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Zona friki

Ya estamos con que si Constantine fuma

Ya estamos con que si Constantine fuma

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Ahora que abundan las teleseries basadas en comics de DC (Arrow, Flash, Gotham) he tenido la inmensa suerte de que los todopoderosos jerifaltes de Warner, que posee los derechos de la editorial, también hayan decidido apostar por mi favorito, el gran John Constantine (sí, mi cómic de cabecera es "American Gothic", adoro al siempre desaprovechado en la pantalla Alan Moore), todo un riesgo después de la horrible película protagonizada por Keanu Reeves, que pegaba menos para el personaje –inspirado visualmente en Sting– que Marujita Díaz.

Hasta ahora, los primeros episodios no es que hayan sido la bomba. Por el momento, a monstruo por episodio, regresando a la época autoconclusiva de El equipo A... ¡Que desde Canción Triste de Hill Street los personajes pueden evolucionar en la pequeña pantalla! O sea que por el momento, viene el bicho o bruja de turno, Constantine lo exorciza y se va. Aunque esperemos que eso cambie con el tiempo.

Y si bien aciertan al devolverle el carácter sarcástico al personaje que Reeves no supo darle, también es cierto que le han hecho un tanto disparatado, lo que estropea un poco los momentos que deberían ser terroríficos.

John Constantine seriePero me ha hecho pensar que la polarización de las televisiones estadounidenses a veces nos lleva al absurdo. O sea, si tu serie se emite en HBO, una televisión por cable, entonces da la impresión de que te obligan a meter una cuota de sexo y violencia por episodio venga a cuento o no. Y tu pobre personaje acaba violando a su hermana frente a la tumba del hijo conjunto de ambos, aunque eso destruya la evolución que los guionistas llevan dos temporadas intentando construir.

Igualmente absurdo es el extremo contrario. En el caso de Constantine, como va a una cadena en abierto, ¡los personajes no pueden fumar! Por supuesto, en la misma cadena, NBC, Hannibal puede comer personas con enorme tranquilidad, siempre y cuándo tras el postre no se encienda un pitillo.

Que conste que el tabaco es malísimo, y que sólo se explica que el gobierno no tenga ningún interés en eliminar esa lacra porque recaudan gracias a él un pastón en impuestos. Pero es que resulta que quitarlo va en contra del personaje, pues uno de los rasgos definitorios de Constantine es que fuma. No sólo eso, fumaba en las viñetas hasta que caía enfermo de cáncer y se veía obligado a hacer un pacto con el demonio para recuperarse. Vamos, que si le eliminas el pitillo le quitas bastante dramatismo.


Por suerte, veo que los tipos se han esforzado porque Constantine no acabara con una pajita en la boca, como el pobre Lucky Luke, que debía acabar con el mono de nicotina el hombre. Así, estiran al máximo el poco margen que tienen, y el personaje aparece apagando colillas, rodeado de humo, encendiendo el mechero, y hasta con un cigarro en la mano, que al parecer sí que está permitido si no se lo lleva a los labios. Si seguimos así, para besar a alguna gachí tendrá que hacer como en Encadenados, o sea encadenar pequeños piquitos que no duren más de dos segundos cada uno... Contra el vicio de prohibir idioteces, la virtud de echarle imaginación al asunto.

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