
Jim Carrey
61 añosGracia divina
Humor físico que enlaza con el estilo de pioneros del cine como Buster Keaton. y aunque interpreta a Dos tontos muy tontos, planifica su carrera de forma inteligente. ha conseguido que le den la oportunidad de demostrar su talento en algún que otro drama, con resultados memorables. de “payasete” ha pasado a estar en el punto de mira de Spielberg.
Nacido el 17 de enero de 1962 en Ontario (Canadá), James Eugene Carrey fue el menor de los cuatro hijos de un saxofonista de jazz. El futuro cómico pasó una niñez trágica por culpa de los graves problemas económicos de su familia, la larga enfermedad de su madre y el alcoholismo de su abuelo. Pero desde muy pronto aprendió a evadirse mediante su facilidad para hacer reír. Tuvo que ponerse pronto a trabajar ocho horas en una fábrica, labor que simultaneaba con el colegio, donde sus sufridos profesores tenían que hacer pactos con él. Si les dejaba dar la clase sin comentarios jocosos, a cambio le dejarían unos minutos para actuar ante sus compañeros. Aún así, no terminó sus estudios, pues los problemas familiares y sus ansias por triunfar le llevaron a Toronto, para actuar en un famoso local especializado en actuaciones de humoristas. Gracias a una recomendación de un veterano cómico, Rodney Dangerfield, muy popular en Estados Unidos, le contrataron para el circuito de night clubs de Los Angeles.
Sus actuaciones llamaban la atención de los cazatalentos, lo que propició contratos para el cine, con pequeños papeles en Peggy Sue se casó, de Coppola o El cadillac rosa y La lista negra, de Clint Eastwood. Gracias a la serie In Living Color se convirtió en en rostro popular de la pequeña pantalla, lo que le brindó la oportunidad de presentar su propio programa, Jim Carrey’s Unnatural Act, un hito de la televisión americana. Debutó como protagonista en el cine en Ace Ventura, un detective diferente, que le hizo muy popular en todo el mundo. A partir de ahí, se mantuvo en la cima con cuatro éxitos consecutivos, La máscara, Dos tontos muy tontos, Batman Forever y Ace Ventura: Operación África, donde daba rienda suelta a su estilo histriónico, algunas veces traspasando os límites de la grosería. “Claro que hay límites n el humor, pero yo estoy seguro de que me los he saltado todos sin pasaporte”, bromeó sobre el tema.
A continuación, protagonizó uno de los fracasos más sonados de Hollywood en los últimos años, Un loco a domicilio,
título por el que cobró la desorbitante cifra de 20 millones de dólares, que él mismo describe como “una cantidad obscena de dinero”. Aunque esta comedia no es ni mejor ni peor que las antes citadas, sus incondicionales explican el batacazo porque cedía parte del protagonismo a Ben Stiller, y porque Carrey estaba más contenido de lo habitual, menos generoso en muecas que en otras ocasiones. Para los no incondicionales es imposible captar la diferencia. Para quitarse la espina, volvió a pasarse tres pueblos en Mentiroso compulsivo, que le devolvió a los primeros lugares de la taquilla.
Así las cosas, Carrey era adorado por los incondicionales de la comedia loca y la mayoría del gran público, pero vilipendiado por los críticos. De modo que intentó ganárselos, aceptando el riesgo de protagonizar una película con arranques humorísticos, pero fondo dramático, El show de Truman, una denuncia del morbo televisivo. Ahora sí, más contenido, Carrey interpretaba al incauto Truman Burbank, que aparecía sin saberlo 24 horas al día en televisión, en el mismo programa de televisión donde había nacido. “Cuando el productor me dijo que Carrey estaba interesado en el papel, me pareció una idea sorprendente”, recuerda Peter Weir, director de la cinta. Por su parte, Carrey declaró que se sentía identificado con el personaje: “Me iba descubriendo a mí mismo conforme leía el guión, sobre todo porque el personaje llega a un punto en que tiene que distinguir entre sus propias metas, y las que le han fijado los demás”.
Aunque obtuvo el Globo de Oro al mejor actor, y se habló de nominación al Oscar, la Academia le ignoró. Tal vez por eso, tras una pequeña intervención en El inolvidable Simon Birch, volvió a intentarlo en Man on the Moon, donde interpretaba a un personaje real, el excéntrico humorista Andy Kaufman, prematuramente fallecido a causa del cáncer. Consiguió el mismo resultado: otro Globo de Oro y ninguna nominación al Oscar.
Tal vez para no perder a su público de siempre, Carrey volvió al humor salvaje en Yo, yo mismo e Irene, de los hermanos Farrelly, aunque también protagonizó una comedia celestial, de argumento más elaborado, Como Dios, su último trabajo. En El Grinch, interpretaba a un personaje infantil salido de la pluma del Doctor Seuss. Además, hizo un magnífico trabajo en The Majestic, drama romántico del director de Cadena perpetua, donde bordaba el papel de guionista de Hollywood que perdía la memoria. Le ha cogido el gustillo a cambiar de género. “Me gusta sentirme como una pelota, botando de un lado a otro”, explica. Carrey tienen pendiente de estreno ¡Olvídate de mí!, donde su personaje intenta salvar su relación con Kate Winslet, sometiéndose a un lavado de cerebro que le borre los malos recuerdos. Y en la actualidad el actor rueda Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, nuevo proyecto de Brad Silberling (El compromiso), donde intervienen Meryl Streep y Jude Law. En el futuro protagonizará un remake, con guión de Ethan Coen, de Roba sin mirar a quien, comedia de 1977 con George Segal y Jane Fonda. Y se han anunciado otras dos películas, aún en proyecto: The Six Million Dollar Man, basada en una serie de los 70, y La vida secreta de Walter Mitty, que en su día interpretó Danny Kaye, y que podría dirigir Steven Spielberg.
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Filmografía
Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket
2004 | Lemony Snicket's a Series of Unfortunate Events