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Biografía

Josh Brolin

Josh Brolin

52 años

Josh Brolin

Nació el 12 de Febrero de 1968 en Los Angeles, California, EE.UU.

Triunfador a los cuarenta

18 Febrero 2009

Es capaz de encarnar los papeles más variados, desde un policía corrupto hasta el mismísimo presidente de los Estados Unidos. Después de una larga trayectoria, a los 40 años le ha llegado el reconocimiento, tras encadenar papeles memorables en películas de gran calidad. De la noche a la mañana, Josh Brolin se ha convertido en el actor de mayor proyección del momento.

Nacido el 12 de febrero de 1968, en Los Ángeles (California), Josh J. Brolin fue el primer hijo del famoso actor James Brolin, y de Jane Cameron Agee, aspirante a actriz de la Fox, a la que éste había conocido durante el rodaje de un episodio de la serie Batman (1966). Al parecer el nombre del chico proviene de Josh Randall, personaje interpretado por Steve McQueen en la serie Wanted: Dead or Alive. Tuvo una infancia de lo más feliz en el rancho de sus padres, hasta el traumático divorcio de éstos, que nunca logró superar del todo. El actor se manifestaba totalmente en contra del estilo de vida de las estrellas de Hollywood, porque culpa de la desintegración de su familia al hecho de que sus progenitores fueran actores. Posteriormente, el padre se unió a Barbra Streisand, que se convirtió en la madrastra de Josh.

Debutó en el cine a los 17 años como Brand, el más mayor de los protagonistas de Los Goonies, un grupo de chicos que encuentran casualmente el mapa de un tesoro y parten en su busca. El film –basado en una historia de Steven Spielberg– obtuvo un gran éxito de taquilla. Desde Los Goonies, la carrera de Brolin ha sido atípica. La cinta juvenil Trashin’, donde interpretaba a un chico apasionado del monopatín fracasó estrepitosamente, y a partir de ese momento el chico fue relegado a la televisión, con pequeñas apariciones en series como Autopista hacia el cielo, Jóvenes policías o Private Eye. Al final se convirtió en uno de los protagonistas de Jóvenes jinetes, serie ambientada en el lejano Oeste, sobre los mensajeros del Pony Express. En la serie llegó a aparecer la actriz Alice Adair (Superdetective en Hollywood II), con la que Brolin había contraído matrimonio y tuvo dos hijos. A los cuatro años de pasar por el altar se divorciaron, y Brolin permanece unido a la también actriz Diane Lane.

El actor le ha dedicado mucho tiempo al teatro, sobre todo al festival de VeVa Theatre, en Nueva York. Para ese certamen interpretó y dirigió numerosas obras. También protagonizó “True West”, en Broadway, junto a Sam Shepard. En el cine sólo le ofrecían papeles secundarios en películas de lo más variopinto, como Flirteando con el desastre, La sombra de la noche, Mimic y El hombre sin sombra. Pero no acababan de llenarle, sobre todo porque algunas acababan convirtiéndose en un auténtico desastre, por lo que Brolin decidió replantearse su profesión. Harto de tener que aceptar papeles ‘alimenticios’, vendió la mansión familiar. Con el dinero que obtuvo en esta operación, se convirtió en inversor bursátil, lo que le permitió cierta holgura económica. A partir de entonces, al no estar necesitado de dinero, escoge con cuentagotas los filmes en los que se involucra, en busca de oportunidades que realmente merezcan la pena. Empieza a darle un giro a su carrera cuando consigue que Woody Allen se fije en él para interpretar a uno de los personajes de Melinda y Melinda.

2007 fue el mejor año en la vida artística de Josh Brolin. Empezó interpretando a un doctor del bando de los malvados en Planet Terror, aportación de Robert Rodríguez al díptico Grindhouse. A continuación se puso a las órdenes de los hermanos Coen, donde era un tipo que casualmente encuentra a un muerto con un maletín lleno de dinero, por lo que decide huir con el dinero, a pesar de que un implacable asesino le persigue. Brolin salió airoso del reto, pues su personaje tenía tanto peso en la trama (o más) que los de Javier Bardem y Tommy Lee Jones, que por aquel entonces le superaban ampliamente en prestigio y popularidad. Ese mismo año le dio tiempo a interpretar a un poli poco dispuesto a colaborar con el protagonista –nuevamente Tommy Lee Jones–, que investigaba el asesinato de su hijo, soldado que había regresado de Irak, en el film En el valle de Elah. También en 2007 tuvo tiempo de brillar como secundario con su papel de policía corrupto, en American Gangster.

Después de su fulgurante consagración en tan breve espacio de tiempo, era difícil que Josh Brolin respondiera a las expectativas que había desatado. Sin embargo, mantuvo el listón bien alto en 2008 con dos personajes reales del mundo de la política, uno de ellos el mismísimo presidente George W. Bush, aún en el cargo cuando se rodó W., drama biográfico dirigido por Oliver Stone. Brolin logró dar muchos matices al personaje, al que llegaba incluso a recordar físicamente en muchos momentos. El otro político ha sido Dan White, rival del concejal homosexual protagonista de Mi nombre es Harvey Milk. Fichado por Woody Allen para protagonizar un film junto al mismísimo Anthony Hopkins, Brolin también encabeza el reparto de Jonah Hex, adaptación de un cómic del oeste.

Filmografía
Vengadores: Endgame

2019 | Avengers: Endgame

Vengadores: Infinity War tuvo el acierto de concluir con un álgido final que dejaba al espectador compungido y con el corazón en un puño, al observar cómo Thanos lograba reunir las seis gemas del poder, que colocadas en su guantelete y con un chasquido de dedos daba lugar a una tragedia de proporciones planetarias, la desaparición de la mitad de la población de la Tierra, entre ellos algunos de los más queridos superhéroes. El shock era comparable al que recorre de cabo a rabo la impactante serie The Leftovers: no querías creer que aquello pudiera ser verdad. Tras un arranque en que se nos aclara el destino dudoso de algunos de los Vengadores, y la inestimable nueva ayuda de la Capitana Marvel, pasan cinco años en que cada uno ha sobrellevado el gran drama a su manera. Hay quien ha logrado rehacer su vida, más o menos, otros ejercen de vigilantes superhéroes venidos a menos, y hasta uno se pasa todo el tiempo bebiendo cerveza y vegetando, viendo series en la tele (no, no se dice que sean las de Netflix, competencia de la inminente Disney+). El inesperado regreso de Ant-Man, retenido en una trampa cuántica –no era consciente del tiempo transcurrido, para él sólo han sido cinco horas–, deviene en catalizador de un plan que básicamente consiste en viajar en el tiempo, a distintos momentos en que los Vengadores puedan recuperar las seis gemas y así, cambiado el pasado, cambiará el futuro. Aunque hay que andarse con mucho ojo, para no revolver mucho el tiempo y dar pie a peligrosas paradojas temporales, y persuadir a unos y a otros para que vuelvan a formar un equipo. Los hermanos Anthony y Joe Russo vuelven a demostrar que se mueven como peces en el agua en el Universo Marvel, sus cuatro películas –dos del Capitán América, dos de los Vengadores– son de lo mejorcito que ha dado el subgénero de superhéroes. Aquí saben jugar con varias bazas de modo inteligente, sacando todo el partido a las tres horas de metraje. Funciona bien la nostalgia, el sentimiento agridulce por muertes, desapariciones, ausencias, el mantra de “pasar página” que no acaba de funcionar, ni siquiera para el optimista Capitán América; y hay acierto en el modo en que se idea cómo cada uno encara su vida tras la tragedia, y el subrayado de la importancia de trabajar en equipo, no estamos solos. El mecanismo que se idea para arreglar las cosas, viajar en el tiempo, no es el colmo de la originalidad, pero precisamente hasta se hace chanza con ello, incluso con citas de películas, la punta del iceberg de los momentos humorísticos que recorren el film, y que saben asomar cuando toca drama, heroísmo y sacrificio, sin que suenen absurdos o forzados, están perfectamente calzados. Y a partir de los viajes al pasado, se desarrollan varias subtramas, que dan cancha a los personajes, los lazos se estrechan, se sabe limar asperezas, aprender a confiar, etcétera, quizá en este film, frente a su precedente, hay menos sensación de que algunos personajes se limitan simplemente a aparecer (aunque, no nos engañemos, algún caso hay de éstos). Casi al estilo de El Señor de los Anillos, hay espacio para la épica de una gran batalla, y momentos de homenaje y reconocimiento a quien ha sabido dar la vida por el resto. Funciona bien el clímax de auténtica reunión de todos, o casi, y se dejan bien asentado que determinadas acciones y decisiones, aunque cuesten, son las que hacen que la vida valga verdaderamente la pena. El reparto multiestelar está muy bien, unas pocas pinceladas bastan para perfilar sus personales y colectivas encrucijadas, y el modo en que las afrontan; quizá sobresalen, porque tienen más espacio, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Liam Hemsworth, Karen Gillan, Paul Rudd y Jeremy Renner.

