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Biografía

Catherine Zeta-Jones

Catherine Zeta-Jones

51 años

Catherine Zeta-Jones

Nació el 25 de Septiembre de 1969 en Swansea, West Glamorgan, Wales, Reino Unido

Premios: 1 Oscar

El arte de la seducción

22 Diciembre 2002

Su belleza no es normal. Tampoco su talento. Ni su voz. Todo en ella es pura atracción, como si fuera un imán de poder intolerable. Que se lo digan a George Clooney, uno de tantos que sucumbió a sus insinuaciones vampíricas.

Un papel cambió su vida, el de Elena Montero en La máscara del Zorro. Hay un antes y un después desde que su arrolladora presencia encendiera los fotogramas de la película de Martin Cambell. Pero la belleza no abre por sí sola la puerta de la fama. Antes, Catherine Jones -su verdadero nombre- ya había lidiado muchos combates. Nació el 25 de septiembre de 1969 en Mumbles, un pueblecito galés muy próximo a Swansea, la ciudad industrial que vio nacer al poeta y dramaturgo Dylan Thomas. Pese a sus rasgos arquetípicamente latinos su procedencia británica parece indiscutible: madre irlandesa y padre galés, no dan opción a la duda.

Sus primeros pinitos teatrales se remontan a la edad de cuatro años, cuando interpretó el papel protagonista en Annie, un montaje de la iglesia católica de su pueblo natal. Allí aprendió danza y canto (según Anthony Hopkins tiene una voz preciosa). A los 10 años participó en Bugsy Malone y a los 14 intervino en Monkees. Esta última interpretación supuso un cambio radical en su carrera, ya que los productores de la compañía quedaron entusiasmados con ella y más tarde, cuando Catherine tenía 17 años, le ofrecieron trabajar en Londres en la obra 42nd Street, ya como profesional.

Su primera aparición en el cine data de 1990, cuando Catherine contaba 20 años. El director francés Philippe De Broca se la llevó a su país para encarnar a Sherezade en Las mil y una noches (1990). De regreso a Londres, tras un papel en Out of Blue (1991) junto a Ewan McGregor, obtuvo su mayor éxito con la serie de televisión The Darling Buds of May. Desde ese momento se convirtió en un "sex symbol" en el Reino Unido y comenzó a sufrir el continuo hostigamiento de los paparazzi: “cada vez que tomaba un café con un hombre, se convertía en mi nuevo novio”. Fue entonces cuando decidió probar suerte al otro lado del atlántico.

En el país de las oportunidades comenzó una nueva vida. Vivió en malibú y cuentan que uno de sus grandes placeres era correr por la playa. En esa época compaginó sus apariciones en el cine con la televisión. En la gran pantalla la pudimos ver en Cristobal Colón: el descubrimiento (1992), Blue Juice (1995) y The Phantom (1996). Pero fue la televisión su trampolín hacia el Olimpo hollywoodense. Tras The Return of the Native (1994), The Cinder Path (1994) y Catalina la Grande (1995), Steven Spielberg quedó encandilado con su papel de Isabella Paradine en la serie Titanic (1996) y convenció a Martin Campbell para que le diera el papel de Elena en La máscara del Zorro (1998). Comenzaba una estrella.

Pero 1998 marcó también su vida personal: coincidió con Michael Douglas en el Festival de Deauville y el flechazo fue mutuo. Ambos nacieron el mismo día pero con una diferencia de ¡veinticinco años! Se casaron en 1999 y en 2000 nació su hijo Dylan Michael. La familia se completaría en 2003 con el nacimiento de su hija Carys. Todos viven felizmente en Los Ángeles. Antes, en el terreno profesional, había compartido cartel con Sean Connery en La trampa, otro de sus papeles estelares. Después intervino en La guarida (1999), Alta fidelidad (2000) y Traffic (2000), ganadora de cinco Oscar y por la que cobró 3 millones de dólares. Sin duda alguna esta película de Steven Soderbergh incluye uno de sus mejores trabajos, en donde demostró que podía ser algo más que una cara bonita. Sin embargo aún llegaría su momento de gloria, y ahí sí que sacaría partido de su belleza. Tras la discreta La pareja del año, junto a Julia Roberts y John Cusack, interpretó su rol más memorable, el de la Velma Kelly del musical Chicago (2002), obra del británico Rob Marshall. Las intervenciones de Zeta-Jones –una enamorada del soul– fueron realmente memorables, y su desparpajo cantando y bailando le valió el Oscar a la mejor actriz secundaria. Un gran futuro se abría a sus pies.

La morena actriz comenzó entonces a encadenar jugosos trabajos en grandes películas. En 2003 echó mano de toda su capacidad seductora para encandilar al público y a su compañero George Clooney en la fantástica Crueldad intolerable (2003), comedia de altura de los hermanos Coen. Luego se puso a las órdenes del mismísimo Steven Spielberg en La terminal (2004), donde era una azafata que enamoraba al colgado (nunca mejor dicho) Tom Hanks. Tras repetir con Clooney ese mismo año en la charada Ocean's Twelve, retomó su exitoso papel de Elena de la Vega, a quien tanto debía, para protagonizar La leyenda del Zorro (2005), otra vez junto a Banderas. Dos años después estrenó dos filmes muy interesantes y con bastante éxito. Sin reservas era un sólido y fiel remake de la película danesa Deliciosa Martha, mientras que El último gran mago recreaba la vida del gran ilusionista Houdini.

Quizá porque tuvo que afrontar serios problemas personales, sus papeles entonces comenzaron a ser más secundarios. En 2011 admitió padecer un trastorno bipolar que le exigió un periodo de internamiento, y también hubo de ver cómo el hijo de su marido, Cameron Douglas, era acusado de tráfico de drogas y acababa en la cárcel. En el cine apareció en las infames Mi segunda vez y Rock of Ages, y también en la algo mejor aunque discreta comedia Un buen partido. Pero 2013 comenzó con muy buen pie para ella y quizá sea el año de su recuperación. Tras la interesante muestra de cine negro político en La trama (Broken City), interpretó a la Dra. Siebert en el drama criminal Efectos secundarios, dirigido por su viejo amigo Soderbergh.

