 premios

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
La línea invisible

2020 | La línea invisible | Serie TV

Correcta serie televisiva que reconstruye los inicios de ETA, desde que era una simple organización juvenil que lanzaba petardos en los primeros años 60 contra el régimen franquista y predicaba la lucha obrera hasta que cruzó la línea y se convirtió en una execrable organización terrorista que con el paso de los años llegó a asesinar a casi 900 personas hasta su definitiva disolución en 2018. La línea invisible cuenta hechos reales y los principales personajes son verídicos, aunque la narración haya sido en parte ficcionada para desarrollar un hilo coherente. Creada por Abel García Roure, cuya escasa trayectoria hasta el momento pasa por haber dirigido el estimable documental Una cierta verdad, la serie presenta a unos pocos personajes de clase media, jóvenes idealistas universitarios que sienten la necesidad de combatir a Franco. Destacan de entre ellos los dos hermanos Etxebarrieta, José Antonio y sobre todo Txabi, éste brillante estudiante de cuarto de carrera y que pronto tendrá las ideas muy claras acerca de lo que quiere que sea la organización. En el lado opuesto se situará el comisario Melitón Manzanas, implacable perseguidor de cualquier elemento subversivo contra el régimen y que pronto estará en el punto de mira de ETA.  Es un lugar común decir que ETA nació en un seminario y aquí eso se corrobora con creces, aunque más bien cabría decir en una casa parroquial (de Getaria, para más datos), auspiciada por parte del clero. Es creíble por otra parte el bosquejo que se hace de los personajes jovenzuelos claramente exaltables y manipulables, quizá no especialmente inteligentes pero altamente influidos por las ideas políticas y revolucionarias del momento. Por eso, más allá de luchas sociales e injusticias contra la clase obrera, fue la simplona apelación al sentimiento de la identidad vasca el detonante suficiente para llegar a la barbarie. La serie está producida por Movistar+ y consta de seis capítulos dirigidos todos ellos por Mariano Barroso (Todas las mujeres). El director catalán logra una convincente reconstrucción de época, donde se ha puesto especial cuidado en el vestuario, y, aunque en ciertos momentos quizá se nota la escasez del presupuesto, los contados efectos especiales no cantan demasiado. Entre el reparto destaca sin duda un verosímil Àlex Monner como Txabi Etxebarrieta, el cual está acompañado de secundarios de renombre como Antonio de la Torre (Melitón Manzanas), Asier Etxeandia (llamado “el inglés”, en clara referencia a Julen Madariaga), Anna Castillo (en el papel de la etarra Txiki) o Patricia López Araniz como la amante del policía.

6/10
Chasing Satellites

2019 | Chasing Satellites

La trinchera infinita

2019 | La trinchera infinita

Película dirigida por el terceto compuesto por Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, se trata de una película difícil a priori, de esas que por la trama de personajes encerrados no apetece mucho ir a verlas. Los directores han crecido desde Handia, que también era una película-río, la que nos ocupa llega a abarcar más de tres décadas. El punto de partida de La trinchera infinita lo tenemos en la realidad de un buen grupo de personas que permanecieron ocultas durante años, los de la guerra civil y los posteriores, para evitar represalias, primero del bando nacional, y luego del régimen franquista. Arregi, Garaño y Goenaga centran su atención en un matrimonio, Higinio y Rosa, casados hace poco y residentes en un pueblo de Andalucía. A las tropelías primero del bando republicano siguen las de los sublevados, e Higinio, que nunca estuvo muy metido en política, pero que es de los “sospechosos”, no tiene más remedio que ocultarse. Y el lugar más seguro resulta una oquedad en su propia casa, obligado encierro que esperan sea temporal, pero pasarán los días, los meses, los años... El metraje del film se acerca a las dos horas y media, tal vez excesivo, aunque pueda servir la coartada de que el espectador debe experimentar el mismo cansancio vital que los protagonistas. En cualquier caso gran mérito de los realizadores es que no decaiga el interés de su puesta en escena claustrófobica, lo que incluye una difícil fotografía en claroscuro de Javier Agirre, con planos que muchas veces son el punto de vista del encerrado Higinio. Se logra atrapar el drama que afrontan los cónyuges –gran trabajo de Antonio de la Torre y Belén Cuesta–, el amor que los sostiene, pero también un desquiciamiento compuesto de nervios destrozados y miedo, que hace que sus encuentros amorosos, mostrados muy carnalmente, tengan el sabor de la desesperación, de que quizá no puedan volver a tener otro. Y se van engarzando bien algunas peripecias –el hijo que engendran en la cautividad, el militar que quiere abusar de ella, el vecino receloso–, aunque otras están forzadas, como la de la pareja homosexual que aprovecha una ausencia de Rosa para convertir el lugar en su particular “picadero”. Tienen fuerza las escenas de persecución, y el clímax es muy emotivo, modélico en la asignatura de saber resolver una película.

7/10
El plan

2019 | El plan

Tres hombre se dan cita en el piso madrileño de uno de ellos. Paco, Ramón y Andrade son íntimos amigos, perdieron su puesto de trabajo, están casi en la miseria y ahora se han propuesto llevar a cabo un plan que supone ir a alguna parte. Pero el coche que debería llevarles se ha averiado. Y mientras Paco se reconcome de impaciencia viendo el modo de salir de allí, el desaseado Andrade no hace más que fumar porros en un estado lamentable y Ramón parece ido, ausente, bebiendo cerveza a las nueve de la mañana y haciéndose surrealistas preguntas filosóficas que no vienen a cuento. Una obra teatral de Ignasi Vidal sirve al director y guionista madrileño Polo Menárguez para entregar una película que es todo un alarde interpretativo de los únicos tres actores de la historia. Antonio de la Torre, Raúl Arévalo y Chema del Barco se valen para tener al espectador cogido por las solapas durante los ochenta minutos de función, tiempo durante el cual charlan y discuten en el interior de un piso del que, con la excepción de una brevísima estancia a la acera del portal, nunca salen, un poco al estilo de Un Dios salvaje de Polanski, aunque en ese caso se tratara de tres parejas en lugar de tres hombres. Aunque funciona por momentos el tono de patética comedia, El plan no es precisamente la alegría de la huerta, más bien todo lo contrario. La película cuenta cosas serias, tragedias de entidad, y presenta un panorama desolador, miserable, deprimente, con unos protagonistas castigados por el paro laboral, sin autoestima y cuyas heridas irán saliendo a la luz poco a poco al hilo de diálogos y discusiones. Las revelaciones del porreta Andrade, el impaciente Paco y el alelado Ramón surgirán en un paulatino “in crescendo” hasta el abismo, mientras que el plan del título acabará siendo mera excusa, MacGuffin accesorio en esta catarsis del negro interior de tres perdedores, vidas arrastradas por la tristeza, la humillación y el victimismo. El ritmo es soberbio, la concisión –sólo 80 minutos– se agradece, pero, como se ha dicho, la atmósfera pesimista de la propuesta sólo es digerible gracias al trabajo de un elenco de actores sobresaliente.

6/10
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
El reino

2018 | El reino

Manuel López Vidal se dedica a la política. Vicesecretario de su innombrado partido a nivel autonómico, aspira a suceder un día, quizá, al presidente de la comunidad. Entretanto concibe su actividad no como servicio a los ciudadanos, sino al propio bolsillo y al de sus compañeros. Casado y con una hija adolescente, acostumbrado a hacer y deshacer, y a la buena vida, el escándalo estalla de la noche a la mañana, cuando la guardia civil registra la casa de un amigo y miembro prominente del partido. Los dedos acusatorios y las pruebas acaban señalando a Manuel, convertido en conveniente chivo expiatorio. Pero él no está dispuesto a caer solo, sabe demasiado, y tratará de mover las fichas del complicado tablero de la podredumbre política para salvar el pellejo, o al menos llevarse a todo el que pueda por delante. Acostumbrados a los escándalos de corrupción en la esfera política que no cesan, la película de Rodrigo Sorogoyen (Stockholm, Que Dios nos perdone) corría el peligro de sucumbir al hartazgo de la opinión pública, por entregar simplemente “más de lo mismo”. No es así, afortunadamente. Se evitan felizmente los tópicos o los partidismos –la crítica se eleva a unos y otros, a toda la cúpula del poder, que como mínimo ha tolerado el deslizamiento por la pendiente de la corrupción y la inmoralidad–, el alto nivel alcanzado por una trama ficticia inspirada en la realidad, recuerda a los logros de El hombre de las mil caras, ésta sí basada directamente en hechos auténticos. Sorogoyen y su coguionista habitual Isabel Peña componen una trama intrigante y adrenalítica, que no deja al espectador un momento de respiro, y donde brilla la composición de los personajes –Antonio de la Torre está inmenso como protagonista, pero también los secundarios, que componen una amplia y variada tipología humana de personas que han hecho de la política un “modus vivendi” lamentable– y sus afilados diálogos, las situaciones y escenas donde todos tienen mucho que ocultar. Hay muchas acusaciones y reproches, pero también destaca lo que no se dice, las miradas son más que elocuentes, por ejemplo la de la esposa de Manuel, cuando salen a relucir los gastos de la tarjeta de crédito en un club de alterne. Tampoco es complaciente el film con las nuevas generaciones, acostumbradas a una vida y cómoda y aletargada, véase a la hija de Manuel, o a la de otro de los socios con su fiesta clandestina en Andorra. Resulta modélico el final, que interpela al espectador y le obliga a reflexionar sobre la corrupción y la complicidad mayor o menor de la opinión pública con esta lacra, la distinción entre lo que está bien y lo que está mal.

7/10
La noche de 12 años

2018 | La noche de 12 años

Recreación dramática de las durísimas condiciones de reclusión entre 1972 y 1985 en Uruguay de José Mújica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, vinculados a los Tupamaros, guerrilla de inspiración marxista y partidarios de la lucha armada contra un gobierno que consideraban autoritario y represivo. Corre a cargo de Álvaro Brechner, que cambia de registro tras Mal día para pescar y Kaplan, aunque esta segunda ya tomaba un anclaje histórico de personaje con posible pasado oscuro nazi. Se trata de una película ambiciosa, pero de arduo visionado, que se apreciará sobre todo en Uruguay al abordar un pasado reciente, y donde se conocerá mejor la trayectoria de estos personajes reales, incluido aquel que llegó a presidente de la nación. El título que habla de una noche de 12 años ya sugiere sensaciones de tiempo interminable de oscuridad, donde nunca acaba de llegar la luz. Y en efecto, Brechner describe con pelos y señales las condiciones de aislamiento de los protagonistas, que no pueden comunicarse con nadie, tampoco entre ellos o con sus guardianes. Y abundan los pasajes de malos tratos, la tortura física o psicológica, el deterioro progresivo de su salud, los modos en que se las ingenian para tratar de mantener la cordura. Se trata, también para el espectador, de un recorrido difícil de realizar, pesado, reiterativo, agobiante. Aunque haya espacio para los flash-backs –de los que se procura no abusar–, de pasajes oníricos, o de las visitas de los seres queridos, a veces infructuosas, otras en que se produce el anhelado encuentro, aunque éste no se encuentre exento de frustraciones. Lo cierto es que el director y guionista apenas hace concesiones al espectador para que respire, por ejemplo en el pasaje en que Rosencof escribe cartas para su guardián enamorado de una mujer, su modo de proceder puede hacernos evocar a Tim Robbins resolviendo la declaración de la renta a los que le custodian en Cadena perpetua, o el estrechamiento de lazos entre Nelson Mandela y unos de sus carceleros en Adiós Bafana; pero la apuesta de Brechner ahí es de detalle, se hace más hincapié en la inhumanidad de la situación, que en los destellos de humanidad que puedan surgir, que serían muy escasos. La actuación del trío protagonista, el español Antonio de la Torre, el argentino Chino Darín, el uruguayo Alfonso Tort, es sobria y contenida, meritoria, también por el esfuerzo físico y las sesiones de maquillaje que sin duda han requerido sus caracterizaciones.

