Marlon Brando tenía un bulldog. Cómo crear un personaje (Juan José Arjona, Rialp / Libros de cine, 242 págs)
Un libro que transmite un entusiasmo contagioso por el mundo de la interpretación, el modo en que se crea un personaje único y memorable. Interesará a los actores, pero también a todos los envueltos en el proceso creativo de contar una historia en una película, serie u obra de teatro, o sea a los guionistas, directores y demás equipo artístico. Y no solo a ellos, cualquier estudioso del medio audiovisual, o los simples pero imprescindibles espectadores disfrutarán de un texto que hace entender lo que hay detrás de personajes icónicos de la pantalla como Hannibal Lecter, Jack Sparrow o Vito Corleone.
El autor, Juan José Arjona, actor, guionista y maestro de actores, sabe de lo que habla y se nota. Aunque esto nunca es suficiente, y su gran talento a mi entender es que comunica muy bien con ejemplos gráficos muy elocuentes. Por supuesto, está el título del libro, ¿qué pasa con Marlon Brando y su bulldog?, a todos nos pica de modo inevitable la curiosidad. Pero quiero subrayar otro botón de muestra, el ejemplo de las pirámides del antiguo Egipto. Podemos verlas como un turista, y sí, admirar su tamaño monumental y su condición de monumentos funerarios. O sea, de un modo relativamente pasivo. Aunque también cabe ir más allá, y preguntarse con mentalidad ingenieril cómo se construyeron: la preparación de los bloques, el transporte de los mismos, el equipo de trabajadores-esclavos necesarios, cómo se elevan y se apilan, el cálculo de los huecos para las cámaras mortuorias, etcétera. Huelga decir que el actor debe mirar una película no como simple espectador sino haciéndose él la pregunta de cómo tal intérprete al que admira tanto ha creado el personaje, y cómo lo haría él. Porque caben tantas interpretaciones como actores.
Arjona invita a no quedarse en la superficie. Recuerda que la principal herramienta con la que cuenta un actor no es su cuerpo, que también, sino el texto del guión que debe leer una y otra vez, y conocerse al dedillo. No en el sentido de ser un don Memorión, sino en el de haber interiorizado el papel, y ello sin limitarse a las líneas que le tocan a uno, porque todas las actuaciones están al servicio de la historia. Y desarrolla interesantísimos conceptos, sin caer en la simplificación, pero buscando la utilidad, como al hablar de los distintos niveles que caben en el uso de la imaginación, reflexiva, constructiva y autónoma. Además recuerda que cada persona concreta puede aportar, si quiere, algo único y que es propio de esa persona, porque no se trata de dejar de ser completamente uno mismo cuando actúa. Ideas como la de ser objetivos en el análisis del guión y subjetivos a la hora de crear, aportando la propia visión del mundo, son básicas, pero no todo artista las tiene siempre claras, y es genial que el autor las ponga en valor. Propone así al actor estudiar la historia a fondo, y sobre el personaje a interpretar descubrir las diferencias con él mismo, para poder darles vida marcando la distinto con los rasgos propios. Lo que sería "mágico y liberador" hasta dar una composición "fascinante", lo que cree que logró Javier Bardem en Antes que anochezca.
Uno de los aspectos más interesantes de este manual –que eso es, pero sin las limitaciones de algunos textos plúmbeos– es que está atravesado de ejemplos y ejercicios, el que lo lea no con simples propósitos informativos, sino con otros más ambiciosos, formativos, debería detenerse a cumplimentarlos, porque son auténticos desafíos, que pueden aligerar mentalidades agorratadas y temerosas. Y saber el modo de proceder de actores consagrados, como Anthony Hopkins o Meryl Streep, resulta altamente aleccionador. Todo tiene sentido, hasta el ejemplo de Antonio Banderas, un profesional como la copia de un pino, en una película que no es precisamente una obra maestra, Los mercenarios 3, ilustra para que nos demos cuenta de que no hay personajes pequeños, aunque sí puede haber ambiciones diminutas.
