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"El cine del Oeste en la Comunidad de Madrid", de Javier Ramos y Ángel Caldito

"El cine del Oeste en la Comunidad de Madrid" (Javier Ramos Altamira y Ángel Caldito Castellano, Ediciones La Librería, 373 págs)

Un libro hecho con mucho amor por el western, muy bien editado, que respira cinefilia por todos su poros, y que sabe poner en valor el papel que jugó la Comunidad de Madrid en las películas del Oeste que se rodaron en España en las décadas de los 60 y 70 del siglo XX. Los magníficos parajes que ofrece la sierra madrileña sirvieron para ofrecer un entorno alternativo creíble a los auténticos desiertos del Oeste de los Estados Unidos, aunque curiosamente en el imaginario colectivo se recuerda más el papel igualmente importante desempeñado por Almería y su pequeño Hollywood.

Los autores, Javier Ramos y Ángel Caldito, han realizado un notable esfuerzo por documentar los westerns rodados en Madrid y alrededores, que superan ampliamente el tercio de los más de 600 que se hicieron en España entre 1962 y 1978. En primer lugar, contextualizan el modo en que surgen estas películas, la mayoría de serie B y de desigual valor, nutridas argumentalmente de tebeos y novelas baratas, e inspiradas por los westerns clásicos, pero con el deseo de ofrecer argumentos sencillos y de realización rápida: de ahí el apelativo de spaguetti-western –piensan Ramos y Caldito que sería más apropiado llamarlos paella-western o una denominación más hispana, pues los títulos rodados en España superan a lo que filmados en Italia–, que suena peyorativo, aunque es bien sabido que aquí se encuadran títulos ya clásicos, entre ellos la trilogía de Sergio Leone y Clint Eastwood que incluye Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Los autores saben trazar un sintético resumen de los westerns rodados en la zona objeto de estudio, antes y después de Leone, donde no dejan de mencionarse algunos acercamientos cómicos, o el pasaje onírico de Pepe Isbert contenido en Bienvenido Mister Marshall, cinta rodada en Guadalix de la Sierra.

Probablemente es la segunda parte del volumen, sobre decorados y localizaciones, la más valiosa, pues sitúa en el mapa –con las coordenadas geográficas– e ilustra con imágenes, los lugares donde se rodaron muchas de las películas mencionadas. Aquí tiene importancia primordial Golden City, el poblado construido en Hoyo de Manzanares por José Luis Galicia y Jaime Pérez Cubero, usado por primera vez en El sheriff terrible, imponente con su calle principal, saloon, abrevaderos y demás elementos, algunos removibles, para ser reutilizados los decorados en otras películas. Pero también destaca el Poblado de Lega-Michelena, o el de Dazango, que impulsó Philip Yordan. De estos lugares quedan algunos restos, pero por desgracia no pueden contemplarse tal y como lucían en sus momentos de gloria. En cambio, los parajes naturales sí pueden disfrutarse en todo su esplendor, ya sean los paisajes rocosos de La Pedriza, la sierra de Hoyo, el río Alberche –que hacía las veces del río Grande– los cortados de Titulcia o la dehesa de Navalvillar en Colmenar Viejo.

Se da cuenta además de los estudios de rodaje, de las empresas cinematográficas y de los grandes profesionales artísticos y técnicos que hicieron posibles los westerns. Es de agradecer todo el aparato gráfico y el mimo en el diseño, lo que incluye ilustraciones con genuino encanto.

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