7/10
Vengadores: Infinity War

2018 | Avengers: Infinity War

Meritoria película en lo que supone de enorme desafío de desarrollo y producción, al reunir a la mayor constelación de superhéroes Marvel jamás vista, lo que incluye idear una trama que justifique y dé algo de lustre a la presencia de cada uno de ellos, cuadrar las agendas de los actores que los interpretan y manejar una parafernalia de efectos especiales que hace realidad el dicho circense “más difícil todavía”. Los hermanos Russo, Anthony y Joe, avezados en el mundo de los superhéroes con sus películas de Capitán América -Capitán América: El soldado de invierno es de lo mejor que se ha hecho en este terreno en los últimos años, si exceptuamos la trilogía del caballero oscuro de Christopher Nolan-, parten de un guión hipersimple, concebido por dos colaboradores habituales, Christopher Markus y Stephen McFeely. Cuando se produjo el Big Bang que dio origen al universo, seis gemas se desperdigaron por los cuatro puntos cardinales, dando lugar a la diversidad galáctica que se observa en el film, con nuestra vieja amiga la Tierra, planetas ocupados por personajes olímpicos al estilo Thor y guardianes de la galaxia más de andar por casa. Ante el riesgo de la extinción total, el poderoso Thanos intenta reunir las seis piedras para aplicar una evolución selectiva, y salvar, principio del mal menor, la mitad del universo. Pero los vengadores, divididos antaño, volverá a unir fuerzas con otros poderosos aliados para tratar de impedirlo. Espero hasta ahora no haber hecho “spoilers”, desde la distribuidora nos ruegan encarecidamente silencio, plis. ¿Será “spoiler” decir que la Viuda Negra luce pelo rubio? Uy, perdón, ya me callo. En fin sea como fuere, el esquema argumental de defender o reunir piedras, según el bando donde uno se encuentre, permite dar entrada a todos los personajes e ir avanzando a golpe de espectaculares enfrentamientos a mamporro limpio, la acción no puede faltar, aunque ello punteado con algún pasaje más dramático y con muchos chistes y juegos de palabras. Y así el lienzo poco a poco se amplía, pasamos de la lucha persona a persona, o grupo a grupo, a la que mantienen auténticos ejércitos. Todo esto podía estar bien, pero el film guarda sorpresas en su chistera, y verdaderamente el clímax y desenlace que no deja a la espera de la próxima entrega, resulta muy notable y poderoso. Como cabe imaginar, no es una película para destacar las interpretaciones. Los actores se pliegan a sus personajes, la mayoría es de suponer que no habrán tenido que trabajar muchos días, y sus trajes y los efectos habrán facilitado su ausencia en escenas donde en otros tiempos deberían haber estado presentes. La película, naturalmente, es lo que es, pura diversión, pero se arriesga a ir un poco más allá sin duda, en la concepción de su final.

6/10
The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

2018 | The Legacy of a Whitetail Deer Hunter

Sicario: El día del soldado

2018 | Sicario: Day of the Soldado

Contundente secuela de Sicario, film dirigido en 2015 por Denis Villeneuve en torno al mundo de la droga alrededor de la frontera entre Estados Unidos y México. Tres años después adopta este film idénticas hechuras que el anterior, aunque ahora incluyendo algún elemento novedoso, pues el detonante es esta vez la entrada de terroristas islámicos tomando la ruta de los espaldas mojadas, incursiones planificadas a su vez por diferentes cárteles mexicanos. En esas circunstancias, tras un atentado en territorio estadounidense, las altas esferas del gobierno echarán mano del experto soldado Matt Graver para organizar una guerra sucia contra los narcos, con total vía libre. Con ese fin Graver reclutará a expertos en ese tipo de operaciones, principalmente al mejor, Alejandro Gillick. De nuevo ofrece Sicario: El día del soldado una visión bastante desesperanzada de la lucha contra el crimen. Si hay algo que se saca en claro es que la violencia sólo genera a su vez más violencia y que los intereses son arbitrarios y cambiantes. La guerra sucia se mueve a todos los niveles y los hechos más detestables se llevan a cabo con la filosofía de que no es más que “trabajo”, algo útil tanto para unos como para otros. Cuando deja de serlo se cambia de opción. Tanto vale. Da igual las vidas que haya en juego. El director italiano Stefano Sollima (SubUrbia) es el encargado de transmitir ese tono frío y brutal que invade la lucha en la frontera mexicana. El ritmo es trepidante y se eluden hasta el mínimo los diálogos de despacho, lo cual no quieta que Sollima nos traslade de un lugar a otro para dar a la trama propiamente criminal una envergadura a gran escala. El guión esta cuidado también para que algunas de las tramas se entrecrucen convincentemente y obtengamos distintos puntos de vista de los sucesos y de las personas, no todas las órdenes son el camino correcto. Por lo demás la violencia es grande, con momentos potentes como los ataques en la carretera o el reclutamiento de sicarios por parte del cártel. El reparto es muy sólido, con unos magníficos Josh Brolin y Benicio del Toro que siempre mantienen una gran sobriedad de actos y palabras, y están muy bien acompañados por la jovencita Isabela Moner, muy veraz en su rol de hija de un narcotraficante. El film está dedicado a la memoria de Jóhann Jóhannsson, compositor del anterior film. Aquí la continuidad de la banda sonora es obvia, pues está compuesta por la también islandesa Hildur Guðnadóttir, quien compone un sonido tan potente y denso como las imágenes, al servicio de la historia.

7/10
Deadpool 2

2018 | Deadpool 2

Secuela de las andanzas del personaje más gamberro y políticamente incorrecto de la factoría Marvel, el superhéroe que se mofa cínicamente del modo en que encaran su profesión todos sus colegas dotados de poderes especiales y enfundados en mallas, él combate a los villanos de turno a su peculiar manera, y poniéndose en primerísimo lugar a sí mismo. De todos modos el enamorado Wade Wilson/Deadpool podría sentar cabeza, y formar una familia con su novia Vanessa. Sin embargo la desgracia llama a su puerta y Deadpool queda sumido en una profunda depresión, sólo piensa en morirse, pero tal deseo se le niega. Quizá lo que necesita es pensar un poco en los demás: así que Coloso le propone sumarse a los X-Men, y cuando tras diversas peripecias acaba en prisión, se le presenta la oportunidad de tutelar a un mutante adolescente, Puño de Fuego, gordito, resentido y lleno de ira. Como en el film original Deadpool, de nuevo resulta fundamental el guión cargado de bromas de Rhett Reese y Paul Wernick, al que se suma el propio actor protagonista, Ryan Reynolds. Conscientes de que el humor transgresor e iconoclasta, irónico con respecto a las convenciones de las películas de superhéroes y a sus intenciones primordialmente comerciales, ha sido celebrado por parte del público, exhausto ante la saturación del subgénero, se refuerzan las bromas y alusiones, con el protagonista dirigiéndose directamente al espectador. La paradoja consciente es que se utilizan para la trama esas mismas convenciones objeto de chanza, incluso permitiéndose dar la vuelta al argumento sin rubor, todo vale en el juego metacinematográfico, cabe proponer, y que cuele, cualquier “deus ex machina”. Sea como fuere, hay un buen puñado de gags tronchantes. No faltan de nuevo las frases zafias por su doble sentido, aunque en esta ocasión hay más contención, lo que se agradece. Sorprende la habilidad para fustigar la pederastia, haciendo al espectador cómplice de disfrutar del brutal castigo a los culpables de tan execrable crimen, y hasta se hace broma con la ideología de género –X-Force sería mucho más aceptable que el machista término X-Men–, y en la batidora de jugar a varias bandas no faltan una pareja lésbica de jóvenes mutantes, o las risas acerca de una suerte de atracción entre Deadpool y Coloso. Dirige la función David Leitch, conocido sobre todo como especialista y director de segunda unidad en películas de acción, y que hasta la fecha sólo había recibido crédito como director por la olvidable Atómica. Aquí se pliega a lo que demanda el film, humor servido con un ritmo razonable y una adecuada coreografía de las escenas de acción, con violentos desmembramientos, que evitan ser realistas.

6/10
Héroes en el infierno

2017 | Only the Brave

Eric Marsh es el jefe de una brigada municipal especializada en sofocar y minimizar incendios en las montañas de Arizona. Se trata de una veintena de hombres que demuestra coraje y conocimiento en su trabajo y Eric aspira a recibir un alto certificado del gobierno que les permita estar en la primera fila en situaciones graves. Se unirá al grupo Brendan, un ex yonqui que quiere asentar la cabeza tras ser padre de una niña. No le será fácil adecuarse al duro entrenamiento y a la convivencia con sus compañero. Potente drama basado en hechos reales dirigido por Joseph Kosinski, quien da un portazo así al género de ciencia ficción con el que se dio a conocer al gran público con trabajos interesantes como Tron Legacy y Oblivion. A partir de un artículo publicado en GQ, los guionistas Ken Nolan y Eric Warren Singer ofrecen una historia muy humana, bien dosificada, acerca de los hechos trágicos que acapararon las noticias estadounidenses, acaecidos en 2013 en los las colinas de Arizona. Héroes en el infierno podría haber caído en el tópico film simplón y patriotero (y más con ese título de manual), pero estamos ante una historia bien desarrollada que expone situaciones verosímiles sobre relaciones personales y crecimiento interior. La estructura se asimila al paradigma de las películas bélicas, en donde un grupo de compañeros comparten vida y trabajo de riesgo. Antes hay espacio para el necesario entrenamiento, duro y formativo, donde se asientan las bases del juego previo a las secuencias de acción, e incluso están presentes las novatadas, la férrea disciplina y la confianza en el mando. Con este enfoque el film recoge también convincentemente la camaradería entre todos ellos, de modo que nos hacemos cargo de la unión del equipo más allá de diferencias personales. Es imposible que se preste igual atención a todos los personajes, pero entre incendio e incendio el guión sabe detenerse en los conflictos de los más importantes, especialmente en Eric y Brendan, más parecidos de lo que parece. Aparte del correcto trabajo de Miles Teller, destaca sin duda la composición de Josh Brolin como el jefe de la brigada y la alta calidad de las escenas que comparte con su esposa Amanda, extraordinariamente encarnada por Jennifer Connelly. Con tacto cinematográfico, ese caballo herido transmite bella y metafóricamente sus pasados traumáticos y difíciles. Visualmente la película es estupenda y las escenas de incendios, aunque no sean especialmente espectaculares, son veraces y están rodadas con suficiente pericia para no perder ojo. El fuego, elemento vivo con quien incluso habla el protagonista, tiene una enorme presencia, siempre amenazante, traicionera, por mucho que haya sido sofocado anteriormente en multitud de ocasiones. La notable banda sonora de Joseph Trapanese (El gran showman) potencia magníficamente esa sensación.