6/10
El Continental

2018 | El Continental | Serie TV

Años 20. Una década en la que parece que el país empieza a florecer de nuevo después de levantarse de las cenizas de “la gran guerra” (I Guerra Mundial). España se ha convertido en un país que intenta imitar al resto de Europa poniéndose “a la moda”. Al menos esa fue la intención de Alfonso Abascal al montar la sala de fiestas: “El Continental”. Un café elegante y un poco pretencioso para la época. Su dueño, Alfonso Abascal es un hombre decidido, valiente y con las ideas claras. Sabía que levantar un local así tras la I Guerra Mundial no sería algo fácil. Para ello pidió ayuda a unos prestamistas confiando que la mejora del local solventaría la deuda. Pero la suerte no estuvo de su parte y el local no logró despegar. A partir de ese momento comienza el drama y la tragedia: como no puede hacer frente a la deuda, Alfonso toma una decisión que acarreará terribles consecuencias para su vida y la de sus hijos, Andrea y Jesús.

El autor

2017 | El autor

El caldo de cultivo del que surgen las obras de arte puede tener orígenes muy diferentes. Resulta así legítima la pregunta: ¿El escritor nace o se hace? Alrededor de esta idea se mueve la novela “El motivo” de Javier Cercas, ahora adaptada al cine por Manuel Martín Cuenca, que coescribe el guión de la película con Alejandro Hernández. El director vuelve al Festival de San Sebastián con El autor tras competir por la Concha de Oro hace cuatro años con Caníbal. El protagonista de su film, Álvaro, ha acudido a mil talleres de escritura de guión, sueña con ser un grande de la novela, pero no se arranca, sus intentos de escribir no pasan de mediocres. Además no sólo se ahoga en la grisura de su trabajo en una notaría de Sevilla, sino que para colmo su esposa, que nunca tuvo pretensión literaria alguna ha escrito un libro que se ha convertido en best-seller, y acaba poniéndole los cuernos. En plena crisis existencial, nuestro autor se toma unos meses de vacaciones, alquila un piso y se encierra a escribir la que debe ser su gran obra. Pero no sale nada, hasta que decide seguir los consejos de su profesor de escritura de novela, escribir sobre la vida, fijarse. Lo que le lleva a observar a los vecinos de su nuevo inmueble. Y en efecto, descubre que ahí tiene personajes para abordar su personal “colmena”. La satírica y ácida película parece planteada más como cuento o fábula sobre la pasión y los excesos de la creación literaria, que con la idea de ofrecer una ajustada mirada realista a la misma. Hay un punto de caricatura de trazo grueso y humor negro a la hora de seguir a Hemingway y escribir con los genitales, escribir cuesta, es doloroso, hay que dejarse todo, se nos dice de un modo grotesco que se continúa en las comilonas que Álvaro ofrece a su profesor, o en el vecino facha que despotrica de la democracia y afirma a punta de pistola que él se basta para defenderse. Pero está claro que da juego la idea de la observación de los vecinos, que luego lleva a la interactuación y a la manipulación, hasta propiciar situaciones extremas, de consecuencias inciertas, no sin motivo se dice que la realidad siempre supera a la ficción. La trama engancha, y hay ideas visuales ingeniosas, como la de jugar con las sombras de los vecinos, como un teatrillo en el que el aspirante a autor idea o recrea aquello de lo que está siendo testigo. Pero falta sutileza, por ejemplo a la hora de denunciar las injusticias que padecen los inmigrantes. Tampoco hay un punto de vista moral, domina el egocentrismo, del autor, pero también de los demás personajes, en que cada uno va a lo suyo. Por eso uno tiene la sensación de ver una película de ingenioso mecanismo bien engranado, pero a la que falta alma, como esas películas de robos sofisticados, que a pesar de su brillantez formal, no acaban de calar del todo. Sobre los actores, a veces parecen un tanto pasados de rosca Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre, aunque sin duda, es lo que se les pide. Sorprende entre los secundarios Adelfa Calvo como la portera fisgona.

6/10
Abracadabra

2017 | Abracadabra

Carmen y Carlos están casados, y tienen una hija adolescente. Ella es ama de casa de vida gris, sensible y con capacidad de aguante, que se conforma con lo que le ha tocado; él maneja una grúa en la construcción, y es tosco y desconsiderado, sólo vibra con las hazañas futbolísticas del Real Madrid, no parece capaz de cambiar. En el banquete de una boda a la que acuden invitados, algo extraño ocurre. Carlos acepta participar en una sesión de hipnosis que dirige Pepe, primo de Carmen, más que nada para burlarse de él. Inesperadamente, un espíritu que pululaba por ahí posee a Carlos, y de vez en cuando se manifiesta transformándole en alguien encantador. ¿Podrían quedarse las cosas tal y como están ahora? ¿O habría que recuperar la normalidad? Una propuesta demasiado audaz de Pablo Berger, un cineasta al que le gusta el riesgo, como ha demostrado con Torremolinos 73 (un matrimonio gris protagoniza cintas caseras eróticas para salir adelante) y Blancanieves (cinta muda en blanco y negro con enanitos toreros). Mezcla tonos y géneros, logrando algunos pasajes brillantes, que parecen arte de magia, pero falta equilibrio, y su discurso feminista, explícito en el tramo final, no resulta demasiado convincente. Berger, director y guionista, combina escenas de auténtica comedia, donde aporta mucho el especialista José Mota, con otras de gran tensión, la función hipnótica, acompañada de música de Mike Oldfield, acción surrealista, la grúa con un mono salido de no se sabe dónde, e incluso de algo parecido al terror, una casa desocupada donde ocurrió un terrible crimen. Y los actores, Maribel Verdú y Antonio de la Torre, además del mentado Mota, tienen el mérito de saltar de unas a otras sin despeinarse, aportando algo de credibilidad a lo que resulta increíble. Visualmente colorista en unos momentos, en penumbra otros, con fondo absolutamente blanco en un tramo final, los sucesivos vaivenes resultan excesivos y descolocan, porque muchas situaciones no tienen explicación ninguna, y ni siquiera se busca. El conjunto parece un atrevido número circense sin red, y aunque no haya aparatoso batacazo, sí deja un poso de irritante insatisfacción.

5/10
El infiltrado

2016 | The Night Manager | Serie TV

Miniserie de 6 episodios que adapta la novela homónima de John le Carré, con título mucho más ajustado en el original, que podría haberse traducido más felizmente como "turno de noche", en vez de optar por el aséptico y generalista utilizado en España, "el infiltrado". Dirige la prestigiosa cineasta danesa Susanne Bier, que entrega una obra que no desmerece de los clásicos de la BBC Calderero, sastre, soldado, espía y La gente de Smiley, que adaptaban a Le Carré con Alec Guinness como protagonista. El guión lo firma David Farr, que también se ocupó del libreto de otra película intrigante de espías, Hanna. La trama arranca en El Cairo, en Egipto, en vísperas de la Primavera Árabe que propició la caída de Mubarak. Jonathan Pine es el encargado de noche del Hotel Nefertiti, "british" y flemático hasta la médula a la hora de complacer a sus clientes, incluso en medio del caos imaginable en el epicentro de una revolución. En esa tesitura una hermosa mujer, Sophie, que ocupa la suite del hotel, le confía unos documentos que prueban que su amante está vendiendo armas de destrucción masiva a una de las facciones que pugnan por tumbar a Mubarak; se trata de una familia con mucho dinero invertido en Reino Unido, y a través del supuesto filántropo Richard Roper están logrando acceso a este material explosivo. Pine tratará de advertir a las autoridades británicas, con imprevistas consecuencias que le obligarán a involucrarse más en la situación tomando partido y en no conformarse, como le reprocha Sophie, con "cambiar de guardia" y adoptar la pose que requieren unas determinadas circunstancias. Bier y Farr atrapan el espíritu de la obra de Le Carré, imprimiendo al protagonista –bien por Tom Hiddleston, muy contenido y expresivo– unos rasgos que hacen recordar en los primeros compases de la serie al del film Lo que queda del día, donde un mayordomo se despreocupaba de los manejos de su señor en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. La serie destaca por una cuidada atmósfera, y por los bien compuestos personajes, de modo que las interacciones entre ellos no suenan estereotipadas, ni siquiera cuando hablamos del mezquino y despreciable Roper, bien interpretado por Hugh Laurie. En el reparto se encuentra el español Antonio de la Torre, haciendo sus primeros pinitos con el inglés.

7/10
Tarde para la ira

2016 | Tarde para la ira

Tras una persecución, a Curro le detiene la policía después de participar en el atraco a una joyería. Ocho años después sale de prisión, dispuesto a redimirse y empezar una nueva vida. Pero se cruza con un desconocido, José, que despierta los fantasmas del pasado... Logrado debut como realizador de Raúl Arévalo, uno de los actores de moda del cine español, que logra imágenes sólidas y el ritmo vibrante con un punto de desaliño que requieren un thriller con hechuras realistas y duro dramatismo de estas características. Ello permite presagiarle un sólido futuro si continúa en esta línea siguiendo los pasos de Icíar Bollaín o Achero Mañas. A pesar de su inexperiencia, sorprende también como autor del guión junto al igualmente debutante en estas lides David Pulido, en torno a la espiral a la que conducen los deseos de venganza, y la dificultad de los presidiarios para reinsertarse. También construye unos personajes desfavorecidos bastante creíbles. Ayuda mucho a que estos resulten convincentes el buen reparto, encabezado por Antonio de la Torre, el otro intérprete en la cumbre del cine de la piel de toro, junto a Arévalo, junto al que terminó de consagrarse en Azul oscuro casi negro. Precisamente el punto fuerte del ahora realizador reside en su capacidad para escoger y dirigir a actores como Manolo Solo o Ruth Díaz, de los que saca buenos trabajos. 

6/10
Que Dios nos perdone

2016 | Que Dios nos perdone

Las historias policíacas de corte existencialista y deprimente han creado escuela, la sombra de Nic Pizzolatto y Cary Fukunaga con True Detective es alargada, y alcanza a España. Lo prueba el film con el expresivo título Que Dios nos perdone, que bien podría ir acompañado del colorario “que buena falta nos hace”. La historia que nos cuenta Rodrigo Sorogoyen, respaldado en el guión premiado en San Sebastián por Isabel Peña, como ya ocurriera en Stockholm, es terrible desde el minuto uno. En el centro de Madrid está operando un violador y asesino de ancianas, y los detectives Velarde y Alfaro se ocupan de investigar un caso al que no se desea dar mucha publicidad, de hecho los medios lo ignoran. Como telón de fondo de crímenes tan retorcidos, estamos en el verano de 2011, se encuentra la visita de Benedicto XVI a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, subtexto que quiere marcar con fuerte contraste el horror que está teniendo lugar. La degradación relativa al “serial killer” nos es la única que recoge el pesimista y deprimente film de Sorogoyen, Velarde y Alfaro también arrastran sus personales problemas. El primero es solitario y tartamudo, con dificultades para tratar a las mujeres, por algún trauma del pasado. El otro ha estado suspendido por agredir a un compañero, su temperamento violento salta con frecuencia, y no cuida a su familia demasiado. Ambos, no obstante, son buenos en su trabajo, frente a la chapucería o el politiqueo reinantes de otros colegas. La película tiene buen ritmo, hay algunos diálogos muy naturales, y un humor negro algo castizo que despeja de vez en cuando la asfixiante atmósfera. Pero también hay defectos, el más llamativo lo exagerados que están los rasgos de los personajes, esa forense pasada de rosca es un caso extremo, a ratos parecen verdaderos deshechos humanos, la bondad apenas aflora, y las fronteras del bien y el mal se diluyen, cualquiera sería carne de cañón para el perfil psicológico de un criminal psicópata. Y esa parte algo de manual de las motivaciones de un asesino se antoja algo simplista; en cambio se desaprovecha la idea de esos peregrinos que han venido motivados por algo a Madrid, ni siquiera, por ejemplo, se plantea la idea de que la hija de Velarde pudiera tener algún interés en acudir al encuentro del Papa: son como fantasmas que viven en otro mundo. La pareja protagonista, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, están muy bien.

