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Tenía 77 años

Prolífico secundario, fue uno de los grandes, Antonio Mercero, el que le catapultó a la fama cuando le convirtió en el sargento Romerales, policía de voz ronca, de la serie “Farmacia de guardia”. Cesáreo Estébanez ha fallecido a los 77 años, el domingo, 30 de diciembre, en el municipio sevillano de Alcalá de Guadaira, donde residía desde hace dos décadas con Paloma Vosselle, su esposa.

“Teníamos cariño al sargento Romerales por su sencillez, su gracejo y su servicio a la ley y al orden. Y los que le habéis conocido sabéis que estas actitudes no eran fingidas”, ha afirmado en el funeral el párroco de la Iglesia de San Lázaro, en Palencia, donde tanto él como sus siete hermanos son bastante queridos.

Nacido en 1941 en Palazuelo de Vedija, localidad de Valladolid cercana a Medina de Rioseco, Cesáreo Estébanez Bueno se trasladó de niño a Palencia, y se consideraba de allí. “Como los vascos, soy de donde me da la gana”, bromeaba. “No tengo mucha idea de nacionalismos. Siempre digo entre risas que soy de donde pago impuestos”. Estaba destinado a seguir los pasos de su progenitor como médico, pero nada más entrar en la facultad, decidió que le gustaba más la interpretación. Un excelente director de escena, José Luis Alonso, le reclutó para debutar en el Teatro María Guerrero. “Mi padre me animó a hacer lo que quisiera, y acabé la carrera por si me iban mal las cosas, pero una vez que me subí a las tablas pensé que no volvía a meterme en una consulta ni muerto”.

A partir de los años 70 aceptó pequeños papeles en espacios televisivos, como el popular Estudio 1. Se le pudo ver por primera vez en el cine en la desconocida Perro de alambre, para después trabajar a las órdenes de Antonio del Real en la comedia Y del seguro… ¡líbranos señor!, encarnar a un borracho en la adaptación de Luces de Bohemia, de Valle-Inclán, a un ferroviario en Luna de lobos, y a una víctima del protagonista en El Lute II, mañana seré libre.

Confiaron en él ilustres realizadores. Carlos Saura le fichó para Dispara, Antonio Giménez Rico para Soldadito español, y Vicente Aranda para Si te dicen que caí. Pero en 1991 Mercero cambiaría su vida, a la par que la ficción española, con una de las series más imitadas e influyentes –como el resto de lo que rodó este creador–, Farmacia de guardia, donde se hizo muy popular como uno de los dos policías, siempre acompañado por la agente María de la Encarnación, a la que daba vida María Garralón. Esta actriz siempre le decía la frase “Para dentro, Romerales”, porque nunca recordaba cómo se abría la puerta, y que forma parte de la cultura popular española. Por su trabajo recibió el Premio de la Unión de Actores al mejor secundario televisivo, en 1993. “Cuando Mercero me llamó para hacer de Romerales, yo no quería, y al final le dije que máximo lo haría tres meses”, explicaba en una entrevista. "Pero Antonio me dijo que si trabajaba durante un año en el teatro con las salas llenas me podían ver un millón de personas, como mucho. Un jueves en Farmacia de guardia me iban a ver diez millones".

Al término de esta producción, se le multiplicaron los papeles. Participó en series como Gran Reserva. El origen y Con el culo al aire, y películas como El perro del hortelano, La noche de los girasoles, Atún y chocolate y 800 balas. Desde 2016 se había retirado de la interpretación.

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