Oscar
2003

Ganador de 1 premio

Filmografía
Feud: Bette and Joan

2017 | Feud: Bette and Joan | Serie TV

Nueva creación televisiva del prolífico Ryan Murphy –respaldado por Michael Zam y Jaffe Cohen–que repite la fórmula de crear series con temporadas completamente independientes, pero unidas bajo un paraguas común, tras American Horror Story y American Crime Story, llega Feud, que entregará tramas donde los protagonistas han mantenido una fuerte rivalidad. Para arrancar, recrea las famosas diferencias entre dos grandes actrices de la pantalla, las oscarizadas estrellas Joan Crawford y Bette Davis. Ambas han alcanzado ya una edad, es la era de la televisión, no les ofrecen trabajo, cada una hace lo que puede, con pequeños papeles o interpretando teatro. Entonces Crawford decide buscar material por su cuenta, y da con una novela de terror que podría proporcionar papeles para ella y otra diva, en la línea de Psicosis. Quizá sería la ocasión de trabajar por primera vez con Davis, a quien admira, pero ante la que se siente dolida, piensa que no le ha correspondido reconociendo su talento. El interés despertado en el cineasta Robert Aldrich pone en marcha la producción de ¿Qué fue de Baby Jane?. El propio Murphy dirige el piloto, y consigue una buena ilustración del esfuerzo de rodar buenas películas en una época en que Hollywood, con el viejo sistema de estudios en decadencia, está experimentando una gran transformación. Esfuerzo adicional en el caso de dos mujeres a las que la edad no perdona, con la tiranía de los productores que piden actrices jovencitas. El recurso de incluir declaraciones de actrices, como si estuvieran siendo entrevistas en un programa televisivo, funciona, da al conjunto una estructura original. Llama la atención el excelente reparto, y el logro para que Jessica Lange y Susan Sarandon den el pego emulando a Crawford y Davis, algo a priori no tan sencillo, pero que se consigue con el maquillaje y el buen trabajo actoral.  

6/10
Dad's Army: El pelotón rechazado

2016 | Dad's Army

Es 1944 y la Segunda Guerra Mundial está alcanzando su punto más álgido. Las Aliados están listos para invadir Francia y derrotar por fin al ejército alemán. Pero en Walmington-on-Sea la moral de las milicias populares está baja. Entonces su nueva misión, patrullar la base del ejército en Denver, supone una gran oportunidad para reavivar sus ánimos y reputación, es decir, hasta que llega la sofisticada periodista Rose Winters para escribir sobre sus hazañas, logrando que el pulso de los hombres se acelere y las mujeres del lugar se pongan en alerta roja. Justo entonces el MI5 descubre una señal de radio enviada directamente a Berlín desde Walmington-on-Sea. ¡Hay un espía suelto! El resultado de la guerra está repentinamente en juego, y recae sobre nuestros dudosos héroes.

La trama (Broken City)

2013 | Broken City

Allen Hughes dirigió con su hermano Albert la fallida Desde el infierno y la mucho más interesante El libro de Eli. La trama (Broken City) supone el primer largometraje en el que aparece acreditado como director en solitario. El guión del debutante Brian Tucker formó parte de la Lista Negra, recopilación de los guiones más brillantes que no se habían producido en Hollywood, en 2008. Billy Taggart (Mark Wahlberg), ex policía que se gana la vida como puede como detective privado, acepta trabajar para el alcalde, Nicholas Hostetler (Russell Crowe), que en plena campaña para la reelección supone que su esposa (Catherine Zeta-Jones) le está siendo infiel. Pronto, Taggart sospecha que el edil no le ha contado la historia completa. Al estilo de los clásicos de la literatura negra, y de las viejas películas del género, La trama (Broken City) despliega una trama policiaca como mera excusa para describir la parte más sórdida de una sociedad en la que nadie carece de trapos sucios. Se centra en la falta de valores que impera por norma general en la clase política, que deja en segundo plano los problemas de los ciudadanos para ocuparse de sus trapicheos. A pesar de todo esto, a La trama (Broken City) le falta la intensidad dramática y la hondura de títulos revisionistas del film noir como Fuego en el cuerpo, La última seducción o L.A. Confidential. Allen Hughes logra mantener interesado al espectador hasta el final, pero no tiene mayores ambiciones. Ha escogido a los actores más adecuados para su personaje. Sobresale Russell Crowe –el político–, aunque Catherine Zeta-Jones –la esposa– y Mark Wahlberg –el detective– cumplen con sus papeles. Los aspectos técnicos están cuidados, por ejemplo la evocadora partitura de Atticus Ross, ganador del Oscar por La red social junto con Trent Reznor, con el que también se encargó de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres.

6/10
Red 2

2013 | Red 2

Red, de 2010, adaptación del cómic de Warren Ellis y Cully Hamner, obtuvo un enorme éxito, sobre todo porque contaba con un reparto de primera fila. La secuela era inevitable. En Red 2, el agente de la CIA Fran Moses (Bruce Willis) intenta llevar una vida tranquila tras su jubilación, pasando los días con Sarah (Mary-Louise Parker), su novia. Pero se expande el rumor en internet de que Moses y su equipo de viejas glorias están relacionados con un viejo proyecto armamentístico, lo que les convertirá en objetivo de oscuros individuos, y les forzará a volver a entrar en acción. Se nota que no vuelve a estar tras las cámaras Robert Schwentke (Plan de vuelo: Desaparecida), que dirigía con mayor dinamismo. Le sustituye Dean Parisot (Héroes fuera de órbita) cuya realización no pasa de correcta, y en ocasiones resulta incluso insulsa. Pero Red 2 cuenta con un guión esforzado de los hermanos Jon y Erich Hoeber, los mismos del film anterior. Además, el innegable carisma de las estrellas reunidas en el reparto levanta lo suficiente esta producción, ya que repiten Bruce Willis, Mary-Louise Parker, John Malkovich y Helen Mirren (falta esta vez Morgan Freeman), y se suman a la fiesta Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones. Por lo demás no pretende ser más que un entretenimiento bastante ligero.

