Con su partida, el mundo del entretenimiento pierde a una figura multifacética que dejó una marca imborrable en la escena italiana. Nos ha dejado a los 90 años Sandra Milo, la musa de Federico Fellini y "reina" de la 'dolce vita', en su residencia de Roma, "entre el cariño de sus seres queridos como ella había solicitado", según hizo público la familia.
Nacida el 11 de Marzo de 1933 en Túnez, Elena Liliana Greco –nombre real de Sandra Milo– comenzó su singladura en el mundo del espectáculo a los 18 años, debutando en el cine junto a Alberto Sordi en El soltero. El primer papel importante le llegó en el 1959, con El general de la Rovere, de Roberto Rossellini, premiada con el León de Oro en Venecia, donde da vida a una prostituta.
A continuación, Sandra Milo participó en títulos como Adua y sus amigas (1960), y Fantasmas de Roma, de de Antonio Pietrangeli, y dos películas de Federico Fellini, Giulietta de los espíritus (1965), y, sobre todo, 8 y medio (1963).
Aparte de Rosellini, Pietrangeli y Fellini, en su larga carrera Sandra Milo estuvo a las órdenes de otros destacados realizadores italianos, como Dino Risi, Luigi Zampa, Luciano Salce, Duccio Tessari, Gabriele Salvarores y Gabriele Muccino, por nombrar algunos. Casada cuatro veces, tuvo tres hijos. Del matrimonio con Moris Ergas, nacerá Deborah, actualmente periodista televisiva; de una unión posterior, con Ottavio De Lollis, nacerán Ciro y Azzurra, por lo que interrumpe su actividad interpretativa y se dedica a cuidar de su familia.
Pero su 'amor absoluto' fue con Federico Fellini, con quien mantuvo una relación extraconyugal durante 17 años, a pesar de que éste estaba casado con Giuletta Masina. En las dos películas del realizador en las que actuó, ambas premiadas con el Oscar- Sandrocchia (como Fellini la apodaba cariñosamente) interpretaba a una 'mujer fatal' irónica y desinhibida. Solamente hizo pública esta relación tras la muerte del maestro de Rímini. "Ha sido el amor de mi vida", declaró.
Además, en Italia tuvo mucha relevancia una macabra "broma" sufrida por Sandra Milo para dañar su imagen pública. El 8 de enero de 1990, durante la transmisión del programa El amor es una cosa maravillosa, una llamada telefónica anónima -en directo- informó a la actriz de que su hijo Ciro ha ingresado en un hospital, muy grave, tras haber sufrido un accidente. Como es lógico, la estrella no logró contener las lágrimas y salió corriendo del estudio gritando.
