A la hora de cubrir unos premios, no se saben qué da más que hablar, si los propios premios o los trapitos que lucen las estrellas, sobre todo ellas, en la alfombra roja. Los Globos de Oro de este año han sido muy sonados por disparar las posibilidades de triunfo en los Oscar de “La gran estafa americana (American Hustle)”, pero también por los magníficos vestidos que lucían las actrices.
Fotos HFPA
¿Qué sería de una gala de premios sin el glamour de vestidos y complementos? En tal sentido los Globos de Oro no decepcionaron en absoluto. Despertó muchos comentarios el modelito de la premiada Amy Adams, con escote acorde a su película La gran estafa americana (American Hustle), un Valentino que combinaba un rojo vivo y otro escarlata. Su compañera de película y rival amorosa en la ficción, Jennifer Lawrence, se decantó por el blanco de Dior Haute Couture, donde ponían el contraste dos cintas negras que ceñían cintura y cadera.
La “astronauta” Sandra Bullock, nominada por Gravity, fue de las más arriesgadas en lo que a indumentaria se refiere, como si flotara en el espacio, vaya, con un vestido de Prabal Gurun que combinaba el negro con el azul y rosa, y escote llamativo en la línea Adams. Para Emma Watson el rojo fue su elección, un modelo Dior Haute Couture de mangas cortas con unos skinnies negros que provocaban desconcierto pero acentuaban su juventud y desenfado. El de Julia Louis-Dreyfus fue un rojo anaranjado de Narciso Rodríguez tipo sirena, elegante, clásico y resultón. Y más rojo para la “esclava” Lupita Nyong'o de 12 años de esclavitud, servido por Tom Ford.
Cate Blanchett parecía una de esas grandes estrellas del Hollywood de antaño, estaba radiante con el negro de muselina y transparencias. Con su Tom Ford dorado, la elegante Naomi Watts parecía no un Globo, pero sí una estatuilla dorada, casi una Oscar. Y Margot Robbie, la chica de El lobo de Wall Street, lució un Gucci con pedrería y esmeraldas en cintura y hombros.
