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Zona friki

“La cúpula”, cuando Stephen conoció a Steven

La cúpula se puede considerar la cumbre del cinismo. No sólo parte de un libro de Stephen King que roba la idea central de Los Simpson.
“La cúpula”, cuando Stephen conoció a Steven

La cúpula se puede considerar la cumbre del cinismo. No sólo parte de un libro de Stephen King que roba la idea central de Los Simpson. La película, donde también una pequeña localidad rural, Springfield, quedaba encerrada por una gigantesca esfera, sino que además llega a regodearse de ello. En un episodio, un personaje afirma ufano que el film de la familia amarilla resultó profético, ¡al adelantar lo que iba a ocurrir en la ‘realidad’! ¡Pero qué morro!

Es como si en A Roma con amor, donde Woody Allen también saqueó de la misma fuente, el personaje que interpretaba el cineasta de Manhattan hubiera mirado a la cámara y le dijera al público que había plagiado sin pudor lo del divo que sólo puede cantar ópera en la ducha, de un episodio de esta popular producción animada.

Pero en realidad la principal fuente de inspiración de La cúpula está en Perdidos. El gran éxito televisivo del verano no sólo cuenta un personaje calvo idéntico a Locke (en aspecto y forma de ser), sino que además imita descaradamente el tono críptico y hasta comienza con un accidente aéreo. Advierto a los máximos responsables de esta nueva producción que en cuanto salga un oso polar dejo de seguirla. Como ha arrasado literalmente en su emisión durante un verano con pocas novedades estimulantes, ya se han apresurado a pedirle a Stephen King y Steven Spielberg, que preparen una segunda temporada, por lo que parece que esto lleva camino de alargarse en demasía, como la serie de la isla misteriosa.Stephen

Por ahora mi impresión es la misma que cada vez que vuelvo a leer un libro de mil y pico páginas del gran King, que te engancha no se sabe muy bien por qué, aunque sabes de sobra que no es la primera vez que picas, y que cuando acabes vas a maldecir cada minuto que le has dedicado a la obra. La serie no inventa la pólvora, pero no puedes dejar de seguirla. Menos da una piedra.

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