Con “Capitán América: El soldado de invierno”, inauguramos en decine21.com una nueva sección semanal dedicada a analizar con cierta hondura e intención divulgativa los guiones de las películas.
Aspiramos de este modo a que el espectador sepa enjuiciar mejor la estructura argumental de las películas, ofreciendo a estudiantes de cine, aspirantes a guionistas o profesionales en la materia, una herramienta que les permita mejorar en sus aspiraciones a la hora de contar historias en la pantalla.
Un análisis pormenorizado y exhaustivo, va más allá de la intención de estas líneas que sólo pretenden que el lector entienda un poco mejor las claves que hacen que un guión funcione. Como es de suponer, un análisis de este tipo lleva a desvelar importantes elementos de la trama.
Capitán América: El soldado de invierno
(Con contribuciones de José María Aresté). Tras una primera película dedicada al Capitán América que seguía el modelo clásico del viaje del héroe (un enclenque joven que desea combatir acepta someterse a un experimento del gobierno con el que se convierte en un supersoldado durante la II Guerra Mundial), ahora el personaje debía evolucionar y reafirmar su personalidad.
ELEMENTOS DEL GUIÓN
Protagonista: Steve Rogers, el Capitán América.
Aliados: Natasha Romanoff (Viuda Negra), Maria Hill, Nick Furia –que hace el clásico papel de mentor– y Sam Wilson (Falcon), entre otros.
Antagonistas: Alexander Pierce, líder del Consejo Mundial de Seguridad, que no es lo que parece, y el misterioso Soldado de Invierno.
Objetivo del protagonista: Descubrir qué se oculta detrás de SHIELD.
Obstáculos: Los villanos cuentan con poderosos sicarios. El principal es el misterioso asesino conocido como el Soldado de Invierno.
Detonante de la acción: Un buque de SHIELD ha sido secuestrado por el villano Baltroc. Pero algo no cuadra en la motivación de este acto.
En Capitán América: El soldado de invierno repiten los guionistas originales, Christopher Marcus y Stephen McFeely, sabia elección para adaptar un cómic Marvel, pues ambos habían demostrado su valía para las translaciones al cine de material previo, coescribiendo Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, a partir del célebre libro de C.S. Lewis.
Los libretistas son fieles al espíritu del cómic homónimo de 2005 de Ed Brubaker y Steve Epting, una de las historias más aclamadas del personaje central, y han usado sus elementos para componer una estructura muy cinematográfica.
Como los personajes ya son conocidos, el arranque no requiere su presentación pormenorizada. De modo que el detonante de la acción sirve para proporcionar la información de que Capitán América trabaja en equipo dentro de SHIELD, y para proporcionar una primera escena adrenalítica, al estilo de las que suelen dar comienzo a las películas de la saga James Bond.
Aunque su máxima brillantez consiste en buscar excusas que dan pie a vistosas secuencias de acción (el punto fuerte del film), el trabajo de los escritores se circunscribe al modelo "enigma", una de las tramas maestras a las que aluden los gurús de los guionistas. Consiste en la resolución de un misterio, en el caso de Capitán América: El soldado de invierno, la verdad que se oculta tras la organización SHIELD. Todo esto se mezcla con el proceso de maduración del personaje central. En los aspectos siniestros de HYDRA y SHIELD los guionistas confiesan su deuda con Alan J. Pakula y El último testigo, donde aparece la siniestra Parallax Corporation, una sofisticada compañía urdida para ejecutar asesinatos.
Este esquema ha sido utilizado una y otra vez a lo largo de la historia del cine. En concreto, el film bebe sobre todo de Los tres días del cóndor, gran clásico setentero de Sydney Pollack, donde un modesto funcionario de la CIA huye de sus repentinos asaltantes mientras intenta desentrañar el origen de la traición. La presencia en Capitán América: El soldado de invierno del protagonista de aquélla, Robert Redford, no es casual. El film superheroico también remite en cierta forma a "Hamlet", de William Shakespeare, a su vez inspirado en el mito griego de Orestes, donde las personas en las que confiaba el protagonista no son de fiar, y el potencial del héroe está siendo desperdiciado. Viene a ser lo mismo que se ha visto en títulos como Misión imposible o El caso Bourne y sus secuelas.
