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Biografía

Charlotte Gainsbourg

Charlotte Gainsbourg

48 años

Charlotte Gainsbourg

Nació el 21 de Julio de 1971 en Londres, Reino Unido

Premios: 1 Festival de Cannes

La dama angustiada

20 Mayo 2011

Es hija de famosos, y eso influye, para lo bueno –el desarrollo del talento artístico– y para lo malo –verse envuelta desde jovencita en una atmósfera de escándalo–. Pero esta actriz morena de aire lánguido y vulnerable, que se codea con directores alternativos, ha logrado labrarse una interesante carrera actoral con papeles de mujer más o menos angustiada y sufriente.

Charlotte Lucy Gainsbourg nació en Londres, Inglaterra, el 21 de julio de 1971, pero se educó en París, Francia, en la escuela bilingüe Jeannine Manuel. Su dedicación artística está sin duda influida por la identidad de sus progenitores, los actores cantantes Jane Birkin y Serge Gainsbourg, que se separaron cuando ella tenía sólo 9 años.

Nunca fue a una escuela dramática y debutó en cine siendo una adolescente con Palabras y música (1985), del director francés Elie Chouraqui, donde era la hija de Catherine Denueve, y ya tuvo un papel protagonista ese mismo año, dirigida por Claude Miller, en L’effrontée, donde era una jovencita obligada a madurar demasiado deprisa; tan buena era su composición que tuvo un premio revelación en los César.

Su propio padre, Serge Gainsbourg, la dirigió en Charlotte for Ever (1986), y ambos eran también padre e hija en la pantalla. Con su abuela materna, Judy Campbell, y su propia madre, Jane Birkin, hizo a las órdenes de la prestigiosa Agnès Varda Kung Fu Master! (1988), que a pesar de tan curioso título es un drama familiar. También con Varda y sus padres haría la peculiar fantasía de Jane B. Par Agnès V. ese mismo año. Para redondear este “cuadro familiar” hemos de decir que el debut de Charlotte en el cine rodado en inglés se produjo con El jardín de cemento (1993), que adaptaba una novela del prestigioso Ian McEwan, y donde fue dirigida por su tío Andrew Birkin.

En el terreno musical, también se notaba en Charlotte la herencia familiar. Ya en 1984 cantó con su padre el escandaloso tema “Lemon Incest”, y la mentada película Charlotte for Ever permitió que editara con su progenitor su primer disco. Posteriormente, con el nuevo milenio, ha publicado otros dos álbumes, y ha inspirado a artistas como Madonna.

Pero volviendo al terreno fílmico, tras un paréntesis de tres años, brilló como la huérfana protagonista de Jane Eyre (1996), donde Franco Zeffirelli adaptaba la obra clásica de Charlotte Brontë. Eric Rochant, que la había dirigido en Aux yeux du monde (1991) volvió a contar con ella, también en 1996, para Anna Oz.

Aunque ha estado en comedias como La Bûche (1999), film navideño que le dio un César como actriz de reparto, o la miniserie Los Miserables (2000), donde asumía el papel de Fantine de la obra de Victor Hugo, Charlotte es bastante aficionada a involucrarse en filmes rompedores de cineastas no demasiado comerciales, aunque sí reciban a veces la manoseada etiqueta de “directores de culto”. De este porte son títulos como 21 gramos (Alejandro González Iñárritu, 2003), Lemming (Dominik Moll, 2005), La ciencia del sueño (Michel Gondry, 2006) y I’m Not There (Todd Haynes, 2007). Precisamente en 2007 tuvo un importante susto, una hemorragia cerebral, de la que felizmente se ha recuperado, pero que explica que durante un par de años no tenga títulos en su filmografía. “Me quedé muy sorprendida al ver lo débil y frágil que era. Aquello era muy novedoso. Siempre había pensado que era muy fuerte y valiente. No tenía ni idea del miedo que me daba morir”, comentó Gainsboroug. En esa época pergeñó su álbum musical IRM, que dice está inspirado por los sonidos escuchados en el hospital, a la hora de afrontar resonancias magnéticas.

En su regreso a la pantalla retomó The City of Your Final Destination (James Ivory, 2009), junto a Anthony Hopkins, y más sorprendente, porque no era un film lo que se dice “animante”, Anticristo (2009), violentísima y alucinada película dirigida por Lars von Trier cuando padecía una depresión, y que dio el premio a la mejor actriz a Gainsbourg en Cannes. Con Von Trier ha vuelto a trabajar en Melancholia (2011), inclasificable película romántica. También da vida a una mujer que debe afrontar su viudez en el extraño cuento australiano El árbol (Julie Bertucelli, 2010).

La actriz está ligada al actor y director también de origen judío Yvan Attal, ambos se conocieron en el rodaje de Aux yeux du monde., y han repetido juntos en títulos como Love, etc. (Amor y demás) (1996). Y precisamente trabajó a sus órdenes en el film de significativo título Mi mujer es una actriz (2001), que fue el debut de Attal tras la cámara, y que está inspirado por la propia vida de la pareja, de hecho sus personajes tienen sus mismos nombres. Tienen dos hijos, y hace unos días se supo que Charlotte estaba embarazada del tercero.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Buenos principios

2019 | Mon chien stupide

Henri Mohen es un escritor que alcanzó la gloria con su primera novela, y que recuerda con nostalgia su etapa italiana, en que rebosaba creatividad y talento. Pero luego se casó con Cécile, tuvo cuatro hijos, y su obra posterior no tuvo la misma repercusión, aunque ha seguido publicando. Con los cuatro hijos ya adultos, y una esposa insatisfecha de vivir en una casa en la campiña junto al mar, lejos de París, en la vida de todos reina una suerte de descontento. Una noche lluviosa, un enorme perrazo se cuela en la finca, y aunque al principio quieren echarlo, acaba cayéndoles en gracia, al tiempo que le bautizan como Stupid, o sea, Estúpido. El can combina una serie de cualidades –no es ruidoso ni ladrador, pero parece continuamente en celo, y es un poco “destroyer”–, acaba convertido en símbolo de la frecuente estupidez humana. Adaptación de un relato del escritor y guionista hollywoodiense John Fante (1909-1983), cuya trama ha sido trasladada y adaptada a la idiosincrasia francesa, está detrás de ella, como realizador y también como coguionista, Yvan Attal, quien además se ha reservado el papel protagonista, concediendo el segundo rol principal a Charlotte Gainsbourg, que es además su esposa en la vida real y madre de sus tres hijos. No alcanza las cotas de brillantez que sí mostraba en la precisamente titulada Una razón brillante, quizá hay un error de casting en estos dos personajes centrales, a pesar de ser buenos actores y ser auténtica pareja, pues resultan antipáticos en exceso, con su existencia gris y el desencanto vital que parecen transpirar por todos sus poros. Es cierto que estamos ante la adaptación de un autor asociado al llamado “realismo sucio”, pero falta el punto de emoción y pasión que exige una historia fílmica, acaba imponiéndose una indolencia irritante. La narración está estructurada con los capítulos de la nueva novela que Henri se esfuerza en escribir, y sirve para explorar temas como la crisis de la mediana edad, la paternidad no demasiado bien ejercida, o el modo en que se permite que el amor matrimonial envejezca y se marchite. En algún momento puntual asoma lo que quizá se busca, una luz que brille en la oscuridad, la catarsis a través del arte literario, pero no se logra que tales ocasiones eleven el conjunto entero, como debiera ser.