6/10
Felices 140

2015 | Felices 140

Reunión de amigos tras mucho tiempo sin verse. Elia cumple 40 años y literalmente ha tirado la casa por la ventana, invitando a la panda de toda la vida a celebrarlo en una lujosa casa rural con magníficas vistas al mar y alejada de la civilización. Lo que se supone debe ser motivo de alegría y servir a la anfitriona para comunicar la gran noticia de cómo acaba de sonreírle inesperadamente la fortuna, va a servir más bien para todo lo contrario: pues comenzarán a asomar resquemores y frustraciones, propiciados no sólo porque el antiguo novio que Elía deseaba recuperar se presenta acompañada por una joven actriz de deslumbrante físico, sino porque todos llevan vidas insatisfactorias, no se conforman con lo que tienen. Y aunque achacan sus penas a cuestiones económicas, por supuesto, hay algo más. Gracia Querejeta –también directora– y Santos Mercero, vuelven a firmar un guión que quiere fijarse en las personas de nuestra sociedad contemporánea y sus problemas muy enraizados en el egocentrismo, temas también muy queridos por el productor del film, Gerardo Herrero. Aunque las intenciones sean loables, y permitan al atinado reparto componer unos personajes reconocibles en sus virtudes y debilidades, bien compuestos por Maribel Verdú y compañía, el film, desgraciadamente, no es redondo ni mucho menos. El quiebro que se produce a mitad de metraje resulta demasiado artificial, y las mezquinas reacciones de unos y otros sobre cómo afrontar la nueva situación no acaban de convencer, se acaba cayendo en un bucle donde cuesta que la trama avance. Aunque aún más dificultoso es tratar de dar con una resolución satisfactoria a los dilemas planteados –que no es cuestion aquí de desvelar–, y lo cierto es que el desenlace no tiene la deseable fuerza catártica.

5/10
Hablar

2015 | Hablar

Audaz y original película española dirigida por Joaquín Oristrell, quien pergeña una insólita historia coral –de extraordinario reparto– que tiene lugar en tiempo real y que acontece en un radio de medio kilómetro, en los alrededores de la Plaza de Lavapiés, en Madrid, punto de inicio de un continuo travelling que va pasando de un personaje a otro y nos va acercando a su situación real, a las vivencias en esos 75 minutos de un grupo de habitantes, en su mayoría jóvenes desorientados, frustrados, que deambulan en la noche de agosto madrileña y hablan, discuten, cantan, piden, recitan... Ahí está la perorata de un “loco” que ve por todas partes una conspiración social; la cita telefónica de una enamorado; la entrevista de un reportero; las excusas de un jefe a una empleada a la que debe dinero; los lamentos de una joven madre hambrienta; los diferentes enfados de una chica obsesiva con varios interlocutores telefónicos; la compra callejera de un director de hotel; la frustración de una joven que busca trabajo; las explicaciones de un hijo a su madre sobre su adicción a la pornografía; las discusión entre dos limpiadoras de basura; los jóvenes que van de marcha; la canción de un artista; la actuación de unos actores... Teniendo en cuenta que toda la película ha sido rodada en un único plano y que el set es un entorno urbano real, calles transitadas habitualmente en el centro de Madrid, hay que reconocer el enorme mérito de una narración ejemplar en cuanto a la planificación y a la extraordinaria pericia al ajustar la entrada y salida del encuadre de los diferentes personajes y sus tramas. Sólo por este soberbio ejercicio de estilo la película merece admiración. Destaca en este sentido el número rimado que se marca un enorme Antonio de la Torre. A su vez, indudablemente planea sobre el conjunto un cierto aire irreal, generado por la artificiosidad de captar a cada hombre y a cada mujer en el preciso instante que se requiere para que sus conversaciones se entiendan, se sigan, se esperen... De fondo, hay en los personajes que aparecen en la película un halo de tristeza y frustración ante la adversidad, pues todos son perdedores y cargan con su personal saco de dificultades, económicas, laborales, afectivas, etc., y es fácil comprobar cómo la crisis financiera global enmarca cada una de sus pesadumbres y hace un poquito más difícil sus vidas. Sin embargo, también al conjunto puede achacársele cierta superficialidad, pues el somero vistazo social que es el film no puede entrar en honduras de entidad, ni ofrecer soluciones. Así las cosas sorprende mucho el logrado y sugestivo final, que, aunque efectista, no deja de ser un sentido homenaje al mundo del teatro, a la fuerza transformadora de las palabras, en donde los poemas de Blas de Otero sirven de catalizador y elevan la película hacia una suerte de desenlace filosófico-existencial que hace preguntarse a los actores sobre el sentido de su vida, de su libertad, de su destino, como si fueran protagonistas de la obra de un Creador (con mayúsculas) cuyo silencio interpela a todos, espectador incluido.

6/10
Teresa

2015 | Teresa

Una joven llamada Teresa está pasando por malos momentos en su vida, pues ha perdido a su madre hace poco y sufre ataques de ansiedad. Además es objeto de "bullying" por parte de algunos alumnos de su colegio, aunque el trato con sus profesoras es estupendo. Una tarde después de clase es acosada por tres alumnos que la encierran en un desván. Allí, sola y sin cobertura en el móvil, se decide a leer el "Libro de la vida" de Santa Teresa de Jesús, que le dejado una de las profesoras. El madrileño Jorge Dorado, director de Mindscape y de algunos episodios de El ministerio del tiempo se pone detrás de las cámaras para entregar este telefilm, una peculiar visión de una etapa de la vida de Santa Teresa de Jesús a través de la mirada de una jovencita actual, con algunos momentos emotivos y un retrato muy cercano, natural y atractivo de la santa protagonista. Producido con ocasión del 5º centenario del nacimiento de Santa Teresa, la historia se centra en las vicisitudes que vivió la santa con respecto a las acusaciones por parte de la Inquisición y la trama llega hasta la fundación de su primer convento de Carmelitas Descalzas, San José. Aunque la visión general es bastante complaciente respecto a los tópicos oscurantistas medievales, lo que resta hondura a la historia, de fondo el guión ofrece ideas contundentes, pues incide sobre todo en el carácter "indomable" de Santa Teresa, que le llevó a superar las dificultades que surgían debido a su sexo. Hay una cierta reivindicación, por tanto, de la figura de la santa de Ávila como una de las primeras feministas de la historia, en una época en que el mundo estaba dominado por hombres y las mujeres tenían escasa voz para tomar decisiones. Teresa cuenta con algunos rostros conocidos y un esforzado trabajo actoral, muy especialmente de una fantástica Marian Álvarez (La herida) en el papel de la santa.

5/10
La isla mínima

2014 | La isla mínima

El sevillano Alberto Rodríguez continúa la estela de su anterior trabajo, Grupo 7, en otro film policíaco, que también se desarrolla hace unas décadas en el sur de España, y que nuevamente está rodado con un estilo naturalista. En La isla mínima, dos jóvenes hermanas han desaparecido en un pueblecito de las marismas del Guadalquivir en 1980. Para investigar el asunto viajan al lugar dos policías madrileños de personalidades contrapuestas, Pedro, representante de la nueva hornada de la policía democrática, y Juan, agente de la vieja escuela, que no duda en utilizar métodos violentos si necesita conseguir información para resolver el caso. De nuevo Rodríguez ejerce como coguionista con Rafael Cobos. El dúo supera ampliamente su anterior trabajo, cuyo punto más débil residía precisamente en un libreto que a pesar de despertar el interés y describir muy bien a los personajes, se estancaba rápidamente y se volvía reiterativo. Por contra, La isla mínima desarrolla con mayor fortuna una trama policíaca muy clásica que en realidad sirve de mera excusa para la descripción social de la época, un momento histórico en el que España es una democracia, pero aún está anclada en el pasado. El film muestra una España rural marcada por las reivindicaciones de los jornaleros, la marginación a la mujer, la extrema pobreza y otros problemas. Sólo cabe achacarle que ofrece una imagen exageradamente tenebrosa y negativa del pasado de España, más en consonancia con la mayoría del cine patrio que con la ofrecida por cineastas como David Trueba en Soldados de Salamina y Vivir es fácil con los ojos cerrados, por poner algún ejemplo. Pero por lo demás, Rodríguez le saca mucho partido a un presupuesto limitado, pues con pocos elementos compone una esmerada ambientación, y como es habitual en su cine hace gala de una enorme imaginación visual, como queda patente en los planos cenitales de las localizaciones. Se luce en diversos momentos, como la persecución nocturna de un Dyane 6, un tiroteo en medio de una intensa lluvia y otras secuencias de altura. En el apartado interpretativo Rodríguez vuelve a recurrir al gran Antonio de la Torre, que demuestra que no hay papel pequeño, aunque ha quedado relegado a un rol muy secundario, el padre de las secuestradas, al que le pone una enorme intensidad. Como es habitual, Raúl Arévalo se muestra sumamente eficaz como poli bueno. Aunque aparecen muchos intérpretes destacados como Manolo Solo (El laberinto del fauno) como periodista carroñero muy bien defendido, en La isla mínima roba por completo la función Javier Gutiérrez, conocido por su rol de graciosete en Águila roja, inmenso en un papel completamente opuesto, lleno de dramatismo, pues encarna al otro protagonista, el poli malo, un tipo de turbio pasado, pero al que logra humanizar y dotar de matices.

6/10
La gran familia española

2013 | La gran familia española

Las familias no son exactamente como en las películas. Aunque sean musicales tan estupendos como el de Siete novias para siete hermanos. Sin embargo el patriarca de una familia sublimó tanto esa película, vista de joven, que quiso formar una familia numerosa a su imagen y semejanza, aunque se quedó en cinco hijos varones. Ahora el más pequeño, con apenas 18 años, va a ser el primero en casarse, siguiendo el idealismo paterno. La casualidad ha querido que la fecha elegida para la boda coincida con la final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, a la que ha llegado inesperadamente nada menos que España. El evento familiar servirá para encarar cuestiones soslayadas como por qué la madre dejó el padre, el paro y la depresión de Adán, la huida a África de Caleb, la cortedad mental de Benjamín, el complejo de inferioridad de Daniel o el autoengaño de Efraín. Daniel Sánchez Arévalo, director y guionista, entrega con La gran familia española su cinta más conseguida. El cineasta se mueve en el resbaladizo terreno de juego del ingenio artificioso, pero hay que reconocerle su capacidad para el regate y el cambio de ritmo y tono, cuando es el momento entrega pasajes dramáticos y su particular reflexión sobre lo que es o no es la familia en la desorientada sociedad actual, o pasa al humor de buena ley o incluso al romanticismo puro y duro. Quien esperara por el título una especie de disección sobre la España contemporánea y sus ilusiones colectivas, tal vez quede algo defraudado, el Mundial es un atractivo telón de fondo para la narración, pero nada más. Sin embargo, sí sería un reflejo de cómo son algunas familias en las películas... del momento actual. Aunque no todo encaje como debiera, incoherencias que siempre cabe atribuir a las de una sociedad en crisis, donde la verdad, saber o no saber, no acaba de considerarse como algo que nos hace libres. Ciertamente estamos ante un trabajo en equipo, todos los actores tienen su peso, sería difícil señalar a alguien como el principal. Y sus personajes son amables, se dejan querer; a pesar de sus miserias y sus confusiones, son buena gente. Antonio de la Torre sigue demostrando su capacidad camaleónica como el primogénito Adán, y deja muy buen sabor de boca Roberto Álamo, con su entrañable Benjamín.

5/10
Caníbal

2013 | Caníbal

Carlos es un prestigioso sastre de Granada, de los de antes, nadie hace mejor los cortes de los trajes que él. Incluso una cofradía han confiado en él para vestir a la Virgen. Tras su aspecto apocado y de buena persona se esconde alguien extraordinariamente complejo, incapaz de mantener relaciones normales con las mujeres, lo que le ha convertido en un asesino en serie: mata a chicas jóvenes, y luego trozea sus cadáveres, para comérselos. La llegada a su mismo inmueble de una vecina rumana va a trastocar su depravada rutina. Una inteligente inmersión a los recovecos más oscuros del espíritu humano, realizada con sensibilidad y evitando el morbo al que se presta la trama, no hay complacencia en los crímenes o en los cadáveres desnudos. Manuel Martín Cuenca confirma las muestras de poderío que dio en su debut en el largometraje con La flaqueza del bolchevique, que también trataba con elegancia un tema delicado, la relación entre un hombre maduro y una jovencita menor de edad. Su posterior filmografía, a la que hay que reconocer su capacidad de riesgo, decayó, resultaba demasiado hermética. Ahora, con Alejandro Hernández como guionista, y el punto de partida de una novela de Humberto Arenal, sabe entregar un retrato bastante preciso de un caníbal. Y a diferencia del Hannibal Lecter de El silencio de los corderos y alrededores, no se mueve tanto en el terreno del juego y la intriga –aunque pueda haberlos–, sino que en el transcurso de la narración sabe entregar elementos clave para entender la oscuridad del alma de Carlos, y para esbozar cuál puede ser el camino, el único camino posible, a la redención. Ritmo encomiable, en que se atrapa el costumbrismo de una ciudad de provincias, sin ser cargante. Planos impactantes, como el del arranque de la película, sostenido al principio, la cámara clavada ante una gasolinera por la noche, muchos aspirantes a directores de thrillers podían tomar nota del inteligente modo en que está concebido. Maravillosa fotografía de Sierra Nevada, las imágenes de Pau Esteve Birba han sido premiadas en San Sebastián. Y personajes. Sobre todo personajes, en una historia inquietante, pero que te la crees, sólo en un quiebro, pirueta complicada, puedes dudar. Inmenso está Antonio de la Torre, bien respaldado por la recién llegada actriz rumana Olimpia Melinte.

