IMG-LOGO
Zona friki

"No puedes comprar mi amor" y otras pelis de los ochenta que destruyeron nuestra vida

"No puedes comprar mi amor" y otras pelis de los ochenta que destruyeron nuestra vida

A quien le cuento estos días que tengo un enorme disgusto porque ha muerto Amanda Peterson me responde que no sabe quién es. Pero si digo que nos ha dejado la prota de No puedes comprar mi amor, todos los que fueron jóvenes en los ochenta se llevan las manos a la cabeza. ¡Oh, no! ¡La rubia que tanto nos gustaba!

Esto me ha traído a la memoria aquellas películas para adolescentes de la década que tanto han marcado a una generación (la mía), por no decir que la han destruido para siempre.

Con este tipo de cine los jóvenes de entonces aprendimos que en la vida (sobre todo en el instituto o en la universidad) existían dos tipos de personas: los alumnos populares y los frikis. Los guionistas tenían claro que se dirigían al segundo grupo, que son los que nos quedábamos en casa viéndolas por la tele, mientras que los guays iban al baile a ligar.

Sólo nosotros nos creeríamos el estrambótico argumento de No puedes comprar mi amor. Ronny Miller, interpretado por Patrick Dempsey (hoy día ultrafamoso por Anatomía de Grey, y sí con el tiempo cambió mucho físicamente para pasar de 'pringao' de instituto a doctor Macizorro), protofriki sin perspectivas, se enamora (y quién no), de la rubia más guapa y popular de todo el instituto, Cindy Mancini (la tal Amanda Peterson). Si eres de mi época, o sea ochentero, te imaginarás que la tal Mancini ejerce como... ¡sí, lo has adivinado! ¡Es la jefa de las animadoras!

Puesto que se trata de la adaptación de una obra de teatro de David Mamet, los diálogos son una absoluta genialidad:

–¿Que nos ha pasado? De pequeños todos éramos amigos.

–Porque estábamos todos en la misma clase. Pero luego al ir creciendo ya se sabe: Los deportistas se hacen deportistas, las jefas de animadoras se vuelven jefas de animadoras y nosotros, nosotros.

¿Qué pasaría en la vida real? Que Cindy Mancini no se enteraría en su vida de quién rayos es el tal Ronny Miller. ¿Qué ocurre gracias a la magia del cine para adolescentes frikis de los 80 en No puedes comprar mi amor? Cindy tiene un grave problema (ha manchado con vino un vestido que ha tomado 'prestado' a su madre) y Ronny se lo puede solucionar (le puede prestar 1000 dólares que ha ahorrado cortando césped para pagar uno nuevo). Pero el avispado chavalote le pide a cambio que se haga pasar temporalmente por su novia. ¡Así se le pegará la popularidad! O sea, ya puedes ser el tipo más patético del mundo pero si la superguapa sale contigo será por algo... Ya tenía que estar la chica desesperada porque... ¡acepta!

En todas estas películas siempre se repite un momento que me da mucha penita. Cuando el pardillo de turno pasa a ser popular se olvida de sus frikiamiguetes de toda la vida, los únicos que le hacían caso cuando era un mindundi, en este caso un tal Kenneth (Courtney Gains, habitual del cine ochentero). Sí, amigos a Ronny se le sube la fama a la cabeza. Así que empieza a codearse con el Grupazo, la élite del lugar, formado por la gente que mola, por ejemplo los jugadores del equipo de fútbol americano. Aquí la traición resulta especialmente cruel, pues con sus nuevos amigos, Ronny le gasta una dura broma a Kenneth, que consiste en arrojar mierda de perro a su casa (ten amigos para esto).

Buenas intenciones no le faltaban a la peli de marras.

¿Qué es lo que quería divulgar No puedes comprar mi amor? El dinero no da la felicidad. O sea, prestándole mil dólares a una chica no consigues tus objetivos (llevarle al baile de fin de curso). Pero si abres tu corazón y te muestras como eres realmente sí que la puedes encandilar.

Aquí lo más delirante es el método con el que Ronny consigue finalmente enamorar a Cindy... ¡escuchando sus poemas! Sí, resulta que ella escribe unos versos dignos del Nobel de Literatura que dicen textualmente "Un día vendrá, y me abrazará, en un mar azul. Juntos los dos, juntos al fin". Él le dice que la poesía es preciosa y que escribe muy bien (qué pelota), por lo que ella se ablanda.

¿Qué consigue realmente No puedes comprar mi amor? Convenció a los idiotas que veíamos ese tipo de películas de que nosotros seríamos capaces de encandilar a la guapísima del instituto. Cuando tratamos de emular al personaje de la peli nos dimos de bruces con la realidad. Así salimos algunos, blogueros del terror. ¿Quién nos pagará una indemnización por habernos roto la vida? ¡Como pille a Dempsey por banda se va a enterar!

Y lo peor es que Dempsey protagonizó numerosas pelis en esta línea, estilo Curso del 65, Algunas chicas, Ellas los prefieren jóvenes, Tres en casa, Loverboy o Juntos pero no revueltos. Y luego están las de C. Thomas Howell (Admiradora secreta, cuanto daño hizo también), Rob Lowe (¿Qué paso anoche?) o John Cusack (Class, Dieciséis velas, Juegos de amor en la universidad).

Lo último del mundo del cine