Decine21
Entrevistas

Protagonista de "Llévame a la Luna (Fly Me to the Moon)"

Dany Boon sorprende mucho en persona por su gracia natural y su extrema humildad (nadie diría que en Francia es una gran celebridad, y que ha triunfado en numerosos países con su cine). Ya hace unos años tuve el placer de que me concediera una entrevista cuando dirigió la hilarante Bienvenidos al norte. Ahora, me reencuentro con él en uno de esos sitios a los que les viene al pelo la denominación de "marco incomparable", la embajada francesa, donde me recibe en una lujosa estancia con tapices impresionantes. No todos los días le invitan a uno a visitar edificios de tanto nivel. En esta ocasión el cómico presenta "Llévame a la Luna (Fly Me to the Moon)", que protagoniza.

Protagonista de "Llévame a la Luna (Fly Me to the Moon)"

Esta película gira en torno a una maldición. La protagonista está condenada a fracasar en su primer matrimonio, por lo que se busca a un pobre hombre para casarse con él y que salga mal. ¿Cree en este tipo de hechizos?

No, pero la cruda realidad es que las relaciones de pareja son bastante difíciles. Parece que es necesario esforzarse para que no sea un desastre. Creo que en Llévame a la Luna (Fly Me to the Moon) la maldición es sólo un pretexto para hablar del amor, y que este tema está tratado, en clave de comedia, pero con cierto realismo.

¿Escogió el papel por su dificultad, ya que es un egoísta que poco a poco enamora a la chica?

Me parece un reto que un tipo tan egocéntrico pueda llegar a caer bien al espectador. Pero aunque al principio puede desconcertar, a lo largo del film se le va conociendo, como una persona torpe y tímida, pero con buen fondo. Creo que al final el espectador estará con él.

Usted que también dirige, ¿se sintió cómodo en las manos del realizador Pascal Chaumeil?

Tiene una gran elegancia y mucho estilo para rodar. Todo salió muy bien. Es un cineasta que sólo tenía en su filmografía una película, Los seductores, que me había apasionado, pero también tiene una sólida y larga trayectoria en el terreno de la televisión. Así que me puse a sus órdenes sin dudarlo, y creo que el resultado ha merecido la pena.

Viendo el film, parece que le ha dado mucho margen para la improvisación en las secuencias de humor físico.

Sí, es un cineasta que deja mucho espacio para la creatividad. Por ejemplo, en una escena en la que estamos en la consulta del dentista, sugerí una serie de gestos, y que me fabricaran una lengua artificial que se me queda colgando. Creo que estos detalles han enriquecido la película.

¿Tuvo que preparar mucho el baile?

No, nada. ¡Soy un gran bailarín! (Risas). No, es una broma. La cruda realidad es que siempre he sido un negado para eso. Así que necesité nada menos que tres meses para poder defenderme, creo que más de lo que cualquier otra persona habría requerido.

En una de las secuencias más divertidas Diane Kruger y usted aparecen con un león. ¿Tuvieron que rodar con el animal?

Pues aunque en la mayor parte de la secuencia el león se ha insertado por ordenador, lo cierto es que cuando aparece de lejos estaba allí. Impone mucho, aunque estuviera a distancia, y hubiera sido amaestrado. En el fondo el león era como Diane Kruger, da un poco de miedo al principio, pero luego no es para tanto. A ninguno de los dos te lo puedes llevar por la noche a casa (risas). Estaba bromeando, Diane es una gran amiga, sólo...

¿Puede contar alguna anécdota curiosa del rodaje?

Siempre cuento un asunto que me pareció curioso. El director contrató a unos masai de verdad para la secuencia de la boda por el rito de estos aborígenes. Pero Pascal Chaumeil, el director, tenía miedo de que no supieran interpretar de verdad. Así que contrató a un tipo para que hiciera de jefe que era actor profesional, y de hecho se ganaba la vida dando clases de interpretación en Nairobi. Cuando rodamos esa parte, los masai lo hacían muy bien, pero él tenía miedo escénico. Era un desastre. Tenía que decir sólo una frase, pero era incapaz de hacerlo en el momento justo. Y eso que yo le hacía todo tipo de gestos, le señalaba y hasta le daba pequeños golpes para que la pronunciara. Pero nada, no había manera.

Vengo de ver (el trabajo obliga) Niños grandes 2, una comedia americana bastante grosera. ¿Se siente usted contracorriente al cultivar una comedia de corte tan clásico?

Ahora menos. Al principio, sí, un poco, sobre todo cuando intentaba sacar adelante Bienvenidos al norte, y me encontré con que nadie quería financiarla. Pero por lo general, ahora creo que no soy yo solo el que va a la contra de Hollywood, sino toda Francia, el país entero se empeña en mantener la comedia de siempre.

¿Prefiere dirigir o interpretar?

Lo cierto es que para mí lo mejor es escribir los guiones. Es una tarea solitaria y un tanto larga y pesada. Pero me produce una gran satisfacción pensar que he dado con algo valioso que puedo enseñar al equipo y que les va a gustar.

Si tuviera que elegir un director español para trabajar con él, ¿se quedaría con Pedro Almodóvar como todo el mundo?

No, con Alejandro Amenábar. Me encantaron Los otros y Mar adentro, y eso que las vi a las 10 y media de la mañana. Eso es porque cuando estoy de gira suelo ir al cine a las matinales, y veo cada día un par de películas, a las 10-11 y a la 1. Pero aún así me apasiona cómo rueda este hombre (sin que ello quiera decir que no quisiera trabajar con Almodóvar).

Sorprende su elección porque Amenábar no hace comedias. Y usted parece especializado en ese género. Hace tiempo se dijo que iba a rodar un drama titulado La guerre de l'eau, pero finalmente no lo hizo. ¿Para cuándo hará usted un film serio?

En el caso de La guerre de l'eau pasó algo realmente curioso. Se publicó en todas partes que yo iba a hacer el protagonista, pero en realidad jamás me escogieron a mí para participar en este film. Finalmente no se hizo.

Por lo demás, sí que quisiera protagonizar un drama alguna vez. Pero estoy esperando a que me llegue un personaje que merezca la pena. En cuanto reciba un guión dramático que esté bien, no dudaré en aceptar.

Lleva unos años sin dirigir, desde Nada que declarar, de 2010. ¿Para cuándo repetirá como realizador?

Preparo un film que se titula Supercondriaque, en la que repito con Kad Merad. Yo interpreto a un hipocondríaco y él a mi doctor. Estoy convencido de que somos grandes amigos pero en realidad él no me soporta por mis manías. Decide buscarme una novia, para ver si me mete en vereda, pero no lo va a tener nada fácil.

Lo último del mundo del cine

Últimos tráilers oficiales