Admiro el trabajo de Lawrence Kasdan . Como guionista en películas ajenas dio nuevo lustre al cine aventurero de George Lucas en El imperio
Admiro el trabajo de Lawrence Kasdan. Como guionista en películas ajenas dio nuevo lustre al cine aventurero de George Lucas en El imperio contraataca y En busca del arca perdida. Destacaba la muestra de cine negro Fuego en el cuerpo, su debut como director, o la nostalgia de Reencuentro. Acertó recuperando el western en Silverado y Wyatt Earp. Me gusta esa rareza excéntrica llamada El turista accidental, la coral Grand Canyon, el alma de la ciudad, y la visita al psiquiatra de Mumford.
Con tal bagaje, debo decir que El cazador de sueños me horrorizó. Tal cosa debería ser buena, si se tiene en cuenta que se trataba de la adaptación de una obra de Stephen King, pero utilizo la expresión en su sentido más peyorativo. Corría el año 2003, y me dio una pena tremenda ver que Kasdan hacía dirigido un film aburridísimo, sin garra, y encima en el guión le había ayudado... ¡William Goldman! Más de dos horas de narración donde la capacidad de enganche era nula, y ello a pesar de que la reunión de unos personajes al cabo del tiempo no es una idea ajena a su cine. En cambio el terror –no sé si mi vecino bloguero Juan Luis Sánchez estará de acuerdo– no parece encajar muy bien en sus esquemas. El caso es que después de un film de tan infame memoria, Kasdan desapareció, al menos el que suscribe no ha vuelto a saber nada de él. Su hijo Jake Kasdan sí que anda danzando por ahí –está a punto de estrenar Bad Teacher, de la que nos han embargado la publicación de la crítica hasta la semana que viene, sus razones tendrán–, y tiene otro, Jon Kasdan, también dirigiendo, pero él nada de nada, figura como productor ejecutivo de algún trabajo de sus retoños, quizá su contribución sea algún sabio consejo, alguna llamada a algún amigo ejecutivo, etc.
Con estos antecedentes, daba a Kasdan padre por jubilado. No es que sea muy mayor –62 años–, pero tras el fiasco de El cazador de sueños, quizá se había retirado a cazar otras cosas por el bajón de la peli. Pero no. Veo que ya ha entrado en postproducción Darling Companion, film dirigido por él y que en España distribuirá DeAPlaneta el año que viene, y que protagonizan su actor fetiche Kevin Kline –con él ha rodado media docena de películas– y Diane Keaton. El argumento –un matrimonio maduro cuya relación revive gracias a la entrada en escena de un perro– no es de entrada muy estimulante, pero demos un voto de confianza a este gran cineasta, cuyo nombre aparece también ligado, como guionista, a una adaptación de “El paraíso perdido” de John Milton. Esperemos que Lawrence Kasdan no se pierda.
