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Entrevistas

“Cada vez más las ideologías defienden dogmas, y sólo dejan hueco para una verdad”

Entrevista con Luc Dardenne, director de “El joven Ahmed”

Sólo ocho realizadores han ganado dos veces la Palma de Oro en Cannes, el galardón más prestigioso del circuito de festivales. Vivos quedan Francis Ford Coppola, Bille August, Emir Kusturica, Michael Haneke, Ken Loach y los hermanos Dardenne. Tenía concedida una entrevista con estos dos últimos, pero desgraciadamente Jean-Pierre ha tenido un problema personal, por lo que ha dejado solo a Luc, de quien pocas veces se separa.

3Resulta bastante ilustrativo charlar con él acerca de El joven Ahmed, película por la que han logrado en el certamen galo el reconocimiento a la mejor realización. Habla del origen del terrorismo islámico a través de un adolescente al que un imán le ha metido en la cabeza ideas radicales, hasta el punto de que se rebela contra Inès, la profesora que le ayudó a superar la dislexia, porque enseña el árabe moderno, en lugar de circunscribirse al que se puede leer en el Coran.

Llevaban dos películas con actrices francesas adultas de primera fila, Adèle Haenel, en La chica desconocida, y Marion Cotillard, en Dos días, una noche. ¿Por qué han vuelto a recurrir como protagonista a un menor, como en Rosetta y El niño de la bicicleta?

Representa la esperanza. La pregunta que se plantea es si puede salir de esto. Nuestra idea era rodar algo optimista. Si no hubiéramos escogido a un niño como protagonista, no habría posibilidad de que cambiara. Empezamos imaginando a un fanático religioso adulto, pero el espectador tendría la sensación de que jamás recularía. Por norma general, ningún terrorista pide nunca perdón y ninguno dice que se ha equivocado. No ocurre lo mismo con un personaje que está dejando atrás la infancia, al que le seduce formar parte de algo mucho más grande que él. Por eso, se deja influir por el imán, pese a seguir siendo muy joven, de hecho parece un chaval patoso, necesitado de su madre.

Hacer creíble esta historia supone conocer el submundo del yihadismo, siempre complejo de retratar. ¿Se han documentado mucho para esta película?

Hemos recurrido a asesores que nos ayudaron un montón. Durante el rodaje contratamos a un profesor islámico que nos asesoró sobre los rezos, las abluciones y todos los detalles, para que fueran correctos. Cuando preparábamos el film, nos fue muy útil un policía de proximidad de origen argelino, que conocía a muchas familias donde se había radicalizado alguno de sus miembros. Mientras escribíamos el guion hablamos con jóvenes educadores, y también con jueces especializados en la infancia, psicólogos, y otros profesionales que hablan mucho con los jóvenes. Nos informamos muy bien de cómo funciona una granja, que tiene gran importancia en la trama. Esto parece una nimiedad, pero somos urbanitas, no conocíamos nada de vacas, burros y demás [risas].

7La película no parece una crítica a la religión, sino al peligro del extremismo. ¿Cree que uno de sus grandes aciertos es que muestra que los musulmanes normales tienen miedo a los musulmanes radicales?

Exacto. Hicimos muchos preestrenos del film en Bélgica. También hemos recorrido escuelas, y hemos comprobado que los musulmanes se sienten identificados con los personajes de la película que profesan su religión pero son pacíficos. Si la profesora contra la que se rebela el protagonista, la señora Inès, no fuera mahometana, el film no funcionaría. Representa al islam tolerante, al islam de la luz. Evita un debate sobre si la película pudiera estar en contra de los musulmanes. No es nuestra intención.

Existen muchas razones por las que un joven se vuelve fanático, pero eso ya está contado. Nosotros queríamos tomarnos en serio a la religión y contar cómo llega esta radicalización a una familia normal, sin problemas de dinero, pero impura desde el punto de vista del islam radicalizado.

El fanatismo actual puede provenir de la religión, sí, pero también de otros ámbitos. Cada vez más las ideologías defienden dogmas, y sólo dejan hueco para una verdad.

Todos los actores están bien escogidos, sobre todo los dos muchachos protagonistas. ¿Cómo fue el proceso de casting?