5/10
¿Estamos solos?

2018 | I Think We're Alone Now

El muñeco de nieve

2017 | The Snowman

Prólogo inquietante de familia desestructurada, con chaval siendo testigo de cómo su madre está en el catre con un hombre que no es el marido de ella, pero sí el padre de él, y que termina en tragedia, ella se ahoga hundiéndose en el hielo. Años después seguimos a un policía separado y alcohólico, Harry Hole, al que su hijo adolescente aprecia a pesar de todo. El tipo va dando tumbos, pero se interesa por un caso antiguo al que está dedicando parte de su tiempo su compañera recién llegada Katrine. La cosa coincide con otro caso, la desaparición de una mujer joven, madre de una niña con problemas matrimoniales, que parece seguir un patrón semejante al de otros casos. Decepcionante adaptación de la novela homónima de Jo Nesbø, un thriller nórdico que a priori tenía todos los elementos para ser una película de primera: un director escandinavo del nivel de Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo), el incomparable marco de Noruega nevada, un gran reparto encabezado por Michael Fassbender, una trama de serial killer inquietante... Hasta Martin Scorsese se había apuntado a la función -figura en los créditos como productor ejecutivo-, y su montadora habitual, Thelma Schoonmacher, se había ocupado de la edición del film. Y sin embargo... La trama resulta completamente deslavazada, con elementos sórdidos e inconexos. No entendemos por qué Harry es como es, ni a qué juega su compañera Katrina, ni los manejos del nuevo compañero de su ex, médico, ni los de un millonetis que aspira a que Oslo sea la sede de los juegos olímpicos de invierno, ni las turbias intervenciones de varios doctores, ni los mensajes anónimos que vienen acompañados por un monigote de nieve, que también aparece como un muñeco con delgaditas ramas en el mundo real, ni el suicidio de un policía con la cara de un desmejorado Val Kilmer... Es una lástima que una producción tan ambiciosa no haya podido dar lugar a un film simplemente bien armado, con una indagación mínimamente interesante acerca del drama de las familias rotas y desesperanzadas. Todo el tiempo se tiene la sensación de que esto podía haber sido algo, pero no es nada.

4/10
Promesa al amanecer

2017 | La promesse de l'aube

En su hotel de México es hallado el célebre escritor Romain Gary en un estado de desvanecimiento lamentable, lo que hace temer por su vida. Su mujer Lesley le traslada a un hospital de la capital, y durante el trayecto irá leyendo el último manuscrito de Gary, "La promesa del alba", un libro autobiográfico dedicado a su madre. Ahí narra cómo ella consiguió sacarle adelante a través de imposibles situaciones y cómo le inculcó su obsesión por llegar a lo más alto. Año tras año, durante las múltiples vicisitudes que atravesó la vida del escritor, el aliento materno no sólo no le faltó, sino que fue el constante estímulo de su vida. Ciertamente la vida de Romain Gary (1914-1980) es una tremenda aventura llena de contratiempos, viajes, fracasos y éxitos artísticos, vaivenes vitales. No sorprende que Jules Dassin ya llevara su historia a la pantalla en 1970. Nacido en Vilnius (entonces ciudad polaca de Wilno) como Roman Nacew, pasó una infancia pobre y sin recursos, bajo un dominio materno obsesivo que dirigía sus pasos hacia un futuro que ella presagiaba glorioso. Para su madre Nina su hijo llegaría a ser un artista consumado, además de oficial del ejército francés, diplomático, etc. No importaban las dificultades, su hijo triunfaría y ella se dejaría la vida en ello. Asombra ver que el empuje de Nina convirtiera en realidad sus sueños. El director Eric Barbier (The Last Diamond) toma este relato autobiográfico del escritor y le da forma de modo bastante correcto, eludiendo con soltura el aspecto episódico, con un tono de leve comedia –tiene su gracia, por ejemplo, cómo termina imponiéndose la literatura en la vida del niño, en lugar de la música o la pintura– y acentuando siempre la imponente presencia materna (incluso más allá de la muerte) a través de las edades del hijo, niño, joven, adulto. El resultado es meritorio, aunque no entusiasme. Llevada con ritmo ágil y con un estilo narrativo eficaz, que alterna la tercera y la primera persona, Eric Barbier se mueve bien por los diferentes escenarios de la vida de Gary, que incluye lugares de Polonia, Francia, Inglaterra, África, México. Aunque quizá el film pueda hacerse demasiado largo an algunos pasajes, debido a las reiteradas cuitas del protagonista (un tanto agotadoras), siempre presente con esa sempiterna angustia personal de no estar a la altura de los anhelos maternos. Los actores están muy bien, tanto Pierre Niney, a quien ya vimos con el mismo estilo de zozobra interior en Frantz, como Charlotte Gainsbourg en el papel de la madre obsesionada con el futuro de su hijo.

6/10
Los fantasmas de Ismael

2017 | Les fantômes d'Ismaël

Ismaël Vuillard, director de cine, hombre inquieto y cretivo, entabla una relación sentimental con Sylvia. Cuando se encuentran pasando unos días en su casa junto al mar, aparece por allí Carlotta, esposa de Ismaël, desaparecida y dada por muerta desde hace más de 20 años, e hija a su vez de otro cineasta, Henri Bloom, amigo de Ismaël. Fallida película de Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad), director poco convencional que aquí imagina una situación insólita, casi irreal, en donde dos mujeres se disputan el amor del protagonista. Sin duda, ése es el punto fuerte del film, al menos durante el primer tramo: la poderosa presencia de Marion Cotillard y Charlotte Gainsbourg, dos actrices enormes enfrentadas en un intenso “tour de force” en el que luchan por el corazón de Ismaël. Pero estamos ante una película extraña que se desarrolla luego por otros vericuetos confusos y desmadejados. Se narra así también la historia paralela del hermano de Ismaël, empleado en el ministerio de asuntos exteriores, cuyas andanzas como espía está filmando precisamente el director. El resultado es bastante irregular. Los fantasmas de Ismael tiene mucho de ensoñación, de desequilibrio, en donde se habla de la pérdida y la ausencia, de la imposibilidad de ofrecer lo que somos, de tener a otras personas completamente. Pero según avanzamos, la trama de la película se vuelve más y más discursiva, confusa y dispersa, a veces un cúmulo de desvaríos en la cabeza inestable del protagonista, personaje estrafalario a la medida de Mathieu Amalric. Y el extenso metraje no ayuda.

