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Entrevista con Tito Valverde: de comisario a militar retirado

A pesar de ser uno de los intérpretes españoles más famosos y también queridos por el gran público, Fernando Valverde, mucho más conocido como Tito, parece la humildad personificada. Hay que esperar un poco para poder conversar con él en torno a "15 años y un día", su reencuentro con el cine y con la realizadora Gracia Querejeta, porque el actor habla 'por los codos', y se extiende mucho con cada periodista. Pero la demora merece la pena, porque enseguida se gana al entrevistador con su desparpajo y simpatía.

De comisario a militar retirado

Lleva mucho tiempo sin estrenar cine, ¿por qué?

Cuando rodaba El comisario era muy difícil compatibilizar la serie con hacer cine. Pasé una década rodando la serie. Ya me sentía un comisario de verdad. En un programa televisivo coincidí con uno que decía que él lo era de verdad. Pero yo le dije que no. Que si salíamos a la calle y preguntábamos a cualquier transeúnte quién era el comisario, diría que lo era yo (risas).

Y después del fin de la serie, han pasado cuatro años sin que haya hecho nada. Le han tenido que llegar muchos guiones, ¿no es cierto?

Pues lo cierto es que no. Yo he tenido suerte, porque me ha ido muy bien. Pero Fernando Fernán Gómez, un genio, decía que el estado natural del actor es estar parado. Y mi madre siempre decía que esta profesión es "pan para hoy y hambre para mañana". Éste no es un buen momento para el oficio.

Y yo ya no estoy para hacer cualquier cosa, porque este trabajo es duro, y hay que obedecer, e ir de un sitio a otro, y cuando uno llega a cierta edad, si no le hace falta ya no hace ciertas cosas. Sí que me han propuesto hacer mucho teatro, pero tampoco me sentía con fuerzas.

Así las cosas, ¿cómo ha conseguido Gracia Querejeta, con la que ya trabajó en Una estación de paso, que vuelva?

Con un guión muy trabajado, minuciosamente elaborado con mucho conocimiento del oficio. Se nota que lleva el cine dentro, de que viene de la familia de Elías Querejeta y ha vivido siempre en el mundillo. Y además, ha sido para mí un honor que quisiera ficharme, porque denota cierto cariño. No creo que ficharas a alguien que no te cae bien para el papel principal, por muy bueno que fuera, pues vas a tener que pasar mucho tiempo con esa persona. Así que no podía decirle que no.

Parece absurdo que yo diga que me guío por el cariño, pero es la verdad. Voy allí donde más cariño voy a recibir. Últimamente era en la televisión, notaba que el público me tenía muy cerca del corazón, por eso he pasado tanto tiempo en la pequeña pantalla, y ahora Gracia me ha dado eso mismo, afecto, ahí está la clave.

Además, es muy agradecida. Da gusto aceptar sus ofertas. Me explicó que estaba muy contenta con que le hubiera hecho el 'gran regalo' de haberme puesto a sus órdenes. Pero yo le dije enseguida que el regalo me lo hacía ella a mí, pues aún siendo muy popular no tengo tantas ofertas como quisiera. Estrenar una película de Gracia Querejeta es como tener un escaparate en plena Gran Vía, donde los realizadores pueden ver que existo todavía.

Se puede decir que han salido los dos ganando con el encuentro, tanto el actor como la realizadora, al igual que los dos personajes de la película sacan mucho en claro de pasar una temporada juntos, ¿no es cierto?

Es lo más interesante del guión y la gran sorpresa de la película, que el abuelo aprende más del nieto, a pesar de sus gamberradas. Ambos tienen grandes problemas. El chico porque es un adolescente, y eso siempre es una etapa complicada, que por suerte se cura con el paso del tiempo. Le viene bien su abuelo para que ponga un poco de orden en su forma de ser. Por otro lado, mi personaje, un militar retirado, ha sufrido graves heridas emocionales, y también se abre un poco al mundo gracias a la frescura y a la vitalidad del chaval.

¿Cómo fue el trabajo con Arón Piper y los jóvenes del reparto?

El rodaje en general ha sido muy fácil por Gracia, que sabe trabajar muy bien. Yo soy de trato fácil y Aron también, por lo que creo que hemos conectado. Tanto él como los otros chicos han sacado mi lado más joven, y tenía la sensación de estar jugando con ellos.

¿Y con las actrices más maduras?

Todo el reparto hizo un buen trabajo. Pero sobre todo Maribel Verdú. Es curiosa esta actriz porque todo el que rueda suele tener su gran momento, una etapa en la que está en plena forma. Yo creía que Maribel ya lo había tenido, a finales de los 80 y en los 90, cuando rodaba filmes como Amantes, con Jorge Sanz. Pero resulta que ahora ha tenido otra época de esplendor. Está en plena forma. Venía de hacer de madrastra en Blancanieves, de Pablo Berger, un papel que le pega mucho porque sabe poner cara de mala. Pero aquí también realiza un trabajo genial, como madre que no ha madurado, para su hijo parece una amiga más. Sólo al final del film consigue ponerse en su lugar como madre.

¿Cómo ha sido interpretar a su primer abuelo?

Todo un reto, porque era un personaje muy interesante. Es militar, y por tanto para él es muy importante la disciplina. Además, creo que a los militares puede llegarles a costar un poco integrarse en la vida civil, porque en cierta medida se sienten como peces fuera del agua.

¿Se siente en alguna medida identificado con su personaje?

Ambos somos parcos en palabras (risas). Aunque a mí se me nota menos.

La verdad es que siempre hay algo de uno en cada personaje, pues hasta cuando es un tipo desagradable tienes que rebuscar tu lado mezquino para poder hacerlo creíble. Max es muy distinto a mí, sobre todo porque no tiene sentido del humor (risas). Pero hay algo en común entre los dos, sobre todo que cuando llevo mucho tiempo con algo me aparto. Me ha pasado con el trabajo de actor, llevaba mucho tiempo compaginando diversas facetas a la vez, pues he hecho al mismo tiempo cine, teatro y hasta doblaje. ¡Me ha faltado hacer circo!

¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Ha vuelto al cine para quedarse?

Pues de momento he rodado un episodio de una serie, que se titula Galerías Velvet, de próxima emisión. Pero no tengo nada más. Creo que es mucho más fácil que me llamen para más series que para la pantalla grande, pues el cine español anda un poco parado por los recortes. No se está haciendo nada, así que dudo que me salga algo de trabajo en ese campo.

La actriz Silvia Abascal estuvo muy unida a usted tras el rodaje de la serie "Pepa y Pepe". Por suerte está recuperada tras sufrir un ictus cerebral. ¿Cómo ha vivido este desafortunado suceso?

Con mucha preocupación porque Silvia es para mí casi como una hija de verdad. Además, es una mujer tan dulce que es imposible no quererla. Ha escrito un libro, "Todo un viaje", sobre lo que le ha ocurrido, y estoy deseando leerlo.

Gracias por su tiempo. Le he comentado a mucha gente que venía a entrevistarme con usted, y me han dicho literalmente que me tenían envidia, pues cae usted muy bien.

¡Es un honor! Dígales a esas personas que yo he dicho que no me merezco tantos halagos. Bueno, no. ¡Qué narices! Mejor dígales que un poco sí que me lo merezco.

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