7/10
Gente en sitios

2013 | Gente en sitios

Juan Cavestany, director de las comedias El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad, dio un giro surrealista a su carrera con Dispongo de barcos, de carácter experimental, y un tono críptico. El cineasta ha continuado en la misma línea en su trabajo posterior, El señor, concebida para su descarga en internet por un precio simbólico, y en Gente en sitios, que bien podría ser uno de los vértices de una peculiar trilogía. Gente en sitios parece desafiar lo que se entiende generalmente como pelicula. Encadena pequeños sketches, sin ningún nexo aparente de unión, con múltiples personajes. Una pareja acude a visitar un piso en venta, pero el empleado de la inmobiliaria les juega una mala pasada, un tipo le ha dicho a un desempleado que le ayudaría pero no sabe cómo, un marido que contempla aburrido la televisión recibe una reprimenda por parte de su esposa porque se le ha pasado por alto que ésta se ha cambiado de cara... En los diversos fragmentos de Gente en sitios predominan las risas, pero también hay espacio para el drama (una mujer se golpea brutalmente al caerse cuando intenta devolverle su bufanda a una desconocida) y el surrealismo más absoluto (un tipo enseña a caminar a un hombre parado en la calle). Algunos destilan cierta frescura, aunque otros resultan interminables a pesar de su brevedad, y ofrecen la sensación de que el director se ha limitado a encadenar material diverso, sin ningún sentido planificado de antemano. Aunque el espectador medio de las salas de cine que acuda a ver este film sin estructura aparente pensará con toda probabilidad que le han tomado el pelo, Gente en sitios no resulta del todo desdeñable, pues aunque sólo están esbozadas se pueden entresacar pequeñas reflexiones sobre la incomunicación ciudadana, y la falta de miras y el desconcierto del hombre actual. A Juan Cavestany se le debe reconocer una enorme valentía a la hora de arriesgarse, y su capacidad para sacar adelante Gente en sitios con un presupuesto nimio, y aún así haber podido convocar a destacados actores del cine español más interesados por el proyecto en sí que por cobrar sus cachés habituales. Muchos de ellos sostienen por sí mismos con talento momentos aislados del metraje, como Eduard Fernández (un excelente padre al que convencen para rodar un vídeo televisivo cuando acude a buscar a su hijo a su centro escolar). También cumplen Raúl Arévalo, Carlos Areces, Luis Bermejo, Antonio de la Torre, José Ángel Egido, Tristán Ulloa, Maribel Verdú, y hasta Ernesto Sevilla, Santiago Segura y Adriana Ugarte, que incluso saben a poco.

4/10
Invasor

2012 | Invasor

2004. Pablo, casado y con una hija pequeña, realiza labores en la unidad médica del ejército español en Irak. Cuando se trasladan tras ayudar a las víctimas de un ataque, el convoy donde viajan él y su amigo Diego, es atacado por terroristas. Conseguirán huir, pero cuando llegan a un pequeño poblado, Pablo se verá obligado a luchar contra dos hombres. Días después despertará en un hospital de La Coruña. Tiene vacíos de memoria, pero poco a poco las imágenes se aclaran y lo que ve no le gusta nada. Cuando recibe la visita de un enviado del Ministerio que le pide que firme un informe de confidencialidad sobre su misión en Irak, Pablo se niega y decide investigar los hechos por su cuenta. Tras discretas incursiones en miniseries de televisión como La ira o Inocentes, Daniel Calparsoro vuelve al largometraje y firma la que es sin duda alguna su mejor película. Si ya destacó con Guerreros, ambientada en el conflicto bosnio, con Invasor regresa al escenario bélico, esta vez en la Guerra de Irak, y demuestra que es en ese género donde mejor se desenvuelve. Ya desde las primeras imágenes el espectador se da cuenta de que está ante una producción de altura, con panorámicas y planos exteriores de gran factura, que nos trasladan al desierto oriental, en donde tendrán lugar los acontecimientos centrales que darán sentido al film. Tanto en estas secuencias, como en las que tienen lugar en La Coruña (magnífica la persecución automovilística), Calparsoro convence detrás de la cámara, sin grandes alardes, pero sin trucos que escondan la limitaciones de producción. Y cuando es necesario sabe llegar al espectador con intensos primeros planos, con insertos y flashbacks llenos de enjundia. Es cierto que hay alguna escena peor lograda, menos verosímil, como la de la pelea en la playa o la histeria violenta en el bar protagonizada por uno de los soldados. Pero son detalles que no empañan para nada la buena impresión del conjunto, muy equilibrado. Pero Invasor funciona principalmente por dos motivos, y el primero de ellos es el de que toda la trama bascula sobre la decisión moral que debe afrontar el protagonista. Las guerras llevan consigo situaciones trágicas, injustas, nada fáciles, y Calparsoro no frivoliza con eso. Ya se sabe, lo correcto no es lo más fácil, y huir de la verdad por salvar los muebles puede llevar consigo una vida entera de amargura. En este sentido el argumento trae a la memoria filmes como En el valle de Elah. Hay mucho realismo en las decisiones del protagonista y en sus consecuencias, y la película no endulza el desenlace para regocijo del respetable, pero también evita caer en la trampa del fatalismo, típica del cine español. Por otra parte, el estamento militar no queda muy bien parado en el film (véase el último plano), así como la clase política, centro a menudo de críticas por sus irresponsables decisiones. El otro aspecto por el que Invasor es una buena película es por el retrato de personajes. Es excelente la presentación del protagonista Pablo, un tipo con fondo, con personalidad propia, dispuesto a no seguir protocolos cuando ha de realizar su trabajo, que es salvar vidas en el campo de batalla. Igualmente logrado está el dibujo de su amigo Diego, leal y valiente, aunque no tenga asideros tan sólidos como su colega. Y por último destaca el contrapunto de Baza, un agente sin escrúpulos que, aunque a veces parezca salido de una película yanqui de los años 40, resulta también creíble, por su naturalidad y cierto aire chapucero muy a la española. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin un trío de actores soberbio. Alberto Ammann hace un magnífico trabajo, en la línea del que realizó en Celda 211; Antonio de la Torre está como siempre, mimetizado; y Karra Elejalde se lo pasa pipa con su agente malote, algo que él hace a la perfección. Inma Cuesta, por su parte, está convincente y sobria en su sentido papel, aunque su personaje no tenga tanto peso en la trama.

6/10
Los amantes pasajeros

2012 | Los amantes pasajeros

El vuelo de la compañía aérea Península despega desde Madrid en dirección a México. Pero por problemas con el tren de aterrizaje deberán abortar el viaje. Durante varias horas se mantendrán volando por el espacio aéreo español a la espera de tener luz verde para un aterrizaje de emergencia. Con el fin de evitar problemas, la mayoría de los pasajeros han sido drogados convenientemente. El piloto es un bisexual que está enrollado con uno de los tres azafatos homosexuales que completan la tripulación, junto con el copiloto, éste también con líos de género. Entre los pasajeros están una dominatrix de alto standing, un pobre tipo que huye de una chica enferma, una vidente medio tarada que quiere perder la virginidad, un misterioso hombre de negro, un empresario corrupto y una pareja de recién casados. Todos tendrán sus minutos de historia. Dentro del surrealista y disparatado universo de Pedro Almodóvar Los amantes pasajeros es a la comedia lo que La mala educación es al drama. En otras palabras, estamos ante una de las peores películas del director manchego, al menos de los últimos tiempos. Fracasa estrepitosamente en su intento por encontrar la tecla para meterse al público en el bolsillo, cosa que es la verdadera especialidad de Almodóvar y la clave de su éxito. Sin ese don para llegar a la gente, sus argumentos estrafalarios, erótico-festivos y rebuscadamente inverosímiles se vienen abajo. Y aquí ocurre justamente eso. La trama de toda la película es un monumento a la ligereza, la zafiedad, la exageración del mundo de locas homosexuales y conversaciones vanas de portera, tan típico de su filmografía; pero al contrario que otras veces en Los amantes pasajeros nada adquiere consistencia, todo es anecdótico, trivial, tonto: al final el espectador tiene la sensación de haber estado viendo una gigantesca nada, un conjunto de sketches televisivos de muy baja ralea, montañas de chistes verdes, ejercicio de locazas que en otros tiempos darían que hablar y hoy en día no producen risa, sino más bien aburrimiento. Es como si Almodóvar hubiera querido regresar a los 80, con una bomba de frescura escandalosa, y el trasnochado experimento le hubiera explotado en la cara. Hay lógicamente algunos momentos, contados, en que es imposible no sonreírse (o reírse de la pura vergüenza), tales son las esperpénticas situaciones “amaneradas”, así como ciertos coscorrones a las corrupciones del poder y de los negocios que funcionan momentáneamente. También destaca, claro, el numerito musical, por lo insólito y artificioso de la ocurrencia, y ese aire kitch del conjunto, con la luminosa fotografía de colores claros, limpios, de pintura warholiana. Pero, al fin, todo es tan demente y ridículo que ni un impresionante elenco de actores y actrices de enorme renombre –hay cameos hasta de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega– es capaz siquiera de evitar la catástrofe de la vacua y procaz farsa que inunda cada uno de los minutos del film. Y, si hay que salvar algo, el trabajo de Blanca Suárez en las pocas tomas de exteriores sería una buena opción.

2/10
Clara Campoamor, la mujer olvidada

2011 | Clara Campoamor, la mujer olvidada

Biopic televisivo de la mujer que luchó por el sufragio femenino en España, y fue diputada en Cortes durante la República. Correcta y con buen reparto.

5/10
Dispongo de barcos

2011 | Dispongo de barcos

Tercer largometraje de Juan Cavestany, director de El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad. Esta nueva cinta no se parece en nada a las anteriores porque tiene un cariz más experimental. Ha sido rodada con una cámara doméstica, en días sueltos, a lo largo de más de un año. Parte de un argumento críptico. Sigue los pasos de cuatro estrafalarios individuos, que parecen conocerse. Uno de ellos pide que le cedan la catedral de la Almudena para apartar los bancos y organizar una fiesta para su hermano. Otro se dedica a poner un vaso en la pared de su apartamento para escuchar misteriosas conversaciones de los vecinos. El tercero trata de que le sellen algún papel, y el último mantiene relaciones sexuales con una muñeca hinchable. Ambos acaban reuniéndose para organizar una especie de golpe en una nave industrial. Se deduce en momentos aislados del metraje que el film quiere ofrecer algún tipo de mensaje sobre la situación de los parados, y de los marginados sociales, que pierden la noción de realidad. Pero se nota que Cavestany tiene en mente el cine de David Lynch –sus secuencias son surrealistas en la línea de las suyas, y a veces derivan en el humor o son inquietantes–, pero por desgracia carece del inmenso talento del realizador de Terciopelo azul. Si no cae en el ridículo es porque cuenta con buenos actores, como Antonio de la Torre y Roberto Álamo. Pero a pesar de algún hallazgo puntual y de que intriga ligeramente al principio, carece por completo de rumbo, y finalmente es decepcionante y reiterativa.

