Tiene cara maliciosa, y siempre está pronto para las bromas. Este escocés de 38 años, acaba de dar vida a uno de los personajes claves en los x-men: el rondador nocturno. Antes Alan Cumming ha participado en adaptaciones literarias varias: William Shakespeare (Titus), Charles Dickens (Nicholas Nickleby), Janes Austen (Emma); ha intervenido en pelis de espías muy diferentes (Goldeneye, con 007, y en la saga Spy Kids). También se ha codeado con directores de la talla de Stanley Kubrick (Eyes Wide Shut).
Rondador Nocturno es de los personajes más importantes de la saga. Usted no es aficionado a las viñetas, ¿pero era consciente de su importancia?
No sabía que era tan amado por los fans. Me empecé a dar cuenta rápidamente, en cuanto empecé a documentarme en internet. Mi madre me mandó un montón de cosas y lo que entendí es que, junto con Lobezno, es uno de los más populares.
¿Y no había leido ningún cómic antes del rodaje?
Honestamente, confieso que no sabía nada de los X-Men antes de aceptar el papel. Sólo conocía cómics sobre la II Guerra Mundial, de aliados contra nazis. Yo crecí en el campo, en plena naturaleza, en un bosque y casi no llegaban cómics. Los descubrí más tarde, en los 70.
Una cosa que le interesó del cómic es que trata de los mutantes como personas marginadas. ¿Por qué ese interés? ¿Se siente al margen de la sociedad?
He vivido en muchos países, y poco en mi lugar natal, así que siempre me he sentido un poco así. En Hollywood no desentono, porque todo el mundo tiende a ser un poco marginal.
¿Fue un rodaje complejo por los efectos especiales?
La teletransportación de mi personaje hacía que rodara muchas veces lo mismo, primero de un lado y luego del otro, en tomas que luego se montaban juntas. Era un poco rollo rodar así, porque siempre hacía lo mismo. La cola de diablillo del personaje fue un elemento complicado. Tenía 3 modelos: una muy rígida, una de goma que se movía para todas partes y una lisa. La cola estaba sujeta con un arnés, y a veces volaba y le daba un tortazo a alguien.
¿Está Hollywood lleno de mutantes?
Es un mundo extraño. Si vives todo el tiempo allí, no tienes otra experiencia vital
que no sea el cine. La gente en la calle sólo te habla de cine, aunque ellos mismos no tengan que ver con la industria. En realidad, sucede lo mismo que en otro pueblo, que viva del automóvil, por ejemplo: en ese caso sólo se hablaría de coches.
Su personaje es piadoso, vive en una iglesia, reza, e incluso tiene una conversación con Tormenta a propósito de la fe. Contrasta con una entrevista que le hizo Jennifer Jason Leigh hace 5 años, en que usted se declaraba ateo. ¿Cómo afronta un personaje con ideas diferentes a las suyas?¿Le enriquece?
Aunque no creo en Dios, entiendo el concepto de la fe. Sé que a mi personaje sus creencias le ayudan, y piensa que está haciéndole un favor a Tormenta en esa escena. Es parte del personaje. En cuanto a interpretar a alguien que no cree lo mismo que yo, pienso que es un desafío más grande, y mucho mejor que hacer de alguien más cercano. Pienso que eso es muy bueno para un actor.
De no haber interpretado a Rondador Nocturno, ¿qué otro personaje le hubiera
gustado ser?
Mi personaje me parece bastante fascinante, pero también me hubiera gustado hacer de Striker, que es más humano, o de Lobezno, porque tiene músculos y bebe cerveza. Pero encuentro que el mío es el más complejo.
¿Tras Spiderman, Daredevil, Hulk, qué opinión le merece el auge de las películas de superhéroes?
Una de las razones de la proliferación de películas basadas en cómics, es que el personaje lleva muchos años de rodaje ante el público, y ya está bastante definido.
Esto les viene bien en Hollywood, donde siempre están buscando historias buenas para filmar. Y por supuesto, la otra razón es que si una película tiene éxito, le siguen una proliferación de historias similares.
Mucha gente piensa que los cómics son para adolescentes, y que es malo que gusten a los adultos. ¿Cree que sólo se dirigen a quinceañeros?
No creo que sea malo que gusten a los adultos. Muchos de mis amigos son fanáticos
del cómic. Mezclan muy bien las historias evasivas con un poco de realidad. Es como una mezcla entre cuentos de hadas y explosiones. Los lectores descubren una parte de sí mismos que les gusta mucho. La evasión no es algo malo. Hay cosas peores.
Tras una película de grandes efectos especiales como ésta, ¿no le gustaría
hacer una película más humana?
Cuando estaba rodando X-Men me ofrecieron un pequeño proyecto en Escocia, y eso me hizo muchísima ilusión, porque estaba agotado y esperando algo así, en donde no me tenga que poner maquillaje. Era sobre un perro, pero se les acabó el dinero y se interrumpió la producción. Uno de mis próximos proyectos es una novela, y acabo de
terminar de rodar Spy Kids 3 D en la que hay mucha tecnología, y efectos especiales.
Ha hecho personajes basados en obras literarias de autores británicos, como William Shakespeare o Charles Dickens. ¿Se siente más cómodo en esos personajes, o con personajes de acción al estilo de los de Spy Kidso X-Men?
Lo que a mí me encanta es hacer un poco de todo, no prefiero ni una ni otra categoría.
Las razones para aceptar un proyecto siempre son diferentes. Puede que me interese el personaje, o que me apetezca ir a un sitio determinado a rodar, o por el dinero. Con las adaptaciones literarias hay un problema: que sus personajes son conocen desde hace tiempo por el público, que ha leído las obras donde aparecen.