5/10
Doble o nada

2012 | Lay the Favorite

Adaptación del libro de memorias del mismo título de Beth Raymer. En 2001, Beth llega a Las Vegas con la esperanza de trabajar como camarera en algún casino importante. Al principio, tuvo que conformarse con servir mesas en un simple restaurante, pero uno de los clientes del local le presentó a Dink, un profesional de las apuestas deportivas que andaba buscando a alguien de confianza.

Rock of Ages (La era del rock)

2012 | Rock of Ages

Sherrie es una joven rubia, de ojos azules, que llega a Los Ángeles procedente de Oklahoma cargada de sueños. Es amante del rock y la suerte le sonríe nada más llegar cuando conoce a un Drew, camarero en el mítico bar de Sunset Strip donde debutó el gran Stacy Jaxx, estrella inigualable del Rok n' Roll. Sherrie se enamora de Drew y es contratada para trabajar en el local. Todo es perfecto. Sin embargo, muy pronto se da cuenta Sherrie de que la suerte te puede dar la espalda el día menos pensado. No funciona esta comedia musical dirigida por Adam Shankman (Hairspray), cuyos elementos estaban perfectamente elegidos para diseñar el éxito, al menos comercial. ¿Qué falla, entonces en Rock of Ages (La era del rock)? En el cine hay tópicos, vale, no pasa nada, pero cuando absolutamente toda la historia sigue los raíles de lo más convencional hasta llegar el destino más previsible, la cosa pasa a convertirse en algo difícil de tragar, un mejunje acaramelado, buenista y cursi, por mucho que se disfrace de cueros, gritos y chicas semidesnudas. Es inimaginable lo que pensarán de este musical los auténticos amantes del rock. Mejor que ni se les ocurra verlo. Es verdad que Rock of Ages (La era del rock) es ante todo una comedia, cine al más puro estilo frívolo hollywoodiense y que no hay que hacerse grandes ilusiones, pero, por favor, si vemos que la chica perfecta, rubia y de ojazos azules llega a Los Ángeles para triunfar en el rock, que se enamora la primera noche de un chico que sueña lo mismo y que precisamente trabaja en un local que es un templo clásico del rock duro, si un malentendido acaba con su amor, si la gran estrella rebelde lo que desea en el fondo es el amor verdadero, si los viejos rockeros de cuero puede que sean de la otra acera, si la alcaldesa anti-rock es en realidad una groupie de corazón, si los sueños han de romperse con un trabajo de stripper, si el agente de la estrella resulta ser un aprovechado sin escrúpulos, si la periodista de gafitas se convierte en una gata en celo, etc., etc., la cosa entonces se hace prácticamente insostenible. ¡Si hasta la protagonista llega en un autobús Greyhound! Llegados a este punto lo único que se salva de Rock of Ages (La era del rock) es... la música. Aunque tampoco es que sea memorable, para nada, e incluso a menudo está demasiado presente. La narración está planteada con el aire fantasioso de otros musicales modernos, en donde la puesta en escena cambia de repente, suenan los acordes, los focos modifican su color e intensidad y todo parece un sueño mientras todo el mundo se pone a cantar y bailar, etc. A lo largo del metraje escuchamos de ese modo un gran puñado de temas clásicos, entre los que pueden destacar "I Want to Know What Love Is" (interpretado por Tom Cruise y Malin Akerman), "Waiting for a Girl Like You" (con Julianne Hough y Diego Boneta) o “Here I Go Again”. En cuanto al reparto, es de justicia afirmar que Tom Cruise pone toda la carne en el asador, que la joven Julianne Hough (Footloose (2011)) es expresiva y no lo hace nada mal, y también que Paul Giamatti y Alec Baldwin siguen manteniendo el tipo. En cuanto a los demás, mejor ni mentarlos, sobre todo a Catherine Zeta-Jones... Hay que ver lo que ha cambiado esta mujer.

4/10
Un buen partido

2012 | Playing for Keeps

George Dryer triunfó como profesional del fútbol europeo, pero fracasó estrepitosamente como marido y padre, por su carácter un tanto caótico. Aunque tras el divorcio sólo ha visto esporádicamente a su hijo, Lewis, George se muda al extrarradio de Washington, cerca de él, para recuperar la relación, al tiempo que intenta sobrellevar la ruptura matrimonial y conseguir un empleo. Acaba entrenando al equipo infantil de fútbol, lo que propicia que más de una de las madres de otros niños pierda la cabeza por George. A pesar de todo, éste sólo parece interesado de verdad por su ex, a punto de casarse con otro. Tercer trabajo en Hollywood del italiano Gabriele Muccino, que parece enlazar con la temática de su película En busca de la felicidad, también sobre la paternidad, aunque esta vez el realizador establece un tono premeditadamente más ligero. El principal problema de Un buen partido reside en que el guión de Robbie Fox (Una novia sin igual) resulta excesivamente previsible, no acaba de describir bien a los secundarios, y a los diálogos les falta brillantez. Por culpa de este libreto, en Un buen partido no acaban de funcionar los trabajos de la mayoría de actores secundarios, entre los que se encuentran los sobradamente conocidos Uma Thurman, Judy Greer, Catherine Zeta-Jones y un exagerado Dennis Quaid. Quizás porque tienen alguna secuencia un tanto más intensa que los demás, se salvan en cierta medida los protagonistas, Gerard Butler, Jessica Biel y el convincente niño Noah Lomax, que ya había hecho algún papel pequeño en series como The Walking Dead. A pesar de sus evidentes defectos, Un buen partido tiene a su favor cierta cercanía (marca de fábrica de Muccino), así como su optimismo y evidente falta de pretensiones. Además, aborda de forma positiva las relaciones familiares, y apuesta por la capacidad de superación personal en el seno del matrimonio.