4/10
True Crimes

2016 | True Crimes

Ils sont partout

2016 | Ils sont partout

Independence Day: Contraataque

2016 | Independence Day: Resurgence

Han pasado dos décadas desde que la Tierra sobreviviera a aquella invasión alienígena, tras la que la conmemoración del 4 de julio se hizo extensiva como Día de la Independencia para todo el planeta Tierra. Los países aprendieron a superar sus diferencias y ahora viven en paz y armonía. Gracias a los restos de tecnología del enemigo que quedaron abandonados, la humanidad ha realizado grandes avances, sobre todo en cuanto a vehículos antigravitatorios y cazas de combate se refiere. Sin embargo, David Levinson, científico que dio con la solución a la amenaza, advierte de que el enemigo regresará un día. No es el único que piensa que esto puede ocurrir, pues el que fuera presidente entonces, Thomas J. Whitmore, está obsesionado con que el retorno se producirá. Lo que ha dejado claro a su círculo íntimo, que incluye a su hija, Patricia, y a Dylan, vástago del fallecido Steven Hiller, que ha seguido sus pasos como piloto del ejército. Sorprende que haya tardado veinte años en rodarse la secuela de un blockbuster que en su día recaudó más de 800 millones de dólares, sobre todo porque su máximo artífice, como director y guionista, Roland Emmerich, no ha buscado caminos nuevos precisamente; la mayor parte de lo que ha rodado desde entonces variaba muy poco, pues Godzilla, El día de mañana o 2012, sólo traían como novedad qué desastre reemplazaría a los extraterrestres a la hora de poner en peligro al mundo. Pero al final, el cineasta alemán ha cedido a las presiones de Fox, y retoma su mayor éxito. La falta de acuerdo con la principal estrella del original, Will Smith, no ha supuesto un gran quebradero de cabeza a la hora de componer el libreto. Su rol lo ocupa su vástago en la ficción, encarnado por el joven en alza Jessie Usher (Level Up), y con un par de llamativas fotos a gran tamaño que recuerdan al ‘difunto’, asunto zanjado. Por lo demás, repite el grueso del coral reparto, con Bill Pullman, Brent Spiner, Vivica A. Fox y Jeff Goldblum de nuevo en la piel de sus personajes, con el añadido de alguna joven promesa, Liam Hemsworth y Maika Monroe, y de alguna actriz prestigiosa, como la francesa Charlotte Gainsbourg. Aunque aquí hablar del reparto es lo de menos. No desentonan, pero tampoco tienen mucho tiempo para lucirse, ni sus personajes están demasiado desarrollados. Por ejemplo, se atisban posibilidades en la relación amor-odio Goldblum-Gainsbourg, pero queda reducida a pavesas. A un film de Emmerich se va a ver cómo explota el Puente de Londres, la Casa Blanca (de nuevo), etc., y eso sí que abunda. Se supone que en una secuela debe haber más explosiones que en el original, aquí resultaría imposible, en todo caso las mismas, así que como apunta el personaje de Goldblum… ¡las naves invasoras son más grandes! Quizás se echa de menos algo del humor voluntario (o involuntario) del original, pero nadie que pague una entrada se sentirá engañado. Emmerich sirve lo que se esperaba, entretenimiento ligero de verano para toda la familia. Tras dirigir la vilipendiada por la crítica Stonewall, en torno a una tragedia que incidió en el movimiento homosexual, el realizador proclamó a los cuatro vientos que en esta superproducción metería a una pareja gay. Sin embargo, todo se ha quedado en guiños, en la relación entre un soldado negro y un contable friki, que el grueso del público ni captará. 

5/10
Norman: El hombre que lo conseguía todo

2016 | Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer

Hombre de negocios neoyorquino de poca monta, Norman Oppenheimer sabe “nadar muy bien”, la expresión que usa para explicar sus trapicheos. Por ejemplo, regala unos zapatos a un secretario de Estado de Israel en horas bajas, para ir después dándoselas de que le conoce a un millonario de cara a que les invite a cenar, de los negocios que puedan salir de ahí algo sacará, piensa. El asunto no saldrá tal como él esperaba, pero el destino tiene reservado a Norman un curioso giro. Primer film escrito y dirigido en inglés por Joseph Cedar, tras varios filmes en hebreo, como Pie de página. Crítica en tono de fábula las relaciones interesadas en el mundillo de los negocios, donde manda el cinismo, se valora a las otras personas únicamente por su utilidad. En la política hoy en día todo vale con tal de mantenerse arriba, por lo que los principios quedan muy atrás, y si se tiene que traicionar a un amigo, da un poco igual. Aunque se pinta un panorama desolador, donde resulta imposible encontrar a alguien honesto, se deja cierto espacio para la esperanza, pues hasta los personajes más turbios pueden tener un gesto altruista. Quizás le sobra metraje, mientras que el guión a veces precipita demasiado la descripción de los negocios del personaje central. Pero cuenta con actores de categoría en pequeños papeles, como Michael Sheen, Steve Buscemi, Dan Stevens, o Charlotte Gainsbourg. Aunque todo está al servicio del lucimiento de Richard Gere, que tras encarnar a un mendigo en Invisibles, aquí da un paso más para que se le acepte en papeles distintos al galán de Pretty Woman. Consigue darle cierta humanidad a un personaje del que se desconoce absolutamente todo.

