"Digger", la sátira protagonizada por Tom Cruise, podría convertirse en uno de los mayores desastres económicos de la historia de Hollywood. La película podría acumular unas pérdidas de al menos 250 millones de dólares, incluso después de contabilizar los ingresos procedentes de las plataformas digitales, el vídeo bajo demanda y las licencias de streaming.
La cifra ha sorprendido especialmente a los nuevos responsables de Warner Bros. Discovery tras la llegada de Skydance. Según fuentes citadas por TheWrap, los ejecutivos de Skydance habrían descubierto al acceder a las cuentas de Warner que las pérdidas de Digger eran mucho mayores de lo que se había comunicado públicamente. El presupuesto que se manejaba hasta ahora era de 125 millones de dólares, pero la cifra real ascendería a 173 millones, a los que habría que sumar unos 100 millones destinados a marketing.
El estreno tampoco permitió albergar demasiadas esperanzas. Digger recaudó apenas 21 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana y, según estas estimaciones, podría terminar su carrera comercial por debajo de los 40 millones de dólares. Es decir, que el excavador cinematográfico no habría encontrado precisamente petróleo.
Si las previsiones se cumplen, Digger igualaría o incluso superaría las pérdidas de John Carter, estimadas en unos 250 millones de dólares, y se convertiría en el mayor fracaso económico de una película del siglo XXI, por delante de títulos como El llanero solitario (240 millones), The Marvels (230 millones), Strange World (200 millones), Joker: Folie à Deux (200 millones) o Flash (155 millones).
La comparación resulta todavía más llamativa cuando se ajustan las cifras a la inflación. En ese caso, John Carter seguiría siendo el gran campeón de las pérdidas, con unos 280 millones de dólares actuales, aunque Digger podría superar también esa cantidad si finalmente sus números rojos se sitúan por encima de las previsiones actuales.
Entre los grandes desastres históricos aparecen asimismo La puerta del cielo, de Michael Cimino, cuyas pérdidas ajustadas rondarían los 158 millones de dólares, y Cleopatra, de Joseph L. Mankiewicz, que con el tiempo terminó recuperando sus costes.
Un problema para Hollywood
Más allá del desastre financiero de una película concreta, el fracaso de Digger puede tener consecuencias para el tipo de cine que los grandes estudios están dispuestos a financiar. La película reúne dos elementos que Hollywood considera cada vez más arriesgados: una producción original sin una franquicia previa y una gran estrella como principal reclamo comercial.
La debacle llega además en un momento en el que los estudios ya muestran una creciente prudencia a la hora de invertir grandes cantidades en películas que no proceden de una propiedad intelectual conocida. Un agujero de 250 millones de dólares proporciona ahora un argumento difícil de ignorar a los ejecutivos partidarios de reducir riesgos.
El precedente de La puerta del cielo resulta inevitable. El fracaso de la película de Michael Cimino contribuyó a poner fin a la etapa del llamado Nuevo Hollywood de los años setenta, marcada por una mayor libertad creativa para los directores. Si las cifras de Digger se confirman, queda por ver si su hundimiento tendrá un efecto parecido: quizá no mate el cine original, pero puede conseguir que a Hollywood le entren todavía más ganas de no jugarse el dinero.