6/10
¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
Sicario

2015 | Sicario

Verdaderamente no acabamos de hacernos cargo del modo en que el consumo y el tráfico de drogas destrozan vidas y conciencias de modo permanente y creciente. Sicario ahonda en esa dirección a través de Kate Macer, una dura agente del FBI, que hace de particular guía para el espectador en un descenso a los infiernos que es también el suyo. El guión del primerizo en estas lides Taylor Sheridan, más conocido como actor en series televisivas como Hijos de la anarquía, se demuestra muy inteligente. Porque la escena de arranque y presentación de Macer, en que está al mando de una operación de campo relacionada con los cárteles de la droga, la muestra tremendamente resolutiva, y a la vez somos testigos de un horror donde abundan los cadáveres de personas salvajemente torturadas. Por ello Macer será la escogida para representar a su bureau, en una operación encubierta de enorme envergadura y dudosa legalidad, para propinar un golpe importante al cártel de Sonora en México. Entre los participantes, además de soldados de élite, hay personajes de misteriosa identidad, como Matt, seguramente ligado a la CIA, y Alejandro, un asesor mexicano de pasado desconocido, pero que parece saber más que nadie acerca del modo de funcionar de las organizaciones criminales del narcotráfico. El canadiense Denis Villeneuve hace suya la historia, que encaja a la perfección en su filmografía, de personajes más o menos corrientes sometidos a situaciones límite, cuyo sentido moral es puesto duramente a prueba. Algunos han cruzado ya la línea, piensan pragmáticamente que el fin justifica los medios, que hay que optar por el mal menor; pero también pueden mediar motivos personales, la venganza pura y dura, o el gusto por sumergirse en el meollo de la acción. Si difícil puede resultar el cambio en quien se mueve con tan cínicos planteamientos y que ya ha hecho callo, la duda estriba en qué harán los que se estrenan incursionando en terreno tan fangoso. A tal respecto Josh Brolin y Benicio del Toro en el primer campo, Emily Blunt y Daniel Kaluuya en el segundo, son los actores principales, sobre todo ella, aunque también tengan su papel los secundarios, eficaces dando vida a funcionarios gubernamentales, y mafiosos y sus familias. Pero además de por sus temas, Villeneuve tiene justa fama de creador de atmósferas, aquí de tensión creciente, a medida que Macer y su compañero se van metiendo por partida doble –física y moralmente– en la boca del lobo narcotraficante. Su nueva colaboración con el director de fotografía Roger Deakins, el director artístico Patrice Vermette y el compositor musical Jóhann Jóhannsson tras Prisioneros se revela otra vez fructífera, he aquí un equipo conjuntado que funciona con la perfección de un preciso mecanismo de relojería.

7/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Puro vicio

2014 | Inherent Vice

Finales de los 60, en pleno auge de los hippies y la contracultura. El desaliñado detective privado adicto a la marihuana Larry "Doc" Sportello recibe la visita de su ex novia, Shasta, que le dejó abandonado para convertirse en una de las múltiples amantes de un promotor inmobiliario. Pero la esposa de éste también tiene un querido, y juntos han planeado hacerle pasar por loco o eliminarle para quedarse con su dinero, así que la chica le pide a Sportello que investigue el asunto... Hasta ahora nadie se había atrevido a llevar al cine ninguna novela del denso, estrambótico y paranoico Thomas Pynchon, y ha tenido que ser uno de los grandes del cine americano actual, Paul Thomas Anderson, el que ha dado el paso. Al igual que el texto en el que se basa, titulado en España "Vicio propio", cuenta con estructura, personajes y situaciones propios del género negro, pero en realidad se diría que se trata más bien de una descripción iconoclasta de la época del amor libre, el ácido y los porros sin ningún punto positivo, donde los ciudadanos huyen de una realidad terrible enganchándose o desenganchándose de las drogas o recurriendo a filosofías new-age de poco calado. Puro vicio está al nivel formal del cine de Anderson, y cuenta con intensas interpretaciones, especialmente por parte de Joaquin Phoenix, que se convierte en un memorable investigador, tan torpe como sucio; resulta llamativo el nivel de los secundarios, especialmente de Josh Brolin, como policía ‘brutote’, pero también de algunos actores con un rol muy secundario como Reese Witherspoon, Benicio del Toro y Owen Wilson. Está muy lograda la ambientación de la década, en gran parte debido a la destacada fotografía de Robert Elswit, de aire retro, con tonos propios de la época que retrata. Pero no resulta ni de lejos tan redonda como Pozos de ambición y Magnolia, los dos títulos más destacados del realizador. Para empezar, el metraje de Puro vicio, que alcanza las dos horas y media, resulta a todas luces excesivo por mucho que pretenda abarcar por completo el texto original. Algunos diálogos y especialmente la voz en off acaban siendo excesivamente literarios, lo que suele ser habitual en la obra de Anderson, pero aquí no acaba de funcionar. La trama resulta compleja y liosa; abunda en personajes y subtramas cercanas al surrealismo, como en lo referente a la organización secreta de dentistas, y ocurren acontecimientos por casualidad que le vienen curiosamente bien al personaje en su objetivo único, que parece ser el reencontrarse con su amada. Gustará a los apasionados de Pynchon y de Anderson, pero para el resto se queda en un ejercicio de estilo. El título hace referencia a un término legal que señala los defectos ocultos que puede tener un bien objeto de compra-venta.

5/10
Sin City: Una dama por la que matar

2014 | Sin City: A Dame to Kill For

Casi diez años después de Sin City, los directores Frank Miller y Robert Rodríguez entregan la segunda parte de su película-cómic sobre la ciudad donde reina el pecado, la muerte, la violencia y el desenfreno. "En Sin City quien no se corrompe se pudre", dice un personaje. Aquí el guión, escrito y basado en el cómic de Miller, sigue tres historias interconectadas: la de un jugador de póker que se enfrenta al temible Senador Roark; la de la bella Ava Lord, que se propone seducir de nuevo a su ex novio Dwight; y la de la bailarina Nancy, deseosa de vengar la muerte de su adorado Hartigan. Lo más impactante del film sigue siendo la puesta en escena, verdaderamente original. El nocturno blanco y negro (muy blanco y muy negro) de las viñetas se rompe de vez en cuando con algún elemento de color que logra un efecto estupendo (los ojos verdes de Ava, las heridas faciales de Dwight, el pelo rubio de Marcie, los faros del coche, la explosión, los labios, etc.). La narración es atractiva, los efectos especiales eficaces (soberbio vuelve a ser el maquillaje) y la voz en off ofrece frases modélicas, muy de cine negro. Por supuesto, una de las señas de identidad del producto sigue siendo la gran presencia del sexo –aquí con muchas escenas exhibicionistas de Eva Green– y la violencia brutal, una constante durante todo el metraje. El resultado es inferior a la primera película pero su fuerza es también indudable. El nutrido reparto es asombrosamente espectacular.

5/10
Oldboy, de Spike Lee

2013 | Oldboy

Hollywood ha intentado cuidar el remake de uno de los mayores éxitos surcoreanos de todos los tiempos, Oldboy, de Park Chan-wook, a su vez inspirado libremente en el manga de Garon Tsuchiya y Nobuaki Mineghishi, y ganador del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. El film original, de 2003, formaba parte de la denominada Trilogía de la venganza, precedido de Sympathy for Mr. Vengeance y seguido de Simpathy for Lady Vengeance. La trama del Oldboy, de Spike Lee comienza a mediados de los 90. Joe Doucett, publicista totalmente a la deriva, divorciado con una hija, se despierta tras una de sus habituales borracheras en lo que parece la habitación de un motel. Descubre que no puede salir de ahí, y permanece encerrado mucho tiempo, asistido por un 'carcelero' que le pasa regularmente comida oriental, y con la compañía de un televisor, mediante el que puede ver en las noticias que su ex mujer ha sido asesinada, y que le consideran culpable. Hasta que vuelva a ver la luz del sol pasaran unos 20 años, en los que sólo puede pensar en vengarse de su captor. Básicamente, Oldboy, de Spike Lee sigue el esquema del film original, aunque el guión de Mark Protosevich (Thor, Soy leyenda) cambia bastantes cosas, sobre todo en lo relativo al personaje central, que en el punto de partida de la anterior cinta, era un hombre centrado y afable, cuando aquí Josh Brolin interpreta a un bala perdida, desagradable, que descubre la importancia de la familia tras la brutal experiencia sufrida. Lo cierto es que el actor de No es país para viejos realiza un gran trabajo, con ayuda del maquillaje que ayuda a reflejar el paso del tiempo. También el resto del reparto cumple, sobre todo el sudafricano Sharlto Copley, nuevamente en un registro de villano sádico, como en Elysium, mientras que la joven Elizabeth Olsen (Amor y letras) se esfuerza. También se muestra eficaz en un pequeño papel el antaño habitual del cine del realizador Samuel L. Jackson, que tras distanciarse de él, no había vuelto a ponerse a sus órdenes desde Fiebre salvaje, de 1991 (ambos se han reconciliado gracias a la intervención de sus respectivas esposas). Los giros de la trama mantienen el suspense, y Spike Lee vuelve a demostrar que en los últimos tiempos se muestra más solvente si se aleja de sus sobreexplotados temas raciales. Aún así, algún detalle recuerda a esta etapa, como en la falta de consideración del protagonista hacia una pareja negra al principio del film, o el retrato racista estereotipado de un negro servil en la estancia donde le encierran, que remite a su película Bamboozled. Pero Oldboy acaba no resultando del todo creíble, por ejemplo en las secuencias en los que el personaje central acaba con numerosos enemigos, y en la evolución de su relación con su joven ayudante. Por otro lado, sus excesos violentos y sexuales parecen más forzados que los del film original, y aleja a la cinta de parte del público. Y desde luego, los que hayan visto el original echarán de menos su frescura.