3/10
Grupo 7

2011 | Grupo 7

Alberto Rodríguez anda de cabeza con el número 7. El director de 7 vírgenes entrega ahora Grupo 7, inspirada en hechos reales, que comparte con el otro film su estilo naturalista y su interés en describir a los habitantes del sur de España. Sigue los pasos de un comando policial en Sevilla, que mientras se prepara la Exposición Universal de Sevilla no duda en utilizar métodos poco ortodoxos para limpiar las calles de traficantes, sobornando a confidentes, utilizando violencia de más, etc. Lo componen varios policías. Rafael ha quedado marcado por la pérdida de su hermano, y aunque tiene accesos de brutalidad en el fondo es un tipo con buen corazón. Ángel es un joven felizmente casado que aspira a seguir el reglamento y ascender en el escalafón. Por último, Miguel y Mateo son eficaces profesionales, duros pero de carácter bromista. Grupo 7 Arranca con fuerza, pues Rodríguez filma con contundencia y dinamismo, con un estilo fresco, y además, se luce con la descripción del ambiente y con la espontaneidad de los actores, que parecen auténticos personajes marginales de la calle. Parece haber tenido en mente el estilo del cine quinqui de la época, de José Antonio de la Loma y seguidores, aunque opta por contar la historia desde el lado de la policía. Además, describe muy bien a los personajes y aprovecha que cuenta sobre todo con dos grandes actores, Mario Casas (Ángel) y Antonio de la Torre (Rafael), que les dan la suficiente tridimensionalidad. Sin embargo, y aunque está sobre la media del cine español, acaba desinflándose un tanto, pues es incapaz de aportar algo de gracia a los tópicos del subgénero 'poli duro' al estilo de Harry el sucio, como el jefe que les regaña todo el rato mientras trata de encubrirles. Y también porque aunque han tratado de buscar conflictos de interés, éstos tampoco acaban de atrapar al espectador. En definitiva, habría sido mejor si el guión –que firman el propio Rodríguez y Rafael Cobos– hubiera tenido un poco más de garra.

5/10
La mitad de Óscar

2010 | La mitad de Óscar

Óscar es un treintañero guarda jurado de una solitaria salina en la costa de Almería. Acompaña en el hospital a su abuelo, enfermo terminal; charla a diario con el antiguo guarda de la salina, que le trae el almuerzo; y básicamente se le ve tremendamente solo. Cuando empeora el estado del abuelo aparece en escena María, hermana de Óscar, con su novio francés Jean. Por razones desconocidas no mantenían el contacto, y tras el reencuentro Óscar se muestra hosco con Jean. Manuel Martín Cuenca reincide en los temas de la soledad y la insatisfacción vital que propiciaron su robusto debut, La flaqueza del bolchevique, y que repitió con menos fortuna en Malas temporadas. Tienen mérito su manejo del tempo y los silencios, y la decisión de prescindir completamente de partitura musical; la fotografía de colores apagados es adecuada, de modo que trama lacónica y personajes lacónicos evolucionan con soltura. El problema viene de extraer de la manga un secreto inconfesable que explicaría el modo de ser de los personajes, y que se antoja demasiado artificial, incluso en la reacción extrema que tiene el protagonista con un taxista. Resulta también incoherente que la contención de la que hace gala Martín Cuenca en gran parte de la narración –y aquí contamos lo relativo al taxista–, sea dejada momentáneamente de lado en las escenas de sexo. Hacen un buen trabajo actoral Verónica Echegui, y sobre todo, un sobrio Rodrigo Sáenz de Heredia.

5/10
Lope

2010 | Lope

Siglo de Oro español. El soldado Lope de Vega vuelve de la guerra en las Azores, dispuesto a establecerse en Madrid y no volver a servir en el ejército. Tras enterrar a su madre, decide cultivar su pasión por el teatro y los versos, buscando el respaldo del empresario Jerónimo Velázquez. Logrará ganarse su confianza, al tiempo que cultiva una relación amorosa clandestina con su hija, Elena Osorio, y se siente atraído por Isabel de Urbina, de noble familia.El cine hispano sigue haciendo un esfuerzo por abordar tramas interesantes de su apasionante pasado, tras Alatriste y La conjura de El Escorial. Y hay que agradecer el gran esfuerzo de producción, la ambientación histórica es impresionante, y el elenco de actores bastante aceptable. Pero como ocurría en los mencionados títulos, el resultado es desigual. La idea al abordarse libremente la vida de uno de los genios de la literatura española, Lope de Vega, y que remite a Shakespeare enamorado, es ofrecer sus cuitas amorosas, al hilo de su vocación a las letras. Aunque una cosa es la intención, y otra el resultado, un tanto deslavazado.No es fácil dilucidar si es cosa del guión de Jordi Gasull e Ignacio del Moral, o de la puesta en escena de Andrucha Waddington, pero la sensación del conjunto es de escasa vertebración e indefinición de personajes. Valga a tal efecto, un ejemplo. Arranca el film con una carta de Lope dirigida a su madre, y tal recurso epistolar, junto a la muerte de ella, poco aportan a la historia. Se nos indica que al protagonista le importan las apariencias -de ahí ese entierro, por encima de sus posibilidades-, pero luego esto parece inconexo con la posterior descripción del triángulo amoroso, donde los auténticos sentimientos de Lope hacia Elena e Isabel son poco nítidos, y no parecen desde luego en ninguno de los casos los de un enamorado. Es cierto que hay algunas escenas que funcionan -la improvisación de los sonetos, el encuentro de las dos mujeres...-, pero falta el deseable ritmo brioso y domina la frialdad en la narración, con enredos y rencores que no conmueven, y sentimientos y modos de actuar muy básicos, como esas exageradas miradas lascivas de Elena (Pilar López de Ayala) en los primeros pasos del film, o el modo en que se resuelve un juicio. Por otra parte, el conocedor de la obra de Lope echará en falta un mayor recurso a ella, aunque ciertamente, con respecto al caso Shakespeare, el hándicap estriba en que es menos conocida por parte del gran público.

4/10
Balada triste de trompeta

2010 | Balada triste de trompeta

Tras cambiar completamente de aires con Los crímenes de Oxford, rodada en inglés, Álex de la Iglesia vuelve a filmar en su lengua materna, en una cinta más en su estilo habitual, marcado por el humor negro. La principal novedad es que De La Iglesia firma el guión en solitario, pues hasta ahora coescribía junto con Jorge Guerricaechevarría, que por su parte se fue a escribir Celda 211. El título hace referencia a la celebérrima canción de Raphael, aludida en la cinta. Javier vio morir cuando era pequeño a su padre, payaso de un circo que combatió del lado republicano en la Guerra Civil y posteriormente fue condenado a trabajos forzados en las obras del Valle de los Caidos. En los 70, Javier seguirá la estela de su padre, pues busca trabajo como payaso en un circo en el que formará pareja profesional con Sergio, capaz de arrancar muchas risas a los niños, pero de muy mal carácter cuando se quita la pintura, sobre todo cuando bebe. Quien paga los platos rotos es sobre todo Natalia, su novia, una bella trapecista. El recién llegado Javier se enamora hasta la médula de Natalia, a la que tiene que ver a espaldas de Sergio, que puede reaccionar de forma muy violenta si se entera... El film ha recibido dos premios de primera categoría en el Festival de Venecia, mejor director y guión, decisión que fue criticada pues se acusó al presidente del Jurado, Quentin Tarantino, de haber dado los premios a De la Iglesia por puro amiguismo. El relativo a la realización podría estar justificado, pues el cineasta se luce en la planificación de sus secuencias y rueda con un ritmo dinámico. Pero no se entiende de ninguna forma que se haya premiado el guión. En primer lugar, resulta repetitivo, pues De la Iglesia narró una historia muy parecida en Muertos de risa, donde dos cómicos mantenían una rivalidad a lo largo de los años –aunque el desencadenante no era una mujer–. Pero es que además se trata de un film vacío, con personajes extremos, pero poco creíbles, que acaba limitándose a narrar la persecución entre los dos protagonistas, enmarcada en la historia de España, y poco más. Los actores principales, Antonio de la Torre y Carlos Areces (conocido por el programa televisivo Muchachada Nui), se esfuerzan por componer unos personajes muy cambiantes, pero no consiguen que se empatice con ellos. Quizás se lucen más los numerosos secundarios, muchos de ellos habituales del cine de De la Iglesia: Terele Pávez, Santiago Segura, Sancho Gracia, Enrique Villén o Luis Varela.

4/10
Primos

2010 | Primos

Diego está hecho polvo, pues la novia le ha plantado ante el altar en vísperas de su boda. Sus dos primos, Julián y Josemi, tratan de animarle llevándole a Comillas, el pueblo familiar donde veraneaban. Piensan que Martina, una chica que hacía tilín a Diego, podría ser un buen recambio. Se la encuentran con un hijo de padre desconocido. Además Julián conecta con El Bachi, el dueño del videoclub, convertido en un borrachín y con su hija dedicada a la profesión más antigua del mundo. Mientras que Josemi, hipocondríaco licenciado del ejército, se va a entender muy bien con el crío de Martina, que le hace descubrir cosas sobre su supuesta enfermedad. Daniel Sánchez Arévalo firma una comedia con puntos dramáticos, en la línea de sus anteriores trabajos Azul oscuro casi negro y Gordos. O sea, con treintañeros inmaduros –repiten con él los naturales Raúl Arévalo, Antonio de la Torre y Quim Gutiérrez–, guiados por las pulsiones del momento, buenos chicos en el fondo, pero irresponsables y con ideas demasiado primarias sobre el amor. En este caso destaca la camaradería de los primos, un canto a la amistad. Si puede haber cierta frescura narrativa, pesa lo de siempre: vertebración algo forzada de las subtramas de cada primo, abundancia de chistes zafios con una visión muy superficial del amor y la sexualidad, confianza excesiva en rostros “guapitos”, buen “rollito” y musiquilla “guay”.

3/10
La isla interior

2009 | La isla interior

Es ésta una de esas películas bien dirigidas, con un guión elaborado y con unas interpretaciones excelentes. Sin embargo, el espectador no sabe muy bien qué sentido tiene esta historia, absolutamente deprimente y con un planteamiento descorazonador llevado hasta el límite. Se trata de hablar de la carga de la herencia familiar y de las tragedias que pueden existir en el pasado de una familia, y que a la postre puede envenenar las vidas y las relaciones entre sus miembros. En este sentido, el título del film, La isla interior, es muy apropiado para transmitir la soledad que invade a los personajes de esta historia. Las Palmas de Gran Canaria. Dos hermanos, Martín y Coral, esperan en el aeropuerto la llegada de otra hermana, Gracia, procedente de Madrid. Los tres irán a visitar a su padre, Juan, que se encuentra grave en el hospital. Allí se reencuentran con su madre Victoria. En un “flash back” nos trasladamos entonces a lo acontecido tres días antes... Juan y Victoria son un matrimonio de edad avanzada que vive en una casa al borde del mar. Hay un ambiente cargado en el lugar, como una pesadumbre que llena cada mueble de tristeza. Juan es esquizofrénico y se adivina que su hijo Martín tiene serios problemas de convivencia, de estabilidad emocional. Vive en una constante inseguridad e ingenuamente espera escribir una novela... Fuera del hogar vive Coral, joven triste y amargada que trabaja limpiando la casa de un matrimonio y que vive una aventura secreta con el marido... Y, por último, está Gracia, que trabaja de actriz en una serie televisiva y que sufre serios problemas mentales, por lo que necesita tomar medicación diariamente. Los directores Dunia Ayaso y Félix Sabroso han dado muestras de que forman un sólido tándem dentro del panorama cinematográfico español, con seis largometrajes y dos series de televisión a sus espaldas. Pero entre su filmografía, donde destacan Descongélate y Los años desnudos. Clasificada "S", y pese al cierto humor melodramático que emplean, se puede adivinar que el problema son las historias que eligen contar, pues suelen transmitir desasosiego, a través de personajes tristes que viven vidas deprimentes. Aquí las únicas sonrisas del espectador son motivadas por situaciones llenas de patetismo, provocadas por el desequilibrio de los personajes. Lo mejor del film es por eso el trabajo de los actores. Tanto Candela Peña (actriz fetiche del equipo Ayaso-Sabroso), como Alberto San Juan están especialmente soberbios, aunque los demás también hacen unas buenas composiciones.

