Una obra lujosamente editada, verdadera delicia que sabrán valorar no sólo los fans de Star Wars y de uno de los villanos más memorables de la historia del cine, Darth Vader, sino cualquier persona dotada de buen gusto.
Star Wars. Vader (Ryder Windham y Peter Vilmur, Timun Mas, 183 págs.)
Hace poco más de una semana, se supo que la conocida casa de subastas Christie’s iba a ofertar un traje original del villano de los villanos Darth Vader. Se espera que las pujas lleguen hasta los 250.000 euros, lo que da idea de la inmensa popularidad del oscuro personaje con yelmo inspirado en los samuráis y en los soldados alemanes, y túnica de beduino del desierto. Por eso no resulta extraño que se dedique un libro a Darth Vader, pero hay que decir que la obra que firman Ryder Windham y Peter Vilmur es más que un libro, es una verdadera pieza de coleccionista, de mimadísima edición, para nada es uno de esos libros que se lanzan de cualquier manera para explotar un filón (tarea, dicho sea de paso, en la que Georges Lucas es un verdadero especialista).
¿Da para tantas páginas Darth Vader? La respuesta es sí. El libro está muy bien estructurado, y centrado en Vader, sigue su trayectoria, desde los primeros esbozos de guión para la saga que se inició con La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, hasta las series de animación de las guerras clon. De modo que se nos cuentan los orígenes del nombre, tanto “civil” –Annakin, homenaje a un director de cine– como “de batalla” –Darth Vader, transformación de Dark Father, o sea, padre oscuro, lo que apuntaría al secreto de su identidad desvelado en El retorno del jedi–, el diseño de su indumentaria y cómo nació el peculiar modo de respirar, los actores que se ocultan tras la armadura, la paternidad, y luego, en las precuelas, la identidad antes de convertirse en “ángel caído”, pero capaz de redimirse.
Junto a la historia, está toda la “galaxia” de bocetos, juguetes, maquetas, carteles, novelas, cómics, pegatinas, chapas, videojuegos, muñecos... de los que Vader es protagonista principal. Que un libro de estas carácterísticas esté magníficamente ilustrado no resulta muy sorprendente. Lo que resulta un trabajo de orfebrería, si se me permite decirlo así, son los encartes y solapas que descubren algunas creaciones, o los facsímiles de adhesivos e incluso de una pintura al óleo inspirada por Vader. Resulta delicioso ir de sorpresa en sorpresa mientras se avanza en las páginas. Por supuesto no faltan las curiosidades, como la de saber que una especie de cucaracha debe su nombre, Agathidium Vaderi, a ya se pueden imaginar a quien, o el cartel humorístico en que Vader ha sido obligado a descalzarse en el control de seguridad de un aeropuerto.