5/10
Efectos secundarios

2012 | Side Effects

El broker Martin, condenado por estafa, acaba de salir de prisión. Le aguarda su deprimida esposa Emily, que perdió al bebé que esperaba, y no acaba de levantar cabeza. Tras una tentativa de suicidio se cruza en su camino el doctor Banks, quien acaba prescribiéndole un fármaco experimental. Aunque empieza a sentirse mejor, unos inesperados efectos secundarios dan pie a una sangrienta tragedia. Steven Soderbergh es un director prolífico y que aborda todo tipo de historias, desde las historias de robos sofisticados –la trilogía de Ocean's Eleven– hasta la ciencia ficción sesuda de Solaris, pasando por el problema de las drogas en Traffic o el biopic del Che en dos entregas. Aquí entrega un thriller diferente, que aunque en sus últimos giros resulta algo rocambolesco, logra el objetivo de entretener generando desasosiego. Y perfectamente imbricada, incluye una reflexión sobre la responsabilidad de laboratorios y médicos al lanzar al mercado nuevas medicinas, y el modo en que se imparte justicia en algunos casos. Del atractivo reparto destacan Rooney Mara, la enferma, y Jude Law, el doctor cuya vida va a ser puesta patas arriba.

6/10
Mi segunda vez

2009 | The Rebound

El director Bart Freundlich prosigue con su intento de lograr una digna carrera cinematográfica. Algo ha adelantado desde la decepcionante Ellas & Ellos, pero aún le queda mucho camino que recorrer para entregar una comedia romántica como Dios manda. Aquí busca darle la vuelta al convencionalismo romántico del padre solitario que se enamora de la niñera, cuyo máximo exponente es sin duda Sonrisas y lágrimas. Sandy (Catherine Zeta-Jones) es una atractiva cuarentona, amante del deporte y madre de dos hijos, que, tras ser engañada por su marido, decide divorciarse. Para romper lazos con el pasado se muda a Nueva York con sus dos hijos y empieza a buscar trabajo. Encuentra un puesto en una cadena de televisión y alquila un pequeño piso. Precisamente es Aram (Justin Bartha), el joven de 25 años propietario del apartamento, quien se ofrece para ser canguro de los niños. Sandy aprovecha la ocasión y muy pronto Aram demuestra su gran don para tratar a los chavales. Pero lo que no estaba previsto es que Sandy y Aram empiezan a enamorarse pese a la diferencia edad. Mi segunda vez se desarrolla con cierta gracia, pero se ve sin mucho entusiasmo. El problema es el guión, que no acaba de funcionar, de enganchar. Todo resulta un poquito enlatado, muy poco creíble de tan tópico. Apenas hay escenas que sorprendan o resulten inspiradas, pese a que se buscan a veces con retorcimiento, como ésa en que se muestra la terapia femenina de golpear a un hombre para sacar a relucir la ira acumulada por las frustraciones. Hay también un aire cansino de humor grueso que resta inevitablemente el deseado encanto romántico. Lo más destacable es sin lugar a dudas el gran trabajo de Justin Bartha (La búsqueda), un actor convincente y que sabe hacerse enormemente cercano y simpático sin hacerse el gracioso.

3/10
El último gran mago

2007 | Death Defying Acts

Las películas de magos han tenido recientemente dos ilustres representantes, El ilusionista y El truco final. También el célebre escapista Harry Houdini ha tenido presencia en el celuloide, con títulos como el biopic El gran Houdini, protagonizado por Tony Curtis, o Un cuento de hadas, que centra su atención en el interés auténtico que él y Arthur Conan Doyle sostuvieron por unas supuestas fotografías de hadas. Aquí estamos ante una historia amorosa en torno a Houdini totalmente imaginada por los guionistas, Tony Grisoni y Brian Ward. Mary es una hermosa gitana, madre de una adolescente, Benji, con la que representa un modesto número de adivinación en un teatro de Edimburgo. Viven (o mejor, malviven) en una choza junto al cementerio. Desde luego, no les sobra el dinero. Y les vendrían muy bien los 10.000 dólares que el famoso Harry Houdini ofrece a quien sea capaz de adivinar las últimas palabras que le dirigió su madre en el lecho de muerte. Con ocasión de una vista del mago a Edimburgo, se presentan muchos impostores a “adivinar” las secretas palabras, pero tanto Houdini como su representante, Sugarman, detectan los engaños al instante. Hasta el momento en que se presenta Mary, que con su especialísima personalidad, se gana el respeto de Houdini, hasta el punto de que le da un margen de unos días para desvelar el enigma, ante un grupo de especialistas en ocultismo. Mientras llega la fecha, surge la pasión amorosa, aunque Houdini es un hombre casado, y su esposa le espera en Estados Unidos. La niña Benji también admira al mago, pero empieza a tener celos, con lo que se establece cierta complicidad con el desconfiado Sugarman. La australiana Gillian Armstrong entrega una película agradable de ver -la magia tiene algo especial, que ayuda siempre a la puesta en escena-, con un magnífico cuarteto actoral, que borda sus interpretaciones. La pena es un guión un tanto irregular, demasiado punteado por la voz en off de la narradora Benji, cuyo punto de vista domina la película: comienza intrigando, contiene varios momentos mágicos (si se nos permite la expresión), y lo supedita todo con pillería a una inesperada sorpresa. Sin embargo, el planteamiento del romance es francamente desconcertante, jugando incluso al complejo edípico, y no acaba de conducir a ninguna parte. También tiene uno la sensación de que el film presenta un doble final, y si el primero funcionaba medianamente, el segundo, que se sirve de las circunstancias reales de la muerte de Houdini, tiene algo de forzado.

