Pocos directores ha arrancando su carrera con tanta fuerza y un mundo tan personal como el treintañero Behn Zeitlin, que en "Bestias del sur salvaje" nos presenta a una pequeña gran heroína, la niña Hushpuppy.
Viendo Bestias del sur salvaje y su corto Gloria en el mar da la sensación de que quiere crear una mitología, un mundo propio. ¿Tiene planeado que su filmografía discurra por este universo de tintes apocalípticos, cubierto por las aguas, etcétera?
Creo que las dos películas tienen cierta unidad, y están muy relacionadas con el período que sucedió a la inundación de Luisiana. El peligro que acecha al hombre puede que no tenga que ver tanto con el agua, pero crear una mitología es muy importante. Necesitamos los mitos. Muchos de los antiguos mitos han quedado destrozados. Y me gusta que el cine cree una nueva mitologías, nuevas reglas, nuevos héroes.
Me venía a la cabeza J.R.R. Tolkien y su Tierra Media como una posible referencia a la hora de crear su propia mitología, aunque sea muy diferente...
Bueno, puede ser. Cuando uno se aleja de la realidad. Aunque lo que yo presento es mucho más real. Luisiana no tiene nada que ver con el resto de los Estados Unidos, y las dos películas son muy representativas de esta tierra, aunque pueda parecer exagerado. Aquí, como se producen situaciones extremas, este tipo de relatos no parecen exagerados. Tienen un tinte realista.
¿Quiere dar continuidad a este tipo de historias?
Sí. No con la idea llegar a la culminación, sino con idea de crear una tradición sobre un cierto tipo de historias, un cine regional, que se puedan hacer fuera de Nueva York y Los Ángeles, con una mentalidad orgánica. Mi equipo y yo lo tenemos muy claro, nos quedaremos en Luisiana, no nos moveremos de aquí, será una serie con esta visión, este acercamiento.
La película es muy poderosa en el retrato de personas y cosas, el modo en que capta la naturaleza...
Sí. La película tiene un vínculo muy fuerte con la naturaleza. Sobre todo desde el punto de vista de la protagonista, la pequeña Hushpuppy. Ella respeta a todo el mundo por igual, a las personas, los animales, las hojas, todo tiene un alma. Ella intenta descubrir su lugar en la naturaleza, en la cadena alimenticia de los seres, unirse al ecosistema. Ella no es mejor que lo que come, todos forman parte de lo mismo, y deben alimentar a lo demás. Empieza así a entender el ciclo de la vida: su padre morirá, etcétera. Cuando entiendes el ciclo de la vida, ya no te puede destrozar, porque entiendes el modo en que formas parte de él.
¿Cómo escogió a, que compone a una Hushpuppy realmente asombrosa?
Fue una búsqueda de 9 meses, y llegamos a ver a 4.000 niñas. Es interesante saber que nos empeñamos en que todos los miembros del reparto fueran de Luisiana. Cuando eres una chica estupenda de Nueva York, que has pasado por Los Ángeles, tienes talento y todo el mundo te dice “¡Guaau!, claro, tienes que ser actor”, allí todos son actores. Pero en el Sur hay tanto talento, tanta gente que vale mucho. Y nadie nunca les da nada. No viven en los sitios donde se hace cine. Estábamos seguros, teníamos mucha fe, en que encontraríamos a alguien interesante en Luisiana. Y así ocurrió. Aunque hubiéramos visto a 10.000 niñas habría acabado siendo Quvenzhané Wallis, Hushpuppy era ella, es como si hubiera nacido para actuar.
Resulta curiosa la mezcla que hace de un estilo realista, casi Dogma a lo Von Trier, con los elementos fantásticos, que contra pronóstico, funciona. ¿Cómo lo consigue?
Es el punto de vista. Toda la fantasía no consiste en que los gatos hablen o vuelen, sino que reside en Hushpuppy y su forma de ver las cosas. Uno de los conceptos centrales es que cuando uno es niño, se cree que los padres vivirán para siempre, pero ella, a medida que su padre se va poniendo más enfermo, ve que esas reglas se rompen.
Y vive en un sitio muy realista, pero su entorno está muriéndose, igual que su padre, y sus sentimientos, lo que lleva dentro, se vuelve también muy real. Son sentimientos demasiado grandes para ella que se convierten en otra cosa, y a medida que crecen, se hacen más reales. La película es una traducción de los sentimientos de Hushpuppy.
En Gloria en el mar vemos ciertos sentimientos de desesperanza cuando el personaje del pastor ve cómo su iglesia sucumbe a un incendio. Y en Bestias del sur salvaje no hay mucho espacio para la religión, sino que más bien está presente una espiritualidad tipo “new age”. ¿Su visión de las cosas es que las religiones tradicionales reveladas no dan respuestas, y que éstas hay buscarlas en la naturaleza?
(pone cara dubitativa y pensativa) Pienso que las dos películas tratan temas en el mar. Gloria en el mar trata más sobre el pecado y la condenación en el contexto de un desastre, la inundación. Este pueblo de La Bañera en Bestias del sur salvaje no tiene religión. Todo lo que divide a la sociedad como la edad, el sexo, el género, el dinero, no existe. Lo que importa es la unidad. Por eso la religión no está presente en la película.
Ambas películas comparten el interés por una espiritualidad, e intentan entender un mundo intangible, el sentido del universo. El debate no es sobre religión o no-religión. Se hacen preguntas sobre la vida, sobre la muerte, qué ocurre después, cómo comportarse correctamente ante el bien o el mal. Yo no soy una persona religiosa, pero la Biblia y sus historias me inspiran, porque tratan cuestiones importantes de la humanidad. La película no es pro religión o anti religión, sino que es otra cosa.