5/10
Una vida en tres días

2013 | Labor Day

En la década de los 80 el adolescente Henry vive con su madre separada Adele en una población rural, sobrellevando lo mejor que puede el habitual estado depresivo de ella. La vida de ambos se altera cuando irrumpe en su vida Frank, un tipo fugado de una prisión, que se refugia en su casa en el fin de semana festivo del día del trabajo, el Memorial Day. Aunque buscado por las autoridades y considerado peligroso debido a la condena que pesa sobre él por asesinato, Henry y Adele descubren en él a alguien sensible, el padre y marido que añoran en su hogar. Adaptación de una novela de Joyce Maynard -su obra dio lugar antes a Todo por un sueño- a cargo de Jason Reitman, también director de la cinta. El resultado es irregular. Funciona en el primer tramo, en que el director de Juno y Up in the Air presenta el surgimiento de una especie de situación idílica, la segunda oportunidad de una arcadia feliz que, sospechamos, no puede durar mucho, cuando sus protagonistas acaben dándose de bruces con el mundo real que les aguarda afuera. Pero a la hora de ofrecer razones que expliquen las disfunciones de la familia que conforman Adele y Henry por un lado, y el padre Gerald con su nueva esposa, un hijo de ella y otro en común, se muestra menos convincente, apuntando a un trauma presentado muy confusamente, y con elementos propios de culebrón. Tampoco el desenlace, con su salto en el tiempo, resulta satisfactorio, los cabos acaban atándose demasiado apresuradamente. En cualquier caso se nota el esfuerzo por ofrecer una pequeña “historia de cámara”, con personajes con rasgos más o menos definidos que dan pie a una interesante descripción de la difícil etapa de la adolescencia y del agostamiento del amor conyugal. Cuenta además con un buen trabajo actoral de Kate Winslet, Josh Brolin y el desconocido Gattlin Griffith.

5/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
Men in Black III

2012 | Men in Black III

Tercera entrega de la saga de los “hombres de negro”, dirigida una vez más por Barry Sonnenfeld. El argumento se centra ahora en una ancestral rivalidad entre un malvado alienígena llamado Boris el Animal y el duro agente K. Tras escapar de la prisión donde ha permanecido 30 años, Boris viajará al pasado para matar a K, que es el hombre que le condujo a la cárcel y que le seccionó uno de sus brazos. Men in Black III mantiene todas las constantes de las anteriores películas de la saga, entre ellas las diferencias de carácter entre el pavisoso Agente K (Tommy Lee Jones) y el locuaz agente J (Will Smith), diferencias aquí convertidas en clave de la trama, pues pueden ser consecuencia de un suceso secreto ocurrido en el pasado. Sonnenfeld sigue por otro lado aportando frecuentes golpes de humor, apariciones de alienígenas rarísimos y, por supuesto, estudiadas dosis de acción. Sin embargo, el resultado no pasa de entretenido y es claramente inferior al de las dos anteriores películas. Esto puede deberse a que los gags apenas sorprenden pues se basan en un planteamiento fantasioso que da muestras de estar agotado: falta inspiración y los chistes de Will Smith suenan enlatados, repetitivos. Esa sensación también aumenta porque el tono general quiere ser, en este caso concreto, un poco más serio, debido al propio argumento ideado por un equipo de cuatro guionistas diferentes. Y a la postre esa elección de aportar gravedad al asunto se revela un error. De todas formas, en Men in Black III hay momentos que funcionan, claro está, como la escena en la que se desenmascara a Andy Warhol, el panorama histórico-visual de la caída desde el Chrysler Building y algún otro. Por otro lado, la acción está muy bien rodada, aunque es más escasa que otras veces y a decir verdad el 3D tampoco ayuda mucho a ensalzarla. En cuanto al reparto, se incorpora Josh Brolin (No es país para viejos) en el papel de K en su juventud. El actor es una elección perfecta pues parece una réplica sin arrugas del pétreo agente K. Y también destaca la gran Emma Thompson, cuyo mínimo papel también tiene sus secretos y además regala uno de los gags más tontorrones y tronchantes de la película.

4/10
Conocerás al hombre de tus sueños

2010 | You Will Meet a Tall Dark Stranger

La vida es ruido y furia, y en último término no significa nada. Woody Allen encierra su película en esta cita shakespeareana leída en clave nihilista, para mostrar la patética existencia de una serie de personajes, perpetuamente insatisfechos, y cuyos anhelos, cuando se cumplen, conducen a la frustración, por lo efímero de los mismos. Ellos son Alfie y Helena, un matrimonio maduro que se acaba de divorciar. Él se niega a aceptar su ancianidad, y acabará uniendo su vida a una supuesta actriz, que ejercía la prostitución para redondear su sueldo. Ella, angustiada, acude a una farsante adivina, Cristal, que le dice lo que quiere oír. Están además Sally, la hija única de Alfie y Helena, que trabaja en una galería de arte, cuyo matrimonio con Roy, médico trocado en escritor no marcha bien. Ambos alimentan fantasías de otras posibles relaciones, ella con su jefe, él con la musicóloga vecina de enfrente. En la segunda producción de Mediapro de una película de Woody Allen, el cineasta neoyorquino acierta en no ambientar su historia en España –error de bulto en Vicky Cristina Barcelona, pues Allen no ha captado la idiosincrasia hispana–, de modo que vuelve a Londres. Y algo de coincidencia hay con su otra película londinense Match Point, su descorazonadora y cínica visión de los avatares humanos, donde sólo cuenta el azar, y donde la capacidad para contruir la felicidad resulta muy escasa. Sin apenas espacio para el humor, Allen se permite una pirueta con tirabuzón, por así decir, la ironía de que la adivina estaría acertando en sus predicciones, para luego lanzar la carga de profundidad de que ni en broma va a permitir tal salida a la resolución de su trama. Woody Allen cuenta con un reparto magnífico, todos están perfectos en sus respectivos roles. Es cierto que sigue dando vueltas a sus temas de siempre, pero caramba, lo hace con un increíble talento. La escena de la ventana de Josh Brolin, que sugiere que vuelve a estar como al principio de la película, es de una asombrosa inteligencia. De nuevo tenemos tipos humanos tremendamente egoístas, que buscan únicamente su personal felicidad, llama la atención en tal sentido la total ausencia de acciones desinteresadas en ninguno de los personajes.

7/10
Valor de ley (True Grit)

2010 | True Grit

Mattie Ross, una adolescente, se hace cargo del cadáver de su padre, asesinado por Tom Chaney, un forajido. Dispuesta a que se haga justicia, y desconfiada de los cauces habituales, contrata a Rooster Cogburn, un borrachín alguacil cazarrecompensas, para atrapar al criminal. Se unirá a la caza del hombre LaBoeuf, un ranger texano, que también busca a Chaney por el asesinato de un senador. Adaptación de la novela de Charles Portis, ya llevada al cine con fortuna por Henry Hathaway con John Wayne en el papel protagonista que le valió su único Oscar. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen entregan un western de maravilloso clasicismo, género para el que apuntaban claramente maneras en No es país para viejos. Aunque la trama tiene tono crepuscular, no hay lugar para el cinismo, siguen vigentes los eternos valores del bien, la justicia y el temor de Dios, que empujan a hacer lo correcto, aunque no dejen de cometerse errores. Los Coen aciertan en cómo perfilan el personaje de Mattie, una jovencita creíble: no especialmente agraciada, inteligente y testaruda, en cuyas acciones le guía más un sentido acendrado de lo justo que la simple visceralidad de la venganza. Su relación con los hombres que la ayudan en su propósito, y el encuentro con el villano, están muy bien descritos. La debutante Hailee Steinfeld supone todo un descubrimiento, y aguanta bien el hecho de estar omnipresente en la pantalla, pues la mirada del espectador es en cierto modo la suya. También brilla el resto del reparto, con menciones especiales para Jeff Bridges, genial con su ronca voz, y un irreconocible Matt Damon, los dos hacen que nos creamos el creciente respeto de sus personajes por Mattie. Da idea de la madurez que han ido adquiriendo los Coen su contención visual, son menos apabullantes de lo habitual, lo que no significa que renuncien a los riesgos, más bien todo lo contrario. Así tenemos planos generales bellísimos que no nos extrañaría ver en cineastas clásicos como John Ford, Howard Hawks o el mentado Hathaway, pero a la vez se atreven, sin llamar la atención, con otros más complicados, como los que componen la escena en que hallan a un hombre ahorcado, o la del pozo de las serpientes. En cambio, en lo relativo a la violencia, no dejan de caer en la tentación de presentarnos una secuencia tarantinesca, la que sucede en la cabaña de los tramperos.

