El australiano Phillip Noyce se dio a conocer con su inquietante thriller "Calma total". Los chicos de Hollywood se fijaron en él, y le encargaron dos títulos del agente Jack Ryan, "Juego de patriotas" y "Peligro inminente". Su frescura pareció diluirse en filmes algo convencionales como "El santo" y "El coleccionista de huesos". Con un film más arriesgado como "El americano impasible" demuestra seguir en plena forma.
Este proyecto nace de una visita que usted realizó a Vietnam en 1995. Por casualidad encontró la novela de Graham Greene y decidió convertirla en película. ¿Qué hacía en Vietnam exactamente?
Quería investigar la posibilidad de hacer una película sobre una banda de la OSS americana llamada “El equipo de los siervos”, que entraron en el país con paracaídas en 1945 para equipar con armas y adiestrar al líder local Ho Chi Min en su lucha contra los japoneses. Este grupo estaba allí con sus aliados vietnamitas conmemorando los 50 años de esa actuación. Estuve con ellos en el campamento y entonces encontré el libro.
Esa historia sobre la que investigaba era una intervención heroica de los americanos en la II Guerra Mundial. En El americano impasible hay una visión más crítica del intervencionismo de EE.UU. Algo brusco el cambio…
Hay que recordar el momento histórico de la novela. Entonces los chinos habían empujado a los americanos casi hasta el mar, en Corea. El tipo de comunismo que practicaba Stalin en ese momento era muy cruel y la mitad de Europa del Este estaba ocupada por él. Y Ho Chi Min había decidido aliarse con los comunistas para apoyar su guerra de la independiencia. Aquello cegó a los americanos. Es como si fuera una cacería de gente vestida de rojo y Ho Chi Min se hubiera puesto un vestido rojo y dijera “venid a matarme”. Aunque también es culpa de los americanos por no intentar comprender un tema tan complejo como la situación de Vietnam.
De alguna forma esto tiene relación con los acontecimientos actuales de la intervención de Estados Unidos en Irak.
Sí, se podría decir que los americanos han hecho esta guerra para promocionar la película (risas). Esto dice mucho a favor de Greene, que escribió sobre la política americana de intervenir en el extranjero y su ceguera, algo que sigue ocurriendo 50 años después. Yo siempre supe que este tema iba más allá de lo que hay en la película, en el sentido de que la cuestión clave en estos últimos 50 años ha sido el uso y abuso del poder político del país más poderoso del mundo, y seguirá siendo así hasta que Estados Unidos se convierta en el segundo poder, detrás de China.
El personaje de Pyle es una mezcla de inocencia, dramatismo y torpeza. ¿Encarna de alguna manera la diplomacia de EE.UU?
De hecho, Pyle fue imaginado por Greene como símbolo de aquello.
¿Piensa que EE.UU tiene esa dificultad que muestra la película a la hora de manejar su responsabilidad como primera potencia mundial?
En realidad no sé si los demás lo haríamos mejor que ellos, pero lo cierto es que Estados Unidos siente esta responsabilidad. Siempre es más fácil criticar desde fuera. Como dice el vietnamita a Fowler en la película: “Antes o después hay que tomar partido si quieres seguir siendo humano”.
Respecto a la adaptación de la novela original, es muy fiel, pero deja de lado toda la parte, muy de Greene, en que se habla del catolicismo, la existencia de Dios e incluso el apuntado tema del divorcio.
Creo que en la película esos temas están sugeridos. Aunque es verdad que la carga de culpabilidad que siente Pyle al final de la novela, está un poco atenuada en la película. Al final, el personaje de Michael Caine es el de alguien que sabe que ha pecado, pero que no va a sufrir demasiado por ello. En la novela su sufrimiento está más acentuado.
Por otra parte Michael Caine y yo somos protestantes y pensamos que se puede tener el cielo en la tierra; y los católicos creen que hay esperar a la otra vida. Hay que contar con la perspectiva del director.
En la novela hay cierto cinismo en el hecho de que Fowler deja que sea Dios quien salve o no a Pyle…
No es tan facil transmitir las convicciones morales del Fowler de la novela, porque en ésta se utiliza la narración en primera persona, mientras que en la película hay que tener en cuenta otros factores. De todos modos, también en la película Fowler da una salida a Pyle cuando le dice que “si va a llegar tarde, se dirija a su casa”…
¿Qué opina de la versión que dirigió Joseph L. Mankiewicz?
Muy bella. Era muy bella hasta los 15 minutos finales, en que se cambia por completo el sentido original de la novela.