¿Podía explicar qué papel juegan en la historia las cuatro bestias?
No voy a decir exactamente lo que significan. El tatuaje de la profesora es una representación de las pinturas prehistóricas, y se trata de una parábola de la supervivencia. Estamos aquí porque en algún punto del pasado alguien se alzó contra la naturaleza, luchó y sobrevivió, no se extinguió. Y Hushpuppy está como vinculada a ese momento. Es la última de su estirpe, ella sola se enfrenta a unas fuerzas mayores que ella. Las bestias significan muchas cosas diferentes para ella, y si toman ese aspecto ante ella, es porque las conecta a esa mitología. Ella es como la última persona de La Bañera.
La película contiene muchos elementos del folclore sureño. ¿Tiene miedo de pueda no entenderlos el desconocedor del mismo?
Mi experiencia hasta ahora, y llevo varios meses viajando por todo el mundo, es que cuanto más te alejas de Luisiana, más mágica llega a ser la película. Los temas planteados son universales y se comprenden en cualquier sitio. No son temas o cuestiones históricas particulares sino que es algo muy emocional, sobre culturas pequeñas que intentan sobrevivir en un mundo grande. En todas partes los padres de las personas mueren. En todo el mundo el hogar de la infancia se está destruyendo y globalizando. Y el vínculo con los ancestros se va cortando cada vez más. Cuando miro a mi alrededor, aquí en España, veo cosas que no tienen nada que ver con Luisiana, hay una historia, unas tradiciones, diferentes. Y hay una luchan en algunas personas para que todo esto no se pierda. Por ello la película tiene sentido en cualquier sitio. Por otro lado, Luisiana tiene un origen europeo así que lo pueden entender más (risas).
Resulta curiosa la relación entre el padre y la hija, el código moral tan duro que comparten. ¿Responde esto a alguna experiencia que ha tenido?
Viene sobre todo de lo vivido por mi coguionista, Lucy Alibar. Ella lo había escrito así y no lo queríamos dulcificar, una tentación muy común en el cine americano. El padre es una buena persona, aunque sea un borracho, y se podía caer en que a media película tira la botella de cerveza y deja la bebida. No tiene por qué ser así, hay gente que nunca cambia. No por eso son malos. Y Lucy ha aprendido a querer a su padre, aunque nunca ha cambiado.
Precisamente de eso trata la película. Por eso Hushpuppy tiene ese respeto a su padre, que viene de la propia Lucy, porque aunque tenga ese defecto, debe aprender a quererle. Era importante que ella pudiera saltar y superar ese obstáculo, y muy delicado lograr que el espectador entendiera lo que pretendíamos hacer.
Lucy y yo somos amigos desde los 13 años, cuando nos conocimos. Siempre quise hacer algo con lo que escribe. Tiene mucho sentido del humor, y refleja la expresión del afecto de un modo que combina brutalidad y sentimiento. La entiendo muy bien. Simpatizo con sus ideas. La idea de la película nació antes de que Lucy escribiera su obra. La idea era describir a una comunidad que pierde su hogar. Pensé también en un nuevo proyecto, con una niña que pierde a su padre. Y vi que lo mejor era unir ambos planteamientos.
Por el tipo de historia uno podía imaginar que detrás estaría un afroamericano, pero me encuentro a un blanco neoyorquino. ¿Cómo acaba alguien de su “background” interesado por este tipo de historias?
No sé cómo explicarlo. Mis padres les encanta documentar el folclore y nos han llevado a la familia por todo los Estados Unidos a los lugares más variopintos, como Nueva Orléans. Este lugar se me quedó grabado, y pensé que algún día debía volver allí, me impresionó la actitud ante la vida de la gente de allí, diferente a lo que yo conocía. Me enamoré de Nueva Orléans. Soy muy diferente de la gente de allí, de la ciudad, pero hablo de ellos como si se tratara de mi esposa, con ese amor. Como se suele decir en los discursos “y doy las gracias a mi mujer, que me inspiró...”, a mí me ocurre justamente eso con Nueva Orléans.
Veo que estudió animación en Praga, y me gustaría saber en qué le ha influido este tipo de cine.
Me metí en la animación al comienzo de mi carrera en el cine porque concebía historias muy grandes y no tenía manera ni dinero para contarlas. Entonces vi el trabajo del checo Jan Svankmajer, que es capaz de contar historias épicas con medios muy escasos. De modo que fui a Praga para estudiar su técnica. Nunca trabajé con él, pero sí con algunos de sus colaboradores.
Mis dos películas, Gloria en el mar y Bestias del sur salvaje, se encuentran en realidad muy próximas a lo que intentaba hacer con la animación. Me llevó un tiempo conseguirlo, pero en realidad lo que siempre me interesó en primer lugar eran la historia y los personajes, más que el medio. De modo que dejé la animación en cuanto pude.
Cuando vi la película me vinieron a la cabeza dos títulos, Whale Rider, de Niki Caro, y El secreto de la isla de las focas de John Sayles. ¿Le han influido estas u otras películas?
La primera no la he visto, la otra sí, y me encanta. Y por supuesto que me influye. En general me afectan las películas que están ancladas en la realidad, y de pronto derivan hacia algo de tipo fantástico. Podría citar All That Jazz (Empieza el espectáculo) de Bob Fosse, o Underground, de Emir Kusturika. Y también la animación, las películas de Disney, o Nimh, el mundo secreto de la señora Brisby de Don Bluth. Y literatura como la de Roald Dahl. También me interesan las historias contadas desde la perspectiva de los niños, que perciben la realidad de un modo diferente.