4/10
Gordos

2009 | Gordos

Segundo trabajo de Daniel Sánchez Arévalo, considerado una de las más firmes promesas del cine español, tras su opera prima Azul oscuro casi negro. El joven cineasta reincide en el territorio de la comedia dramática, vuelve a ser el autor del guión, y recurre nuevamente a varios de los actores de su opera prima: Antonio de la Torre –que considera su actor fetiche–, Raúl Arévalo y Roberto Enríquez. Los tres tienen papeles de importancia, ya que ha vuelto a firmar una película coral. Todos los personajes coinciden en el grupo de terapia para superar los complejos derivados de la obesidad organizado por Abel, un tipo felizmente casado con Paula, profesora de gimnasia, con la que está a punto de tener un niño. Acude una joven católica a punto de casarse con su novio, un homosexual que poco antes se había hecho popular por su revolucionario método de adelgazamiento, una ingeniera de telecomunicaciones cuyo novio ha pasado un tiempo en Estados Unidos y no sabe que ha engordado, y un investigador de la policía científica, padre de dos chicos adolescentes que se pelean todo el rato. Sánchez Arévalo tiene sobre todo mucha mano para dirigir a los actores. Destaca en este sentido el trabajo de Antonio de la Torre, que engordó más de 30 kilos para el papel, y resulta muy convincente, al igual que el resto del reparto. El realizador madrileño es también un hombre con inquietudes, que en principio parece querer tratar asuntos de interés, como los traumas y las obsesiones derivadas de la obesidad. También parece que intenta criticar a una sociedad obsesionada por el culto al cuerpo, quizás en la línea de Las mujeres de verdad tienen curvas o la obra teatral ‘Gorda’, de Neil LaBute. Pero las buenas intenciones del realizador se diluyen por su excesiva recurrencia al humor soez, tan simplón que acaba impidiendo que funcione la parte dramática del film. También carga su visión caricaturesca de la religión, aplicada a la relación de pareja. Los conflictos de los personajes no acaban de resultar interesantes, sobre todo por sus giros absurdos hacia derroteros poco coherentes con lo que se nos ha dicho antes de ellos.

2/10
Una palabra tuya

2008 | Una palabra tuya

Dos mujeres muy distintas, Rosario y Milagros, acompañados del novio de la primera, Morsa, viajan al pueblo de la segunda, donde se disponen a enterrar al gato de Milagros. El plan parece bastante disparatado, pero a través de un largo flash-back, punteado con breves vueltas al presente, sabremos del reciente reencuentro de Rosario y Milagros, tras muchos años sin verse. Las dos han recuperado algo parecido a la amistad, aunque ambas son muy diferentes. Rosario es muy cerebral, y está amargada por la vida que lleva, con un trabajo como limpiadora que no le satisface, y obligada a cuidar de su madre, con demencia senil, sin recibir la deseable ayuda de su hermana casada. Mientras, Milagros alberga un alma casi infantil, todo corazón, preocupada por los demás, aunque se diría que no mantiene los pies en el suelo.Ángeles González Sinde ya ha bebido antes en sus películas como guionista y/o directora de novelas escritas por mujeres, Belén Gopegui y Almudena Grandes mayormente. Ahora, en su segundo film como directora, le hinca el diente a una obra de Elvira Lindo, que va en la línea de sus trabajos anteriores: vidas tristonas de personas "urbanitas" entre los treinta y pico y cuarenta y pico años, desorientadas vitalmente, con deseos de encontrar la felicidad, pero sin saber dónde. Sobre el papel, la historia tiene su interés, porque se va produciendo una especie de confluencia entre Rosario y Milagros, donde la primera empieza a intuir que si no da amor, tampoco sabrá reconocer el que otros le dan; mientras que la segunda va a contagiarse en parte de la desesperanza de la otra. Pero hay cierta torpeza narrativa, tanto en la estructura alrededor del viaje, sólo comprensible en el último tramo, como en la evolución de Milagros, bastante inesperada, y explicada con un trauma un poquito de culebrón; quizá esa recurrencia a las cosas que nos afectan de pequeñitos, también en el caso de Rosario, resulta demasiado forzada. Los actores están muy bien, ese trío de Malena Alterio, Esperanza Pedreño y Antonio de la Torre, y hasta ayudan a sostener algunos pasajes histéricos como el del misterioso hallazgo en la basura. También están bien resueltos los momentos de humor, que ayudan a hacer la historia más llevadera, aunque algunas frases son un tanto artificiales.Pese a los defectos del film, se agradece el esfuerzo, que una cineasta admita sin rubor su deseo de abordar "conflictos morales", algo poco habitual, con referencia expresa al "miedo al compromiso" y al "miedo a la soledad". Incluso hay una valiente mirada al cielo, un preguntarse qué pinta Dios en todo esto -muy inteligente la escena de la conversación con el sacerdote-, y un rezar por los seres queridos difuntos. Resulta harto interesante y esperanzador que vaya abundando este tipo de miradas femeninas honestas que reflejan las inquietudes del ser humano en el cine español, de las que son buena muestra también Icíar Bollaín y Gracia Querejeta.

5/10
Che, guerrilla

2008 | Che: Part Two

1966. La Revolución Cubana ha terminado. Ernesto 'Che' Guevara se ha convertido en todo un símbolo. Un día desaparece de Cuba, sin previo aviso, y aunque deja una carta para su buen amigo Fidel Castro, no se sabe adónde ha ido a parar. Disfrazado como un hombre mayor, Guevara entra en Bolivia, gobernada por la dictadura del general Barrientos, y se instala con un grupo de guerrilleros al sudeste del país, donde intentará recabar el apoyo de los campesinos, cara a derrocar al gobierno. Steven Soderbergh cierra su díptico sobre Ernesto 'Che' Guevara, con esta cinta centrada por completo en su campaña en Bolivia. Se basa en el libro ‘Diario de Bolivia’, compuesto por los apuntes que tomaba el Che para dejar constancia de sus experiencias y reflexiones cotidianas. Esto explica que se ofrezca únicamente su punto de vista, por lo que el film es bastante hagiográfico, y sigue la línea de omitir posibles aspectos negativos del protagonista. Subraya Soderbergh en esta entrega que se trataba de un hombre coherente con sus ideas, que abandonó Cuba e inició otra revolución, en lugar de instalarse cómodamente en el poder, y convertirse en un dictador, como hizo Castro. También se muestra a Guevara como un hombre vitalista y extremadamente positivo, que confió hasta el final en que su lucha sirviera para poner fin a las injusticias, aunque fracasara. Se parece demasiado este film al anterior, en su descripción minuciosa de la vida en la jungla del líder guerrillero y sus hombres, la búsqueda de campesinos que les apoyen, las ocasiones en las que Guevara ejerce de médico, etc. Muchas de ellas resultan reiterativas, lo que ralentiza el metraje. Benicio del Toro se supera a sí mismo mostrando una evolución del personaje, que ya no es un guerrillero anónimo, pues se ha convertido en un mito tras su discurso en la ONU. Le acompañan una cuidadísima selección de actores internacionales, como la alemana Franka Potente –sorprendente la guerrillera argentina Tania– y el portugués Joaquim de Almeida –Barrientos–. El reparto está integrado también por una cuidadísima selección de actores hispanohablantes, integrada por el cubano Jorge Perugorría, el argentino Gastón Pauls, el mexicano Demián Bichir (cuyo Fidel Castro aquí apenas aparece) y los españoles Óscar Jaenada, Eduard Fernández, Jordi Mollà, y los fugaces Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, a los que hay que esforzarse para poder verlos. Las interpretaciones son muy naturales, con diálogos que parecen improvisados, a veces entrecortados. Esto refuerza el realismo visual, ya que la cinta ha sido rodada casi toda con luz natural en exteriores, como Che, el argentino, aunque esta vez la seca vegetación de Bolivia contrasta con la espesa selva de Cuba que predominaba en aquella.

6/10
Retorno a Hansala

2008 | Retorno a Hansala

Martín vive en Los Barrios, provincia de Cádiz, está casado y tiene una hija adolescente, pero está pasando por una mala racha personal. Se ha marchado de casa y está planteándose romper con su mujer definitivamente. Además, la funeraria que regenta no va bien económicamente, y corre el riesgo de que se la embarguen. Así que se encuentra volcado en su trabajo, intentando conseguir ‘clientes’. Una noche siete marroquíes mueren ahogados mientras intentaban cruzar el estrecho en una patera. Martín se las apaña para llevarlos a su funeraria y logra contactar con un familiar, Leila, hermana de uno de los fallecidos. Leila ofrece dinero a Martín para que lleve de vuelta a su hermano a su pueblo, y promete que el resto se lo dará cuando lleguen allí. Cine social, solidario y realista, que denuncia una de las mayores lacras de la política exterior española: la inmigración ilegal, y la oleada de pateras y de muertos en las costas españolas. Chus Gutiérrez abandona el cine frívolo e insustancial que entregó con El calentito y se adentra en este mundo de tragedias personales, de pobreza, y también de esperanzas y de entendimiento entre dos culturas muy distintas. El film es enormemente actual y tiene el acierto de no centrar la trama en cuestiones políticas y otras zarandajas, sino en personas de carne y hueso, que aguantan como pueden sus vidas imperfectas. Pero también es cierto que en general pesa demasiado una cierta falta de atractivo de la historia. No es que el tema carezca de interés, nada de eso, sino que es más bien que el guión y la puesta en escena resultan algo pobres, cansinos, tan tristes como la situación dramática que se denuncia. Éste es su mayor defecto. Que en varias ocasiones –sobre todo en el poblado marroquí de Hansala– la cosa no se parezca demasiado a un documental costumbrista y barato sobre las zonas del continente africano ancladas en el medievo, se debe únicamente al esfuerzo de los dos actores principales. Tanto José Luis García Pérez como la debutante Farah Hamed están muy convincentes, y logran transmitir con sus rostros y sus miradas la situación bochornosa que están viviendo. El film obtuvo el premio más importante del Festival de Cine de El Cairo.

5/10
Los años desnudos. Clasificada "S"

2008 | Los años desnudos. Clasificada "S"

Los directores Félix Sabroso y Dunia Ayaso han ganado algo de interés, desde la fallida Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, que a pesar de su falta de calidad es su título más conocido. Sin duda es muy superior esta tragicomedia, que supone su quinto largometraje conjunto, y que describe los años del destape, cuando el cine de la transición española estaba marcado por los desnudos y las secuencias subidas de tono –hasta entonces prohibidas–, y nacieron las películas clasificadas S, de alto contenido erótico, pero sin llegar a la calificación de pornografía. Sabroso y Ayaso se han encargado personalmente del guión, que sigue a tres mujeres, Lina, Sandra y Eva, que acaban trabajando en las películas S. Las tres se conocen en el rodaje de una morbosa cinta lésbica dirigida por Marcos, director en boga del momento. Sandra es la única que aspira a continuar su carrera a lo largo del tiempo en películas más serias. No tiene ningún escrúpulo en acostarse con Tino, un importante productor, que sin embargo se ha fijado más en Eva, con quien se plantea una relación seria. Lina será la que sufra más las consecuencias de que pase de moda este tipo de cine. Su falta de elegancia en las secuencias de sexo, la abundancia de desnudos y otros detalles gruesos ofrecen la sensación de que no ha cambiado tanto el cine español desde el momento histórico que describen. Por otro lado, no acaba de estar bien hilada la transición entre el primer tramo –en el que priman los elementos cómicos–, con el segundo –mucho más dramático–. Es difícil equilibrar risas y lágrimas como han hecho tan bien Charles Chaplin o Woody Allen, y muchos espectadores que empiecen creyendo que ven una comedia disparatada, se sentirán completamente frustrados con el cambio de tono. A pesar de todo, no es una cinta tan fallida como su título permite presagiar. Cuenta con buenos trabajos de los actores, especialmente por parte de Candela Peña (Sandra), que es la que tiene el personaje mejor construido, mientras que Goya Toledo (Lina) sale airosa a pesar del cambio radical que sufre la actriz que interpreta. Y aunque su papel es el más sencillo, resulta más o menos creíble Mar Flores (Eva), que es la que a priori podría desentonar más, ya que su experiencia en el cine hasta el momento era bastante pobre. Tampoco desentonan los intérpretes masculinos del reparto, como Antonio de la Torre (Una palabra tuya), últimamente muy activo. La pareja de directores acierta al plantear conflictos de gran interés, a pesar de que no siempre saben desarrollarlos. Destaca la deteriorada relación de Lina con sus padres, que no pueden aceptar que su hija se haya popular en el ámbito del erotismo. Presenta a unas mujeres sin grandes referentes morales que son utilizadas, que en la mayor parte de los casos compensaban con el desnudo su falta de talento, y que no tenían muchos reparos a la hora de practicar el sexo con admiradores a cambio de dinero, o con productores que puedieran incluirlas en próxima película. Es bastante acertado el momento en el que una periodista pregunta a Marcos, el director, sobre la supuesta ‘libertad’ con la que se justificaban los excesos eróticos. La entrevistadora cuestiona que una actriz tenga libertad para ‘no desnudarse’ –lo que en esos años supondría prácticamente no trabajar–. Una pena que los directores de la cinta no se apliquen el cuento.