5/10
Sin reservas

2007 | No Reservations

Fiel adaptación estadounidense del notable film alemán Deliciosa Martha. El original de Sandra Nettelbeck era un título formidable, y el propósito de la versión de Scott Hicks (Shine, Mientras nieva sobre los cedros) parece no haber sido otro que el de dar a conocer la misma historia a un público más amplio. No nos engañemos: una película alemana, de directora y actores desconocidos (Sergio Castellitto es lo más próximo a un rostro popular que tiene el film de 2001) tiene un alcance bastante restringido. De modo que podrá gustar más o menos esta revisitación, que básicamente mimetiza la trama original con intérpretes americanos, pero está claro que logra sobradamente su objetivo. Por otra parte, no deja de tener gracia que clamen contra el “remake” los mismos que cantan la genialidad de títulos como el oscarizado Infiltrados de Martin Scorsese, adaptación de lo que califican –casi siempre sin haberlo visto– de película hongkonesa “menor”, Juego sucio (2002); lo cierto es que la comparación de ambos casos, Sin reservas e Infiltrados, no es, en absoluto, odiosa. La película sigue las andanzas de Kate, una experta chef neoyorquina, profesional de la cocina como “la copa de un pino”, que ha hecho de su trabajo una especie de coto que ocupa todo su tiempo, de modo que lo que podríamos llamar “vida privada” sencillamente no existe: los días transcurren así en lánguida y cómoda –aunque nunca del todo– soledad. Su trabajo le obsesiona hasta el extremo –si un comensal critica uno de sus platos le montará, sin dudar, un “numerito”–, de modo que la dueña del restaurante le paga sus sesiones con un psiquiatra, que le pueda aconsejar. La vida de Kate va a dar un giro de 180 grados cuando su hermana sufre un accidente de tráfico mortal. De pronto entra en su vida su sobrinita Zoe, de la que debe hacerse cargo. En el ínterim de asimilar la noticia y hacerse a la nueva situación, se incorpora al restaurante Nick, un excéntrico cocinero; el choque de caractereres entre Kate –fría y cortante– y él –de temperamento alocado, contagiado de la Italia donde se formó culinariamente– resulta inevitable, aunque también surge la atracción. El secreto de este film, que cuenta una emotiva historia dramática con inteligentes contrapuntos humorísticos, es su inmensa humanidad, que nos recuerda lo gratificante que es ocuparnos de los demás, dejando a un lado las manías personales que nos impiden “respirar”. Todo con un montón de ideas felices, como la cámara frigorífica en que Kate se desahoga, o el modo en que Nick consigue que Zoe vuelva a comer. Si de encontrar novedades con respecto a Deliciosa Martha se trata, pocas se pueden reseñar; quizá la composición de Catherine Zeta-Jones convierte a su personaje en más frágil y humano, frente a la dureza a machamartillo del original, quizá más entendible en alguien germánico; algunos temas musicales que funcionaban se repiten, pero está muy bien incorporada la nueva partitura de Philip Glass. La idea es que no se trata de reinventar, sino de ofrecer una nueva versión, y hace bien Hicks en tener bien clara esa idea. Puede no obstante permitirse alguna novedad menor en Kate –su compra del mejor pescado, sus partidas de monopoly y batallas de almohadas con su sobrina–, pero su propósito no es otro que rodar en inglés, con un atinado reparto –además de Zeta-Jones, los en alza Aaron Eckhart, Patricia Clarkson, Bob Balaban y Abigail Breslin– una historia de alcance universal. Ni más... ni menos.

6/10
La leyenda del Zorro

2005 | The Legend Of Zorro

En 1850, California está a punto de separarse de México y convertirse en un nuevo estado de la Unión. Alejandro de la Vega sigue combatiendo la injusticia como El Zorro, el héroe que levanta pasiones entre los ciudadanos. Alejandro está casado desde hace unos años con Elena, y  ambos han sido padres de Joaquín, un niño de diez años. El chaval se queja continuamente de que su padre no está en casa, y de que no sea tan heroico como El Zorro, su ídolo, pues ignora que ambos son la misma persona. Elena también está bastante descontenta porque su marido no se ocupa de los suyos, y le obliga a elegir entre su familia o su identidad secreta. Aunque Alejandro cuelga la capa, pronto surgirán dificultades que le obligarán a luchar una vez más. La culpa es del aristócrata francés Army, que se ha trasladado a California para abrir una bodega, y que fue compañero de clase de Elena. Army corteja a Elena, que acaba separándose de su marido. Desolado, Alejandro trata de recomponer su familia, al tiempo que debe hacer frente a la amenaza de los Caballeros de Aragón, una antigua cofradía secreta que conspira para impedir que California pase a formar parte de la Unión. Siete años después de La máscara del Zorro, el director neozelandés especializado en acción Martin Campbell (Goldeneye, Límite vertical) vuelve a ponerse tras las cámaras en una secuela que recupera a Antonio Banderas y Catherine Zeta-Jones, y que mantiene e incluso supera la frescura del original. Campbell se toma muchas licencias históricas, y se inscribe en la línea del cine de aventuras más clásico, tomando como referencia las películas de Errol Flynn y El signo del Zorro, de Rouben Mamoulian, en la que Tyrone Power interpretaba al personaje creado por Johnston McCulley. De estos modelos, Campbell recupera el tono familiar, la elegancia de la puesta en escena y sobre todo, buenas dosis de humor. Esto permite que el público esté dispuesto a creerse una secuencias de acción tan imposibles como espectaculares, elaboradas con ayuda de sofisticados efectos y especialistas. Antonio Banderas es muy convincente como héroe, pero también logra resultar divertido en las secuencias en las que casi se parodia a sí mismo. Por su parte, Catherine Zeta-Jones demuestra una vez más que es una actriz que brilla con luz propia en cualquier película en que intervenga.  

