Ángel Sala, director del festival de Sitges, y Desirée de Fez, crítica de publicaciones como "Fotogramas", coordinan "Neoculto", donde diversos autores analizan a fondo el fenómeno del Cine de Culto.
Neoculto (Ángel Sala y Desiré de Fez (coor.), Calamar Ediciones, 221 págs)
No es fácil dar, como explica en el prólogo de "Neoculto" el crítico Jordi Costa, con una definición de Cine de Culto. Básicamente se refiere a películas que pasaron más o menos desapercibidas por el gran público en el momento de su estreno (fracasos comerciales, cintas de serie B o concebidas al margen del mainstream, títulos procedentes de países cuyos productos no logran fácilmente difusión a nivel mundial, etc.), que sin embargo son reverenciadas casi con fervor religioso por alguna minoría.
"Neoculto" ofrece una perspectiva amplia sobre este fenómeno a través de más de una veintena de ensayos de diversos autores. Se trata de un libro de interés, concebido por grandes expertos en el tema, que se lee con atención.
Destaca "Cuando el culto se convierte en religión", de Xavi Sánchez Pons y Miqui Otero, que habla entre otras cosas de la evolución del concepto, hoy devaluado pues solía hacer referencia a filmes de complicada visión hace unas décadas, como Crimen en la noche, de Bob Clark, que ahora son de fácil acceso gracias a la proliferación de lanzamientos en DVD y Blu-Ray, las plataformas de descarga legal, y la piratería. "Ladrones de guante blanco", de Desirée de Fez, explica la labor de directores referenciales como Quentin Tarantino, que rinden tributo constante a los filmes que adoran. Fernando de Felipe e Iván Gómez se adentran en el terreno de la televisión con "Lost TV: No sólo de HBO vive la TV de culto". Otros capítulos repasan el cine oriental, la animación y hasta las películas de culto españolas.
El tramo final del libro incluye una selección de las 100 mejores películas de culto según los coordinadores, la mitad de ellas comentadas brevemente. Según explican ellos mismos, se ha prescindido de cintas que fueron consideradas de culto en su momento pero que hoy han pasado a ser reconocidas como clásicos o van camino de serlo, como La parada de los monstruos, de Tod Browning. Se trata de una opción interesante, pero el resultado no deja de resultar un tanto chocante, pues se ha eliminado –posiblemente ateniéndose a esta regla– Blade Runner, cuando representa exactamente lo que es una película de culto: pasó muy desapercibida en su estreno, pero con el tiempo y la veneración de numerosos incondicionales ha logrado un enorme reconocimiento, y ha tenido una influencia enorme en la estética del cine de ciencia ficción posterior. Por contra, se incluyen títulos estrafalarios que, si cuentan con quienes los adoren, éstos lo hacen quizás con un enorme sentido irónico, como en los casos de Flash Gordon, o Starcrash, choque de galaxias, de calidad infausta.