6/10
Todo saldrá bien

2015 | Every Thing Will Be Fine

Tomas Eldan es escritor. Vive un poco para adentro y tiene problemas con su novia Sara. Además está inmerso en su tercera novela y busca inspiración, por lo que ha dejado unos días a Sara y se ha marchado al campo, a la nieve. Durante esos dias un hecho trágico marcará su existencia: por accidente atropella y mata con su coche a un niño pequeño... El prestigioso cineasta Wim Wenders decidió dirigir este guión de Bjørn Olaf Johannessen, tras la buena impresión que le causó la anterior película del guionista noruego, Nowhere Man. Ambos se adentran en una historia trágica que habla de la culpa, de la búsqueda de sentido ante las adversidades y de que, pase lo que pase, la vida sigue su curso, las estaciones se suceden, los años pasan. Y hay que reponerse, hay que aceptarlo y salir de sí, expresar el amor para seguir viviendo. Pero –por hacer un fácil juego de palabras– la película no cumple del todo con su título. El resultado es discreto. Wenders narra con indudable oficio, pero el lento tempo de la historia, el tono adoptado, cierta opacidad interior de los personajes, hacen todavía más pesaroso el relato, ya de por sí poco atractivo. Todo está cargado de demasiado dolor y tristeza, y eso aunque resulten muy verosímiles (y muy humanas) las relaciones entre personajes especialmente entre Tomas y la madre del niño muerto, con su padre enfermo o, tiempo más tarde, con el adolescente Christopher. Se ve que Todo saldrá bien es un film trabajado técnicamente, con buena fotografía (por mucho que el 3D se empeñe en oscurecerla y estropearla), con una música muy adecuada de Alexandre Desplat, y con planos excelentes, con sutiles fragmentaciones de imagen, que funcionan, que encandilan. Se adivina además un montaje muy elaborado. Pero todo ello, incluidas las buenas interpretaciones (especialmente de James Franco y de Charlotte Gainsbourg), se quedan tan sólo en cortejo de una historia en general poco animante, algo extensa y a ratos aburrida, llena de abatimiento.

4/10
Incompresa

2014 | Incompresa

Samba

2014 | Samba

Samba es un inmigrante senegalés que lleva 10 años en Francia. Sin permiso de residencia ni de trabajo, malvive con ocupaciones ocasionales, a la espera de poder convertirse en jefe de cocina. Establecerá contacto con una novata trabajadora social, Alice, que se encuentra también en un momento complicado de su vida y está de baja por agotamiento en su trabajo de ejecutiva. Entre ambos se establecerá poco a poco algo parecido a la amistad o quizá algo más. Pero la vida de Samba es difícil, evitando siempre meterse en problemas para no ser expulsado del país, entre trabajos precarios, con un futuro incierto. Como es habitual en ellos, los directores galos Olivier Nakache y Eric Toledano vuelven a formar tándem en la escritura y dirección de Samba, tras la resaca que provocó el exitazo mundial de Intocable en 2011. Adaptan en este caso la novela de Delphine Coulin, sobre las vicisitudes de un inmigrante en Francia. El resultado es inferior a su anterior trabajo, pero tiene su interés por los conflictos humanos que plantea, cuestiones que no tienen siempre una solución fácil pero que la globalización pone continuamente sobre tapete y las noticias diarias se encargan de hacer resonar en la opinión pública. Nakache y Toledano arrancan con brío su película, con un larguísimo plano secuencia que presenta a su protagonista, Samba. Desde ese momento sus desventuras atrapan. El actor Omar Sy (en su ya cuarto largometraje con los directores) confirma su idilio con la cámara y su especial talento para mostrar naturalidad, véase la primera escena en que se entrevista con la trabajadora social, Alice (buen trabajo de Charlotte Gainsbourg). Poco a poco las relaciones entre los personajes se entretejen, funcionan (especialmente las que unen a Samba con su compañero de fatigas interpretado por Tahar Rahim). Sin embargo, la historia se estanca un poco en la última parte y acumula momentos demasiado cotidianos. Al final da la sensación de que se ha desechado algún material, pues se dejan cabos sueltos y el desenlace llega de repente de manera apresurada. De cualquier forma, aunque no acaba de resultar totalmente satisfactorio, el film es amable y realista a un tiempo, con un fondo optimista y con elevados momentos de humor en medio del drama que presenta. Además de denunciar los problemas de la inmigración en los países europeos, Samba aborda también otra cuestión peliaguda que inunda a los países ricos: el mundo laboral. De modo acertado, evitan caer los directores en tópicos reduccionistas del estilo “no hay trabajo ni solidaridad con los extranjeros” para mirarse también a sí mismos y hacer una sólida crítica social del sistema europeo, en donde el “dios” trabajo se convierten tantas veces en una fuente velada de esclavitud capaz de alienar al ser humano y provocar todo tipo de trastornos.

5/10
3 corazones

2014 | 3 coeurs

Cuando en una ciudad de provincias pierde el tren que debía llevarle a París, el inspector de hacienda Marc conoce casualmente a Sylvie, una mujer que acaba de romper con su marido, con la que tras una larga conversación descubre que se complementa a la perfección. Como él tiene que partir de inmediato, ambos se citan en el Jardín de las Tullerías de la capital unos días después. Pero un problema de comunicación con unos chinos de Marc en su trabajo impide el reencuentro. Éste sigue con su vida habiendo perdido el contacto, y acaba conociendo a Sophie, de la que ignora... ¡que es hermana de Sylvie! Si el espectador está dispuesto a dejarse llevar por el caprichoso libreto y aceptar que "el mundo es un pañuelo", y que en plena era de las nuevas tecnologías los protagonistas no intercambien ni móviles, ni Facebook ni nada de nada, se emocionará con este drama que dirige Benoît Jacquot, conocido por Adiós a la reina. Recupera la temática típicamente francesa del 'amour fou', el amor loco que está a punto de llevar a los amantes a su perdición, pues trae consigo la tentación de dejarse llevar por los arrebatos emocionales y caer en la infidelidad. El realizador impregna un tono muy sobrio a una historia que en muchos momentos amenaza con caer en la comedia o en el melodrama, por ejemplo cuando la actriz principal se abraza a los pies de su esposo en plena calle. También logra un timing ajustado, varias metáforas en la línea del "tren perdido" y un academicismo ejemplar a la hora de mover la cámara, por lo que la historia funciona. Cuenta además con varios de los grandes del cine galo, capaces de elevar por momentos el nivel. A Benoît Poelvoorde le va al pelo un personaje de feo atractivo muy francés, Charlotte Gainsbourg vuelve a demostrar que trabaja bien incluso cuando se aleja de la mente perturbada de Lars Von Trier, y Chiara Mastroianni da el perfil como hermana en discordia. A pesar de la brevedad de su papel, la veterana Catherine Deneuve sobresale como madre de las chicas, que con su mirada lo dice todo.

