Entrevista con Albert Pintó, director de “Malasaña 32”
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“Quienes recuerden los 70 sentirán a los personajes más cercanos”

Entrevista con Albert Pintó, director de “Malasaña 32”

La entrevista más terrorífica de mi carrera profesional. Los responsables de la promoción de “Malasaña 32” me citan a las ocho y pico de la mañana –un día en el que ha bajado de forma alarmante la temperatura– en el Edificio Montano, cerca de donde supuestamente transcurre la película, que sigue el periplo de una familia que en 1976 abandona su pueblo para instalarse en un piso en el que ocurren fenómenos extraños. Entro en el portal, muerto de frío, para descubrir que aún no ha llegado nadie, en los buzones está mi nombre, como si fuera vecino del lugar, y en el suelo me fijo en unas notas escritas por Clara, un personaje un tanto espeluznantes del film.

Buzones Malasana 32Al final, aparecen los de la distribuidora, que me envían a un oscuro pasillo, tras el que espero que aparezca algún espíritu sobrenatural. Pero no, por suerte desemboco en una sala en la que me espera el director,  Albert Pintó, que en el film muestra que conoce de sobra los mecanismos para asustar al espectador.

Ha pasado del humor negro de su ópera prima, Matar a Dios, a rodar un largometraje de terror. ¿Cómo se involucró en este proyecto?

Me llamó Ramón Campos porque necesitaban un realizador. Su productora, Bambú, tenía el proyecto a punto de caramelo. Confiaron en encargármelo a mí por mi trayectoria, de cortos de género y ciencia ficción, así que les encajaba. Me envió el guión y lo leí, y aquí estamos.

¿Malasaña 32 se basa en hechos reales?

Decimos que “se inspira”; es una expresión más precisa. Recopila un compendio de historias que han ocurrido en este barrio, que tiene mucha historia. Hicimos un refrito para que la película funcionara.

Va en la línea de cuentmalasana 32 40733 g6os clásicos de terror, que no necesitan de casquería para asustar. ¿Cuáles creen que han sido sus influencias?

A la hora de rodar el film no he seguido un modelo en concreto. Pero me considero un gran fan del terror. Llevo viendo películas de este género desde siempre. De alguna manera, mezclas lo que has visto, filtrado por ti. No hemos intentado hacer una versión española de Expediente Warren, pero he bebido mucho del cine de los 80 y 90 básicamente, y todo lo que he absorbido converge en esta cinta.

Siempre me he fijado en el cine de Stanley Kubrick y Roman Polanski, que no estaban especializados en terror, pero han rodado algunos títulos excelentes. También me fascina el cine oriental, como The Ring, de Hideo Nakata, o La maldición, de Takashi Shimizu.

¿Era importante que el guión tuviera algo de fondo?

No quería rodar una simple película de terror que vaya de un susto a otro. Me aburre ese tipo de cine porque llega un momento en que estoy esperando el próximo sobresalto y nada más, sin que me importe un pimiento lo que pasa en el medio. Me gusta más una historia que te atrape para que sin darse cuenta, el espectador empiece a angustiarse y sienta terror. Resulta imprescindible que cobren importancia los personajes.

Para que estos personajes sean cercanos y que el espectador sufra por ellos, ha tenido que reunir un buen reparto, que los haga creíbles, con alguna sorpresa.

Quería que fuera un reparto desconocido. Pienso que el género de terror funciona mejor cuando no conoces a los actores. Te sientes más desamparado con caras desconocidas. Además, se empatiza más con ellos, y resultan más veraces. La productora me permitió escoger a grandísimos intérpretes, que sin embargo no son muy famosos.

malasana 32 40733 g2El especialista en interpretar a monstruos Javier Botet ([Rec]) aparece en un papel inusual, como el administrador de la cinta.

Es un guiño. Los fans que reconozcan a Javier Botet pensarán que resulta chocante que aparezca de esta forma. Su aparición genera ya de por sí una atmósfera fantaterrorífica. Además, se merecía la oportunidad de tener un papel así, porque siempre está detrás de la máscara.

Describe la España de los 70 como un período oscuro.

No queríamos entrar mucho en el contexto de la España de la época, porque no teníamos interés en politizarla demasiado. En todo caso, crear un ‘background’ en el que se movieran los personajes. Quienes recuerden la época, sentirán a los protagonistas más cercanos.

Pero también hay mucho espacio para la nostalgia.

Cogimos elementos españoles muy nuestros para hacer el terror. Olvidarse de los graneros americanos para escoger escenarios más familiares, con elementos de la infancia, como el Telesketch y las canicas.

¿Hubo alguna secuencia difícil de rodar?

El clímax final es complejo, y dispusimos de poco tiempo para que todo encajara.

¿Si hubiera una buena respuesta del público habrá secuelas? ¿Tiene nuevos proyectos?

He hablado con la productora de ambientar continuaciones en otras épocas. Consistiría en seguir lo que ocurre en el inmueble por ejemplo en los años 80. Estoy hablando con Bambú para seguir rodando otras películas de género, quizás de exorcismos, pero por el momento estoy muy concentrado en la promoción de Malasaña 32.

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