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In memoriam

Compuso la banda sonora de "El color púrpura"

Muere a los 91 años el maestro de la música Quincy Jones

Cambió la banda sonora del mundo. Director de orquestas de jazz, compositor, arreglista y productor musical, apodado desde joven “el padrino” por sus propios compañeros de profesión, en cine puso música a películas como "El color púrpura". Quincy Jones ha fallecido en su domicilio de Bell Air, en el área de Los Ángeles, a los 91 años de edad.

Muere a los 91 años el maestro de la música Quincy Jones

Nacido el 14 de marzo de 1933 en Chicago, Quincy Delight Jones Jr. -nombre completo del músico- no tuvo una infancia fácil, por la segregación racial de la época. Al trasladarse a Seattle a los 10 años, descubrió su amor por la música. Rápidamente destacó como trompetista, integrándose en la escena del jazz donde tuvo la fortuna de tocar con grandes figuras. A los 14 años, ya sabía que la música sería su vida, y este compromiso lo llevó a estudiar en el Berklee College of Music en Boston. Aunque no pudo terminar sus estudios, sus inicios en el jazz fueron fundamentales: Quincy Jones dijo alguna vez que “el jazz es la clave para entender la libertad en la música”, una filosofía que aplicaría en todas las facetas de su carrera.

Los años cincuenta marcaron su ascenso. Su gran oportunidad llegó cuando Dizzy Gillespie, leyenda del jazz, le invitó a unirse a su banda. Así comenzó su camino como arreglista y compositor. Pero Quincy Jones, con su ambición característica, quería más. Así que, con apenas 24 años, hizo las maletas y se mudó a París, donde perfeccionó su estilo en la renombrada École Normale de Musique. En Europa, trabajó con luminarias como Charles Aznavour y adquirió la habilidad de fusionar estilos musicales, una firma que se notaría en todas sus creaciones.

En los años 60, Quincy Jones regresó a Estados Unidos, donde se convirtió en el primer afroamericano en dirigir una división de una discográfica importante, Mercury Records. En esa época ya había producido música para grandes nombres como Sarah Vaughan y Frank Sinatra. Sinatra, por cierto, lo llamaba “Q,” y se rumorea que le decía que era “el único hombre que podía seguirle el ritmo”. Quincy devolvía el cumplido diciendo: “Frank era un tipo de los buenos; cuando se comprometía con la música, era como si estuviéramos en la mafia, pero de la buena”.

En el cine, Quincy Jones encontró su verdadero nicho. Su carrera como compositor de bandas sonoras comenzó con El prestamista (1964), una película que rompió esquemas en cuanto a cómo la música podía capturar el sufrimiento y la complejidad emocional de los personajes. Pero, sin duda, uno de sus logros más conocidos en este campo fue componer la banda sonora de En el calor de la noche (1967), protagonizada por Sidney Poitier. Esta película le permitió a Quincy explorar el jazz y el soul en un contexto cinematográfico, algo que le consolidó como un pionero en el cine. Quincy solía bromear diciendo que “era el chico malo del cine”, porque siempre encontraba la manera de añadir un toque único y atrevido a sus partituras.

Desde finales de los 60, Jones trabajó en más de 40 bandas sonoras, incluyendo títulos como Un trabajo en Italia (1969), Ahora me llaman Señor Tibbs (1970), secuela de la citada En el calor de la noche. Su obra más famosa en la pantalla grande es probablemente El mago (1978), la versión de El Mago de Oz con un elenco completamente afroamericano, encabezado por Diana Ross y un joven Michael Jackson. Quincy tomó una historia clásica y la transformó en un vibrante espectáculo de funk y soul, reflejando su capacidad para adaptar sus raíces jazzísticas y fusionándolas con la sensibilidad moderna.

Quincy Jones, sin duda, alcanzó su punto culminante como productor en los ochenta, cuando se asoció con Michael Jackson para crear algunos de los álbumes más vendidos de todos los tiempos: Off the Wall (1979), Thriller (1982) y Bad (1987). Thriller, en particular, es el álbum más vendido de la historia, y su colaboración con Jackson se convirtió en una leyenda en sí misma. Quincy recuerda que cuando grabaron “Billie Jean,” sabía que habían creado un éxito. “A veces sabes que tienes magia en el estudio”, decía. “Con Michael, era como tener electricidad en una botella”.

Pero Quincy Jones no se quedó en los 80. Su carrera continuó evolucionando y explorando nuevas fronteras. Produjo We Are the World (1985), la icónica canción con propósitos solidarios, y fundó Qwest Records, compañía que lanzó a talentos como Tevin Campbell. Además, fue pionero en la televisión, produciendo El príncipe de Bel-Air y colaborando en programas que ayudaron a formar la cultura pop en los años noventa y más allá. Para la gran pantalla estuvo detrás de las partituras de películas como El color púrpuraBanning, y Un hombre para Ivy con las que logró nominaciones a los Oscar, y aunque la estatuilla se le escapaba, en 1995 la Academia le otorgó el Premio Humanitario Jean Hershow. También escribió la música de A sangre fríaEl oro de MackennaLa huidaUn diamante al rojo vivoFlor de cactusLos encantos de la gran ciudad y Supergolpe en Manhattan, y de series como Ironside, y Raíces.

Quincy Jones siempre se mantuvo activo. “Cuando me preguntan si me jubilaré, les digo que prefiero morirme haciendo música,” comentó alguna vez con una sonrisa. Y es que Quincy Jones es como sus composiciones: intenso, libre, y siempre innovador. Su legado abarca desde la trompeta en un club de jazz hasta el sonido inolvidable de un thriller de Michael Jackson, y de las partituras de cine a los grandes himnos de la música pop.

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