6/10
Nymphomaniac (II)

2013 | Nymphomaniac

Segunda entrega de Nymphomaniac, último trabajo del danés Lars von Trier, dividido en dos volúmenes por razones exclusivamente comerciales debido al largo metraje de la propuesta. Sigue por tanto el esquema apuntado en Nymphomaniac (I) de ocho capítulos, la narración de sus tribulaciones a cargo de Joe, una ninfómana que ha sufrido un violento ataque, y ha sido acogida en su casa por el solitario erudito Seligman. La novedad estribaría en que las perversiones de su adicción al sexo resultan cada vez más truculentas, en este segundo volumen habría espacio para el “ménage à trois” interracial, el sadomasoquismo, la pedofilia y la corrupción de jóvenes, e incluso las relaciones lésbicas acaba metiéndolas el director en ese mismo saco. El conjunto, con imágenes bastante explícitas, es sumamente desagradable, como cabe imaginar. Lars von Trier es un artista con talento, pero le pierde su enorme ego, y la sensación de que en su prodigiosa inteligencia algunas piezas se han desencajado. Ciertas imágenes y pasajes de la película son poderosos, con recursos visuales imaginativos. Pero al tiempo domina una gran pedantería en el toma y daca que mantienen Joe y Seligman, con éste trayendo a colación insufribles comparaciones filosóficas, musicales y religiosas a las historias de aquélla. Resulta irritante cierto tono cínico de superioridad burlona, “yo soy el chico más listo de la clase y vosotros no” podría estar pensando el director danés. A veces da la impresión de que debido al período de “no-entrevistas” que se ha autoimpuesto Von Trier tras su polémicas declaraciones en Cannes acerca de Hitler, el director suple concediéndose con esta película una autoentrevista, haciendo decir a los personajes lo que piensa sobre cuestiones controvertidas, e incluso convirtiéndolos en portavoces de sus propias contradicciones a través de unos Joe y Seligman en discusión. De modo que afirma ser, no antisemita, sino antisionista, larga un peculiar discurso sobre las mujeres sufrientes por culpa de los hombres, o expresa admiración por los pedófilos que no ejecutan sus fantasías. En general Von Trier, director y guionista, muestra amplias carencias en su limitada visión antropológica, sólo en el padre de Joe apreciamos un poco de humanidad más allá del estrecho canuto sexual de la película. No hay explicaciones para la ninfomanía de Joe, la posibilidad del cambio parece descartada, y la apelación en algunos momentos al amor y a las supuestas connotaciones morales del relato son de escasa entidad, se dirían que forman parte del juego del cineasta danés para autojustificarse y dar al amplio espectro de espectadores que reconocen su talento algo que les pueda contentar.

3/10
Nymphomaniac (I)

2013 | Nymphomaniac

Seligman, críptico profesor de origen judío, recoge de la calle a Joe, una mujer tirada en medio de la calle con signos de haber sufrido violencia física. La lleva a su residencia, donde ella le contará con pelos y señales la historia de cómo el desenfrenado deseo sexual que siente desde que era una niña le ha conducido a la perdición. Resulta complicado el análisis de una obra tan errática como Nymphomaniac (I) cuando el film se presenta como una versión “recortada con autorización del director” y como la mitad de un díptico, apelando a no se sabe qué limitaciones de libertad que en realidad parecen meditadas estrategias de marketing (todo apunta a que se pretende vender no sólo la segunda parte, sino también la 'versión íntegra'). En cualquier caso, parece una obra tan viva que posibles giros en su continuación podrían alterar la percepción que ofrece el visionado aislado de esta entrega inicial. Por lo visto en Nymphoniac (I) “autocensurada”, Lars Von Trier se adentra muy a fondo en la mente de una ninfómana, con complejo de Elektra, cuya patología bien podría ser representativa de una sociedad igualmente enferma, en la que las adicciones sexuales compulsivas no permiten tener en cuenta posibles daños ocasionados a otras personas, ni en definitiva el respeto de unas reglas morales. Capaz de alumbrar obras bastante sólidas (Dogville, Bailar en la oscuridad, Melancolía) y otras discutibles (Anticristo, Los idiotas), Von Trier se queda en esta ocasión a medio camino. Por un lado, vuelve a demostrar su capacidad para crear imágenes de enorme potencia, y para sacar interpretaciones desgarradoras, en esta ocasión tanto por parte de actores habituales de su cine (Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård), como de otros insólitos en su filmografía (Shia LaBeouf metido en un berenjenal muy sórdido, Jamie Bell o una Uma Thurman a gran nivel). Quizás desentone en Nymphomaniac (I) Christian Slater, que a pesar de sus esfuerzos no parece la mejor elección como padre de la protagonista, mientras que la gran estrella de la función, la debutante Stacy Martin, demuestra ser buena actriz, pero también una pobre víctima de los desvaríos más truculentos del realizador danés. Angustiosa y desagradable hasta la saciedad, Nymphomaniac no está exenta de cierto interés, en su constatación de que cuando no se cree en el amor (el autor del film no es ni mucho menos un dechado de optimismo) el sexo conduce a una espiral mediante la que el individuo se encierra en su propio hastío y desesperación. Dividida esta primera parte en cinco capítulos (de un total de ocho), sobresale el tercero, en que la protagonista toma conciencia de las consecuencias de sus actos al conocer a la esposa y madre engañada (Thurman). Si bien, el tono surrealista de este segmento podría parecer extremadamente artificioso a parte del público. A Von Trier le pierde sobre todo su afán de escandalizar, con ensoñaciones incestuosas y fragmentos pornográficos muy explícitos que pretenden ser “novedosos”, incluso involucrando a personajes menores de edad que pueden herir hasta a sensibilidades que están de vuelta de todo. También sobra su peligrosa tendencia a volverse discursivo, como cuando se compara el apetito sexual de la protagonista con la música polifónica, una metáfora válida que da juego estéticamente, pero estropeada porque tanto Gainsbourg como Skarsgård parecen a punto de dar una conferencia. Hasta se explica didácticamente, por si alguien la desconoce, en qué consiste la sucesión de Fibonacci.

4/10
Confession of a Child of the Century

2012 | Confession of a Child of the Century

París, 1830. Octave, traicionado por su amante, se hunde en la desesperación y el libertinaje: la "enfermedad del siglo". La muerte de su padre lo lleva al campo donde conoce a Brigitte, una joven viuda diez años mayor que él. Octave se enamora apasionadamente, una vez más. ¿Pero va a tener el coraje de creer en esto?

