Estoy pensando en fundar el club de detractores de Roland Emmerich , pues si existen las asociaciones de fans, ¿por qué no puede haber
Estoy pensando en fundar el club de detractores de Roland Emmerich, pues si existen las asociaciones de fans, ¿por qué no puede haber un grupo que reúna a los que odien a determinados individuos? Además, se podrían realizar diferentes actividades, como lanzamiento de dardos usando como diana un póster del realizador alemán, tertulias para comentar lo malas que son sus películas, etc. Y si los apasionados de un determinado personaje le esperan a la puerta de su hotel, durante horas, para intentar que les firme un autógrafo cuando entre o salga, nosotros podemos hacer lo mismo para abuchearle.
¿Cómo he llegado a esta situación? ¿Tan espantosa me pareció Anonymous, fallido intento de Emmerich de demostrar su capacidad de rodar un film donde la Tierra no se destruye? ¿De repente he llegado a la conclusión de que no me gusta nada Independence Day, aquella comedia alocada en la que el presidente de los Estados Unidos lideraba a sus tropas, en plan Enrique V, pero pilotando un sofisticado caza?
Pues un poco de todo eso hay. Pero lo que realmente no le perdono a Emmerich es que estuviera a punto de acabar con la carrera del gran Peter Jackson. ¡Eso sí que es intolerable!
Con Roland Emmerich hemos topado
He pasado este fin de semana documentándome para un libro que preparo sobre hobbits y habitantes de la Tierra Media. Más o menos conocía como todo friqui que se precie la historia de cómo Peter Jackson consiguió luz verde para sus adaptaciones de la obra tolkieniana, pero yo particularmente no sabía que Emmerich tuviera tanto que ver en el asunto.
Corría el año 1996. Peter Jackson derrochaba felicidad. Se disponía a estrenar Agárrame esos fantasmas, su primera producción americana, y preparaba un remake de King Kong (1933), una de sus películas favoritas de la infancia, bajo los auspicios de Universal.
Pero entonces entra en juego Emmerich: la citada Independence Day llega a los cines como no podía ser de otra manera el 4 de julio, Día de la Independencia. Arrasa en taquilla y su éxito se mantiene cuando dos semanas después, el 19, inicia su andadura Agárrame esos fantasmas, de la que se habla mucho menos. Los extraterrestres son en gran medida responsables de robarle los espectadores a los espectros de Jackson. También es cierto que al neozelandés le dieron la peor fecha de estreno posible, por el pequeño detalle de que el mismo día 19 tenía lugar nada menos que la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta. O sea, no sólo iban a empezar las Olimpiadas sino que además éstas iban a tener lugar en territorio nacional... Así no hay quien agarre a esos espectadores tan anhelados por los directores de cine...
Hasta ahí muy bien. En cualquier caso, Jackson encarga a sus colaboradores de Weta que empiecen a trabajar en los diseños para su proyecto sobre el gorila gigante. Pero entonces Emmerich va y anuncia su nuevo proyecto que es otra vez lo mismo, salvo que la Tierra en lugar de ser destruida por marcianos, quedará devastada por culpa una enorme criatura. Se trata de Godzilla, su particular remake del clásico japonés de serie B. Esto ya no es casualidad, sino un acto terrorista claramente planificado sin duda. Se ve que los alemanes tienen inquina a los neozelandeses, y por eso eran aliados de los turcos cuando los masacraron junto a australianos, franceses y británicos en Galípoli.
En Universal se asustan. Saben que los años en los que Hollywood estrena dos películas de temática parecida, sólo puede triunfar una de ellas, como en el caso de 1492. La conquista del paraíso, que desbancó a Cristóbal Colón, el descubrimiento, o Truman Capote que se comió con patatas a la interesante Historia de un crimen. Precisamente, la productora tenía por aquel entonces Un pueblo llamado Dante's Peak, que iba a competir con Vulcano, otra de lava, aunque finalmente la primera derritió por completo a la otra.
Así las cosas, los ejecutivos piensan que es una locura rodar otra película de monstruo gigante a la vez y cancelan el film de Jackson. Nos quedamos sin que se repita en las taquillas el duelo de aquella legendaria producción trash titulada King Kong contra Godzilla.
Se ve que el hombre es el único animal que tiene la desgracia de tropezar dos veces con el mismo Roland Emmerich. ¿Había triunfado el malvado alemán? Jackson quedó desolado en un primer momento... Pero no hay mal que por bien no venga. El neozelandés entendió la importancia de elegir bien las fechas de estreno y tener en cuenta a la competencia. Y además, dedicó el tiempo que estaba destinado al gorila gigantesco a poner en marcha El señor de los anillos. Tras el éxito de la trilogía, recuperó como es bien sabido el proyecto boicoteado por Emmerich...
