El director Barry Sonnenfeld nos recibió en Madrid con motivo del estreno en España de la tercera entrega de la saga Men in Black.
¿Cómo ha sido el reencuentro con el equipo artístico y técnico después de tantos años desde el estreno de Men in Black II?
Con respecto a los actores Will Smith y Tommy Lee Jones era para nosotros como si hubiera pasado un fin de semana, no diez años. Nos queremos mucho... El reto era que la introducción de Josh Brolin como el agente K de joven funcionara. Era necesario que hubiera química entre los protagonistas, porque si no el público nos hubiera odiado por no mantener todo el tiempo en pantalla a Tommy. Pero hemos comprobado que como Josh actúa tan bien junto a Will Smith, el espectador se olvida de que no está vendo a Tommy Lee Jones.
¿Y el aspecto técnico?
Bueno los técnicos han seguido siendo los mismos, tanto en la creación de extraterrestres como en el diseño de producción, con lo que visualmente hay una gran unidad entre las tres películas. De todas maneras, personalmente no m gusta crear todos los extraterrestres por ordenador, sino crear un ambiente por ordenador a escala más grande. Por ejemplo, la escena del Chrysler Building sí fue hecha en un 95% por ordenador, al igual que la del Yankee Stadium o la secuencia de Cabo Cañaveral.
¿Hay una presión especial por trabajar con una de las únicas estrellas afroamericanas de Hollywood, debido a la responsabilidad que tienen precisamente esas estrellas?
Yo pienso que Will Smith está al margen de la raza. No es un factor para él. Su presión es triunfar como persona, como padre, como esposo, como hombre de negocios, etc. Yo al menos nunca pienso en él como un actor afroamericano.
Cada vez se hacen más películas de acción en clave de humor. ¿Puede ser este un factor del éxito de Men in Black III y de las dos entregas anteriores?
Pues está claro que sí. Un ejemplo es lo que ha hecho Robert Downey Jr. con Iron Man. Gracias a su humorístico personaje de Tony Stark el éxito de las películas ha sido mucho mayor. Lo que me preocupa es que a veces el humor puede convertirse en un enemigo, porque si se hace demasiada comedia en una película de acción o aventuras o si los actores no se toman muy en serio a los personajes, cuando llega un momento de peligro, una amenaza, etc., los espectadores tampoco se creerán esa situación. Por otro lado, en una película como Men in Black III si hay demasiada acción quizá quede todo excesivamente serio. Por eso hay que guardar un equilibrio difícil. Creo que en eso no acertamos con Men in Black 2, porque nos centramos mucho en la comedia y poco en los villanos y los momentos peligrosos.
Usted empezó como director de fotografía en Sangre fácil, de los hermanos Coen. ¿Qué importancia le da ahora a esa faceta visual de una película? ¿Está muy encima de quienes se ocupan de ese campo en sus películas?
Mi manera de dirigir es muy visual. Utilizo lentes de gran angular y eso es una forma de invitar a los espectadores a estar con los actores. Hay directores como Michael Mann, Ridley Scott o Tony Scott que utilizan las lentes telescópicas de largo alcance. Esto crea como una distancia emocional entre el espectador y la pantalla. A mí me gusta lo contrario que el espectador sienta que está en la habitación con los actores. Y con las tres dimensiones sucede más aún. Y, modestia aparte, creo que en esta película se puede ver el mejor uso que se ha hecho del 3D hasta el momento (ja, ja).
Cuando cambie de director de fotografía a ser director de películas tuve que soltar las riendas de esa faceta. Pero, dicho esto, sigo haciendo el diseño de todos los planos, del plan del rodaje, del storyboard, etc., aunque no me meto para nada en la labor ajena de la iluminación, fotografías u otro tipo de decisiones técnicas.
¿Tras diez años desde la segunda parte, qué ofrecen en esta tercera parte para enganchar a los nuevos espectadores?
Aunque hayan pasado diez años, pensamos que hasta los niños más pequeños conocen a los Hombres de negro, porque los han visto de televisión, en DVD, etc., por lo que no estábamos muy preocupados por la novedad. Además para enganchar a los jóvenes no pretendo hacer grandes películas de acción, al estilo Transformers. No es mi fuerte. Más bien puedo ofrecer el concepto de que los alienígenas están entre nosotros, las relaciones entre los agentes, etc. Yo me concentro principalmente en esas cuestiones más que hacer parafernalia. Y también en esta película hay un final muy profundo emotivamente hablando.
En los últimos tiempos parece más volcado en la producción o dirección de series de televisión. ¿Qué piensa de la industria del cine en la actualidad? ¿Está en crisis? ¿No hay buenos guiones? ¿No le atrae tanto?
Para mí es un buen equilibrio trabajar en los dos medios. Todo ha cambiado mucho. Ahora las pantallas de televisión de los hogares son fabulosas por lo que se pueden rodar películas para la televisión como si fueran para el cine. Antes había que hacer primeros planos y ahora no. Y sobre todo en televisión todo se decide y se hace muy rápido. Te llaman, haces el piloto y al final haces la serie en cuatro meses. En el cine todo es muy lento. He tardado dos años y medio en hacer Men in Black III. También los guiones que se escriben para la televisión han mejorado una barbaridad, de manera que estoy tan orgulloso de lo que hago para televisión como de cualquiera de las películas que he dirigido.