7/10
Wall Street: El dinero nunca duerme

2010 | Wall Street: Money Never Sleeps

Año 2001. Gordon Gekko sale de la cárcel tras cumplir condena por delitos monetarios. Siete años después el ex ‘tiburón’ de Wall Street publica “¿La codicia es buena?”, libro que anticipa la inminente crisis financiera mundial, denunciando que la codicia forma ya parte del sistema legal. Winnie, la hija de Gordon, no se habla con él, odia todo lo que representa, y le culpa de la muerte de su hermano por la droga. Paradójicamente, ella planea casarse con Jake, que trabaja en el mundo de las grandes corporaciones, y que apoya firmemente a una empresa que investiga en energías alternativas basadas en la fusión. Y es que puede que Jake no sea tan diferente a Gordon, pues tras el suicidio de su mentor, cuya empresa estaba en bancarrota por culpa de los rumores del mercado, reclama venganza, pues sabe que tiene nombres y apellidos quien le empujó a quitarse la vida. La codicia en los mercados bursátiles, que conoció un boom en los 80 del pasado siglo, quedó inmortalizada fílmicamente en el Gordon Gekko de Wall Street, personaje que dio a Michael Douglas un Oscar. Con los recientes sucesos de la ‘burbuja’ inmobiliaria y la generación ‘ninja’, había una lógica expectación acerca de qué haría Oliver Stone retomando a Gekko, esta vez con un guión ajeno de Allan Loeb y Stephen Schiff. Vaya por delante que aquí no se trata de explicar la crisis financiera, en tal sentido decepciona su condición de simple e ideal telón de fondo para retomar al personaje del film de 1987, e incorporar algunos nuevos. Late todo el tiempo la idea de si Gekko puede redimirse, ser mejor persona, el mismo planteamiento que escogió Francis Ford Coppola para recuperar a Michael Corleone en El padrino III; y siguiendo la comparación, la otra duda que flota es si Jake será como el hijo de Michael que se dedica a la ópera, un tipo honrado, o como el bastardo de Sony, un gángster destinado a suceder a Michael. Los otros planteamientos que vertebran la trama son el valor del tiempo, capital más valioso que el monetario, y la importancia de aportar a la sociedad cosas tangibles, como podrían ser una nueva fuente de energía, o la dedicación a la enfermería de la madre de Jake. Estamos ante una cuidada producción de estudio, pero a la que falta alma, el hálito del original. Escasea el espacio para la tragedia a lo Shakespeare, y sobra en cambio para el convencionalismo dulzón, de modo notorio en el poco trabajado desenlace. El dibujo de la ‘selva’ de Wall Street y de internet suena a ratos a cliché: el ‘tiburón’ de Josh Brolin, con esa pintura en su despacho de Saturno devorando a sus hijos; o la hija izquierdista Winnie, con su idealista website “La verdad congelada”. Quizá la fortuna de Stone es contar con unos actores que se elevan sobre sus personajes para darles relieve. Carey Mulligan da una gravedad a su personaje, que lo hace creíble, Michael Douglas consigue sostener las evoluciones de un Gekko algo ‘veleta’, Josh Brolin aporta cinismo. Menos credibilidad se observa en un Shia LaBoeuf demasiado ‘pitagorín’, en el científico de Austin Pendlenton, o en la vendedora de pisos de Susan Sarandon.

5/10
Jonah Hex

2010 | Jonah Hex

Adaptación del cómic homónimo de John Albano y Tony DeZuniga de DC. Jonah Hex es un legendario cazador de recompensas, un letal pistolero que tiene el lado derecho de la cara desfigurado. Y es que la vida ha convertido a Jonah en algo más que un ser humano, en algo que se escapa al entendimiento terrenal. El sangriento Hex tiene oportunidad de hacer desaparecer la recompensa que pesa sobre su cabeza si detiene a un malvado terrateniente que está dispuesto a convertir la Tierra en un infierno.

4/10
Problemas de mujeres

2009 | Women in Trouble

El director venezolano Sebastián Gutiérrez, director de El beso de Judas y Rise, ofrece en este film, también escrito por él, una historia coral que reúne a un buen grupo de mujeres de Los Ángeles. En el relato, contado en clave de comedia, Gutiérrez ofrece retazos de vidas de esas chicas y sus diversos problemas. Lo que resulta un tanto morboso es la elección de los personajes: ahí están una estrella de cine porno, una peluquera, dos prostitutas, una psiquiatra, una azafata, una camarera, etc. Impresiona el nutrido reparto de rostros conocidos, algunos de los cuales volvieron a trabajar en los mismos papeles en la secuela rodada sólo un año después: la todavía más subida de tono Elektra Luxx.

4/10
Mi nombre es Harvey Milk

2008 | Milk

Años 70. Harvey Milk es un gris empleado de una financiera de Nueva York, que conoce al chico de su vida, el simpático Scott Smith. Tan apasionada es la relación, que Milk se muestra dispuesto a dejar su trabajo y vivir sin disimulos su homosexualidad. Así que se traslada con su pareja a San Francisco, al barrio de Castro, lugar donde confluyen otros muchos gays. Milk tomará conciencia de los problemas de la ciudad, y más específicamente de los de la gente con su misma orientación sexual. Hasta el punto de pugnar tenazmente para ser elegido concejal, en lo que supondría un hito, el primer cargo electo masculino de un homosexual confeso en Estados Unidos.Película basada en hechos reales, narrados ya en 1984 en el oscarizado documental The Times of Harvey Milk. Pasados más de veinte años, la idea es dramatizar esos hechos en una gran superproducción militante, con la doble meta no oculta de abogar por los derechos de los homosexuales y llegar a un público más amplio. El film arranca con la noticia del asesinato de Milk y de George Moscone, alcalde de San Francisco, para mostrar en flash-back los años de activismo político del primero, contados por él en una grabación magnetofónica. Gus Van Sant maneja un guión de Dustin Lance Black quien, a pesar del abundante material existente sobre Milk, prefirió documentarse de primera mano hablando con el entorno homosexual y político del personaje.El director de títulos tan brillantes como Todo por un sueño y Elephant, opta por entregar una película de hechuras clásicas, formalmente más en la línea de El indomable Will Hunting y Descubriendo a Forrester, y por supuesto muy alejada de los minoritarios títulos de temática gay Mala noche y Mi Idaho privado. En cierto momento de la cinta Milk explica que al dirigirse a un público heterosexual comienza con una broma, para romper el hielo y conectar; parafraseando al activista biografiado, cabría decir que el también homosexual Van Sant hace lo mismo, se inclina por un tratamiento estético y narrativo que no produzca rechazo en el espectador, sino que sirva, al contrario, para ganárselo. Es una aproximación didáctica, terreno que domina, y que le lleva a un enfoque donde todo se explica en términos de lucha por los derechos civiles. Recuerda en tal sentido el film a Philadelphia, aunque los tiempos cambian, y ciertos puntos de vista se defienden con menos tapujos. Van Sant evita con inteligencia el choque frontal con los que consideran inmoral el ejercicio de la homosexualidad -aunque insiste en un par de ocasiones en que nada malo hay en ello-, centrando el tiro en las discriminaciones laborales por la orientación sexual, y en mostrar a los distintos personajes como tipos humanos, con los que se puede empatizar, algo a lo que ayuda el estupendo reparto, empezando por Sean Penn.Hay un esfuerzo por no ridiculizar la posición contraria, la idea es persuadir, no ofender. En tal sentido hay que reconocer cierta honestidad en el retrato del protagonista: en su convivencia con dos compañeros sentimentales -tuvo más, de los que no se habla en el film- no se eluden los problemas, actitudes egoístas y tendencias suicidas, ni se trata de maquillar aquello como si fuera algo semejante a una familia. Para apuntalar el punto de vista del film hay ideas ingeniosas: que en un cine se proyecte La aventura del Poseidón, la historia de un barco que da un vuelco y queda boca abajo, parece una metáfora de una sociedad cuyos puntos de vista deben ser vueltos del revés; la mención a la vehemencia de los católicos conversos, que es comparada al activismo de Milk, equipara luchas diversas; la referencia a Ronald Reagan y su oposición a la Proposición 6 de discriminación laboral, muestra que son compatibles unas ideas y el rechazo de una injusticia. ¿Busca la película utilizar las luchas de entonces para acometer las de ahora? Es probable. Quizá suene a sutileza, pero que en el film se mencione dos veces a España, uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual y su derecho a la adopción, no parece casual. Serían los nuevos derechos civiles a conquistar... ¿para ser contada su obtención en otra película, dentro de otros veinte años?

6/10
W.

2008 | W.

