El fin de semana viene animado y fresquito ("Ice Age"), toca remojarse ("Infierno azul") y hacer deporte (¿qué tal apuntarse a "La clase de esgrima"?), no hace falta recorrer "600 millas" para llegar a la sala de cine, lo importante es acertar con la "Election" entre 12 estrenos (aunque 3 son reestrenos, o casi).
A la hora de recomendar una película que es entretenimiento puro y te tiene en tensión todo el tiempo, debo inclinarme por Infierno azul, donde Jaume Collet-Serra se apunta al subgénero "Tiburón", aderezado con elementos de "Alien" y "Rambo", ahí es nada. Es una hora y media modélica en lo que se pretende. En cambio, y aunque sea una solución fácil para entretener a los más pequeños, hay que reconocer que una quinta entrega animada de la edad gélida (Ice Age: El gran cataclismo) suena a cansino. Puestos a recomendar películas con niños, aconsejo encarecidamente La clase de esgrima, oportunidad única para muchos de ver por primera vez un film estonio-islandés, y que puede servir para aficionar a los más jóvenes en un cine de calidad y disfrutable, e introducir en realides históricas como la tiranía comunista en la Unión Soviética.
Una saga distópica que demuestra gozar de buena salud nos presenta su tercer capítulo. Election: La noche de las bestias es fiel al punto de partida inicial de la saga (una noche al año en que los criminales pueden campar a sus anchas, para hacer "limpia"), y tiene su punto de originalidad. En cambio, me pesa decirlo, Premonición rima perfectamente con decepción, este film con un Anthony Hopkins que ayuda a resolver casos policiales gracias a un particular don, no funciona. Mientras que merece la pena ver 600 millas, ahora que en Estados Unidos está al rojo vivo el debate sobre el control de armas, y por cierto, chapeau para Gabriel Ripstein, que ha sabido hacer un cine distinto al de su padre (y más asequible).
Por último mencionar doble ración de películas de trama homosexual –Théo & Hugo: París 5:59 y The Duke of Burgundy, de la segunda no ha habido pase, y la tenemos sin calificar–, dos cintas que se recuperan de algún cajón olvidado y que tampoco se han enseñado a la prensa –La mala verdad y Black Angel–, y la recuperación de una película de Fernando Fernán Gómez de 1976, Bruja, más que bruja, rareza gamberra y esperpéntica con algún hallazgo curioso, pero que está lejos de ser la joya que algunos afirman haber descubierto. Eso sí, se ha convertido en un imprevisto homenaje a la tristemente fallecida Emma Cohen.