Melancolía

2011 | Melancholia

Justine se casa con Michael en vísperas del fin del mundo, cuando el planeta Melancolía está a punto de colisionar contra la Tierra. La fiesta que sigue a la boda tiene lugar en la espléndida mansión de campo de Claire y John, hermana y cuñado de Justine. Lars von Trier nunca defrauda, o al menos, no del todo, incluso en obras tan discutibles como Anticristo; y eso aunque a veces le dé por acompañar el lanzamiento de sus trabajos con absurdas declaraciones, como la que hizo en este caso en Cannes expresando cierta simpatía por... ¡Adolf Hitler!. Independientemente de semejante “boutade” propia de inmaduro “enfant terrible” al que le gusta provocar, lo cierto es que aquí entrega una poderosa película, que atrapa desde sus primeras imágenes, que anticipan la catástrofe planetaria en ciernes. El director danés divide su film en dos partes claramente diferenciadas, donde concede el mayor peso a uno de las dos hermanas, primero a Justine –Kirsten Dunst, premiada con toda justicia en Cannes–, luego a Claire –fantástica Charlotte Gainsbourg–. Y al hilo de la boda y del tiempo que se va, Von Trier disecciona con indudable pesimismo egoísmos tan típicos del ser humano, miedos e inseguridades. Y es que el planeta Melancolía, o sea, el estado de ánimo a veces manifestado en forma de depresión, continuamente acecha, nos aplana, nos entristece, nos hunde, sin que sepamos explicar por qué; el amor de los seres queridos, aquí sobre todo el fraterno, parece que no nos bastase. Es muy rica y variada la mirada antropológica “vontrieriana” a la ambición de ciertos empresarios, a la amargura de quien proyecta su fracaso matrimonial en sus vástagos, a la simpleza y superficialidad de quien no ve más allá de sus narices, a arribistas y personajes que tras sus falsas seguridades ocultan no miedo, sino auténtico terror a lo que les puede suceder. Qué bien sabe crear Von Trier la atmósfera de la película, la sensación de final. La cámara nerviosa, los personajes crispados, la música de Richard Wagner, el preludio de “Tristán e Isolda”. Hay astucia en escoger a Kiefer Sutherland, alias “Jack Bauer” en 24, tan acostumbrado a salvar el mundo, en una película donde los científicos han anunciado su inevitable final. Y la última escena que cierra el film, que se diría una variación “vontrieriana” muy particular de la transfiguración evangélica en el Tabor –“hagamos una tienda...”–, es de una belleza sublime.

8/10
El árbol

2010 | The Tree

Los O'Neil, una familia feliz, viven en el campo, en Australia. La componen el matrimonio -Dawn y Peter- y cuatro hijos -Tim, Lou, Simone y Charlie-, tres chicos y una chica entre 16 y 4 años-. Inesperadamente, muere el padre. Y a todos les cuesta encajar la tragedia. El deceso se produjo al pie de un gigantesco árbol centenario junto a su hogar, y la pequeña Simone empieza a creer que el espíritu de su progenitor mora allí. De modo que pasa largos ratos entre sus ramas y raíces, actitud en la que empieza a imitarle el resto del clan. Curiosa película basada en una novela de Judy Pascoe, que tiene el elocuente título “Padre nuestro que estás en el árbol”, alusión evidente a la oración del Padrenuestro y a la idea central de la omnipresencia del padre ausente, representada por el árbol. Se diría que la autora de la novela y la directora y guionista de la película Julie Bertuccelli juegan la carta de la ambigüedad y el contraste, al tratar algo tan real como la muerte, ayudadas por el símbolismo del árbol, un ser vivo, qué duda cabe, que con sus raíces y ramas invade el hogar de la rota familia. Hay en efecto algo de cuento y como mágico en lo relativo al árbol, aunque acaba quedándose corto como elemento sugerente, y en cambio termina siendo algo demasiado críptico, y hasta caprichoso si se quiere. No obstante hay que reconocer que el film de Bertuccelli se sigue con interés, aunque a ratos resulte reiterativo. De entre los actores sobresalen Charlotte Gainsbourg, creíble como la depresiva madre que poco a poco va saliendo del “abismo”, y la niña Morgana Davies, muy natural. Más difícil lo tiene Marton Csokas, nuevo interés amoroso de Dawn, pues le toca conciliar su afecto sincero con el hecho de que es visto como un intruso: de modo que momentos como la escena en que se propone talar el árbol, chirrían.

5/10
The City of Your Final Destination

2009 | The City of Your Final Destination

Anticristo

2009 | Antichrist

Resulta difícil reseñar una película como Anticristo, de Lars von Trier. Sobre todo desde el momento en que su responsable admite que la rodó a modo de terapia, tras sufrir una depresión. Sin reglas, sin razones, sin entusiasmos, asegura el director: “No tengo ninguna excusa para Anticristo, sólo mi profunda fe en la película, la más importante de toda mi carrera profesional”.Estructurada con un prólogo, cuatro actos -“Desconsuelo”, “Dolor”, “Desesperación” y “Los tres mendigos”- y un epílogo, todo arranca una noche en que, mientras un matrimonio hace el amor, su niño se mata accidentalmente al caer desde una ventana. Rotos ambos de dolor, la peor parte la lleva ella, sumida en una profunda depresión. Él, que es psiquiatra, opta porque los dos solos se retiren a una cabaña que tienen en el bosque, donde ella estaba escribiendo un extraño libro sobre la mujer y los prejuicios religiosos. Allí saldrán a flote los temores y reproches mutuos, en lo que parece una lucha entre el tranquilo raciocinio y el salvaje que late dentro de todo ser humano.Lars von Trier tiene una gran capacidad visual, por ejemplo en sus pasajes a cámara lenta, de rara belleza, acompañados de la preciosa música de Händel, y sí, logra un film inquietante. Pero también caótico, peculiar ejercicio de estilo, con pasajes muy explícitos que entran dentro de lo pornográfico, y otros de violencia inaudita, que parecen más propios de la saga Saw que de la filmografía del danés. Hay metáforas ocurrentes, una mirada al lado oscuro de la naturaleza, el reverso tenebroso del paraíso terrenal con unos protagonistas que parecen un trasunto actual de Adán y Eva. No teme el director ofrecer una imagen transgresora y políticamente incorrecta de la mujer, como tentadora irracional e histérica, que lleva al abismo a su esposo. Tampoco importa demasiado la lógica interna de la trama, la alusión a la naturaleza como santuario de Satán, porque se quiere jugar con miedos inefables, lo que el subconsciente esconde. Y aunque al final Von Trier dedica su film a Andrei Tarkovsky, recuerda más a las películas más crípticas de Ingmar Bergman, no a Secretos de un matrimonio, que el danés ha citado en entrevistas, sino a otras tan oscuras e irracionales como La hora del lobo. La película produjo un gran desconcierto en el Festival de Cannes, lo que no impidió que su protagonista femenina, Charlotte Gainsbourg, fuera premiada como mejor actriz.