En Nixon, Oliver Stone retrató a un presidente estadounidense marcado por la sombra de Kennedy, que había sido mucho más popular que él, y le había vencido en las elecciones. En esta ocasión lleva al cine la vida de George W. Bush, otro presidente también acomplejado –según se le muestra en el film– por otro antecesor, que en este caso es George H.W. Bush, su propio padre. Stone hace mucho hincapié en las reprimendas de Bush Sr. a su vástago, hasta el extremo de que éste llega a tener pesadillas con él. También apunta que se siente muy celoso de que su padre parezca tener como favorito a su hermano Jeb. Y explica que en parte su empecinamiento con la guerra de Irak se debe a que Bush quería derrocar a un Sadam Hussein que su padre dejó en el poder tras derrotarle y expulsar a sus tropas de Kuwait en 1991. Contra todo pronóstico, Oliver Stone desconcierta un poco porque se esperaba que el polémico director de JFK y Comandante (sobre Fidel Castro) arremetiera sin piedad contra un presidente que ha combatido de forma regular en sus declaraciones públicas. Y sorprende agradablemente que, a pesar de sus divergencias políticas, Stone no cargue radicalmente contra él, sino que hace un esfuerzo por entenderle, y por explicar sus acciones. Por curioso que parezca, presenta a Bush como un buen hombre, honesto y esforzado, a pesar de su torpeza al hablar y sus problemas con el alcohol, un error de juventud. Viene a reconocer el cineasta que Bush es un hombre de sólidos principios e ideales, religioso convencido, enamoradísimo de su mujer, que luchó con tenacidad para ser elegido gobernador de Texas, en el 94, con todo en contra suya. El punto fuerte de la cinta son los actores. Algunas caracterizaciones son asombrosas, como la de Josh Brolin, que si bien no parece tan inspirado como en No es país para viejos, se esfuerza notablemente y por momentos parece el propio Bush. Se lucen especialmente el veterano James Cromwell como su progenitor, Elizabeth Banks –Laura Bush, su esposa– y una transformada Ellen Burstyn –Barbara Bush, madre del protagonista–. Richard Dreyfuss es un convincente Dick Cheney, aunque su personaje parece tratado de modo maniqueo, pues queda como un manipulador ansioso por quedarse con el petróleo de Irak. Sorprende visualmente muchísimo Thandie Newton, que gracias a una excelente labor de los maquilladores recuerda muchísimo a su personaje, Condolezza Rice, si bien no tiene demasiado papel en la cinta. Por otra parte, alguna elección se antoja desafortunada, como en el caso de Ioan Gruffudd (Mr. Fantastico en Los 4 fantásticos) escogido para una breve interpretación de Tony Blair. Juega en contra del film el hecho de que Oliver Stone –cuyos movimientos de cámara en cintas como Wall Street eran muy brillantes– haya rodado esta con una puesta en escena muy académica, cercana al de las producciones televisivas de segunda categoría. Además, el metraje (129 minutos) se antoja excesivo para una trama que no aporta ninguna teoría de la conspiración al estilo JFK, ni ninguna novedad sustancial, sino que se limita a repasar asuntos que han ocupado las portadas de los diarios en los últimos años. Desde luego, es una obra muy menor en la filmografía del veterano director.

5/10
En el valle de Elah

2007 | In the Valley of Elah

Otra película más de las muchas por llegar sobre la guerra de Irak. La dirige Paul Haggis, y aunque no alcanza el nivel de su oscarizada Crash, es un título valioso, bien resuelto y con momentos conmovedores. La película sigue a Hank, un antiguo policía militar, al que comunican que su hijo Mike, un marine destinado en Irak que había regresado a Estados Unidos, no se ha presentado de vuelta a su cuartel. Temiendo que se haya metido en algún lío, Hank viaja a Fort Rudd, y una retahíla de dolorosas realidades van a convencerle de que su país está aquejado de una grave dolencia moral. Haggis entrega una historia inteligente, que inicialmente sigue las convenciones del thriller de investigación en ambientes militares, piénsese en títulos como Algunos hombres buenos, Basic, En honor a la verdad, La hija del general… Pero el cineasta sabe dar otra vuelta de tuerca a la cosa, para hablar de los efectos que tiene la guerra en Irak en unos jóvenes que en principio son buenos chicos, pero que terminan convertidos en unos tipos insensibles, embrutecidos, hundidos en la violencia, la droga y el sexo, para los que la noción de que la vida es algo sagrado ha perdido validez. Esa bandera de Estados Unidos izada al revés dice mucho, Haggis se las arregla para, sin aspavientos, criticar la política de la administración Bush en Irak y la indiferencia de sus conciudadanos, y hacer una llamada de urgencia al cambio. ¿Es injusto Haggis en lo que dice? El caso terrible y sembrado de detalles sórdidos que cuenta, que se dice inspirado en hechos reales, puede conducir a la generalización. La guerra embrutece siempre, pero se diría que el miedo a los atentados que caracteriza a la actual, la presencia del terrorismo, convierte “impepinablemente” a todos sus protagonistas en desalmados. Y Haggis parece decir que esto es más la norma que la excepción. Tommy Lee Jones está genial con su rostro rocoso, que cada vez le acerca más a un Clint Eastwood envejecido. Su personaje resulta clave como guía del descenso a los infiernos que propone el film, porque él es un patriota, ama a su país y a su familia, cree en Dios. Es un gran profesional –cuántas chapuzas saca a la luz en el trabajo de la policía, y qué bien construida está la relación con la inspectora–, sobrio –qué bonito el detalle de cómo “plancha” los pantalones, o recomienda la medias contra el frío–, enamorado de su mujer.

7/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
No es país para viejos

2007 | No Country for Old Men

En algún lugar de la frontera entre Estados Unidos y México, no muy lejos de Río Grande... Una operación de narcotráfico ha terminado en río de sangre, compradores y vendedores no han sabido entenderse... Al desértico lugar donde realizaban el intercambio llega por casualidad Llewelyn Moss, un peón soldador, y encuentra cerca a un tipo recién fallecido que tenía consigo un maletín con dos millones de dólares. La tentación de quedárselo es demasiado grande, aunque Llewelyn no es un ingenuo. Desde el momento en que deja desgraciadamente una pista que permite identificarle, un sádico asesino al servicio de los narcos, Anton Chigurh, le pisa los talones. Pero decide afrontar el riesgo de retener el dinero. Así que pide a su esposa que se vaya a casa de su madre, mientras intenta aguantar él solito la caza de que empieza a ser codiciada presa. Al tiempo, también el sheriff local, Ed Tom Bell, miembro de una familia con varias generaciones al servicio de la ley, intenta dar con su paradero.Extraordinaria película de los hermanos Joel y Ethan Coen, quizá la mejor de su valiosa filmografía, y prueba de la plena madurez que han alcanzado como cineastas. No es que antes hubieran dejado de demostrar su talento, allí están títulos tan redondos como Muerte entre las flores o Fargo. Pero es cierto que les podía su vertiente gamberra, se hacían demasiado reconocibles con sus bromas y su estilo visual. En la obra del escritor Cormac McCarthy han encontrado temas y personajes con los que pueden identificarse, y con los que, en efecto, se han identificado. Así que se benefician de la gran humanidad con que McCarthy pinta a sus personajes de la frontera, tipos lacónicos, habituados a la vida dura; y de algún modo depuran lo que en otros de sus filmes resulta exagerado. Y la combinación Coen-McCarthy resulta perfecta. Porque hablar de una historia con asesinos pasados de rosca (estupendo Javier Bardem, y también Woody Harrelson, con menos presencia), y tipos duros, supervivientes natos (los personajes de los magníficos Josh Brolin y Tommy Lee Jones, uno al que atrae el dinero, pero que tiene un código moral que le lleva, por ejemplo, a llevar agua a un tipo al que dejó malherido, el otro con un claro sentido de la justicia, pero cansado de ver cómo el mal y la crueldad dominan con frecuencia el mundo), es hablar claramente del universo Coen; pero la aproximación por la senda McCarthy ayuda sobremanera a la credibilidad de lo narrado. Y no sólo en los protagonistas, sino también en tipos humanos de la América profunda, un vendedor, el encargado de un motel... Gente corriente y moliente, que se suelen ver poco en las películas, y a la que los Coen ya se habían acercado en títulos como Fargo.Resulta increíble la impecable caligrafía cinematográfica que presenta este trabajo de los Coen. La historia salta de uno a otro personaje con naturalidad, y la tensión del "duelo", por así decir, entre Llewelyn y Anton, alcanza niveles altísimos, ya sea en medio del desierto, esa dinámica persecución hasta el río; en el motel de carretera; o en México. Hay violencia, dura e impactante, desagradable si se quiere, aunque tampoco se busca el regodeo. Funciona muy bien la sobriedad de los personajes, e incluso el que se prestaba más al histrionismo, el de Bardem, está contenido en su justo punto. Hay reflexiones apuntadas, sobre la libertad y la responsabilidad (esa moneda caprichosa de Anton no le exime de lo que es una crueldad salvaje y deliberada), el anhelo de un hogar tranquilo, y la implantación de un orden justo que no llega. Incluso se alude al universal deseo del encuentro con Dios en la vida de uno, del que se aguarda a veces a que haga su aparición cuando uno ya es de edad avanzada, quizá olvidando que ese encuentro tiene algo de búsqueda, que no puede dejarse a la pura providencia, aunque ésta cuente, y mucho.

