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Aún en activo, tenía 63 años

Su inesperada desaparición, aún en activo, y relativamente joven, pues tenía 63 años, ha conmocionado a los incondicionales del cine asiático. En los 80 y 90 se convirtió en uno de los grandes representantes de la industria de Hong-Kong, influyó en realizadores posteriores como Quentin Tarantino, que le consideraba uno de sus maestros, y como otros ilustres compatriotas fue fichado por Hollywood.

Ringo Lam fue encontrado sin vida por su esposa, en su domicilio de la ciudad de Ma On Shan, en los Nuevos Territorios Hongkoneses, la mañana del sábado, 29 de diciembre, según recogen medios chinos, aunque no se han ofrecido más datos.

Nacido el 8 de diciembre de 1955, cuando la demarcación era un protectorado británico, Lin Lingdog (su verdadero nombre) se inscribió a los 18 años en el Programa de Entrenamiento de Actores de TVP, una prestigiosa institución. Allí coincidió con Chow Yun-Fat, con el tiempo uno de los intérpretes orientales más solicitados, que pasado el tiempo estaría bajo su batuta. Pero tras pequeños papeles en películas de medio pelo descubrió que le interesaba más dirigir que interpretar, por lo que se fue a estudiar realización a la universidad de York, en Toronto (Canadá).

El productor y actor Karl Maka le recluta en el último momento para ponerse al frente de Yam yeung choh, un drama fantástico, en 1983, tras desavenencias con el realizador inicialmente previsto, Leong Po-Chih. “No me interesaba mucho, pero necesitaba comer, y acepté, pero creo que lo hice lo mejor que pude”, recordó en una entrevista. Tras hacer buenas migas con Maka, filma de nuevo para él las comedias Jun zi hao qiu y Oi san yat ho, y el buen recibimiento de estos títulos le permite pasar al género que realmente le interesa, la acción, con Nunca se muere dos veces, cuarta entrega de la popular saga Zui jia pai dang.

Le sigue City on Fire, con el citado Yun-Fat, como policía encubierto en una banda de criminales, considerada una de las claves del éxito internacional de las producciones de Hong Kong, junto a Un mañana mejor, de John Woo, también con el mismo actor. Tarantino ha alabado en varias ocasiones el film de Lam, su fuente de inspiración para Reservoir Dogs.

Ya no se saldría del cine de tiros y porrazos, con filmes como Contacto total, Prisión en llamas o Dragones gemelos, donde se puso al servicio de Jackie Chan, la máxima estrella del lugar. Al igual que Yun-Fat, Woo y otros, aceptó mudarse a Estados Unidos, donde debutó con Al límite del riesgo, protagonizada por Jean-Claude Van Damme, que interpretaba a un policía investigando la muerte de su gemelo. Pese a que el guión no era gran cosa, la verdad es que Lam llamaba la atención por su dinámica puesta en escena. Repitió con el karateca belga en Replicant, de 2001, y Salvaje, de 2003.

Después de eso decidió tomarse un descanso de varios años. “Sobre todo, para observar a las personas y aprender más sobre ellas. Quería buscar recursos, material y temas que valieran la pena hacer en las películas”. Al igual que le ocurrió a Woo, sus cintas de la meca del cine no tuvieron la repercusión esperada, por lo que acabó regresando a Hong Kong. Después de que Reino Unido lo devolviera a China en 1997, la industria del cine local no logró mantener el tirón internacional de antaño, por lo que sus últimos trabajos, Tiet sam gok, Mi cheng y Sky on Fire pasaron desapercibidos. Deja inconcluso un segmento de Baat Bou Bun, serie de largometrajes que reconstruyen la historia de Hong Kong desde 1940 hasta la actualidad.

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