¿Por qué en Los Ángeles y no en Chicago? Es lo que se pregunta con humor el columnista Mike Downey , del Chicago Tribune. Y sus colegas de Los
¿Por qué en Los Ángeles y no en Chicago?
Es lo que se pregunta con humor el columnista Mike Downey, del Chicago Tribune. Y sus colegas de Los Angeles Times le han pillado la broma, o tal vez aceptan el desafío, pues publican un artículo en su diario, donde propone que las ciudades estadounidenses roten a la hora de acoger los Oscar, empezando, cómo no, por su amada Chicago.
Desde luego Hollywood está en Los Ángeles, es la capital de la industria cinematográfica, etc, etc. Pero Downey recuerda que muchas películas no se hacen actualmente en Hollywood, sino en cualquier otra parte: “La única cosa que se rueda en la actualidad estos días en Universal Studios es lo que captura un turista de Iowa con su cámara digital.” Piensa el cronista además que sería divertido ver llegar a los artistas enfundados en calurosos abrigos, para combatir el frío, en vez de lucir ellas palmito con sus modelitos de postín. Y aunque reconoce el peligro de que al ganador del Oscar se le quedara pegada la mano húmeda a la estatuilla si saliera un rato a tomar el fresco, ofrece a cambio la idea de que los reporteros graciosillos tipo ‘Caiga quien caiga’ se queden en la alfombra roja como un carámbano. El tipo tiene encima un rato de guasa, pues dice que en esta ocasión la alfombra serviría para algo realmente: limpiarse los pies, por la nieve que suele cubrir en estas fechas el Medio Oeste.
La verdad es que lo máximo que ha hecho
