Esta semana hemos padecido una agobiante ola de calor que nos lo ha hecho pasar fatal. Yo personalmente me he sentido como un personaje de Fuego en el
Esta semana hemos padecido una agobiante ola de calor que nos lo ha hecho pasar fatal. Yo personalmente me he sentido como un personaje de Fuego en el cuerpo y hasta es posible que haya empezado a delirar porque empiezo a ver cosas que no tienen ningún sentido.
Me confieso seguidor de la música heavy metal desde muy joven. A lo largo de los años he escuchado en numerosas ocasiones aquello de que el rock está muerto. “Pero si ahora lo que se lleva es el Acid House, chaval”, me decían. ¿Y quién se acuerda ahora del Acid House? “No, si eso del rock está acabadísimo. Los cracks del momento son los Back Street Boys”, decía en un momento dado 'everybody'. Pero yo siempre lo he tenido muy claro y contestaba eso de “Larga vida al rock’n’roll”.
Hasta que llega un tal Tom Cruise y protagoniza Rock of Ages (La era del rock), musical sobre el heavy ochentero. Que hagan un musical sobre algo significa que los que lo vivieron ya peinan canas y empujan carritos de niños. Lo siguiente será que Walt Disney haga una película sobre una princesa heavy. Por poner un ejemplo, si han hecho musicales del cineasta otrora transgresor y radical John Waters, es que sus películas ya no escandalizan a nadie.
¿Sabéis cuáles son mis himnos heavys favoritos? Dos en concreto:
-“Wanted Dead or Alive”, de Bon Jovi.
-“Pour Some Sugar on Me”, de Def Leppard.
Pues bien, para mi sorpresa, en la película, Tom Cruise –que debuta en el musical con unas pintas indescriptibles, haciendo de ‘colgao’– aparece y canta nada menos que “Wanted Dead or Alive”. ¡Tócate las narices! Pero es que para mi desesperación, al rato se marca su particular versión de “Pour Some Sugar on Me”. ¡No puede ser! Parafraseando a Pedro Almódovar: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¡Ahora sí que el rock está muerto!
No tengo palabras para describir cómo ejecuta Cruise estos clásicos. Iba a usar un porrón de tacos, pero es que no se ha inventado ninguno que haga justicia a lo que necesito expresar. Después de darle muchas vueltas, he pensado que podría decir que Tom Cruise ha hecho con el rock lo que Juan Manuel Sánchez Gordillo con la izquierda y el activismo social (y los impresentables dirigentes de IU que han cerrado filas con él, pero se supone que este blog no es sitio para hablar de política). ¡Vaya semanita me han dado Cruise y Gordillo!
Volviendo a Rock of Ages, resulta ser un tostonazo infame. Y os lo digo yo que soy el público para el que está hecha, o sea un viejo roquero. Se supone que las canciones están escogidas para mí, y que hace referencias a cosas que me gustan, y aún así me aburrí como una ostra, pese al trabajo de Paul Giamatti, ese crack, que muestra al fin la cruda realidad sobre los managers del rock. Aparece también mi queridísima Catherine Zeta-Jones, felizmente recuperada, pero aunque conserva su indescriptible belleza y ejecuta el único número musical decente, en general está muy pasada de rosca, sobreactuando hasta la extenuación.
No tengo claro que Cruise y Sánchez Gordillo no sean productos del delirio que me ha provocado el calor. ¡Qué mala racha! Como decían en aquella vieja comedia "Escogí un mal día para dejar de fumar". O aquella frase aún mejor: "Escogí un mal día para dejar de esnifar pegamento". Pero, ¿sabéis? A este paso me trae más a cuenta seguir con el pegamento, y os dejo la realidad para vosotros solitos. A mí me está dejando de interesar progresivamente.
