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In memoriam

El mago de los efectos especiales Harry Redmond Jr.

Harry Redmond Jr. fue una leyenda de los efectos especiales a los que dedicó 80 años de su vida. Redmond falleció el 23 de mayo, en su residencia de Hollywood, diseñada y construida por él mismo con su mujer. Tenía 101 años.

El mago de los efectos especiales Harry Redmond Jr.

Nacido el 15 de octubre de 1909 en Brooklyn, Nueva York, Harry Redmond Jr. era técnico de efectos especiales en los primeros tiempos del cine.

Pronto siguió los pasos de su progenitor, del mismo ramo. Ambos fueron los responsables de hacer creíble al protagonista de King Kong (1933), uno de los hitos de los efectos especiales de todos los tiempos. Para la cinta llegaron a fabricar un muñeco articulado del simio de quince metros. El trabajo de los Redmond inspiró entre otros al gran Ray Harryhausen.

Más de tres décadas dedicó Redmond a los efectos especiales de grandes títulos como Sombrero de copa, Horizontes perdidos, Sólo los ángeles tienen alas y Los últimos días de Pompeya. Mientras trabajaba en El prisionero de Zenda, para David O. Selznick, se enamoró de otra de las empleadas de ese legendario productor, la ilustradora Dorothea Holt, que estaba diseñando los interiores de Lo que el viento se llevó y Rebeca. Ambos se casaron en 1940.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se puso al servicio del Ejército como diseñador. Al término de la contienda volvió a Hollywood donde se encargó de los efectos de películas míticas como Una noche en Casablanca, El extraño o La vida secreta de Walter Mitty.

Harry Redmond se retiró en los 60 sin haber recibido ninguna nominación al Óscar, ni ningún tipo de premio de la industria.

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