Los jovencísimos Idir Ben Addi, que encarna a Ahmed, y Victoria Bluck, que da vida a una chica a la que conoce en la granja, no son profesionales, nunca habían trabajado en el cine. Para escoger a nuestro Ahmed, entrevistamos a unos ciento cincuenta aspirantes, y para Louise, a unas cien. Les filmábamos, y les hacíamos volver una y otra vez hasta que nos decidimos. Nos encantaba Addi, que demostró un enorme talento desde el principio, y tiene rasgos que muestran su ascendencia árabe. Tuvimos suerte de que los padres se hubieran leído el guion, y de que no estuvieran en contra de que su hijo interpretara a su personaje, teníamos miedo de que no quisieran verle como fanático religioso en la pantalla. Nos dijeron que les había parecido una historia bonita que había que contar. Idir –de doce años– dijo que su personaje tenía partes malas, pero que quería defender las buenas. Ensayamos mucho con él. También con Victoria, de catorce, que incluso se fue a trabajar a la granja para que pareciera creíble que su personaje perteneciera a ese lugar. Preparamos el film durante mes y medio, antes de empezar a rodar.

También se aborda la incomunicación de los fanáticos. ¿Por qué el personaje está cerrado a escuchar la opinión de los personajes que tratan de sacarle de su obcecación?

Queríamos que esa mente cerrada se reflejara en la mirada. Situábamos la cámara muy a menudo por encima de sus ojos, para que el espectador no consiga verlos. Muchas veces, le filmamos de lado. Se tiene la sensación de que está encerrado en sí mismo, y de que resulta bastante difícil conectar con él. Él siempre va deprisa, por lo que su madre no consigue hablarle. La primera escena le muestra entrando en el baño a toda velocidad, por lo que resulta complicado mantener cualquier conversación con él.

Su película parece abogar por la alianza de las instituciones públicas con la iniciativa privada. ¿Cree que ante las emergencias tienen que ponerse todos de acuerdo para resolver la situación como sea?1 Ahmed

Hemos visto casos en Bélgica en los que ha ocurrido esto. Sin embargo, en la realidad no resulta habitual.

6¿Qué otros directores sociales europeos sigue?

Mi hermano y yo tenemos un especial interés en seguir a realizadores que retratan a los mismos personajes desfavorecidos que nosotros, por ejemplo admiramos el cine de Ken Loach y Mike Leigh. No he visto todavía Los miserables, de Ladj Ly, debido a que estoy inmerso la promoción de El joven Ahmed, pero estoy deseando hacerlo; de hecho será lo primero que haga cuando vuelva a casa.

Trato de no circunscribirme sólo a producciones de Europa cuando veo cine. Aunque por lo que yo sé no se ha estrenado en España, recomiendo el film Da xiang xi di er zuo (Un elefante todavía sentado), de Hu Bo, un realizador chino. Dura cuatro horas, pero muestra muy bien la vida de cuatro habitantes de una gran ciudad. Por supuesto, la gran película social de este año ha sido Parásitos, de Bong Joon-ho, que viene de Corea.

¿Cómo trabajan los hermanos Dardenne entre dos?

Siempre estamos juntos. Ahora estoy solo porque mi hermano ha tenido un problema personal, pero me encanta pasar tiempo con él. En el cine, todo lo hacemos en conjunto, salvo el guion. Después de que hayamos trazado entre los dos el esquema, yo me lo llevo para trabajar en los diálogos. Y eso lo hago en solitario, salvo porque hablo mucho con él por teléfono, sobre todo cuando pienso que se debe cambiar alguna cosa.

Tengo que decir que siempre remamos en la misma dirección. Partimos de que tenemos la misma película en mente. No es que uno quiera hacer una película negra y el otro una gris. Lo que pasa es que a veces discrepamos sobre qué hacer con una determinada escena. Al final tomamos una decisión, y luego analizamos juntos el resultado.

¿Qué tema tratará en su próximo film?

Nos inquietan numerosos asuntos de nuestro alrededor, por lo que no hemos conseguido decidirnos todavía. Estamos debatiendo rodar un film sobre la inmigración. Queremos rodar en diferentes países, por ejemplo sobre un personaje que recorre diferentes territorios hasta llegar a Bélgica. Aún no hemos decidido si volveremos a recurrir a personajes adultos o no. A principios de año, se estrena El joven Ahmed en dos países más, y tenemos pensado acudir a ellos para promocionarla. Cuando terminemos nos pondremos manos a la obra con otra cinta. Hasta que no damos por cerrado uno de nuestros trabajos no empezamos en serio con el siguiente.

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