6/10
La terminal

2004 | The Terminal

¡Qué bello es quedar atrapado en una terminal!, podríamos decir parafraseando el film más célebre de Frank Capra. Porque ésa es la singular propuesta del último trabajo de Steven Spielberg. Viktor Navorski, ciudadano de un imaginario país de la Europa del Este, se encuentra con la sorpresa, al pasar por el control de aduanas del neoyorquino aeropuerto JFK, de que su pasaporte no es válido. Su patria ha sufrido un golpe de estado, y mientras se clarifica la situación se ve abocado a la kafkiana situación de vivir en la zona de tránsito. Pronto se convierte en un elemento más del paisaje, hace buenos amigos, e incluso se enamora. Película ligera, optimista, en la línea iniciada por Spielberg con Atrápame si puedes. Pero La terminal es más redonda, y sus temas de mayor enjundia: se nota la mano argumental de Andrew Niccol, y sus famosas historias-límite (Gattaca, El show de Truman, S1m0ne). Destaca la tenacidad del protagonista, Tom Hanks, que quiere ser tratado como una persona, con justicia, y que cada mañana rellena, como buen héroe capriano, el formulario para entrar en Estados Unidos, petición siempre denegada. Hay un villano, Stanley Tucci, al que resulta imposible odiar, atado a la letra del reglamento, incapaz de leer su espíritu, que no sabe ver personas en las incidencias cotidianas. Un grupo de trabajadores de la terminal, inmigrantes, permite una honda crítica a cómo recibe el país de las oportunidades, a veces, a sus nuevos ciudadanos. Y resulta entrañable la historia de esa azafata, Catherine Zeta-Jones, que, nunca mejor dicho, no acaba de tener los pies en el suelo. Los que no soportaron a Spielberg hasta La lista de Schindler, eternos cenizos, odiarán el film. No así el público normal, que gozará de una historia con humor, rebosante de humanidad y buenos sentimientos, incluida la muy spielbergiana razón por la que viaja Navorski. Pasajes como el de las cámaras de seguridad, siguiendo al protagonista al más puro estilo Chaplin, son destellos de un director de gran poder visual, capaz de convertir lo que para muchos suele ser un lugar deprimente, el aeropuerto, en lugar luminoso donde acontecen las historias más bellas.

7/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Crueldad intolerable

2003 | Intolerable Cruelty

Miles Massey (George Clooney) es un abogado especializado en divorcios, inventor de una cláusula matrimonial infalible, pensada para solteros de oro que no desean ser esquilmados por potenciales pretendientes depredadores. A él acude un marido pillado "in fraganti" con otra mujer, cuya esposa, Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones), solicita el divorcio. El descubrimiento de que Marilyn se casó por dinero, facilita a Massey la defensa de su cliente; pero con lo que no podía contar es con enamorarse de esa increíble mujer, que volverá a cruzarse en su vida. Con la excusa de una comedia más o menos alocada, con pareja de intensidad y química sorprendentes (magníficos George Clooney, al que cada vez le viene menos grande la comparación con Cary Grant, y Catherine Zeta-Jones, bellísima y muy contenida), los hermanos Joel y Ethan Coen sirven una aguda crítica a una sociedad en que los divorcios están a la orden del día, y donde los repartos de bienes enriquecen a picapleitos y cónyuges ambiciosos. Los acuerdos que tienen en cuenta el “por si acaso”, o los pactos por los que “no me enfadaré si sales con otro”, hablan a las claras, con un divertido toque cínico, de matrimonios donde hay de todo menos amor. Los Coen apuestan en esta ocasión por una narración muy clásica, donde la cámara apenas se hace notar. Siguen presentes los detalles surrealistas que les han hecho célebres (las apariciones con fondo negro de un abogado mentor enchufado a un gotero, el genial asesino asmático, el marido maltratado haciéndose una foto Polaroid de sus lesiones…), pero más integrados en la historia. Al fondo de una línea asumidamente disparatada, donde la exageración es norma, late sin moralinas el anhelo de un amor verdadero y para siempre, como lo único capaz de satisfacer a las personas. A Massey le sale el dinero por las orejas, y Marilyn tiene una fortuna al alcance de su mano: pero no les basta, lo saben y están insatisfechos. De un modo quizá menos brillante que en otras ocasiones pero eficaz, los Coen entregan un film entretenido, en el que funciona el juego del ratón y el gato. Desentonan un par de detalles zafios, aunque se incluyan con la intención de subrayar las patéticas infidelidades conyugales de algunos personajes.

7/10
Chicago (2002)

2002 | Chicago

Ambientada en los años de la Depresión, Chicago (2003) cuenta la estancia en prisión de Roxie Hart, una chica que desea triunfar en el mundo del cabaret y las candilejas. Un crimen pasional la ha conducido a compartir cárcel con otras mujeres asesinas; una de ellas es Velma Kelly, la estrella favorita de Roxie, su idolatrada modelo, a la que acude en busca de consejo. Pero su actitud de diva inaccesible –ni en lo musical ni en lo carcelario acepta ayudarla–, supone una decepción. Informada por Mamá Morton, guardián de la cárcel, de las rutinas del lugar, advierte que la única forma de salir bien librada es ganarse el favor de Billy Flynn, un astuto abogado que gusta del dinero y la fama. Bill Condon (Dioses y monstruos), autor del guión, parte de una buena idea para insertar en la trama los números musicales que jalonan el film: es Roxie, anhelosa de triunfar como cantante, quien imagina sus evoluciones como un espectáculo del que ella es protagonista absoluta; un poco al modo de Björk en Bailar en la oscuridad. De este modo, momentos como el interrogatorio de la policía, las explicaciones de las presas sobre los hechos que les llevaron a la cárcel, el manejo de la prensa o la actuación ante los tribunales, se convierten en escenas brillantísimas, donde las canciones no hacen sino apuntalar el buscado y muy conseguido tono de vodevil. A la hora de dirigir los números musicales, Rob Marshall ha optado por dar predominio a los fondos minimalistas absolutamente oscuros y los focos apenas recogen otra cosa que las figuras de las sensuales cantantes y bailarinas. Los actores principales, a excepción de Queen Latifah, apenas tenían experiencia musical: pero Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones (que se llevó el Oscar a la mejor actriz de reparto), Richard Gere, John C. Reilly y compañía han trabajado duro y superan con nota alta el envite de cantar y bailar.

