Russell Crowe no salió precisamente contento de "Gladiator II".
El actor, que ganó el Oscar por encarnar a Maximus en la epopeya de Ridley Scott del año 2000, arremetió contra la secuela durante una conversación con la emisora australiana Triple J. Aunque no participó en el film estrenado en 2024 —protagonizado por Paul Mescal y con Denzel Washington como gran incorporación—, sí ha seguido de cerca el rodaje, la respuesta del público, etc.
Russell Crowe cuestiona especialmente que el nuevo largometraje revele que su personaje habría tenido un hijo ilegítimo con Lucilla (Connie Nielsen). Un movimiento que, a su juicio, contradice por completo el retrato del general romano, definido en el original por su amor inquebrantable hacia su esposa —interpretada por Giannina Facio— y por su afán de venganza tras su asesinato. “Decir que al mismo tiempo tenía una relación con Lucilla… ¿qué estáis diciendo? Es una locura”, afirmó.
El actor subrayó que el valor de Gladiator no residía en la espectacularidad, sino en su “núcleo moral”. “La reciente secuela, que no hace falta nombrar, es un buen ejemplo de que ni siquiera quienes estaban en la sala de máquinas entendieron qué hacía especial la primera. No era la pompa, ni la acción: era el núcleo moral”, aseguró. Recordó además que en el rodaje original hubo una “lucha diaria” para preservar la integridad del personaje: “La cantidad de veces que sugerían escenas de sexo para Maximus… así le quitabas su poder”.
Russell Crowe relata además que algunos fans europeos le han expresado su disconformidad con la secuela de forma muy directa: “Estaba en un restaurante y venían mujeres a quejarse. Yo les decía: ‘¡No fui yo! ¡Yo no lo hice!’”, comentó entre risas.
A pesar de las críticas, Gladiator II consiguió superar los 462 millones de dólares en la taquilla mundial. Sin embargo, su carrera en premios quedó muy lejos de la del original: sólo obtuvo una nominación al Oscar, en vestuario.
El guionista David Scarpa reconoció el año pasado en The Hollywood Reporter que escribir la secuela implicaba lidiar con la fuerte conexión emocional de los espectadores con la primera entrega: “Ridley quería continuidad, pero no iba a hacer un grandes éxitos del primer film”.
