A Julianne Moore , la madre de la nueva Carrie , no le asustan las películas de terror. Será porque no las ve todas, porque como el 90
A Julianne Moore, la madre de la nueva Carrie, no le asustan las películas de terror. Será porque no las ve todas, porque como el 90 por ciento son muy malas, acabaría muerta de miedo cada vez que pagara por ver una.Y es que ser fan del género equivale a ser hincha del 'Atleti'.
También ha comentado que prefiere películas como La semilla del diablo, La profecía, Poltergeist y hasta Los otros a las pelis sangrientas de ésas que confunden dar miedo con conseguir que nos muramos de asco, así que no me queda más que decir que la pelirroja tiene buen gusto para las películas.
El caso es que la actriz que interpreta a la obcecada Margaret White dice que se asusta de las arañas y de la oscuridad, pero no de las pelis del género en una entrevista publicada en USA Today, en la que también cuenta que en Halloween se pone una máscara de gorila, su marido una de troll, y se van a dar un paseo con sus niños. "Si veis un gorila andando por la calle soy yo", comenta la actriz que adoramos los hiperfans de Hijos de los hombres.
Las 5 cosas que más aterrorizan al autor del blog "La mansión del terror"
Si la Moore ha confesado su pánico a los arácnidos y que se apague la luz, yo haré lo propio revelando de una vez por todas lo que me produce más cangelo:
-Los remakes de pelis tipo Carrie. La original es uno de los mejores títulos de Brian de Palma, que le sacó mucho jugo a mi novela de Stephen King favorita (es la primera, aunque soy consciente de que el hombre después abusó 'un poquito' de los poderes psíquicos hasta lograr que nos muriéramos de aburrimiento). ¿Para qué rodar una nueva versión por mucho que tengan a Chloë Moretz como protagonista? Sí, vale, puede que Moore dé miedo en las fotos, pero temo lo peor.
-Las películas con animales. Puede haber alguna buena, como La vida de Pi, pero en general las pelis tipo Lassie o Beethoven me ponen los pelos como escarpias. Existe una modalidad más retorcida que aún asusta más si cabe: cuando el perro, conejo o ardilla protagonista encima, ¡habla!
-El WhatsApp. La famosa aplicación puede resultar muy útil para comunicarle a alguien que vas a llegar tarde. Pero tengo auténtico pánico a ésos que a las 11.30 de la mañana te mandan un mensaje tipo "ola, k ases?", ¡y pretenden chatear contigo! Dan ganas de responderles: "pues mira, tío, trabajando como un león para ver si consigo salir hoy a una hora razonable, que no me hayan quitado ya las calles".
-Los cantautores. No tengo nada contra el concepto escribir y cantar tus propias canciones, pero sí contra el rollo pretencioso de algunos, tipo "llevo una guitarra, las mujeres caen rendidas a mis pies, y gracias a mi canción protesta y a mis letras con connotaciones políticas pudo ser posible la Transición". Buff, qué mal cuerpo se me queda sólo de pensarlo.
-Los recaudadores de dinero para ONGs que invaden las calles de Madrid. Sí, puede sonar muy mal que diga esto, y espero que no se me malinterprete. Ser generoso y solidario está muy bien. Pero es que no hay quien dé un paseo por el centro sin que te aborden cuatro o cinco en cada calle. Y el primer día, bien, pero luego a ver quién aguanta que te den la chapa... Y encima cuando huyes te hacen sentir sucio, como un tacaño insensible a los problemas ajenos...
