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Entrevistas

Fabricantes de sueños

El tándem formado por Ron Clements y John Musker -a la izquierda de la imagen- ha vuelto a poner en marcha la máquina de crear sueños. Después de ser los directores de grandes películas de la factoría Disney como La sirenita y Aladdin, vuelven a la carga con Tiana y el sapo, un título moderno con todo el sabor de los grandes clásicos.

Fabricantes de sueños

En pleno apogeo del cine digital, ¿cómo surge la vuelta a la animación tradicional?

Ron Clements: Todas las películas en las que hemos trabajado, como La sirenita o Hércules, siempre se han animado de manera tradicional. Nos daba pena que Disney perdiera la animación manual. Entonces llegó John Lasseter que aunque es el jefe de Pixar, que triunfa con la animación digital, es un gran defensor de la tradicional. Hace cuatro años vino a Disney y le propusimos la idea de volver a los clásicos, a los musicales, a los dibujos hechos a mano, y le encantó la idea. Apoyó desde el principio el proyecto.

La película no se basa en el cuento clásico de los hermanos Grimm sino en una versión moderna de Ed Baker. ¿Cómo fue la adaptación?

John Musker: Disney compró los derechos del cuento hace ya unos años. Tanto Disney como Pixar llevaban tiempo haciendo versiones de este relato y del de los hermanos Grimm. Pixar ya lo había desarrollado en Nueva Orleáns porque es la ciudad favorita de John Lasseter y cuando llegó a Disney nos dijo que echáramos un vistazo a ambas propuestas. La de Pixar y la de Disney, que era más tipo Shrek. Nos gustó más la versión de Nueva Orleáns pero luego le añadimos el toque de la princesa negra y los personajes como el doctor Facilier, Mamá Odie, Ray, etc. Mamá Odie suponía también un giro al hada madrina de toda la vida, porque es una señora de 200 años que vive en un pantano y hace vudú del bueno.

¿Cómo llevan la evolución de la animación digital?

J.M.: Yo no lo veo como una competición. Yo creo que ambos mundos podemos convivir de manera pacífica. Está claro que el 3D nos encanta, que lo está cambiando todo. Nos encantan películas como Toy Story o Los increíbles. Pero es importante que se siga manteniendo la animación tradicional como otra herramienta más. Es interesante que haya variedad. Y ahora hay tantas películas hechas por ordenador, que parece que la novedad es hacer una en 2D. Muchos niños no habrán visto una película como ésta en el cine. Esto puede enriquecerlos y atraer un nuevo público. Aunque a los niños les guste el cine digital, ellos se sienten más cercanos al dibujo, porque es algo innato en los más pequeños, que siempre están pintando.

Además de que Nueva Orleáns es la ciudad preferida de John Lasseter, ¿su elección tuvo que ver con la devastación provocada por el huracán Katrina?

R.C.: John Lasseter eligió Nueva Orleáns antes del paso del Katrina, pero cuando nos pusimos a trabajar en el proyecto ya había pasado. John nos dijo que teníamos que visitar Nueva Orleáns antes de comenzar, que era una ciudad única que había que conocer. Así que estuvimos una semana allí antes de empezar a escribir el guión y pasamos un día con una sacerdotisa de vudú, visitamos el pantano, el cementerio, el barrio francés, el carnaval, etc. También vimos la devastación provocada por el Katrina. Es una ciudad que tiene mucho espíritu, una magia muy especial. Nos pareció que esta película podría celebrar este espíritu de Nueva Orleáns y si podía ayudar a recuperar el turismo y las visitas de la gente con esto, pues mejor que mejor

¿Qué opinan del resultado en taquilla de la película?

J.M: Nos acabamos de enterar de que en Francia ha superado a Avatar así que estamos encantados. En Europa está yendo muy bien y en Estados Unidos también. La semana que viene vamos a Japón y esperamos que allí la acogida sea buena igualmente.

¿Sus próximos proyectos serán también de animación tradicional?

R.C.: Tenemos varios proyectos de los que todavía no podemos hablar mucho. Lo que sí sabemos es que van a ser de animación manual. Puedo decir que ahora estamos desarrollando una nueva película de Winnie the Pooh basada en los primeros dibujos que hubo. El año que viene habrá un cuento de hadas nuevo sobre el relato de Rapunzel.

Han citado Japón, quizás sean los japoneses los que han mantenido viva la llama de la animación tradicional.

J.M.: Hayao Miyazaki es una referencia, por supuesto. Es como el Steven Spielberg japonés. Vimos Ponyo en el acantilado y alucinamos con el montaje, escenarios, etc. Este tipo de películas son una inspiración como los clásicos de Disney y los grandes musicales de MGM como Cantando bajo la lluvia.

R.C.: En esta película en concreto, la inspiración ha venido por Bambi para el tema de los pantanos y por La dama y el vagabundo para crear las casas, el barrio francés. Buscábamos un look un poco impresionista.

Han hechos seis películas juntos. ¿Cómo se dividen el trabajo?

J.M.: Llevamos casi tantos años trabajando juntos como los que yo llevo casado. De eso hace 30 años y con él llevo trabajando 25. El guión lo escribimos juntos en un proceso muy colaborativo. También escogemos juntos a los actores que van a poner voz a los personajes y revisamos los storyboards. Lo que hacemos por separado es dirigir. Seguimos el proceso tradicional de Disney que se impuso hace muchos años cuando había directores de secuencias. Nos dividimos las secuencias y cada uno hace la suya. Las canciones también nos las dividimos.

R.C.: Llegamos a pelearnos por las canciones porque es la parte más divertida de rodar.

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