9/10
Planet Terror

2007 | Planet Terror

Robert Rodriguez completa con esta película el díptico “Grindhouse”, junto con Death Proof, firmada por su amigo Quentin Tarantino. El proyecto “Grindhouse” hace referencia a un minoritario estilo de cine surgido en los años setenta en Estados Unidos y que se caracterizaba por mezclar el terror y el gore en películas baratas con efectos especiales caseros. Estos filmes de serie Z eran exhibidos a menudo en salas de baja calidad y en programación doble, y no hay que ser muy avispado para colegir que tanto Tarantino como Rodriguez fueron ávidos espectadores de este tipo de cine en sus años mozos. Siguiendo con los cánones del género Planet Terror es excesiva, inverosímil, paródica, divertida, grimosa, violenta, asquerosa, romántica e incluso cursi. Durante una noche en un pequeño pueblo de Texas se empiezan a multiplicar los casos de personas infectadas por una extraña y vomitiva dolencia, debido a la cual unos purulentos granos se extienden como enormes erupciones gangrenosas sobre sus cuerpos hasta hacerles parecer seres amorfos y horribles. Lo peor es que la infección se extiende a marchas forzadas, ya que los afectados se transforman en una especie de psicóticos zombies caníbales que buscan saciarse con carne humana. Al parecer, el origen del mal es un virus creado como arma química y cuyo antídoto es pretendido por el sanguinario teniente Muldoon. Y entre los que lucharán contra la epidemia se encuentran dos enamorados, una médico, dos polis, un tipo experto en hacer barbacoas, dos gemelas raritas, etc. El director de El Mariachi y Sin City (Ciudad del pecado) rueda con ritmo muy ágil este exagerado cóctel que puede indigestarse si se toma demasiado en serio. En realidad, bajo su brutal y desagradable apariencia, la película no deja de ser un guiño nostálgico al cine del pasado, un sentido homenaje en forma de gamberrada, un poco como Kill Bill lo es del cine de acción oriental de serie B, solo que aquí se trata de ofrecer La noche de los muertos vivientes en clave de casquería, vísceras sangrantes y violencia desmedida repleta de acción. Pero lo que salva la función es que Rodríguez pergeña un puñado de personajes con alma, simpáticos y muy bien perfilados, cada uno con su singular y a menudo sangrienta parte de heroísmo. Y los actores están en su sitio. Entre el reparto, destacan especialmente, Freddy Rodríguez (Harsh Times) en su papel de Wray, la “pata de metralleta” Rose McGowan (increíble personaje), a quien vimos en Scream o en la serie Embrujadas, un felizmente recuperado Michael Biehn (Terminator) y el malote Bruce Willis. Incluso Tarantino tiene sus minutos de gloria, tan truculentos como descerebrados.

7/10
The Dead Girl

2006 | The Dead Girl

Sórdida película coral compuesta de cinco segmentos, todos alrededor del hallazgo en el campo del cadáver de una joven asesinada. El film se fija en la mujer que encuentra el cuerpo, capitidisminuida por culpa de su dominante madre inválida; en la familia de una forense, que cree que se trata del cadáver de la hermana e hija, desaparecida hace muchos, muchos años; en el asesino, un hombre mayor, frustrado, cuyo secreto descubre su esposa; en la auténtica madre de la víctima, que descubre el tipo de vida que llevaba su prostituida hija; y en la víctima, madre de un bebé.El deprimente conjunto sirve para ofrecer trabajo a un montón de notables actores, pero poco más. Domina una visión muy negativa y desesperanzada del ser humano en la América profunda, pues los distintos personajes acumulan un montón de frustraciones para las que no parece haber arreglo. Con supuesta mirada objetiva se nos viene a decir algo así como "las cosas son como son, esto es un asco, pero es lo que hay".

4/10
Inmersión letal

2005 | Into The Blue

Cuatro buscadores de tesoros descubren en una de sus habituales inmersiones en las profundas aguas del océano un antiguo galeón. Su alborozo se ve empañado por varios factores: deben ser discretos hasta tener el equipo para sacar a la superficie el preciado botín, pues tienen competencia; y la mala suerte ha querido que unos narcotraficantes, acosados por la policía costera, hayan arrojado su carga justo, justo en el mismo punto donde se hundió el viejo barco. Película de acción más o menos previsible, que sirve para que las protagonistas femeninas, sobre todo Jessica Alba, a la que alguna revista de cine ha calificado, glup, de “última diosa de Hollywood”, luzcan palmito. En efecto, y pese a la relativamente fría temperatura del agua, 21ºC, las actrices buceaban en bikini, lo que les obligaba a salir del líquido elemento a los 20 minutos para evitar hipotermias. La trama juega con la tentación de los buceadores de quedarse con algún saquito de droga, que podría ayudarles a financiar su expedición; el acecho de los malos malotes; y los vaivenes en la relación amorosa Paul Walker-Jessica Alba. Tras la cámara se encuentra John Stockwell, que ya ha dado muestras de su afición a rodar en torno al océano en la surfera En el filo de las olas. El director es un tipo sencillo y confiesa que “me gusta estar en el agua, y el setenta por ciento de este filme está concebido para transcurrir en o bajo el agua”. El film se rodó en la paradisíaca isla de Las Bahamas de New Providence.

4/10
Into the West

2005 | Into the West | Serie TV

La historia de la colonización del Oeste Americano, una lucha entre civilizaciones y colonizadores en el intento de construcción de un nuevo territorio de riqueza. “Into the West” retrata la historia desde el punto de vista de dos protagonistas, y sus familias: Jacob Wheeler (Matthew Settle), un herrero procedente de Virginia que deja el negocio familiar en la búsqueda de su destino, y Amado por el Búfalo (George Leach) que, como padre de familia de la tribu de los indios Lakota, es un hombre que se pasa toda la vida buscando respuestas a las inquietantes visiones que tiene sobre el futuro de su pueblo.

En su viaje hacia California junto a su hermano Jethro (Skeet Ulrich), Jacob pasará por todo tipo de situaciones hasta encontrar el amor con una mujer india llamada Mujer Corazón de Trueno (Tonantzin Carmelo) pero antes de ello, se enfrentarán al ambiente hostil hacia el colonizador americano. Ambas familias representan la lucha entre los nativos americanos y las culturas colonizadoras: mientras que los americanos exploran la América Salvaje con el deseo de aventura, riqueza y una vida mejor, las tribus de los indios creen que con su colonización se está destruyendo todo vestigio indio de los lugares por donde pasa y lucharán por conservar sus valores y tradiciones.

Melinda y Melinda

2004 | Melinda and Melinda

Un grupo de sofisticados intelectuales neoyorquinos, cena en un restaurante de postín. Agradable velada, donde la desgutación de una buena comida es compatible con la conversación “trascendente”. Pues dos de comensales, ambos escritores, tienen visiones diversas acerca de los sucesos que nos depara la vida. Y cada uno va a demostrar que un mismo hecho, punto de partida, puede desembocar en tragedia o comedia. Risas y lágrimas, con ellas tejemos nuestra existencia, y quizá no anden tan lejos unas de otras. Woody Allen traza su historia con tres líneas maestras: la mencionada cena, y las dos versiones, trágica y cómica, de las vicisitudes de una tal Melinda. En la “cara” divertida de la “moneda” woodyalleniana, Melinda es la vecina de una pareja que ofrece una cena, ella exitosa directora de cine independiente, él actor en horas bajas. Mientras que la “cruz” seria, muestra a una Melinda depresiva con tendencias suicidas, antigua amiga de un matrimonio en que él es actor, que se presenta de improviso en su casa, cuando ellos tienen una cena con invitados. El film salta de uno a otro escenario con pasmosa agilidad, mostrando que los reversos de la citada moneda se asemejan bastante. Todo ello con el habitual tono cáustico y pesimista de su director. Aunque el arranque y la estructura son originales, el cineasta sigue estancado en sus temas de siempre (el amor insatisfecho, las complicadas relaciones de pareja, el sexo, la felicidad, Dios…), y no encuentra nuevos terrenos a descubrir, como si hubiera decidido encerrarse en una isla de geografía limitada.

7/10
Milwaukee, Minnesota

2003 | Milwaukee, Minnesota

El protagonista de la película es Albert, un chico muy especial que tiene el don de poder escuchar a los peces hablando bajo el hielo. Gracias a esto consigue ganar siempre los torneos d epesca en el hielo. Tuey, una hábil y astuta muchacha y Jerry James, un avaricioso hombre que insiste en ser el verdadero padre de Albert, no duarán en engañar al muchacho con el único fin de hacerse con toda su fortuna. Troy Garity y Alison Folland protagonizan este film que cuenta una entrañable y emotiva historia que trata valores tan positivos como la amistad, la familia, la humildad y la generosidad. Bruce Dern y Josh Brolin completan el reparto.

5/10
El hombre sin sombra

2000 | Hollow Man

Un equipo de científicos trabaja en un proyecto ultrasecreto. Están a punto de dar con la fórmula que permita volver invisibles a los seres humanos. Los primeros éxitos con animales, a pesar de unos efectos secundarios no deseados –los bichejos se vuelven muy, muy irritables–, empujan al líder del proyecto a convertirse él mismo en invisible. Si ya antes del experimento era un soberbio de campeonato, tras volverse invisible comienza a desarrollarse el lado más sombrío de su personalidad. Paul Verhoeven da una nueva vuelta de tuerca a la vieja idea del hombre invisible, tamizándola a través de sus conocidas y personales obsesiones en torno al sexo y la violencia. El director holandés reconoce que ambos elementos están muy metidos en su psique –dio pruebas de ello en Instinto básico–, y que tiene como la necesidad de abordarlos. Eso sí, en esta ocasión Verhoeven, para no "pasarse" demasiado en imágenes fuertes, cae en un juego pueril: mostrar desnudos camuflados con efectos visuales. La película asume un formato de cómic, en la que se juega con la vieja tentación de “ser como Dios”. El protagonista, convertido en invisible, se cree todopoderoso. Aunque tal poder acaba usándolo de un modo bastante terreno, practicando el voyeurismo y violando a su linda vecina. O sea, transgrediendo cualquier código moral, lo que Verhoeven explica citando nada más ni nada menos que a Platón. El título original, que traducido literalmente es el ‘hombre hueco’, es más adecuado que el español, y responde al dibujo de un tipo que anhela un gran poder para... ¿para qué? Ésa es la pregunta para la que el ‘hombre hueco’ no tiene respuesta. Ninguna respuesta.