4/10
El prado de las estrellas

2007 | El prado de las estrellas

Vigésimo séptimo trabajo del cineasta santanderino Mario Camus, que a lo largo de su trayectoria ha adaptado grandes clásicos (La colmena, Los santos inocentes) y ha indagado en la historia inmediata de España (Sombras en una batalla). Este drama intimista va en la línea de El color de las nubes, una de sus mejores películas recientes. Encadena los pasos de varios personajes, alrededor de la figura de Alfonso, un jubilado interpretado por Álvaro de Luna, que acude a un asilo de ancianos de un pueblo de Cantabría, para visitar a Nanda, una antigua amiga de su madre. Ésta pretende venderle por un precio simbólico el Prado de las Estrellas, porque recuerda que él lo plasmó en un dibujo cuando era niño. Mientras, Luisa, una de las enfermeras de la residencia, inicia una amistad con un tipo dedicado a la reparación de motos. Alfonso se fija en el talento sobre la bicicleta del jovencísimo Martín Sedano, hermano de Luisa. Decide proponerle que se convierta en profesional con su ayuda, para lo que recurrirá a un entrenador y a un profesor particular, con el fin de que no descuide sus estudios. Juega en contra del film el hecho de que la estructura parezca demasiado caprichosa. Y el ritmo se ralentiza, sobre todo cuando se detiene en una carrera ciclista –la primera– en la que no se entiende demasiado lo que está ocurriendo. Por su parte, el reparto es irregular, pues aunque algunos veteranos cumplen con oficio, como De Luna o José Manuel Cervino, otros no resultan creíbles, sobre todo el jovencísimo Óscar Abad, reclutado por Camus porque al parecer es ciclista de verdad, pero no actor. El film se abre con unos versos sacados de un poema de T.S. Elliot: “La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad”. En cierto modo son la clave para desentrañar lo que Camus quiere contar, pues la humildad es el tema que comparten las diversas subtramas: humildad para intentar vencer a los contrincantes en el deporte con clase y estilo, sin humillarles, y para enfrentarse también a los rivales en la vida, como los hijos de Nanda, que con métodos sucios pretenderán arrebatar el prado a Alfonso. Describe Camus la actualidad de su tierra, una Cantabria que da lugar a planos evocadores y que, como se refleja en la cinta, ha relegado casi al olvido la agricultura y la ganadería tradicionales. Y se centra en algún tema de actualidad, que parece tenerle preocupado, como la soledad de los ancianos, la especulación inmobiliaria, el ciclismo –un deporte que Camus admira y sobre el que ahora mismo pesa la gran sombra del dopaje y el juego sucio-. También concede parte del metraje a reivindicar el valor de la formación, que últimamente parece denostada por algún que otro sector de la sociedad, con impagables consejos del profesor, al que todos toman por loco, a su alumno: “Entrena, estudia y vive” y “No veas la televisión porque cretiniza”.

5/10
Mataharis

2007 | Mataharis

Cuarta película como directora de Icíar Bollaín, que sigue los pasos de tres mujeres, que trabajan en una agencia de detectives madrileña. Eva, una mujer casada y con dos hijos, sospecha que su marido se ve con una desconocida, por lo que decide seguirle. Éste conduce hasta Zaragoza, donde Eva descubrirá que le ha ocultado un hecho del pasado bastante importante, lo que pondrá en peligro la relación matrimonial. Por su parte, Carmen descubre que la mujer de su cliente mantiene una relación con el socio de éste. Mientras asiste impasible a la desesperación de este individuo, cuyo matrimonio hace aguas, Carmen se da cuenta de que ella misma apenas se relaciona con su marido, un tipo que se pasa el día trabajando con un portátil. Completa el trío Inés, una mujer soltera que recibe un encargo especial de Valbuena, el jefe de la agencia de detectives. Les ha contratado una importante multinacional, por lo que es importante hacer un buen trabajo. Inés deberá infiltrarse entre los empleados de esta empresa para investigar un posible robo, pero poco a poco descubre que no se ha cometido ningún delito y acaba del lado de sus nuevos compañeros, lo que le colocará ante una compleja decisión moral. El principal acierto de Bollaín, también coguionista, es que describe tan bien a los personajes, que hasta se entienden a la perfección las motivaciones de los más secundarios, como el jefe que teme por el futuro de la empresa. Están tan bien trazados que dan pie a interpretaciones memorables de Najwa Nimri, en su mejor trabajo, Nuria González, muy por encima de su registro cómico habitual, y la más desconocida, María Vázquez (La noche del hermano), una pelirroja que en pantalla parece un trasunto de la propia Bollaín, como Mastroianni era el alter ego de Fellini. Entre los roles masculinos, más secundarios, destaca el trabajo de Antonio de la Torre, el socio engañado, un actor fetiche para Icíar Bollaín, que suele contar con él para casi todos sus trabajos. En el plano técnico, llama la atención la labor de Ángel Hernández Zoido, que hasta el momento ha montado todos los films de Bollaín, y que logra que el espectador no se pierda entre las tres historias. Como en Flores de otro mundo y Te doy mis ojos, Bollaín sigue explorando las relaciones de pareja, y se detiene en problemas muy a la orden del día, sobre todo la incomunicación y el desgaste en la vida cotidiana. Expone también Bollaín las dificultades para conciliar la familia con el trabajo, dos ámbitos interrelacionados que se pueden resentir el uno del otro. La historia más redonda es la de Eva, con un marido que defiende su derecho a la intimidad, a tener su propio espacio personal, incluso en el ámbito conyugal, pero sus secretos dan al traste con la confianza que hasta entonces le tenía depositada su esposa. La cinta de Bollaín también da que pensar sobre otros asuntos, como la ética en el trabajo, una cuestión importante en una época en la que todo el mundo está dispuesto a comulgar con ruedas de molino por el bien de la empresa. 

6/10
Salir pitando

2007 | Salir pitando

El cineasta Álvaro Fernández Armero lleva años especializado en el terreno de la comedia, con títulos como Todo es mentira, Brujas y Nada en la nevera. Ocasionalmente, ha dirigido un documental (Ángel Nieto: 12+1) y una cinta de terror (El arte de morir). Ahora, vuelve a su género habitual en este título, que pone de manifiesto que su cine ha ido ganando en calidad e incluso poco a poco se vuelve menos maniqueo. El guión, coescrito por el propio Fernández Armero y por Juan Cavestany (El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo), parte de un divertido punto de partida. Luis Ratón Pérez, que por razones obvias suele omitir su primer apellido, es un árbitro de primera división que cometió un error de apreciación importante en un partido decisivo, por lo que la prensa le odia a muerte, y la gente que le reconoce por la calle suele insultarle. El acontecimiento coincidió con el desmembramiento de su matrimonio, lo que derivó en que su mujer se separara, y acabara en brazos de otro hombre, que no es otro que Rafa, el mejor amigo de Luis y su habitual juez de línea. Aunque lleva un tiempo alejado de los terrenos de juego, Luis es designado juez de un partido que decidirá el título de liga, por lo que debe viajar a Huelva, acompañado de Luis, que decide aprovechar la ocasión para confesarle algo que éste no se espera ni por asomo: que mantiene un idilio con su ex. A pesar de su asumida ligereza, Fernández Armero ha filmado su mejor película, que se sigue hasta el final con una sonrisa, y tiene momentos divertidos, por lo que al menos al espectador no le entran ganas, como en otras producciones españolas, de ‘salir pitando’. Retrato costumbrista de la sociedad española, apasionada por el fútbol hasta el extremo, Fernández Armero acierta al centrarse en los desencuentros entre los dos protagonistas, amiguetes de toda la vida. Aunque otro director le habría sacado más jugo, de las peripecias de los protagonistas se desprende una metáfora sobre la firmeza necesaria para tomar decisiones importantes, y afrontar las consecuencias, tanto en el terreno de juego, como en la vida. Su principal defecto es que a Guillermo Toledo, en ocasiones eficaz secundario, le viene grande interpretar un papel protagonista. Con un actor más dotado para la comedia, los resultados habrían sido más redondos. Por otro lado, cabe destacar la pequeña pero divertida intervención del comentarista deportivo Manolo Lama, interpretándose a sí mismo.

4/10
Volver

2006 | Volver

Raimunda y Sole son dos hermanas que viven en Madrid, aunque sus raíces están en La Mancha. Sole, que vive sola y regenta una peluquería en su casa, recibe la noticia de la muerte de la tía Paula. Cuando comunica la noticia a su hermana, ésta le sorprende diciendo que no puede ir al pueblo. La razón, que no puede explicarle, es que la hija adolescente de Raimunda acaba de matar a su padre accidentalmente, cuando la acosaba sexualmente. La madre tiene que actuar deprisa, y esconde el cadáver en el frigorífico de un restaurante cercano, cerrado por vacaciones, cuyas llaves le ha pasado el dueño. Al volver Sole del entierro de la tía, descubre que se ha traído consigo el supuesto ‘fantasma’ de su madre, que murió en el pueblo en un incendio, en brazos de su padre. Y lo esconde en su casa. Como puede imaginarse, la verdad que se oculta tras los descrito, puede ser todavía más complicada. Una de esas historias alambicadas y con aire de culebrón (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo), a las que tan aficionado es Pedro Almodóvar, donde no faltan el incesto, la infidelidad y el asesinato, y en que hay lugar para las lágrimas y para la risa. A lo que se suma el apelar a las raíces manchegas, desde el original prólogo de limpieza de tumbas en el cementerio, al son de un tema de zarzuela. Asegura el director que, para él, quizá lo más difícil del film ha sido escribir su sinopsis, pues “mis películas son cada vez más difíciles de contar y de resumir en pocas líneas”. Y quizá el guión sea ciertamente artificioso, pero hay que reconocer al manchego su increíble habilidad para atar todos los cabos. Almodóvar sabe crear personajes, y los pone en situaciones límite en que se ven obligados a desplegar todos sus sentimientos, de modo exacerbado. Y aunque aborda los temas de modo algo epidérmico, aquí explora el tema del sentido de culpa, y el de la responsabilidad por las propias acciones. El cineasta continúa su camino hacia la madurez, las gracietas de antaño empiezan a ser historia.

6/10
Azul oscuro casi negro

2006 | Azul oscuro casi negro

Cuando su padre sufre un infarto cerebral, Jorge le sustituye como portero de un edificio, al tiempo que saca adelante sus estudios para ser economista. El hermano mayor, que está en la cárcel, le pedirá un extraño favor: el de dejar embarazada a una chica, también presa, de la que él se ha enamorado. Mientras tanto, el mejor amigo de Jorge sufre un trauma al descubrir que su padre mantiene relaciones sexuales con otro hombre. Primer largometraje del madrileño Daniel Sánchez Arévalo, que describe con eficacia una pluralidad de personajes. Aunque algunas subtramas son claramente fallidas, la emotiva historia de superación personal del protagonista es bastante destacable.

3/10
La noche del hermano

2005 | La noche del hermano

La vida del joven Jaime nunca podrá volver a ser la misma después de que su hermano mayor Álex planeara el robo de la casa de sus padres y su posterior asesinato. De hecho, Jaime sigue vivo porque esa noche no estaba ahí. Ahora vive con su abuelo, pensando en el modo de gestionar el patrimonio familiar, y aunque no desea volver a ver a su hermano, acaba visitándole en la cárcel. El productor habitual de Icíar Bollaín debuta en el largo como director con este film desigual, cuyo principal objetivo es describir las perplejidades de un joven, obligado a actuar como adulto antes de tiempo. Aunque resulta algo difícil creerse que Pablo Rivero (Cuéntame cómo pasó) es un asesino, o la ayuda que le presta su hermano, es una digna primer película.

