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"Ningún cineasta independiente estaría donde está sin el Sundance Film Institute"

Quentin Tarantino se rinde ante lo mucho que le dio Robert Redford

Quentin Tarantino tomó el escenario en el Burbank International Film Festival para rendir tributo a Robert Redford y repasar una carrera que ha cambiado el cine independiente.

Quentin Tarantino se rinde ante lo mucho que le dio Robert Redford

En la conversación reivindicó el papel de Robert Redford en la historia del cine independiente y recordó su paso por el Sundance Institute como experiencia formativa.  “Ninguno de nosotros, cineastas independientes, estaríamos donde estamos sin el Sundance Film Institute", comentó. Recordó su paso por el Sundance Directors Lab en 1991, cuando estaba desarrollando Reservoir Dogs, y describió aquella experiencia como algo casi milagroso: un lugar donde había dinero, profesionales y tiempo dedicados a apoyar a jóvenes directores con talento. Cerró su agradecimiento con una frase directa y emotiva: “Así que muchas gracias, señor Redford”.

Quentin Tarantino salió al auditorio a hablar como si contara un secreto inofensivo y terminó dejando varias bombas de relojería: agradecimientos sinceros, confesiones sobre fracasos en taquilla y la frase que encendió titulares “Ese es el plan. Veremos”— sobre si su décima película será realmente la despedida. El tono fue duro, directo y a ratos divertido; el autor se movió entre la memoria autobiográfica y la mordacidad que inspira a miles de espectadores.

El cineasta repasó anécdotas de rodaje —desde los nervios de su primera película hasta las discusiones con estudios— y no esquivó los episodios más ásperos: la decepción comercial de Death Proof y el doble pase con Grindhouse, que le dolieron como una ruptura sentimental. También habló de decisiones morales, como el dilema que tuvo antes de rodar Django desencadenado en localizaciones sensibles, y de cómo conversaciones con figuras como Sidney Poitier le ayudaron a tomar impulso.

La charla incluyó nombres y recuerdos: Bruce Willis, la relación creativa con Uma Thurman y la complicidad con actrices y actores que han marcado su filmografía. Tarantino explicó que no quiere convertirse en un director de “cliché” y que prefiere irse con sensatez, dejando una filmografía coherente y calculada, aunque con cierta gracia admitió que mantener un plan de retiro es a la vez humilde y vanidoso.

El homenaje contó con familiares y colaboradores en la sala, como Michael Madsen, y con figuras de la industria que escucharon historias de casting, música y oficio.  Si la última película de Quentin Tarantino llega pronto o se demora es algo que, por sus palabras, queda en la tenue frontera entre el deseo y la ironía. Mientras tanto, su legado sigue creciendo: películas como Reservoir Dogs, Pulp Fiction o Jackie Brown siguen enseñando a nuevos cineastas cómo contar historias con ritmo y peligro, y cómo convertir el diálogo en paisaje sonoro. Y como dijo Tarantino con una sonrisa de half-ironía, si la industria es una amante cambiante, él prefiere mantener la dignidad del que se va cuando todavía tiene algo que decir.

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