4/10
I'm Not There

2007 | I'm Not There

Todd Haynes (Lejos del cielo) es el responsable de esta poco convencional y críptica cinta, que homenajea al famoso cantautor Bob Dylan, una de las figuras más importantes de la música estadounidense. El film es una especie de puzzle, que construye siete historias distintas, protagonizadas por otros tantos personajes, que al parecer representan diferentes facetas de la personalidad del músico: un niño negro de 11 años que siempre está huyendo, un artista mujeriego, un joven andrógino que deviene en estrella del rock, un cantante folk que se convierte en evangelista, y un forajido.  Aunque Haynes logra momentos evocadores, el resultado es bastante irregular, poco comprensible, y a ratos carece de interés. Cate Blanchett fue nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto, y obtuvo el Globo de Oro y la Copa Volpi en Venecia, también en esta categoría.

5/10
La ciencia del sueño

2006 | La science des rêves

Michel Gondry dejó un buen sabor de boca con ¡Olvídate de mí!, horrible traducción española de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, brillante comedia surrealista con guión del propio Gondry, que contó con la ayuda de Pierre Bismuth y el especialista en el género  Charlie Kaufman. Ahora Gondry ha rodado en Francia, su país natal en la misma onda de los filmes de Kaufman, pero sin que éste haya colaborado en el guión, algo que se nota. Aunque también es una historia romántica, le falta un punto de partida tan genial como el de ¡Olvídate de mí! y una estructura de guión redonda. Queda así un relato más caótico, que sigue los pasos de Stéphane, aspirante a diseñador que tras la muerte de su padre se instala con su madre, que le ha buscado un trabajo que resulta frustrante, en su apartamento parisino. Pronto Stéphane se enamora de Stéphanie, la vecina, una atractiva joven que vive de alquiler en un piso de su madre. Stéphane imagina constantemente que presenta un programa televisivo donde se retransmiten todos sus sueños. El mexicano Gael García Bernal realiza un correcto trabajo, mezclando francés, inglés y español en la versión original. Le acompañan prestigiosos secundarios franceses. Y aunque se queda en una sucesión de escenas alocadas, y se alarga demasiado, acierta con algunos elementos, como la máquina que permite viajar un par de segundos en el tiempo.

5/10
Nuevo mundo

2006 | Nuovomondo

Emanuele Crialese (Respiro) ganó el León de Plata al director revelación por esta comedia dramática que describe la llegada de los emigrantes a Norteamérica, a principios del siglo XX. La protagonizan los Mancuso, la típica familia italiana, representativa de aquellos individuos que decidieron dejar sus pueblos natales y a sus seres queridos, en busca de una oportunidad. Salvatore Mancuso, el padre, se quedó viudo muy joven, y debe sacar adelante a sus dos hijos, uno sordomudo, y a su madre. Cuando le llegan rumores y fotografías sobre las excelentes condiciones de vida de los que han emigrado al Nuevo Mundo, donde hay árboles en los que crecen billetes, y zanahorias del tamaño de árboles, Salvatore decide vender sus propiedades y emprender la aventura americana con los suyos. Por el camino se enamora de Lucy, joven inglesa que busca desesperadamente un marido, pues siendo soltera no le dejarán pasar la frontera. El principal mérito de Crialese es que dota de profunda humanidad a sus personajes, todos interpretados por actores de lo más expresivo, como el escultor Vincenzo Amato (Salvatore) y la francesa Charlotte Gainsburg (La ciencia del sueño), que curiosamente encarna a una inglesa. Crialese introduce elementos costumbristas y un toque de surrealismo que recuerda al cine de Fellini. Nunca pierde el tono amable, aunque se muestra algo exagerado en su retrato de las duras condiciones a las que se somete a los recién llegados en la isla de Ellis, donde se realiza un estudio eugenésico, de cara a no dejar entrar a los que sufran alguna imperfección, por si la transmiten a sus descendientes.

6/10
Lemming

2005 | Lemming

Los lemmings parece ser que son unos animalitos que se desplazan en grupo en una dirección determinada, hasta que a veces acaban cayendo por un precipicio. Al parecer no se suicidan, sino que su muerte se produce porque sufren una intensa desorientación. En este thriller, el director Dominik Moll usa estos roedores como metáfora de aquellas personas ofuscadas, que corren el riesgo de precipitarse al vacío.  Los lemmings habitan en el ártico, en algunas zonas del continente americano y en Asia. Sería imposible encontrarse uno en Francia, como le ocurre a Benedicte, la protagonista femenina. Benedicte Getty se topa con uno de estos animales, moribundo, en las cañerías del agua de su nueva casa, a donde se ha trasladado porque su marido, Alain, ha empezado a trabajar en el desarrollo de una revolucionaria cámara de vigilancia, capaz de desplazarse por el aire. Una noche, los Getty invitan a cenar al nuevo jefe de Alain y su señora, pero ésta acude a la cita visiblemente enojada, pues acaba de enterarse de las continuas infidelidades de su marido.  Dominik Moll, director Harry, un amigo que os quiere, parte de un planteamiento prometedor. Además crea una atmósfera inquietante, compone algunas secuencias de gran tensión y aprovecha las esforzadas interpretaciones. Pero su film se desinfla progresivamente por giros de guión surrealistas y desconcertantes, que sin conseguirlo quieren parecerse al cine de David Lynch. El film tiene menos humor que el anterior trabajo del director, y su visión de las relaciones conyugales y el fantasma de la infidelidad acaba siendo excesivamente oscura.

4/10
21 gramos

2003 | 21 grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

7/10
Mi mujer es una actriz

2001 | Ma femme est une actrice

Yvan es un periodista que comparte su vida con Charlotte, un actriz. Lo cierto es que es incapaz de evitar los celos que le carcomen, ya que sabe que ser actriz conlleva mantener "relación" con muchos hombres. El colmo llega cuando ella ha de trasladarse a Londres para rodar un film romántico junto a un célebre seductor. Curioso film que juega a retratar una situación real, la del propio actor y director Yvan Attal. De hecho, los personajes se llaman como los propios actores del film, que en la realidad están casados y son padres de dos hijos. De todas maneras, el experimento no es del todo satisfactorio y pesa sobre el resultado cierta pretenciosidad. Protagoniza Charlotte Gainsbourg, conocida por su desinhibiciones en la pantalla... La música es del excelente pianista de jazz Brad Mehldau.

