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Entrevistas

El director estrena su nueva película, "Buenos principios"

Yvan Attal: "La gente se ha vuelto muy individualista"

Yvan Attal brilló como director en su anterior película “Una razón brillante”. Ahora vuelve a ponerse detrás de la cámara, pero también detrás de ella, con una historia de familia, “Buenos principios”, donde un perro se convierte en catalizador que invita a un replanteamiento existencial. Tengo la oportunidad de charlar con tranquilidad con Attal acerca de su película.

¿Por qué adaptar en Buenos principios una novela de John Fante y trasladarla a Francia? No es un autor que esté especialmente de moda.

No, es verdad, no es un autor que esté de moda. Pero ha escrito varios libros que me encantan. Por otro lado, cuando un libro cuenta una historia universal, da igual donde lo ambientes. También podría transcurrir en España, y mostrar la historia de un escritor español con su mujer y sus hijos.

Es la historia de un creador, que escribió una primera novela de éxito, pero luego ha atravesado una época de sequía. ¿Se ve reflejado de algún modo en el personaje?

Sí, sí. Pero no es eso lo que me interesó de entrada, aunque en esa situación pueda encontrar similitudes conmigo mismo, por mi dedicación profesional. Lo que me atrajo sobre todo es su familia, la relación con la mujer y los hijos.

Curiosamente, la familia parece que haya sido un impedimento para poder desarrollarse plenamente como artista. ¿Considera que es difícil llevar una vida corriente de padre de familia y ser un creador?

Ser artista exige sacrificios. Un artista en principio es de algún modo egoísta, porque necesita contarse a sí mismo a los demás, a través de su obra. Y es menos libre cuando tiene hijos a los que debe prestar atención. Ciertamente, vuelve a escribir cuando ya no tiene a nadie junto a sí, cuando los hijos han partido.

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En su anterior película como director, Una razón brillante, tomó la decisión de no hacer el papel protagonista. En cambio aquí lo ha asumido. ¿Hay aquí algún tipo de afirmación, del tipo, yo, Yvan Attal, quiero asumir el papel e interpretar a alguien que podría ser yo, con todos los matices que se quieran?

Me pareció que debía interpretarlo yo, y como mi mujer, Charlotte Gainsbourg, es actriz también, tenía que asumir el papel de mi esposa. Se trata por supuesto de una historia de familia, que me interesaba personalmente. Y pensé que trabajar con alguien de mi familia, ayudaría a la película.

Una dificultad del film es que los personajes se hacen difíciles de querer. Está muy acentuado su egocentrismo, parece que cada uno va a lo suyo. ¿Es algo que ha querido subrayar? ¿De algún modo era un problema que ha detectado, y que ha tratado de evitar?

La verdad es que yo adoro a los personajes. A todos. No me parece que sean tan egocéntricos. ¿En qué aspectos le parecen egocéntricos?

Bueno, nadie parece querer ceder en sus metas. Cada uno busca sus propios objetivos, sin preocuparse de lo que interesa a los demás. De hecho, el matrimonio atraviesa claras dificultades que lo ponen en peligro, por ese buscar la autosatisfacción personal, los hijos paran poco en casa…

Por eso ya no existen los kibutzs en Israel, desgraciadamente… [se sonríe con esta salida] Es que la gente se ha vuelto muy individualista, cada vez más. Piensan en sí mismos. Creen que pueden ser felices juntos si florece cada uno personalmente. Y en este caso está también el padre, soberbio, que no aporta un buen ambiente a la familia, y nadie quiere verle, y huyen de él. Efectivamente, el espíritu familiar y de solidaridad no es la energía primaria que mueve a los componentes de la casa.

¿Y no teme que este planteamiento asuste un poco al público?

Al revés, pienso que es difícil que uno se sienta cercano a alguien que es simplemente bueno y perfecto, porque no te puedes identificar con todas esas cualidades. Yo me identifico con alguien que sufre y tiene problemas. No me puedo identificar con Spider-Man. Puedo soñar que soy él, pero no se puede dar esa identificación.

Considero delicioso interpretar a alguien como el protagonista, algo bruto, cínico, enojado. Resulta más divertido que interpretar a alguien perfecto.

prin5Tiene razón en que un personaje necesita aristas, pero quizá pueda echarse en falta alguien que haga de contrapeso, como ocurría con la alumna con respecto al profesor de Una razón brillante

Yo creo que Henry es simpático, puedes empatizar con él. Este hombre, podemos pensar, ha intercambiado a su familia, la mujer y los hijos, por un perro estúpido y obseso, y por eso tiene el corazón destrozado y empieza a llorar. Para mí es un personaje muy simpático, ultrasimpático. Me apetece ver a una persona que comete errores, porque lo normal no es tener delante una persona perfecta, que todo lo hace bien. Estamos ante un hombre que parece tener todos los defectos del mundo, incluido el principal, que es incapaz de decir a los de su familia que los quiere. Me parece especialmente conmovedor cuando cae en la cuenta de hasta que punto los ama.

En fin, todo depende del prisma con que se ven las cosas, de la perspectiva. Por ejemplo, a mí no me parece el profesor de Una razón brillante tan odioso. Creo que al principio el personaje de Daniel Auteuil no es antipático, se trata de alguien honrado, que va a ayudar a su alumna, más seguramente que un profesor con simples buenas intenciones, pero incapaz de decir las cosas directamente y con claridad. Caería muy bien y sería simpático, porque no dice nada molesto. Son los defectos los que logran que conectemos con alguien, porque vemos así en él a un ser humano.

Fijémonos ahora en el perro, todo un personaje, que además da título a la película. Su propio nombre indica que es estúpido. Quizá un film hollywoodiense habría recurrido a otro tipo de perro, más fotogénico y simpático, por así decir. ¿Cómo lo escogió?

Me parece que usted y yo tenemos un concepto distinto de la simpatía. [risas] Debería hacerse preguntas. [más risas] A mí el perro me parece muy simpático. Es melancólico, con ojos llorosos. Cuando coloca la cabeza, con sus mejillas caídas que son como cojines. Le tengo enorme afecto y simpatía. El perro tenia que revolucionar a toda la familia y enfrentarles.

Si hubiera escogido un perro como me describe, habría logrado un desastre de película. Habría sido por así decir un error de casting, como si escojo un actor no adecuado para un personaje. Todo el mundo cree que es un perro asqueroso y baboso, como debe ser.

prin4¿Le resulta difícil combinar las tareas de dirección e interpretación? En su película anterior decidió no actuar…

No es difícil, quizá porque en mis otras películas en que no dirijo, no he sentido que el realizador me estuviera dirigiendo. Hacer las dos cosas, resulta algo esquizofrénico, es verdad, pero al mismo tiempo desata en mí una especie de energía. Una función no me impide ocuparme de la otra. Hay muchas películas en que la puesta en escena y la interpretación son tan malas, que no hay una relación causa-efecto. Woody Allen hace ambos roles, y el resultado es excelente, y que conste que no pretendo compararme con él, ni mucho menos.

En Una razón brillante no quise hacer el protagonista porque era un personaje de edad mayor. Tenía que haber una diferencia de edad entre alumna y profesor, nunca podía insinuarse siquiera una posible historia de amor, yo quería evitar esto.

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