Un nuevo mundo
A la hora de definir al protagonista, resulta vital el hecho de que ha permanecido hibernado durante años, de modo que su peripecia es acomodarse al nuevo mundo en que le toca vivir. Sus seres queridos han muerto o han envejecido llevando otra vida en la que él no ha estado. Precisamente Natasha Romanoff se convierte en personaje perfecto para subrayar las carencias afectivas del protagonista, al que le cuesta cobrar afecto por alguien en su nueva etapa, aunque le pinche hablándole por ejemplo de su atractiva vecina. Ella misma con su ironía al calificarlo de pieza de museo, o con su beso en la escalera mecánica “para disimular” alimenta las expectivas de que los dos protagonicen una subtrama romántica, aunque el background de Viuda Negra nos haga en principio desechar la idea.
Y al escenario en que los villanos estaban perfectamente definidos, HYDRA aliada de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, ha sucedido otro donde sigue presente HYDRA –no hay que olvidar la referencia mitológica al monstruo de varias cabezas– y en que el peligro terrorista da pie a una respuesta que invita al recorte de libertades, a la confianza ciega en la tecnología, el nuevo armamento y los programas informáticos, y a la doctrina del mal menor, un peligroso terreno gris donde puede desaparecer cualquier consideración moral. Se trata del escenario político post 11-S, diferente del sugerido en versiones anteriores del cómic por otros contextos políticos, como la guerra de Vietnam.
Además, aunque se supone que en SHIELD todos trabajan en el mismo equipo, no todos disponen de toda la información. Así, al Capitán América no deja de enfurecerle que en el abordaje inicial a un barco, no se le haya contado que Viuda Negra debía extraer cierta información de los ordenadores de abordo.
Una película de superhéroes se presta como anillo al dedo a la presencia de un mcguffin, un elemento que sirve de excusa argumental para hacer avanzar la historia. Aquí se trata del pen drive con la información obtenida en el barco, que Furia le entrega a Capitán América, y éste oculta en una máquina expendedora de golosinas. El pen les lleva a Viuda Negra y a él a unas viejas instalaciones que ponen en primer plano a HYDRA y la conciencia del viejo enemigo Arnim Zola, que pervive en los ordenadores de un modo inquietante.
Estructura del film
Capitán América: El soldado de invierno se apoya en una estructura clásica de tres actos. El primer viraje se produce cuando el protagonista descubre que no está al servicio de causas nobles, por lo que debe huir de sus antiguos compañeros. El segundo punto de giro, por su importancia en el viaje emocional del héroe, se produciría cuando éste descubre que el misterioso hombre que ha atentado contra Nick Furia, y principal arma del bando antagonista, no es otro que Bucky, su amigo de toda la vida, al que creía muerto. Este componente otorga fuerza y un componente traumático al enfrentamiento final, que actualiza los legendarios duelos que tanto juego daban en el western.
En el tercer acto, como es clásico, la acción se acelera. Alexander Pierce ha persuadido a los componentes del Consejo Mundial de Seguridad acerca de la necesidad de poner en marcha el sistema por satélites de ataques preventivos. Y los intentos por detener el mecanismo puesto en marcha se convierte en el comienzo de una auténtica y adrenalítica cuenta atrás que conduce al enfrentamiento climático de Rogers y Bucky.
A modo de epílogo, y aparte de las clásicas escenas de los títulos de crédito finales que adelantan algún contenido de posteriores entregas de películas Marvel, vemos cómo se ha producido un cierto desmantelamiento del equipo SHIELD, con Natasha declarando ante un comité del Senado, y la dispersión de los que han compartido graves riesgos para salvar al mundo de la última amenaza de HYDRA.
Por supuesto, y más en una película de acción, toda la trama está atravesada de nudos de acción que ayudan a que el ritmo y el interés del espectador no decaigan en ningún momento. El ataque en el ascensor, la inesperada presencia de Furia en el piso de Rogers, o el ataque que sufre el vehículo en el que viaja Furia son ejemplos muy bien trabados de este recurso argumental.