8/10
La pareja del año

2001 | America's Sweethearts

Gwen (Catherine Zeta-Jones) es una superestrella de Hollywood, guapa y caprichosa, que cuenta con la eficaz ayuda de su hermana Kiki (Julia Roberts). Divorciada del también actor Eddie (John Cusack), con el que ha hecho filmes de enorme éxito en taquilla, se encuentra en plena promoción de su última película conjunta. Pero para nada desea volver a encontrarse con su esposo. Lo malo es que el excéntrico director de la película, que tiene en su poder la única copia de la misma, desea mostrarla directamente a la prensa, sin la aprobación del jefe del estudio. El veterano jefe de prensa Lee (Billy Crystal) debe lidiar con tan delicada situación: reunir a los dos actores, y distraer a los periodistas mientras consigue al fin la película. Para volver a la dirección tras más de diez años de ausencia, Joe Roth ha escogido una comedia al estilo clásico ­–el director cita como referencias las películas de Frank Capra y Preston Sturges–, ambientada en el mundo del cine. Definida como “un cuento de hadas”, en el guión ha intervenido el mismísimo Billy Crystal. No se trata de la primera vez que Roberts hace una película de “cine dentro del cine”, pues en Notting Hill daba vida a una actriz de la gran pantalla; pero en este caso, le toca hacer de patito feo, auténtica Cenicienta que a pesar de su atractiva personalidad, se encuentra a la sombra de su dominante hermana, Zeta-Jones, ella sí estrella cinematográfica.

4/10
Traffic

2000 | Traffic

Proponerse “atrapar la realidad” de algo tan sinuoso y resbaladizo como el mundo de las drogas no es moco de pavo. Traffic lo consigue desde una visión global del problema, concentrándose hasta en el más mínimo detalle de un pequeño aspecto de todo el cuadro. Pero ahí no queda toda la gracia. Además logra una película entretenida y dinámica en la que el espectador tiene la última palabra, ya que éste recibe una narración desprovista de valoraciones: sólo hay hechos y consecuencias. Esa es su mayor virtud, la confianza en una estructura argumental sólida, sin resquicios, sustentada en tres historias diferentes unidas por un "leitmotiv" común: la droga y su infiltración en los ámbitos de la vida cotidiana.  Por un lado tenemos al zar antidrogas (Michael Douglas) que descubre en casa el devastador efecto del mal contra el que lucha: su hija está “enganchada” a la heroína. Por otro, dos agentes de la DEA vigilan los pasos de Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones), inquieta por sacar a su marido de la cárcel y decidida a hacerse cargo de su criminal negocio de drogas. Por último, está la historia de Javier Rodríguez (Benicio del Toro, Oscar por este papel), un policía mexicano de la frontera que se mueve según su propio código de conducta, entre la corrupción y el mantenimiento de la ley. El conjunto fluye paralelo hasta ir coincidiendo puntos y desenmarañando los nudos de una red lanzada sabiamente para atrapar desde el primer minuto la atención. Para que no haya ningún cabo suelto al azar, la fotografía juega un papel fundamental para ubicar en todo momento a personajes y lugares, gracias a combinaciones de color y contrastes. En definitiva un puzzle excitante y desapasionado, un thriller dramático que retrata las complejas situaciones a las que conduce el letal “polvo blanco”.

7/10
Alta fidelidad

2000 | High Fidelity

Rob Gordon es un pirado de la música. Regenta una tienda de discos en Chicago, con la particularidad de que sólo los tiene de vinilo. Él y sus dos empleados son capaces de reconocer cualquier canción en milésimas de segundo, y juegan con frecuencia a elaborar “la lista de las cinco mejores canciones de... lo que sea”. La película habla del amor, y para ello se estructura en torno a “Cinco canciones para decir a la persona que te ha abandonado que te ha roto el corazón, pero que sobrevivirás.” Y con tan original modo narrativo asistimos a las cinco relaciones amorosas determinantes en la vida de Gordon. Original, fresca, y con una música maravillosa (se llegan a escuchar hasta 60 canciones diferentes, aparte de la propia partitura de la película). La historia, adaptación de una novela de Nick Hornby, atrapa, cae bien. Mezcla romanticismo –la búsqueda del amor perfecto, las canciones que recuerdan tiempos mejores– con buenos golpes de humor agridulce. Entre las sorpresas, alguna aparición inesperada, como la de Bruce Springsteen, que se interpreta a sí mismo.

7/10
The Haunting (La guarida)

1999 | The Haunting

El doctor Jeffrey Marrow está realizando un concienzudo estudio sobre el miedo en los seres humanos. Para probar sus teorías sobre el terror y los fantasmas selecciona a tres personas, a las que cita para pasar una noche en Hill House. Luke es un tipo algo cínico; Theo se las da de mujer de mundo y desinhibida; y Nell quiere empezar a vivir, después de haber consagrado su vida a cuidar a su madre enferma. Los tres tienen en común sus problemas de insomnio, y creen sinceramente que el doctor les ha convocado para solucionar los problemas con el sueño. Lo que no pueden imaginar es que esa noche van a tener la peor de las pesadillas. En efecto, Hill House es una casa encantada, que esconde tras sus muros secretos terribles. El antiguo dueño de la mansión, el hace tiempo fallecido Hugh Crain, era en 1870 un magnate de la industria textil, que hizo construir la casa para satisfacer su enorme ego. Hill House debía ser un hogar para él y su familia, pero algo perverso ocurrió, porque los hijos no le sobrevivían. Desde ese momento, cada ladrillo de la casa parece impregnado de los efectos de una maldición. Aunque no falten los espectaculares efectos especiales, estamos ante un film de terror psicológico. El director, Jan De Bont, lo tenía claro: "A diferencia de la mayoría de las películas de terror actuales, The Haunting (La guarida) no es una película sangrienta. Tiene un guión verdaderamente inteligente, que desarrolla los personajes, y que es verdaderamente terrorífico".

