Todos los años el Mercado de Cine de Cannes cobra una gran importancia, pues los productores de películas exponen sus proyectos y encuentran financiación internacional. Pero este año, se ha convertido en un caos, por culpa de los anunciados aranceles de Donald Trump.
A pocos días del inicio oficial del Festival de Cannes 2025, el ambiente en la Croisette está más cargado de incertidumbre política que de entusiasmo cinematográfico. La causa: el polémico plan de aranceles impulsado por Donald Trump y respaldado por el actor Jon Voight, que propone una batería de impuestos a películas rodadas fuera de EE.UU. y ventajas fiscales para aquellas que cumplan con un “test cultural estadounidense”, todavía por perfilar.
Este plan, aún sin forma legislativa concreta, ha generado incomodidad entre ejecutivos, productores y vendedores del Marché du Film, que este año espera una asistencia récord de más de 15.000 profesionales acreditados. “En todos los cócteles, cenas y paneles se habla solo de esto: ‘¿Qué sabes? ¿Crees que se aplicará?’ Ya estamos hartos”, resume Simon Williams, de Ashland Hill Media Finance.
El caso ha llegado incluso a los eventos promocionales de grandes producciones. Durante una rueda de prensa de Misión imposible: sentencia final, Tom Cruise evitó cualquier mención al tema, pidiendo que solo se hablara “de la película”. El film, rodado en múltiples países con incentivos fiscales, es precisamente el tipo de producción que se vería afectada por el plan Trump/Voight.
También podrían estar en la mira títulos como The Phoenician Scheme de Wes Anderson, rodada en Alemania, mientras que otras películas estadounidenses presentes en Cannes —como Highest 2 Lowest de Spike Lee o Eddington de Ari Aster— no correrían el mismo riesgo al haber sido filmadas en EE. UU.
Si bien los estudios aún no han cambiado sus planes de producción, el impacto se siente con más fuerza en el cine independiente, que depende de la confianza entre productores, compradores y financiadores. “Todo se basa en la confianza: confiar en que habrá incentivos, que se cumplirán los presupuestos, que los compradores podrán recuperar lo invertido. Ahora, nadie sabe si habrá que sumar una nueva línea que diga ‘tarifa estadounidense’”, explica Williams.
Algunos productores ya están intentando tranquilizar al mercado. El guion de Getting Rid of Matthew, una comedia romántica protagonizada por Emma Roberts y Luke Wilson, llegó a Cannes con una aclaración destacada: “rodaje en EE. UU.”.
A pesar del nerviosismo, el mercado de Cannes presenta este año un catálogo impresionante con estrellas como Scarlett Johansson, Gal Gadot y Penélope Cruz. “Estamos en un gran momento, aunque haya nubarrones en el horizonte”, dice Pia Patatian, de Cloud9 Studios. Pero si el plan de Donald Trump se materializa, muchos temen que el pilar del cine independiente —las ventas a EE.UU.— comience a tambalearse.