4/10
El Calentito

2005 | El Calentito

El Calentito es un local de moda al que acude Sara con su novio. Tras una discusión con éste, acaba ebria. Se apiada de ella Carmen, cantante de Las Sioux, un grupo de música punk, que la lleva a dormir a su casa. Al día siguiente, Carmen pide a Sara que le devuelva el favor. Debe sustituir a una del grupo, que acaba de abandonarles, durante una entrevista con una discográfica. Ésta acepta grabar un disco, pero antes irán a verlas en directo al citado El Calentito un día que en principio se prevé tranquilo: el 23 de febrero de 1981. Chus Gutiérrez, directora de algún título interesante como Poniente, sitúa su historia en los años iniciales de la democracia, en medio de la movida madrileña. Francamente, los personajes recuerdan más a los de una película de Almodóvar que a los auténticos años 80. El tono es alocado y no escatima en tópicos, pero las actrices tienen cierta naturalidad y desparpajo, sobre todo Verónica Sánchez, de moda por la serie Los Serrano.

2/10
El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo

2004 | El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo

En los 80, Pocholo y Borjamari son los reyezuelos de la discoteca Aguacates, donde bromean con las chicas, y hacen el gamberro con su primo Pelayo. Veinte años después, siguen yendo al mismo local, aún no han terminado sus estudios de derecho, y todavía viven en casa de sus padres. Para vengarse de ellos, Pelayo les convence de que va a tener lugar un concierto de Mecano, su grupo favorito, en un lugar apartado. Santiago Segura produce y protagoniza esta comedia cortada a su medida, en la que parodia a los niños pijos más exagerados, tras haber hecho lo propio con los “heavis” más macarras, en Isi & Disi. Supone el debut como directores del productor Enrique López Lavigne y el guionista Juan Cavestany, quienes a pesar del tono alocado, los personajes estereotipados y el exceso de risas facilonas, aprovechan para criticar el síndrome de Peter Pan que afecta a tantos jóvenes actuales, reacios a madurar.

2/10
El 7º día

2004 | El 7º día

El 26 de agosto de 1990 la tragedia sacudió al pequeño pueblo extremeño de Puerto Hurraco. La enemistad ancestral entre dos familias del lugar terminó en matanza. Carlos Saura se atreve a recrear los hechos sin nombrar el lugar donde acontecen y cambiando nombres: no en vano, a los habitantes del pueblo no les hizo gracia que el cineasta, con guión de Ray Loriga, revolviera en un pasado que preferirían olvidar. A favor del director hay que decir que narra los hechos evitando los aspectos más morbosos. Y trata de poner una nota de esperanza, contrastando el odio visceral, sobre todo en una de las familias, con un amor entre dos jóvenes que nada entienden de semejantes disputas. El trabajo del entero reparto es sensacional, pero entre todos hay que destacar a Victoria Abril en su papel de vieja amargada, en el que lleva a cabo una transformación realmente notable.

6/10
Te doy mis ojos

2003 | Te doy mis ojos

Una película sobre la violencia doméstica puede ser arma de doble filo. Tema de rabiosa actualidad, acapara desgraciadamente titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, hay un público interesado. Pero por otro lado, se presta fácilmente a los didactismos facilones, a la truculencia barata. Por eso hay que reconocer el virtuosismo de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida equilibrada y con matices, con distintos puntos de vista. La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le empuja a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales: ambos siguen enamorados, se quieren de verdad; ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer nuevas amigas, da a Pilar nuevas alas; mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha al psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días (“lo hice lo mejor que supe”, asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo (presentadas con unas pinceladas algo simplistas, como prototipo de independencia bien llevada), el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan un abanico de mayor o menor aprecio a sus mujeres.

6/10
Poniente

2002 | Poniente

Lucía vuelve a su pueblo natal, tras la muerte de su padre. Con idea de hacerse cargo del invernadero que éste regentaba. Su pretensión choca con un pariente, que pensaba comprar el negocio; y con el capataz, que maltrata a la mano de obra, inmigrante en su inmensa mayoría. Menos mal que un apuesto abogado con la jeta de José Coronado le echa una mano. Chus Gutiérrez, con la ayuda de Icíar Bollaín en el guión, articula una historia sobre el mundo de la inmigración. Su visión de la explotación de los invernaderos y de los choques raciales, parecen inspirados por los hechos reales ocurridos hace un par de años en El Ejido. Y se cruzan con la historia personal de Lucía: la mala relación con su padre, sus dudas sobre si tomar las riendas del invernadero es un intento de demostrarse algo a sí misma.

5/10
Padre coraje

2002 | Padre coraje | Serie TV

Teleserie dirigida por Benito Zambrano, director de esa magnífica película llamada Solas. En esta ocasión lleva a la pantalla una historia basada en hechos reales: la odisea vivida por Francisco Holgado, cuyo hijo fue asesinado a puñaladas en una gasolinera. Este hombre, con identidad supuesta, logró reunir testimonios para inculpar a los asesinos de su hijo. El siempre eficaz Juan Diego es el protagonista de la cinta.

6/10
X

2002 | X

El cine negro a la española goza de extraordinaria salud, como demuestran La caja 507, El alquimista impaciente y este título, debut como director de Luis Marías, guionista de El palo, Kasbah y Mensaka. El planteamiento es original, pues un inspector de homicidios investiga un asesinato en una peluquería donde él es el máximo sospechoso. Ni siquiera él está seguro de su inocencia, pues el delito se cometió en una noche de la que no recuerda nada. Junto a una magnífica interpretación de Antonio Resines, que últimamente parece abonado al género, destaca la vuelta al cine de la veterana Esperanza Roy, y la siempre eficaz María Adánez.

4/10
El corazón del guerrero

2000 | El corazón del guerrero

Una época indefinible, a lo Conan el Bárbaro. Beldar es un valiente guerrero, y Sonja su bella novia o así. Los dos están a punto de robar una valiosa joya en la Cripta de la Orden de los Mil Ojos. Pero algo no sale bien, Beldar pierde el conocimiento y se despierta en la actualidad con los rasgos del adolescente Ramón, un pirado de los juegos de rol. A partir de ese momento, entre partidita y partidita con sus amigos, Ramón empieza a no tener muy claro qué es la realidad y qué ficción. No sabe si está en Madrid o el fantástico país de Zaphiria. Película de aventuras pasada por el filtro de un humor tirando a cutre, estilo ‘Torrente’. No en vano, el amiguete Santiago Segura tiene un papel en la peli como el mago Netheril. La historia encierra una trama romántica, en que el quijotesco Ramón trata de sacar de la prostitución a una chica que tiene los rasgos físicos de Sonja. Dirige la peli Daniel Monzón, que fue crítico antes que guionista y director; sus colegas le han dejado salir bastante bien parado de esta su primera película.

4/10
Flores de otro mundo

1999 | Flores de otro mundo

Santa Eulalia, imaginario pueblecito de Castilla. El lugar se muere. La gente joven se va a la ciudad. La población masculina no encuentra esposas. ¿Remedio? Una “caravana de mujeres” (como la del western de William A. Wellman), solteras, que invitadas unos días quizá encuentren al hombre de sus sueños. Pasado el evento, seguimos a lo largo de un año las peripecias de varios personajes. Naturalidad; sensación de haber atrapado jirones de la vida real. He ahí el mérito de la película de Iciar Bollain (Hola, ¿estás sola?), que toma prestados estos elementos del cine de Ken Loach. El inicio (la llegada del autobús de solteras), es perfecto. Luego el relato se salpica aquí y allá de pinceladas de autenticidad: por ejemplo, los comentarios de los viejos ante la exuberancia de una cubana. Al buscado realismo, la directora añade una temática palpable en su primer film: la búsqueda del amor, la necesidad de querer y ser querido, con sus ilusiones y desengaños.

6/10
Torrente, el brazo tonto de la ley

1998 | Torrente, el brazo tonto de la ley

Santiago Segura se ha convertido en icono de cierta cultura española. Su presencia en televisión, sus cortos, su papel en El día de la bestia, junto a una gracia natural, provocan empatía en el espectador, hasta el punto de que se le perdona ser políticamente muy incorrecto. Para su debut en el largo escoge una sucesión de gags en un Madrid castizo y cutre, usando como hilo conductor a Torrente, un impresentable ex policía, ‘facha’, racista y pícaro, que con ayuda de su vecino, mozo en la pescadería de su madre, investiga (es un decir) un caso de narcotráfico. El film carece de pretensiones. Si alguna tiene, es la de hacer reír. No es mala meta, y en muchos casos se consigue. Pero el precio que se paga –apabullamiento con la procacidad, la irreverencia o la blasfemia– es demasiado alto. Eso sí, está muy cuidado el envoltorio visual, con guiños al cinéfilo; y hay muchos rostros conocidos en pequeños papeles, incluida la presencia del gran Tony Leblanc. Se puede decir que Segura trabaja tanto su film como el artesano Álvaro Sáenz de Heredia los del inefable Chiquito de la Calzada, tan vapuleados por la crítica. Que el esfuerzo merezca la pena, en uno u otro caso, es otro cantar.

4/10
Carreteras secundarias

1997 | Carreteras secundarias

Debido a una serie de circunstancias, un adolescente interpretado por Fernando Ramallo y su padre, interpretado por Antonio Resines, viajan por la España de 1974 en su Citroën Tiburón, que es lo único que tienen. Se alojan en apartamentos de la costa, en temporada baja. Así, padre e hijo corren diferentes aventuras. Hasta que el rumbo de su vida bohemia cambia cuando conocen a una atractiva joven que viajará con ellos, interpretada por Maribel Verdú. Basada en un relato del escritor español Ignacio Martínez de Pisón. Esta película ofrece una peculiar visión de la situación social en nuestro país el año antes de iniciarse la transición. Los personajes, interpretados con brillantez por Resines, Ramallo y Verdú, tienen contenido y rezuman humanidad.

6/10
Turno de oficio: diez años después

1996 | Turno de oficio: diez años después | Serie TV

El abogado Chepa es un alcohólico en fase de redención, Cosme se ha convertido en juez y Eva sigue siendo abogada defensora. Diez años después de la serie original, los mismos actores protagonizaron esta segunda tanda de episodios.

4/10
Hola, ¿estás sola?

1995 | Hola, ¿estás sola?

Dos veinteañeras, una sin familia y la otra lejos de ella, viajan por España empujadas por el viento del "me apetece" o el "no me enrolla", al margen de la sociedad. Contiene algunas situaciones muy divertidas y el conjunto –uno de los grandes éxitos del año 95 por su espontaneidad– es una divertida comedia que vuelve por los fueros de parte de la filosofía de los hippies de los sesenta.

4/10
El día de la bestia

1995 | El día de la bestia

Angel Berriatúa (Álex Angulo) es un sacerdote que ha pasado los últimos veinticinco años de su vida estudiando y descifrando el significado del Apocalipsis. Su conclusión es que el Anticristo nacerá en Madrid el día de Navidad de 1995, antes del amanecer. Su único pensamiento es evitar la llegada del Maligno a toda costa, y en su locura emprende una disparatada carrera delictiva, en la que conoce a un heavy de Carabanchel, interpretado por Santiago Segura, que le ayudará en su desesperada misión. Se trata de una de las películas que revolucionó el cine español a mediados de los 90. Una mezcla de comedia y película de terror, que combina el costumbrismo español con el género fantástico. La dirección de Álex de la Iglesia le da un ritmo vertiginoso e intenso. La estética que plantea es muy atractiva y envolvente, convirtiendo Madrid en una verdadera ciudad rodeada de misterio y malévola oscuridad. Tiene momentos hilarantes, en los que sobresale Santiago Segura, y otros dignos de una gran película de suspense. Una película importante en el llamado Nuevo Cine Español de los 90.

6/10
Los peores años de nuestra vida

1994 | Los peores años de nuestra vida

Alberto y Roberto son dos hermanos muy diferentes entre sí. El primero es feúcho y atolondrado, mientras que el segundo es atractivo y tiene éxito con las chicas. El problema entre los dos surge cuando la novia de Alberto empieza a sentirse atraída por Roberto. Comedia al más puro estilo ochentero español, donde se muestra a unos personajes vacíos que se mueven únicamente por el interés sexual. La película carece de ritmo, guión y dirección de actores, y en general, la historia es pesimista y vulgar en bastantes escenas de la acción. A pesar de todo, cuenta con un buen reparto que no suele decepcionar: Gabino Diego, Ariadna Gil y Jorge Sanz.

2/10

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