6/10
La trampa

1999 | Entrapment

Robert "Mac" MacDougal es un mítico ladrón de guante blanco. Es capaz de entrar en el lugar con las medidas de seguridad más sofisticadas que puedan imaginarse, y desvalijarlo en un santiamén. La poli nunca ha podido pillarle: Mac está limpio, ningún detalle ha podido incriminarle. Pero puede que al fin hay encontrado la horma de su zapato. Su nombre es Virginia "Gin" Baker, una joven agente de seguros, que se hace pasar por ambiciosa ladrona. ¿Seducirán su belleza y pericia al veterano Mac? Un golpe en Malasia, aprovechando el cambio de milenio, será la prueba de fuego. Entretenida película de ladrones elegantes, que combina perfectamente el suspense con el romance. Si Sean Connery es un galán maduro indiscutible, la joven Catherine Zeta-Jones aguanta el tipo dándole bien la réplica. Y es que hace falta una fuerte personalidad para derretir el duro corazón de Connery.

6/10
La máscara del Zorro

1998 | The Mask of Zorro

¡Ta-chín, ta-chán! Vuelve la gran aventura. Con un héroe como los de antes: ¡Su-per-zo-rro! California, 1821. Gracias a la actuación de un hombre enmascarado, el Zorro (bajo este apelativo se esconde el terrateniente don Diego de la Vega, que no es otro que el excelente actor Anthony Hopkins), los españoles se retiran de California. Ha triunfado la revolución de Santa Ana. Pero antes de la partida Rafael Montero, el comandante del ejército burlado, descubre la identidad del Zorro. Así que provoca la muerte de la esposa de don Diego, mientras éste va a parar a una tétrica mazmorra. Su hija pequeña, Elena, queda al cuidado de Montero, que la cría como si fuera de su propia sangre. Veinte años después Alejandro Murrieta, un simpático ladronzuelo (el inconmensurable Antonio Banderas), se encargará de resucitar la leyenda del Zorro. Es difícil encontrar una peli de aventuras tan entretenida. Ésta posee todo el sabor de un film de Indiana Jones. Hay duelos de espada, tipos enmascarados, mujeres listas y hermosas (Catherine Zeta-Jones), injusticias que resolver, picaresca... ¿Qué más se puede pedir? Encima sirve el film para que el actor español más internacional, el gran Banderas, dé el salto a lo más alto.

6/10
The Phantom. El hombre enmascarado

1996 | The Phantom

El poderoso magnate de ideas perversas Xander Drax (Treat Williams) tiene un plan para destruir la humanidad entera. Ha descubierto que las míticas calaveras de Tuganda, en la isla de Bengala, tienen juntas un poder inmenso. El peligro es que este poder puede utilizarse tanto para hacer el bien como para hacer el mal. Xander Trax tiene en mente unas ideas maquiavélicas, y su única obsesión es conseguir esas calaveras. Sólo el fantástico héroe enmascarado, apodado "El fantasma" (Billy Zane) por su facilidad para desaparecer y su misteriosa personalidad, puede evitar el desastre. En su camino se cruzarán dos hermosas mujeres, interpretadas por Kristy Swanson y Catherine Zeta-Jones. Se trata de una adaptación del legendario héroe de cómic "El fantasma" o "El hombre enmascarado". Acción a raudales y espectaculares enfrentamientos entre buenos y malos, con amor, codicia y traición de por medio. Uno de los primeros papeles de la atractiva Catherine Zeta-Jones, que saltaría definitivamente a la fama con La máscara del zorro (1998), junto a Antonio Banderas, y La trampa (1999), junto a Sean Connery.

4/10
Titanic

1996 | Titanic

En 1912 un enorme trasatlántico se hunde en medio del océano al chocar con un iceberg. Una de las tragedias más grandes de todos los tiempos en la que fallecieron un gran número de personas.

Cristobal Colón, el descubrimiento

1992 | Christopher Columbus, The Discovery

Cristóbal Colón es un cartógrafo que llega a Portugal para presentar al Rey Juan su proyecto de abrir una nueva ruta marítima hasta Las Indias, dando por supuesto que la Tierra es redonda, algo muy novedoso para la época. El Rey rechaza su propuesta, y Colón debe escapar de la corte, debido a los numerosos enemigos que había cosechado durante su estancia. Tras una milagrosa huida, llega a España, donde tiene que esquivar las intrigantes maniobras del Inquisidor Torquemada. Tras esta situación consigue el beneplácito de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, que le facilitarán los medios para emprender su arriesgada aventura. Poco después, Colón consigue contratar a los tripulantes para las tres míticas carabelas, La Pinta, La Niña y La Santa María. Para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, en 1992 se filmaron dos grandes superproducciones sobre el acontecimiento, ésta y 1492. La conquista del paraíso de Ridley Scott, con Gerard Depardieu de protagonista. Mientras aquella tenía un tono más realista, la versión de Glen ofrece un tono más triunfalista. El realizador John Glen contó con un amplio presupuesto del productor Alexander Salkind, que volvió a contar con parte del equipo que propició su mayor éxito, Superman: el actor Marlon Brando (Julio César, El salvaje, La ley del silencio) y el escritor Mario Puzo (auntor de la novela que dio lugar a El padrino). Para contratar al descubridor se barajaron varios nombres, pero finalmente fue elegido Georges Corraface, que posteriormente intervendría en filmes como La pasión turca.

2/10
Las mil y una noches

1990 | Les 1001 nuits

Singular adaptación de algunos relatos del clásico "Las mil y una noches", protagonizados por Sherezade, que fue el primer papel de la entonces bellísima debutante Catherine Zeta-Jones. El director francés Philippe de Broca inventa una historia en que la protagonista tendrá que convivir en diferentes tierras, con reyes y héroes diversos, y será guiada por el genio de la lámpara, quien curiosamente vive en el Londres actual y sigue a Sherezade por la televisión. Buen reparto secundario.

5/10

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