Temporada horrible para Francis Ford Coppola. Poco más de un mes después del deceso de Eleanor Coppola, su esposa, ahora ha fallecido uno de sus productores habituales. Director de casting reconvertido en productor, Fred Roos compartió el Oscar a la mejor película con el realizador italoamericano por "El Padrino II", e impulsó la carrera de Jack Nicholson. Ha muerto a los 89 años en su casa de Beverly Hills.
Nacido en Santa Mónica (California), el 22 de mayo de 1934, Fred Roos era hijo de Florence Mary y Victor Otto Roos. Estudió en la Escuela Preparatoria Hollywood y posteriormente en UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), especializándose en artes teatrales y películas. A continuación, consiguió un trabajo en la sala de correo de la agencia de talentos MCA y llevaba a Marilyn Monroe por la ciudad. después continuó en televisión como director de casting para el programa The Andy Griffith Show.
Tras ejercer como director de reparto en El padrino, se hizo muy amigo de Francis Ford Coppola. Produjo muchas de las películas de este realizador como la segunda y tercera parte de la saga, así como Apocalypse Now y Jack. Roos y Coppola se hicieron con el Óscar a la mejor película con El padrino II. Siguió colaborando con él hasta Megalópolis, su último trabajo.
Antes de que Harrison Ford se convirtiera en un actor famoso, trabajaba como carpintero para llegar a fin de mes. Cuando fue a trabajar a casa de Roos, el futuro Han Solo se hizo muy amigo suyo, así que lo empujó para papeles en American Graffiti (1973) y La guerra de las galaxias (1977) de George Lucas y La conversación (1974) de Coppola. Además Roos convenció a Lucas de que Carrie Fisher debería interpretar a la princesa Leia, aunque este se había inclinado por Amy Irving.
Amigo de Jack Nicholson desde principios de la década de los 60, Fred Roos contrató al actor para aparecer en Viaje a la ira y Back Door to Hell, un par de películas de acción de bajo presupuesto de 1964 dirigidas por Monte Hellman que Roos estaba produciendo consecutivamente en Filipinas. “Su rostro y su apariencia no se parecían a quienes trabajaban en la industria. Era la era de los chicos lindos. Pero era extremadamente simpático, divertido, algo impredecible, no como los demás. Parecía muy inteligente en la calle”.
Se tienen pocos datos sobre la vida privada de Fred Roos.