4/10
The Mod Squad (Escuadrón oculto)

1999 | The Mod Squad

Tres delincuentes –dos chicos y una chica– son entrenados por un capitán de la policía para enfrentarse contra el crimen. Esta colaboración con la ley en el llamado Mod Squad puede ayudarles a redimirse. La idea, como les explica el capitán, es "que accedan a lugares donde nosotros podemos". Adaptación a los tiempos que corren de una serie televisiva americana de finales de los 60. Destaca en el reparto una rubia Claire Danes de ajustadas ropas negras, cuyo pecado delictivo es la adicción a la heroína. Le acompañan Giovanni Ribisi, que hace de niño bien, y Omar Epps, un tipo de carácter mas bien hosco.

5/10
Un plan perfecto

1999 | Best Laid Plans

Un poblacho perdido en la América profunda. La vida de Nick parece un callejón sin salida. De modo que acepta participar en un montaje de drogas, para sacarse unas pelillas. Lo malo es que se entrampa, y su “jefe” le exige una cantidad de pasta que no puede satisfacer. Así que urde un plan con su novia camarera, pra aprovecharse de la amistad con un viejo conocido del instituto. Clásica película de engaños y medias verdades, que emparenta lejanamente con el cine negro. El desconocido Mike Barker consigue contagiar al espectador un buscado desasosiego. A medida que las cosas se tuercen para los protagonistas, y su madeja de mentiras se enreda y enreda, sabe mantener el tipo y resolver airosamente la trama. En el juvenil reparto destaca la muy pizpireta entonces Reese Witherspoon, poco después de haber rodado Pleasantville.

4/10
Destinos cruzados

1999 | All the Rage

Llevar armas puede ser arriesgado, sobre todo cuando cualquiera puede accdeder a ellas. Siete personas desconocidas tendrán que enfrentarse a esta dura realidad. Comedia absolutamente disparatada plagada de personajes estrafalarios y paranoicos, con una puesta en escena que se ha quedado un tanto pasada de moda. Se disfruta sobre todo porque cuenta con un elenco interpretativo de primer orden, lleno de rostros conocidos.

5/10
Mimic

1997 | Mimic

Después de Cronos, una notable muestra de cine de terror, el director mexicano Guillermo del Toro hace una nueva incursión en el género, con generoso presupuesto estadounidense. La productora Miramax de los hermanos Weinstein seguía apostando por este cine, vistos los buenos resultados de El cuervo y Scream. Nueva York. Una extraña epidemia causa estragos entre la población infantil. La doctora Susan Tyler logra detenerla gracias a unos exóticos insectos, sometidos a manipulación genética, que matan a las cucarachas que propagan la enfermedad. Años después unas misteriosas muertes coinciden con el descubrimiento de un extraño espécimen de insecto en los túneles del metro. Algo ha sobrevivido allí abajo, mutado en peligroso depredador, que mata a unos humanos que vencieron una primera batalla en el pasado, pero no la guerra. La historia cuenta con varios guionistas de prestigio, entre ellos John Sayles. El film sabe contraponer la ciencia, su pretensión de controlar y explicarlo todo, con las emociones, lo desconocido, lo trascendente si se quiere. Los experimentos de la doctora, tan exactos, contrastan con su deseo de ser madre, lo más natural del mundo. Un test de embarazo le puede decir si espera o no un niño, pero no puede darle ese niño. Por otra parte, el progreso no puede evitar la marginación, el drama de los chicos en la calle, la pobreza; ni siquiera en Manhattan. Aparte de estas reflexiones —“época de oscurantismo total”, denomina Del Toro a nuestro tiempo—, el director maneja con destreza las bazas del miedo y el suspense, sin recurrir a trampas demasiado fáciles; sobre todo en la claustrofóbica parte que transcurre en los subterráneos, que tiene muchos puntos en común con Alien, el octavo pasajero. Música siniestra, fotografía oscura, decorados inquietantes, proporcionan la atmósfera adecuada. Quizá haya exceso en lo sanguinolento y viscoso, aunque se suponga que un film de este tipo lo exige. Hay buenos actores  —sobresalen Mira Sorvino, mujer vulnerable y Charles S. Dutton, hombre sencillo de la calle—, aunque se desaprovecha a Giancarlo Giannini en su personaje de limpiabotas, y al niño que hace de su hijo.

5/10
La sombra de la noche

1997 | Nightwatch

Gustó tanto en Hollywood un pequeño film danés de miedo, que le encargaron un remake al mismo director, Ole Bornedal. Así nace La sombra de la noche, que cuenta las vicisitudes de un estudiante que, para paliar sus agobios económicos, acepta un trabajo como vigilante nocturno en una morgue. Bornedal crea un clima opresivo al inicio de la historia, cuando el vigilante que se jubila explica al recién llegado las peculiaridades de su trabajo. Es lo más logrado. Luego el film discurre por los vericuetos de un desafío poco verosímil entre el protagonista y un amigo. El que pierda deberá resignarse a ser el primero en contraer matrimonio con su novia. El film despliega su miedo alrededor del morbo que genera la necrofilia, con momentos no aptos para todos los paladares. Esta versión americana cuenta con actores muy interesantes. Destaca el cada vez más en alza Ewan McGregor y Nick Nolte, que compone a un siniestro comisario.

4/10
Mil ramos de rosas

1996 | Bed of Roses

Lisa, (Mary Stuart Masterson) es una joven ejecutiva, adicta al trabajo. Su existencia solitaria y gris se ve turbada cuando recibe un hermoso ramo de rosas de un admirador secreto. Este resulta ser Lewis (Christian Slater), un joven alegre y simpático, que un día decidió cambiar su absorbente trabajo empresarial para dedicarse a regentar una tienda de flores. Pronto ambos se sienten atraídos mutuamente, pero habrán de superar sus respectivos pasados para que el amor entre ellos triunfe. Michael Goldenberg debutó como guionista y director con este drama romántico, y el resultado es un excelente film, que pese al peligro inherente a este tipo de historias, no cae en ningún momento en la cursilería. Goldenberg realza el valor de las cosas pequeñas tales como un paseo, una flor, un libro. También sabe ensalzar el compromiso personal en el matrimonio, frente a la vaciedad del trabajo por el trabajo, la competencia y la adicción televisiva.

6/10
Flirteando con el desastre

1996 | Flirting with Disaster

Mel es un joven neoyorquino, casado felizmente y con un hijo recien nacido, inquieto por no conocer a sus padres biológicos, ya que fue dado en adopción. Obsesionado por saber de ellos acude a la agencia que tramitó la adopción y tras una serie de averiguaciones se embarca en un viaje por los Estados Unidos, con su mujer, su hijo y una atractiva psicóloga de la agencia. El viaje sera accidentado, conocerán a diferentes y variopintos personjes y todos ellos sufrirán cambios. Divertida comedia dirigida por David O. Russell, rica en golpes de humor, inteligentemente dosificados que sirve a la vez de crítica a la sociedad norteamericana. Ben Stiller, Patricia Arquette y Téa Leoni cumplen sobradamente con sus papeles. Se lamenta el tono soez que en alguna ocasión predomina en la película.

5/10
Jóvenes jinetes

1989 | The Young Riders | Serie TV

Serie televisiva en formato de western, emitida durante tres temporadas por la ABC. Seguía a un grupo de jóvenes jinetes -seis hombres y una mujer- que trabajaban para el Pony Express en Nebraska, operando desde un puesto, la Sweetwater Station. Entre ellos se contaban personajes auténticos como Buffalo Bill (Stephen Baldwin) y Wild Bill Hickok (Josh Brolin). En la segunda temporada se incorporó al grupo Don Franklin, personaje de importancia y negro, algo poco usual hasta entonces en el género.

6/10
Thrashin'. Patina o muere

1986 | Thrashin'

Corey es un adolescente al que le encanta patinar sobre su monopatín, y se traslada desde su pueblo hasta Los Angeles para competir en esta modalidad. En la ciudad, se encontrará con una pandilla de punkies liderados por Tommy, con los que entrará en una continua rivalidad por ver quién es el mejor. Encima, Corey ha puesto los ojos en Chrissy, la guapa hermana de Tommy, la cual le corresponde. Película destinada al público juvenil sobre unos mozalbetes aficionados al patinaje. Mucho chulito con cazadora de cuero, el joven idealista con ganas de triunfar, y la chica de turno que anda entre medias de dos bandos. El protagonista es Josh Brolin, que había debutado en ese título ochentero tan nostálgico para algunos llamado Los Goonies; y el malote de turno es Robert Rusler, al que se le ha podido ver de secundario en series como 24, The Unit o The Closer.

4/10
Los Goonies

1985 | The Goonies

Una pandilla de grandes amigos busca un apetecible tesoro escondido. Es la única manera a su alcance para intentar permanecer unidos, pues el cochino dinero obliga a los padres de dos del grupo a mudarse de casa. De este modo, podrían resolver estos problemas pecuniarios si encuentran el susodicho tesoro en una cueva llena de peligros. Película de aventuras producida por Steven Spielberg y que apasionó a todos los jóvenes de una generación que siempre soñaron con tener un grupo de amigos como los protagonistas. Tiene momentos al más puro estilo Indiana Jones. Dirige Richard Donner, que también trató el mundo de la infancia en la muy estimable La fuerza de la ilusión.

6/10

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