"Very Young Frankenstein" ya está oficialmente vivo. Y sí, el experimento promete más descargas eléctricas que el laboratorio de Victor Frankenstein en noche de tormenta. FX ha dado luz verde definitiva a la serie basada en el clásico "El jovencito Frankenstein".
La nueva versión llevará por título Very Young Frankenstein, porque en Hollywood ya no basta con ser joven: ahora hay que parecer recién salido de la incubadora. El protagonista será Zach Galifianakis, acompañado por Dolly Wells, Spencer House, Kumail Nanjiani, Nikki Crawford y Cary Elwes. O sea: un reparto con más rostros cómicos que una reunión familiar de los Addams.
Detrás del monstruo —y de la mesa de operaciones— están tres veteranos de What We Do in the Shadows: Stefani Robinson, Taika Waititi y Garrett Basch. Stefani Robinson escribe el piloto y Taika Waititi dirige, lo cual garantiza al menos dos cosas: humor absurdo y personajes capaces de hablar durante cinco minutos sin decir nada coherente… pero haciéndolo gracioso.
El presidente de FX Entertainment, Nick Grad, asegura que la serie será “una visión completamente original” del clásico de Mel Brooks. Traducción del dialecto ejecutivo de Hollywood: “tranquilos, no vamos a copiar plano por plano… aunque sí esperamos vivir de vuestra nostalgia”.
La película original de 1974, escrita por Mel Brooks junto a Gene Wilder, seguía al doctor Frederick Frankenstein —“Fronkonstin”, si lo pronunciamos correctamente—, un científico empeñado en huir del legado familiar hasta que inevitablemente acaba jugando al Lego con cadáveres. El reparto incluía a Peter Boyle como el monstruo, Marty Feldman como Igor y Cloris Leachman como la inolvidable Frau Blücher. Sí, esa cuyo nombre hacía relinchar a los caballos más veces que ciertos diálogos de Marvel provocan aplausos automáticos.
La pregunta ahora es si Very Young Frankenstein logrará resucitar el espíritu del original o si acabará convertido en otro cadáver del catálogo streaming. Con Taika Waititi implicado, las posibilidades oscilan entre genialidad absoluta y chiste improvisado a las tres de la mañana después de cuatro cafés y media botella de absenta.
En cualquier caso, Hollywood sigue demostrando que no piensa dejar ningún cadáver sin reanimar. Frankenstein estaría orgulloso. Los contables de los estudios, todavía más.