4/10
Félix et Lola

2001 | Félix et Lola

Historia de amor entre Félix (Philippe Torreton), el dueño de una atracción de coches de choque, y Lola (Charlotte Gainsbourg), una joven que se dedica a comprar entradas para estar constantemente con él. Ambos son totalmente distintos, él es tranquilo y conformista, mientras que ella es extraña, imaginativa y aparentemente tímida. El filme de Leconte compitió en el Festival de Berlín. Se trata de un pequeño relato romántico sobre dos personas singulares; está muy bien llevado por los dos actores principales que aportan credibilidad a la historia.

4/10
Los Miserables (2000)

2000 | Les Misérables | Serie TV

Miniserie de cuatro capítulos basada en la célebre novela de Victor Hugo que tantas versiones ha dado la gran pantalla. En la Francia pobre del siglo XIX, Jean Valjean, un hombre sencillo es detenido por robar un panecillo, delito por el que será perseguido injustamente. Su gran enemigo, Javert irá tras él como su sombra para asegurarse de que cumple el castigo. Dentro del elenco de actores, casi todos franceses como Gérard Depardieu, destaca el norteamericano John Malkovich, al que no se le dan mal los papeles de cínico y canalla.

5/10
El intruso (1999)

1999 | The Intruder

Una joven se presenta una noche en una comisaría con una increíble historia: dice haber asesinado a la primera mujer de su actual marido. La policía no acaba de creerla, pues dicha mujer murió dos años atras. Pero la joven Catherine, erre que erre, les cuenta su curiosa versión de los hechos. David Bailey, fotógrafo profesional y documentalista, debuta tras la cámara con un thriller inquietante, donde nada es lo que parece y todo está bastante cogido por los pelos. Como protagonista tiene a una excelente actriz, Charlotte Gainsbourg, que causó una gratísima impresión en Jane Eyre de Franco Zeffirelli. A John Hannah le hemos visto en La momia.

4/10
La Bûche

1999 | La Bûche

Tres hijas preparan por Navidad una reunión con sus padres separados. Ganas y desgana ante el compromiso familiar permiten explorar en el alma humana. Interesante film francés.

6/10
Love, etc. (Amor y demás)

1996 | Love, etc.

Benoît es el mejor amigo de Pierre desde sus tiempos de la escuela. Ahora ambos son treintañeros, pero muy distintos. Mientras que Benoît es un hombre convencional, tímido con las mujeres, y no logra establecer una relación seria, Pierre es un conquistador, tipo gracioso y caradura, con cierto desenfado vital. Un día benoît conoce a Marie, una restauradora de arte, lista, despierta, simpática, sencilla. Y se enamoran rápidamente. Comedia dramática francesa, basada en la novela "Love, etc.", del autor inglés Julian Barnes. La baza de la interpretación de los tres personajes principales es convincente, probablemente lo mejor del film, que habla del amor, de la amistad y de sus traiciones a tres bandas (adulterio incluido). Aunque no resulta verosímil ni satisfactorio el idílico desenlace, hay algunos momentos logrados, como la cena en que salen a relucir los trapos sucios. Destaca la bella música de Alexandre Desplat.

5/10
Jane Eyre (1996)

1996 | Jane Eyre

Película rebosante de dramatismo, basada en la inmortal obra homónima de Charlotte Brontë. Jane Eyre es una chica inglesa, huérfana desde su infancia, cuya vida en casa de su tía y luego en un internado está llena de penalidades y de sufrimiento. Tras los penosos primeros años de su vida, el destino quiere que un día sea elegida para trabajar en la enorme y lujosa mansión de Edward Rochester. Éste es un caballero refinado pero reconcentrado en sí mismo. Con el tiempo Jane comienza a descubrir la verdadera naturaleza de su señor, un hombre en realidad de un gran corazón, pero que vive bajo un pasado que le tortura hasta el presente: un oscuro misterio se oculta en la mansión. No es ésta una historia de amor convencional, sino una obra clásica plena de valores y de integridad. Franco Zeffirelli acertó plenamente en la dirección de William Hurt (El doctor, Perdidos en el espacio), un actor de extraordinarias dotes dramáticas.

5/10
Mala fama

1994 | Grosse fatigue

Michel Blanc, un conocido actor, ve cómo su vida se trastoca por la llegada de un doble que intenta suplantar su identidad: personas que le acusan de cosas que no ha hecho, gente que lo odia sin motivo aparente... Su fama se convierte en una pesadilla que le impide llevar una rutina normal.  Comedia francesa que obtuvo el premio al mejor guion en Cannes. Original historia en la que unos actores franceses hacen de ellos mismos.   

5/10
El jardín de cemento

1993 | The Cement Garden

Cuando la madre de cuatro jóvencitos –dos chicos y dos chicas– muere, éstos deciden enterrarla en el sotano, bajo un bloque de cemento. Seguirán viviendo en la casa familiar como si no hubiera pasado nada, para que no les obliguen a separarse. Pero la falta de un modelo adulto pronto se empezará a notar... Tercera película como director del actor Andrew Birkin, quien también escribe el guión basado en la novela homónima de su compatriota Ian McEwan. Se trata de un film tristón y opresivo, que incide explicitamente en el tema principal de la novela: el ambiente insano generado en la casa –incesto incluido– cuando los impulsos sexuales hacen acto de presencia y no hay un referente adulto para poner freno a la inmoralidad. Protagoniza Charlotte Gainsbourg, sobrina del director y que gusta de interpretar papeles arriesgados.

4/10
El sol también sale de noche

1990 | Il sole anche di notte

Adaptación de un relato de Leo Tolstoy, sobre un joven que desengañado de la vida en la corte del rey de Nápoles y la fragilidad del amor humano, se retira a un convento con deseo de ser monje. Pero se extiende su fama de milagrero, al tiempo que más de una mujer acude al lugar buscando seducirle. Los hermanos Paolo Taviani y Vittorio Taviani, con la inestimable ayuda de Tonino Guerra, entregan una película con empaque, de tempo deliberadamente lento, y algo ambigua en relación a los encantos del mundo y los de la vida ascética.

5/10
Palabras y música

1984 | Paroles et musique

Margaux es una mujer inquieta que busca nuevos talentos para la música, con la idea de hacerlos triunfar. Recientemente ha sido abandonada por su marido y tiene dos hijos. Pronto se cruzan en su camino Michel y Jeremy, dos amigos que aman la música y cuyo mayor deseo sería convertirse en cantantes de renombre. Pero Jeremy cae hechizado por Margaux y empiza a descuidar a Michel y su sueño. Film romántico que se deja ver, pero no vuela demasiado alto. Atrae la actriz protagonista Catherine Deneuve (Los paraguas de Cherburgo), no así su enamorado, un siempre poco expresivo Christopher Lambert. Dirige Elie Chouraqui (Las flores de Harrison).

4/10

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