Otra gran obra maestra del cine (Tom Hanks, Roca Editorial, 480 págs)
Tom Hanks es, sobre todo, un gran actor que ha ganado el Oscar en dos ocasiones, por sus trabajos en Philadelphia y Forrest Gump. Ha hecho sus pinitos en la dirección, donde entregó la amable The Wonders. Además ha ejercido como productor en títulos como Mi gran boda griega, y ha respaldado valiosas series de corte histórico, como las ambientadas en la Segunda Guerra Mundial Hermanos de sangre y The Pacific. Ya había probado a escribir ficción con relatos, que fueron reunidos en un volumen titulado “Tipos singulares”. Seguramente los tiempos de Covid-19 y confinamiento le han impulsado ahora a escribir una novela larga, muy larga, su debut en este campo, que adopta el irónico título de “Otra gran obra maestra del cine”.
El año 2020 fue un año raro para toda la humanidad, y al parecer la estrella Tom Hanks, un ser humano, claro está, no escapó a los pensamientos extraños que generó esa época en no sabíamos qué iba a pasar, y donde la percepción del tiempo de que disponíamos cambió, de pronto podíamos, tal vez, no saber qué hacer. Hanks pensó que era el momento de plantear una historia personal, en la que maneja elementos que conoce, y crear una “extravaganza”. En tal sentido recuerda a lo que entregó Jim Carrey no hace tanto con su obra "Recuerdos y desinnformación".
De manera que por un lado tenemos a un director de cine de fama mundial, Bill Johnson, que ha hecho un montón de películas, pero que tal vez anda algo cansado de franquicias y de que el dinero le salga por las orejas, la saga Edén, compuesta por títulos tan sugerentes como El horizonte del Edén, El límite del Edén y La oscuridad del Edén ha sido “matadora”, y que tras Albatros y Misiles de bolsillo, tal vez podría recuperar la ilusión con Un sótano lleno de miedo. Y por otro lado tendríamos el material de referencia que daría pie a un nuevo film, lo que nos lleva junto a Robby Anderson. Se trata de un niño al acabar la Segunda Guerra Mundial, estamos en 1947, al que le encanta dibujar, y a cuyas manos llega un cómic de hazañas bélicas con un soldado que maneja un lanzallamas, personaje inspirado, tal vez, por su tío; lo que le llevará años más tarde a dibujar otras viñetas de guerra con tono diferente, los tiempos cambian.
Si Hanks se hubiera conformado con una novela corta de algo más de un centenar de páginas, y no las casi quinientas que nos ocupan, tal vez se podría disfrutar de una disparatada crítica mordaz al mundo de la creación artística y la producción, realización e interpretación para la pantalla, con personajes más o menos excéntricos inventados y no muy reconocibles, al menos para quien suscribe. Pero no, el actor convertido en novelista nos entrega una obra interminable sobre la producción de una película, donde quizá lo mejor es reconocer algún trazo autobiográfico, o verle como dibujante de cómics aficionado, pues nos ofrece hasta tres conjuntos de tebeos, que parten de la mirada heroica a la posmodernidad, pasando por el desencanto. Porque a la historia y a los personajes les falta alma, cualquiera diría que se le ha pegado, un poquitín, el estilo personalísimo del cine de Wes Anderson y su algo vacua película Asteroid City, donde precisamente Hanks tiene un papelito que no da para mucho.
